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Cristiano y el crecer entre lágrimas

Lágrimas. No puedo dejar de pensar que al pensar en Cristiano Ronaldo el primer recuerdo que se me viene a la mente es su tristeza tras perder la Final de la Euro 2004 ante Grecia en casa. Aquel momento de fragilidad para el jovencísimo delantero plasmaba un óleo sobre el cerebro curioso; entre los mechones de cabello pintado, los aretes de diamantes usados durante el partido que nos hablan de lo distante de la época, los dientes naturales de la época pre-fama y los regates con más pasión que cabeza, elementos que daban un mensaje claro: hambre de más.

¿Y consiguió algo más?… Obvio que la pregunta es tonta, pero es que a lo largo de los años la única constante de la que hemos sido testigos es del hambre por más del astro portugués. Pocas cosas son más sanas en esta vida que esa permanente búsqueda de mejorar y aspirar a más en esta vida, pero con Cristiano siempre dio una permanente sensación de que absolutamente nada fue suficiente... algo bueno obviamente.

Más allá de los títulos y los números, que nadie puede discutir son una obsesión para el delantero, esa necesidad de buscar siempre hacer daño a los rivales con una variedad de recursos que dejaron en la incredulidad a más de un defensor que se tuvo el infortunio de intentar detenerle. Ni siquiera entendiendo la evolución posicional que tuvo en el ataque al empezar como extremo por izquierda hasta terminar como centrodelantero fue posible referenciarlo.

Amado u odiado, sobre todo por tener la mala suerte de brillar en la época donde tuvo que compartir el podio con uno de los genios de la pelota como Messi, pero independientemente de a quién consideres mejor, no cabe la menor duda de que los mayores beneficiados de la titánica carrera por la excelencia que estos dos futbolistas sostuvieron fuimos nosotros, los aficionados. Cristiano Ronaldo ha llegado a 41 años y no deja de ser impactante, pero no cabe la menor duda de que desde las lágrimas de una época donde el fútbol se podía permitir ver a la selección helénica triunfar a nivel continental, ha pasado mucho y el luso supo crecer hasta tocar las estrellas. Saludo por lo que aún falta.

La recompensa de Sonny

Comprobamos ese supuesto popular de que no puedes odiar a Heung-Min Son hace unos años en aquella fatídica semifinal de Champions League ante el Ajax... es que ni ante la amargura de un resultado traumático pudo haber sido siquiera considerada la idea de tener sentimientos nocivos contra un futbolista al que siempre le deseas todo lo bueno.

Siendo testigos y víctimas -dependiendo del contexto- del paso del tiempo, ha tocado de cara al arranque de la temporada 2025/26 aceptar un supuesto amargo como puede ser la despedida del delantero surcoreano de la élite del fútbol para probar suerte en la MLS de los Estados Unidos. Una decisión que a claramente envidiar por la posibilidad de vivir en Los Ángeles, no se puede catalogar de ninguna otra manera que no sea un bajón para todos los románticos de la pelota.

No cabe la menor duda que la última temporada de Son con los Spurs se vio condicionada por el paso del jugador en la enfermería, lo que hace entender su decisión de dar el paso al costado del máximo circuito futbolístico, pero eso no conlleva que el anuncio haya sido algo que se hubiese esperado escuchar en el corto tiempo ni mucho menos.

Es que con Son en la cancha daba la sensación que todo era posible. Ruud van Nistelrooy no se equivocó con aquella publicación en sus redes cuando en su paso por el Hamburgo compartió vestuario con un futbolista al que ''había que tenerle cuidado'' por allá en el 2011... un verdadero genio con la pelota pegada a los pies y, obviamente, mucho más con espacios para recorridos profundos.

De la misma manera que le ha sucedido en cierta medida a Kanté, la opinión pública pondera mucho más la imagen de personaje sencillo y carismático que la de artífice de poesías dentro del engramado, lo que es totalmente injusto en ambos casos; cierto es que el fútbol es un espectáculo que vive del recuerdo fresco para no perder relevancia, pero no es justo pensar de esa manera con quienes han sabido llevar al siguiente nivel a equipos que no parecían poder lograrlo.

Siempre, por lo menos a criterio muy personal, esperamos que llegase el salto de calidad a un equipo de mayor prestigio y exigencia que los Spurs para Sonny, pero nunca se dio porque este quiso que este club pudiese entrar dentro de esa etiqueta de grandeza. Aunque nunca logró satisfacer los objetivos de esa misión (pensando en que el año que logran un título internacional no fue protagonista) no cabe la menor duda que fue un diferencial que hizo por mucho tiempo mirar a su equipo de forma distinta.

Conformar una de las parejas de delanteros más prolíficas de todos los tiempos en el fútbol inglés con Harry Kane no tiene precio, sobre todo en un equipo que nunca ganó el título doméstico. Esto podría verse como algo negativo para ambos protagonistas, pero sería mucho más prudente asegurar que esto habla de forma despectiva es de la institución que de dos estrellas que dieron de más para los del norte de Londres.

Se hace bastante doloroso reconocer y aceptar la decisión del delantero de probar suerte en otras latitudes menos exigentes, pero a la vez no podemos dejar de entender que Sonny se ha ganado el privilegio de decidir hasta donde puede llegar. Una recompensa tras todos los años de espectacularidad dentro de la cancha.

Grandes deudas

Se acabó una nueva participación de Robert Lewandowski en Copas del Mundo y sin poder tener certezas que sea o no su última actuación, queda muy claro que el excelso delantero que ha deslumbrado en el fútbol alemán y en su interesante arranque de carrera con el Barcelona muestra una versión sumamente discreta cuando toca jugar en escenarios grandes. ¿A qué se debe esto? La respuesta fácil y rápida sería el decir que arruga en cuando realmente hace falta, pero esa sería una afirmación muy simplista tomando en cuenta los partidos importantes que ha disputado a lo largo de su carrera.

Es una realidad que abarca matices mucho más profundos, como el primero en mente a destacar sería el hecho de defender a la selección polaca. Polonia no es ni de cerca una de las selecciones top de UEFA; pese a su regularidad metiéndose en torneos internacionales de renombre y con un permanente listado de futbolistas que se desempeñan en las mejores ligas del viejo continente, está catalogado -sin ánimo de ofensa- como un conjunto de segunda línea, apenas clasificando a nueve Copas del Mundo con resultados discretos, premisa que solamente se ha cuestionado con el tercer lugar conseguido por esta selección en Alemania '74... Mundial que transcurrió hace casi 50 años.

Pero decir que la historia y la costumbre limitan el rendimiento de un futbolista es algo sumamente irresponsable, por lo que mejor aterrizamos en los contextos que ha tenido que vivir Lewa con Polonia. Aunque a muchos les cueste creerlo, el delantero apenas ha estado -con la actual- en dos citas grandes del fútbol, pasando sin mayor pena ni gloria en Rusia al despedirse en la fase de grupos sin ningún gol. 

En Qatar se entienden sus funciones como la voz cantante de una selección que logró clasificarse a los octavos de final con lo justo. Esencialmente, el conjunto polaco entendió que su mejor manera de hacer daño era replegado, aspirando a explotar la verticalidad que le pueden ofrecer algunos futbolistas de buen pie y confiar en la capacidad de su mejor futbolista; sin embargo, este plan tenía demasiadas falencias en cuanto a concepto.

Robert es un delantero muy potente y habilidoso a pesar de su estatura, pero a diferencia de muchos pivotes de área -como podría ser Giroud-, necesita estar en contacto constante con la pelota para tener incidencia directa en el encuentro. Si bien es cierto esta premisa se vio limitada fuertemente por lo referenciado que estaba por las defensas rivales en primer momento, mayormente se pudo ver poco del futbolista por la distancia existente entre él y sus compañeros en la cancha.

Es sumamente difícil poder protagonizar un ataque o hilar jugadas ofensivas cuando como referente de área tienes que bajar 40 metros de tu posición habitual para tener contacto con el balón, por eso es que vimos muchas de las jugadas de peligro polacas iniciadas en tres cuartos de cancha por parte de su capitán. ¿Tendremos la oportunidad de ver nuevamente a Lewandowski en un Mundial? Aunque no sea una idea descabellada por la edad (32 años) queda bastante claro que esta fue la última vez que lo vimos en su peak de nivel. 

Queda un sinsabor amargo de que uno de los mejores delanteros de nuestra época haya tenido la vitrina grande para demostrar su calidad, pero lo cierto es que la sensación de que ha quedado a deber no se puede borrar del pensamiento colectivo tan fácilmente.

Las heridas del olvido


Recuerdo que para el Mundial del 2010 me compré la camiseta de Países Bajos con el dorsal de Arjen Robben, haciéndome la promesa que para cada torneo grande donde la Oranje llegase a competir actualizaría la indumentaria con el dorsal del ídolo del momento en la selección. Como siempre he sido muy simpatizante de intentar prever a la próxima figura a seguir del mundo fútbol tiraba cabeza de ver quien podría ser el nombre que llevaría en la espalda, y en ese mismo año lo tenía bastante claro: Ibrahim Afellay

A pesar de ser aficionado Ajacied no podía tapar el sol con un dedo; el oriundo de Utrecht siempre una debilidad para mí por su capacidad de desequilibrio, regate y un golpeo de balón que hacía renegar con la cabeza a todos los porteros del campeonato tulipán. Era un jugador diferente con un techo altísimo y por sobre todas las cosas, un líder capaz tanto de impulsar como motivar a quienes jugaban a su alrededor. Para esas épocas ya estaba demorando demasiado en dar el salto a alguna liga de mayor envergadura a nivel internacional. 

Y le llegó la posibilidad de llegar al FC Barcelona. Sinceramente parecía un salto demasiado ambicioso tomando en cuenta la competencia que tendría para hacerse con un hueco en la terna ofensiva, pero que por perfil parecía de sobra un futbolista con condiciones óptimas para la filosofía de juego culé y sobre todo de lo que buscase Pep Guardiola en un extremo. Sin embargo, historia de gloria a la que Afellay estaba supuestamente destinado a vivir vestido de blaugrana nunca se consumó. 

Un regate y un pase. Aquella jugada en el Santiago Bernabéu por las semifinales de Champions donde limpió del camino a Marcelo y le puso el balón a Messi dentro del área para que definiese tan cerrado encuentro fue todo lo que se le recuerda de blaugrana. La complicada tarea de encontrar continuidad siendo nuevo en un equipo donde tienes a David Villa, Pedro y Bojan (en su mejor momento) se le puso más cuesta arriba al necesitar una operación para la reconstrucción del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha.

Para quienes le seguimos desde sus pininos esto fue un golpe al corazón. Esa lesión le puso la cruz prácticamente, cerrando la posibilidad de triunfar no solo en el Barça, sino en su carrera. Imposible en el Schalke, Olympiakos, Stoke City... la regularidad y relevancia de problemas musculares hicieron que el bueno de Ibrahim recibiese el castigo más grande que pueda tener un futbolista: la imposibilidad de pertenecer. Muchos pensarán que es más traumático lo que sus huesos y músculos vivieron; esas heridas sanan, pero las emocionales no lo hacen con tanta facilidad.

Volver a Eindhoven era el movimiento más lógico, pero ni siquiera en casa pudo asentarse. Firmó para la temporada 2019/20 y solo disputó tres partidos a duras penas, lo que las rodillas le permitieron claro. El PSV no le renovó tras el cierre de la campaña y por mientras se metió a comentarista en el medio local neerlandés, pero este domingo, anunció lo que uno se podía esperar de hace mucho: su retiro del fútbol.

Ha sido una noticia como dije arriba esperada, pero de igual manera dolorosa. A sus 34 años y con el historial de lesiones que tiene iba a ser complicado seguir en el fútbol claro está, pero duele mucho el hecho que no haya podido despedirse como debía ser, rodeado de su gente, con el club de sus amores haciéndole un pasillo agradeciéndole por los años de servicio... el final ha sido sentado en un plató de televisión tras media temporada como jugador libre.

No es el final que hace diez años me hubiese imaginado para la carrera de Afellay, aunque también es cierto que no ha tenido la carrera que imaginaba. Pasar años enteros sin pisar las canchas... ha dicho adiós sin poder despedirse con propiedad; deja la sensación de ser esa persona que cuando termina la relación se va sin más, dejando un sentimiento de desazón en el aire, sin cerrar las heridas tanto causadas como propias, esperando que el tiempo y el olvido lo curen todo. 

Que mal te has ido Ibi, pero es lo que ha tocado. Te vas del fútbol y yo me quedé sin comprar tu camiseta.

Los buenos relojes

Hoy Toni Kroos ha llegado a 31 años. Es una locura pensar el tiempo que ha transcurrido desde que el alemán apareció en el radar de nuestras vidas, sobre todo para los que le recordamos de aquellas trasnochadas que nos pegamos en el 2007 para sintonizar aquel Mundial sub-17 de Corea en donde la gran figura, pese al triunfo final nigeriano, había sido el bueno de Bojan Krkic. Aún recordar su cara víctima de la pubertad flotando en el centro de la cancha con tanta libertad y elegancia nos genera más nostalgia de la que nos gustaría admitir. 

De aquellas madrugadas a la actualidad ha pasado mucho tiempo y no ha sido en vano. No cabe la menor duda que el centrocampista es uno de los futbolistas más relevantes de lo que llevamos de siglo y con todo el mérito del mundo. Desde sus pininos en el Leverkusen daba atisbos de grandeza dentro de la cancha, y el pasar de los años no nos ha dejado indiferentes respecto a aquellas predicciones. Es de esos futbolistas diferenciales que querrías tener en tu equipo sí o sí, aunque curiosamente sea un futbolista que juegue a un ritmo ''indeseado'' para como se juega la pelota en el presente.

En una época donde los mediocampistas son mucho más dinámicos y son box-to-box, Toni no encaja en ese perfil. Aquí entramos en una disyuntiva muy curiosa, ya que de todas formas, sin ser un jugador altamente veloz en los recorridos, pocos futbolistas aportan tanto vértigo como él dentro de la cancha; tanto en registros defensivos como ofensivos cumple a la perfección gracias a su buen timing para saber los momentos precisos para meter la pierna en la búsqueda de cortar juego/anticipar el pase rival, lo que le brinda condiciones ideales para poder hacer la transición con sus pases quirúrgicos.

Aunque bueno, la idea tampoco es ponerse aquí a describir cosas que todos saben, pero sí agradecer que sucedan. Con la volatilidad y poca memoria que vive el fútbol para con los protagonistas dentro de la cancha, la constancia a pesar de lesiones así como el pasar de los años que tiene Toni nos hace pensar que aún nos queda tiempo de sobra para disfrutar de la calidad su calidad técnica, ya sea continuando en el conjunto merengue o en algún otro lugar... claro, de suceder esto último ojalá no fuese en un destino tan exótico.

Desde esta tribuna agradecemos infinitamente el trabajo muchas veces silencioso que realizas en la cancha, y aún no apreciada todo el tiempo, nos hace pensar que tienes la perfección de un buen reloj. Siempre a tiempo, aún con tiempo. Esperamos que celebres este cumpleaños rodeado de tus seres queridos dentro y fuera de la cancha, respetando las medidas sanitarias por supuesto.

Del gol y los amantes pasajeros


En el último día del pasado mercado invernal el Milan vendió a Krzystof Piatek al Hertha Berlín por poco más de 24 millones de euros, en lo que ha representado el final de una relación que se presupuestaba sería de algunos años y, por sobre todas las cosas, se esperaba que fuese un golpe de efecto para la posteridad del conjunto rossonero. Pero las cosas no han sido así. Tras apenas 12 meses después de haber llegado, el delantero polaco abandona Casa Milan dejando una notoria sensación de haberlo hecho por la puerta de atrás.

¿Cómo ha pasado esto? Una vez más, hemos comprado la ilusión de un jugador que no ha podido cargar con el peso de las expectativas. Si hay que sincerarse, rompe el corazón cada vez que una cosa como esta sucede; el deseo insaciable de mayor y mejor espectáculo dentro del mundo del fútbol genera esa permanente búsqueda del nuevo ídolo. Obviando las odiosas reencarnaciones -que esas sí son un fiasco por el estándar de calidad impuesto-, siempre genera gran satisfacción tener la lista propia de scouting para cada posición del juego. La primera mitad de temporada que se hizo Piatek cuando vestía la camiseta del equipo de la zona portuaria fue de locos, y en ningún momento descabellada se hizo su transacción por 35 millones de euros.

Pasaron los 18 partidos posteriores a la llegada de Krzystof al histórico caído del calcio y parecía que se amortizaría el fichaje en poco tiempo: nueve goles de los cuales seis fueron en los primeros siete encuentros con el nuevo club y una asistencia. No fueron malos números tomando en cuenta que la temporada 2018/19 terminó con 22 goles en liga para la nueva sensación del barrio. Había argumentos para mantener las esperanzas en quien seguramente tomaría el ''9'' del Milan de cara a la campaña siguiente. Muchísima expectación por lo que con mayor constancia podrían lograr juntos. Aunque vale recordar que, ciertamente, hubo una sequía de goles muy grande entre el penúltimo y último tanto en liga. Cinco partidos. Cinco encuentros que se traducen en 450 minutos sin ver puerta.

Esto hubiese sido una alarma de no ser por el hecho de que en el Genoa estuvo un lapso de tiempo similar sin estar en armonía con el gol, pero una vez superado pudo hacer cuatro antes del invierno. De igual forma, ver portería nueve veces solo media temporada con el Milan de nuestros días es una marca destacada por solo decir algo. El problema es que ya entrada la temporada 2019/20 el delantero sufrió una enorme involución en su nivel y ritmo de juego; teorías muchas hay respecto a ello, pero no es un secreto que la idea del juego de Stefano Pioli terminó por lastrar las aspiraciones de este futbolista por seguir figurando.

Por los perfiles de jugadores que a lo largo de la primera mitad de la presente campaña los rossoneri han utilizado en el centro del campo, el delantero más adelantado del equipo deberá tener capacidad de arrancar de mucho más atrás y no solamente para romper los fuera de juego planteados por la defensa rival. Un '9' más asociativo que definidor es lo que necesita este equipo si quiere desarrollar la idea de juego de su estratega de forma eficiente. Y Krzysztof dista mucho de tener esas características; es un delantero más de referencia arriba, que con su físico está dentro del área para complicar marcas con su físico y sus inesperados recursos para resolver jugadas... un estilo de delantero ideal, pero para equipos con mejores argumentos defensivos/ofensivos en la zona medular.

Aunque en su momento la llegada de Rafael Leao no parecía representar mayores contratiempos para la continuidad de Piatek, el portugués fue ganando la pulsada como único referente arriba por generar otro tipo de ventajas arriba debido a su capacidad de velocidad y regate. Un jugador mucho más adecuado para lo que está buscando gestionar el director técnico... pero si a todo ello se le agrega el hecho de que volviese Ibrahimovic y finalmente se le encontró utilidad a Ante Rebic después de una primera mitad en el ostracismo, se veía bastante claro que la carrera del polaco en territorio milanista estaba condenada a fracasar y terminar mucho antes de lo que cualquiera se hubiese podido imaginar.

De todas formas sería injusto terminar aquí aseverando que este flop se debe únicamente a caprichos del entrenador. Al final del día el bajo rendimiento frente a puerta así una notoria ausencia en el engranaje futbolístico del Milan terminaron convirtiendo a nuestro protagonista de salvador a fiasco, todo esto en menos de 12 meses. Pocos goles y una notoria pérdida económica la negociación de su ficha serán los principales recuerdos que queden de este futbolista en la memoria colectiva de un equipo muy lastimado recientemente, que ni siquiera consuelo podrá encontrar de aquellas noches que coreaba los disparos salientes del arma de Krzysztof cada vez que celebraba un gol.

Hoy en los banquillos del conjunto de la capital alemana sigue manteniendo su intermitencia, propio aún de la adaptación a su nuevo equipo y tal vez por la falta de ritmo gracias a la pandemia. Por juventud e idiosincrasia de la liga aún tenemos posibilidades de ver a la mejor versión de este delantero, pero un sinsabor grande genera queda en el paladar al pensar en el hecho de que si finalmente llega a florecer su talento, no será donde todos lo hubíesemos esperado. Aunque tal vez los equivocados fuimos nosotros en pensar que esa relación duraría mucho. Los goles nunca terminan siendo muestras realmente tangibles de afecto si no hay constancia; sirven para ilusionar y alegrar, pero sin una muestra constante solo nos quedan amoríos pasajeros.

Steven y las urgencias


Nunca es sencillo para un club formador dejar escapar a una de sus joyas, pero en este caso, el presente deportivo del PSV ha facilitado que las decisiones tomadas por el entorno de Steven Bergwijn abriesen la ventana de poder emigrar a una vitrina de mucho mayor potencial que el fútbol holandés. Con tan solo 22 años deja el territorio tulipán para incorporarse a las filas del Tottenham Hotspur, subcampeón actual de la Champions. 

Resulta muy llamativa su llegada en un club donde no contará con los minutos que quizás precisaría su proceso de crecimiento como futbolista, sin embargo, el contexto actual de los Spurs permite presumir que tendrá los minutos más que necesarios para lucirse dentro de la Premier League. Pero, ¿cómo se le permitirá al holandés hacer esto?

Primeramente, la ausencia de Harry Kane en los terrenos de juego es elemental. El conjunto de Mourinho ha encontrado más rentable hacerse con los servicios de un jugador por banda, entendiendo claro, que es más sencilla la adaptación de esta clase de perfiles antes que de un delantero centro que desconozca el ritmo de juego que se lleva en Inglaterra… además claro, por los costos que esto conlleva.

Sin un centro delantero natural en la plantilla, la opción para el puesto será indiscutiblemente Heung-Min Son. Entonces, Lucas Moura por un costado y la poca eficacia de Erik Lamela como jugador de banda le abren posibilidades a Bergwijn de formar parte habitual de la rotación. Otra alternativa era Ryan Sessegnon, sin embargo el técnico portugués le está abriendo el camino al juvenil inglés como lateral por izquierda.

Ahora bien, si analizamos el perfil de juego de Steven, podemos presumir que tiene todo el potencial para erigirse una nueva figura en el fútbol grande. Es un extremo regularmente perfilado con la banda izquierda, pero con la facilidad para desplazarse al otro costado y así como al centro del ataque. Su tendencia a arrancar en las jugadas desde el segundo tercio de la cancha lo hace un activo importante para el equipo en caso tal de ineficiencia para generar jugadas a ras de suelo.

Ha llegado la hora para el seleccionado nacional tulipán de brillar. En la urgencia que presenta el equipo de Londres, podremos presumir que cosas buenas están por venir… o eso pareciera.

Bojan y la búsqueda del ser


Hace unos días atrás Bojan Krkic consiguió anotar su primer gol con el Montreal Impact de la MLS, rompiendo así una sequía de casi un año sin saborear el éxtasis de anotar. Muy fácil de digerir este supuesto en definitiva no es para todos aquellos que hace poco más de una década veían el nacimiento de un nuevo distinto dentro del fútbol estelar; aquel escurridizo delantero figura del Mundial Sub-17 en 2007 que desde sus épocas en el Benjamín hasta el Barcelona B logró hacer más de 900 goles y se convertía en el futbolista más joven en hacer un gol debut con el primer equipo blaugrana era sin duda una ficha a quien apostarle con toda certeza para un futuro donde el cielo fuese el límite.

Las cosas tristemente resultaron muy diferentes. El supuesto más común aplicable en estos casos sería el decir que a los globos de aire caliente mediáticos el tiempo termina poniéndolos en su justo lugar, pero en este caso sería muy injusto catalogar todo desde esta perspectiva dadas las circunstancias con las que el meteórico ascenso del jugador se llegaron a dar, en definitiva había un potencial bien argumentado. ¿Qué pasó entonces? Según el mismo Bojan, el cambio drástico que representaba pasar de jugar con juveniles a un vestuario con figuras de clase mundial y someterse al escrutinio de decenas de miles de espectadores todos los fines de semana no terminaron siendo bien digeridos por aquel niño de 17 años.

Por distintas que hayan sido las exigencias de los retos consecuentes a estancia en el Camp Nou, un jugador golpeado en la confianza no se recupera en un parpadeo

Es indiscutible que el fútbol es de momentos y para los protagonistas mantener la inercia positiva sólo es posible de conseguir a base de mucho trabajo físico, pero también mental. Y aunque no estuvo solo en el camino, fue muy evidente que el daño fue irreversible. Por más distintas que llegasen a ser las exigencias de los retos consecuentes a sus años en el Camp Nou, un jugador golpeado en la confianza no se recupera en un parpadeo. Luis Enrique con la Roma buscó recuperar la alegría del jugador en un fútbol más ríspido pero con menor exigencia de dinamismo, pero las noches se les tornaron más grises de lo esperado, una situación similar a la que experimentó por su paso posterior en el Milan.

Su paso por el Ajax sólo demostró que si la cabeza no está en paz, el cuerpo tampoco. En Ámsterdam solo pudo dejar como legado luces tenues de su mejor potencial y varios partes médicos que imposibilitaron tener un ritmo adecuado. Ni siquiera luego de haberse desprendido de la carga que le significaba ser una promesa del Barcelona lo ayudaron a encontrar el equilibrio, ya que en el Stoke City las montañas rusas de rendimiento aunadas a la volatilidad de ideas de un pintoresco Mark Hughes fueron hundiéndole más. Ni hablar de Mainz y Alavés, donde al menos podrá tener anécdotas de lo que significa vivir en esas ciudades, o al menos eso esperamos.

Todo ese camino de penumbras sólo hizo algo posible: hacerle perder la carrera contra el tiempo. Habiendo cumplido 29 años hace apenas dos días atrás nos hace reflexionar y poner en perspectiva su desarrollo como jugador, teniendo un destino muy distinto al que se esperaba. Pero la empatía nos hace tener fe en él, ya que por más larga que se haya tornado la búsqueda de su mejor versión, los golpes que da la vida funcionan para que pueda brillar, y no solamente dentro de la cancha.

La derrota como graduación


Difícilmente encuentras una cancha en el mundo que haga tanto ruido como la del Santiago Bernabéu. Desde que llegas -como decía Eduardo Galeano, QEPD- puedes pararte dentro de ella y escuchas todas las celebraciones por las Copas de Europa consecutivas, las ligas, copas y muchos más partidos que han hecho grande a la institución afortunada de poder tenerla como su hogar. Al ruido habitual se le agregan millones de ecos más cuando toca disputar los partidos de esta competencia. Es la vitrina ideal para lo que sea, desde la revancha hasta ratificar cosas que en un momento dado se vienen observando o inocentemente esperado por referencias de terceros. Aunque el Campeón defensor nunca sea un rival ideal para enfrentarse, estar en ese campo es el sueño de todos en el mundo y muy pocos son los que pueden lograrlo.

Si dos semifinalistas de la edición anterior de la competencia miden fuerzas en el segundo día de competencias, es más que lógico el revuelo que genera en las personas poder ser testigos de tal compromiso. El siempre observado Real Madrid con una nueva gestión en aspectos importantes del juego ha sabido encontrarle la fluidez que requería un equipo sin el mayor referenciado de prácticamente la última década. La Loba llegaba como protagonista del torneo anterior también, pero con una convicción ajena a lo que les permitió tocar la puerta de la final previa; un equipo que se reforzó para aumentar el dinamismo hacia adelante pretendió esperar para vacunar al contragolpe, o sea, practicar una idea de juego que no dominas conceptualmente hablando... contra el Madrid.

La goleada era una realidad más que posible para los italianos apenas empezaron a retroceder líneas. Cierto es que donde menos te lo esperas llega una sorpresa que deja a todos fríos, pero acá desde el arranque se perfiló como algo complicado. Si encima de eso le agregas que tus jugadores que deben fungir como pasadores a profundidad se la pasan comprometiendo la salida, aunque en esto hay que excusar a Nicolo Zaniolo, porque salvo jugadores muy distintos, su debut con el equipo en estas condiciones no va a ser del todo agradable. Ir retrocediendo con la constante mirada a sus espaldas terminó por descolocar a unos por el ritmo o las condiciones de su respectiva zona, derivando en un dominio por completo de los españoles sin ningún tipo de discusión.

¿El resultado? Tres en la bolsa. Eso sí, todos de características muy técnicas para su ejecución final. Si bien no era ideal, era necesario que una de las apuestas del club romanista para esta temporada tuviese este tipo de fogueo. La marcha de Alisson al fútbol inglés era una baja muy difícil de suplir, por lo que la llegada de Robin Olsen, después de una notable presencia en el Mundial, siempre fue motivo de discusión tanto para bien como para mal. Sin embargo, el sueco demostró en esa cancha grande que el dinero que pagaron ha sido una inversión bien realizada. Normalmente cuando un guardameta es bueno dominando su área le puede faltar agilidad para tener unos reflejos agudos y viceversa, lo cual dista mucho de ser el caso del sueco. Es cierto que carece de preparación para la salida con pelota dominada, pero tiene argumentos de peso para brindar seguridad.

No habrá sido la mejor noche del conjunto italiano claro está, pero dentro de la debacle queda de enseñanza la urgente necesidad de cambiar el parámetro de juego de cara a la próxima jornada de actividades y la confianza reforzada en la figura de Olsen, algo que siempre requiere de una serie de exigencias propias del peso de este compromiso para esclarecer incógnitas. Para Di Francesco debe ser bastante positivo haber encontrado la graduación de una potencial figura máxima de su equipo, aunque sea en la derrota.

Foto: Paul Hanna, Reuters

El ídolo


La jornada que reanudaba las actividades en la Superliga hace una semana sirvió de ventana para el debut y regreso de muchos futbolistas a las canchas argentinas. Como una de esas casualidades raras que se dan en la vida, La Bombonera recibía de vuelta a Carlos Tévez en un partido ante Colón, quien fuera el rival de turno para la jornada en que el delantero se despedía de su gente tomando rumbo al Shanghai Shenhua chino hace poco más de un año. En aquel partido asistió para el gol de Ricardo Centurión y puso el propio a la media hora dentro de un estadio que coreó durante todo el encuentro su deseo de que el jugador permaneciera en la institución.

Tras unos minutos en los que se le notó la falta de rodaje reciente dentro de los engramados, fue tomando protagonismo con el pasar del tiempo hasta conseguir mejor proyección ofensiva, mayor precisión con las entregas del balón y la asistencia de un gol de vaselina por parte de Nahitán Nández cuando había transcurrido poco más de media hora en territorio bostero. Aunque nada del otro mundo. La noche de sábado que supuso el regreso a casa del hijo pródigo no pudo terminar de mejor forma que con una trabajada victoria de 2-0 ante su rival de Santa Fe. Desde la presentación de los equipos por los parlantes se escuchaban los cánticos de bienvenida.

Muy a pesar de las pintorescas críticas que se han dado en todos los medios respecto a él, Carlitos está de vuelta en casa para jugar en el club de sus amores. Él es hincha del club y para el club es un ídolo. El ídolo. Figuras y nombres pasan por los clubes, sobre todo en los mercados persas mejor conocidos como ventanas de transferencias; pero si algo nunca va a poder ser cambiado en esto es el sentimiento del hincha. Aquel que desde niño iba a la cancha, que sin dejarse enamorar por los títulos se enamoró de unos colores. Es esa persona que glorifica o crucifica a cada uno de los que en cualquier momento se ponen la camiseta que representa aquello que él tanto quiere.

Siendo un niño del barrio, a él le perdonan todo. Le perdonan que se haya ido a China por un rato a buscar plata luego de haber regresado y asegurar que ''se iba a retirar'' allí, que saliera de todos sus clubes previos por conflictos con el vestuario, entrenadores o directivos. Como todo humano tiene sus errores, esas decisiones jamás borrarán todo lo que ha dado siendo Xeneize. Todo, absolutamente se le perdona a quien es tan amado entre una afición que se caracteriza por defender sus colores a capa y espada, por defender a los que son de su manada. Entienden que uno dice cosas por decir en su momento más en un negocio de mercenarios como el fútbol.

Casualmente el protagonista de este texto aparecía en Líbero ayer como parte de una entrevista en donde habló de todo un poco. Curiosamente se refería al tema del cual quería tratar en este texto desde varios ángulos, definitivamente enriqueciendo varios argumentos e ideas. Habló de la responsabilidad que acarrea el ídolo, algo que se va perdiendo en nuestros días cuando ''cualquier pibe que juega dos o tres partidos'' ya se le pone en un podio muy alto por parte de los periodistas que, a falta de ídolos, realzan la figura de cualquiera. Poniéndose en contexto con la época en la que ''se tuvo que ganar la Libertadores'' para que la fanaticada le coreara el nombre. ''Es una época muy diferente'', decía.
''El mayor ídolo de Boca es la hinchada de Boca. La gente es lo que tiene. Nosotros vamos a pasar; se retiró Riquelme, el día de mañana me retiraré yo y la gente va a seguir yendo a la cancha por esta camiseta que es tan hermosa, es tan linda''
Teniendo un presente donde realmente la gente comenta cosas exageradas sobre A o B futbolista culpo a las redes sociales. Bueno, no a ellas, sino al uso que la gente le da, así como todo el humo que se vende día a día, más allá del deporte. Es por ello que debe agradecerse que existan figuras como las de Tévez; fuera de todo su pasado como problemático, es indiscutible que ama los colores a los que regresó, siempre los quiso y nunca lo ocultó en ninguno de los rincones donde tuvo la oportunidad de correr detrás de la pelota. Todas las incidencias que tuvo su salida anterior y todo lo que se especuló quedarán olvidados cuando responda en la cancha, cosa que nunca se duda del Apache.

Justo como en algún momento Eduardo Galeano lo definía. Nace en cuna de paja y choza de lata y viene al mundo abrazado a una pelota. Tévez es aquel que alegraba los potreros, aquel que convoca a multitudes cada domingo para verle en la cancha. Hoy tendrá una vitrina importante para demostrar su jerarquía en la visita a San Lorenzo, en lo será un partido visagra por la pelea en el campeonato. Regresó para volver a darle alegrías a su gente con el poco o mucho nivel de energía que le quede para seguir corriendo en el engramado. Ojalá que el ídolo caiga entero, porque cuando no es así, la gente que tanto lo siguió y amó es la primera en repartirse los pedazos.

Hacer diabluras


Daniel Carrasco me decía que no le parecía tan grande el fichaje de Alexis Sánchez como la prensa lo estaba pintando o sencillamente no le convencía, debido a que hoy está muy lejos la cantidad como calidad de los tantos que el chileno conseguía en sus años como futbolista del Udinese o Barcelona.  Personalmente es un futbolista que me gustaría tener entre mis filas si fuese estratega, ya que puede aportar un plus importante en cualquier estilo de juego. Más allá de que la conversación nunca dejó de ser meramente informativa, ese malestar de mi compañero tiene fundamentos demostrables para el flamante fichaje del United.

De entre tantas cosas de las que han adolecido los Red Devils en los últimos años es la falta de categoría en las bandas, algo que era impensable durante cualquier lapso de la época con Sir Alex. Queriéndose ver esto o no como una interminable resaca tras la salida de CR7, lo cierto es que por más centrodelanteros que sí pudieron hacer diferencia o aquellos extremos como Di María o Memphis que pasaron sin pena ni gloria, esta posición se ha visto comprometida. No tener a un dorsal ''7'' de peso es algo que la historia ni los fanáticos pueden perdonar a un equipo como el de Manchester.

Teniendo únicamente a jóvenes -Lingard, Rashford y Martial- como referencias por bandas, hacía falta un jugador del perfil de Sánchez para potenciar a un equipo que con una idea en proceso de establecerse puede sentirse mucho más completo. Lo que esto exige es un perfil muy claro: un extremo clase mundial con agresividad, regate, velocidad, potencia y gol; características que prácticamente enviaron al estrellato al talentoso jugador desde que se veían sus destellos en Colo-Colo. Seguramente puede asumir el reto, sin embargo no se puede pasar por alto el cambio que ha representado para él las temporadas como Gunner.
Ha pasado de ser un delantero total a un mediapunta con gol
Teniendo que adaptarse a las exigencias de un entrenador tan particular como Arséne, Alexis pasó de ser aquella mole que hacía goles nacidos de errores defensivos o de contras con recorridos extensos a un futbolista mucho más asociativo en las escalas previas a definir. Busca la pared, corre más hacia el centro y procura habilitar a los laterales que pasan por los costados. Ha pasado de ser un delantero total a un mediapunta con gol. Es válida la crítica respecto a las cifras goleadoras, pero ese cambio de perfil ha sido vital en su formación como futbolista; más allá de la disminución del gol es un jugador que ahora se ve con mucho más peso dentro de los partidos y ha asumido con la mayor naturalidad del mundo tener que prácticamente cargar a un equipo que cuando la idea colectiva lo abandonó, él nunca se doblegó en pos del bien común. Un cambio de aires era necesario para mostrar en una vitrina mucho mejor todo lo que lo ha convertido en un jugador mucho más maduro.

Cuando arrancó toda esta novela honestamente me gustaba más la idea de verle jugar en el Manchester City con un técnico con el que ya trabajó. Sin embargo uno entiende que el jugador, además del económico, busca un buen acomodo dentro de la cancha. El chileno sabía que si tomaba la opción de los ciudadanos se vería obligado a estar dentro de un rol más goleador del que ha venido haciendo en los últimos años con el club londinense. Aunque igualmente iba a tener a libertad de moverse fuera del área, iba a tener que ser mucho más agresivo de lo que ya se ha vuelto habitual en él. 

Tener entonces al Manchester United buscando suplir otra necesidad diferente a la prioridad posicional del jugador, puede brindarle sin problemas el abanico de posibilidades para que se desenvuelva como mediapunta. De finalmente ponerlo donde se ve más lógico hoy por hoy, los diablos sumarán mucho nivel al juego de los extremos jóvenes y también de la contención, especialmente de un Paul Pogba que tiene eficientes proyecciones hacia adelante constantemente. De cualquier forma suma muchísimo a su esquema de juego José Mourinho, el cual claramente si debe ''rescatar'' algo del antiguo Alexis es su aguante físico para colaborar en tareas defensivas.

Dichosos son los equipos que pueden ilusionar al mundo del fútbol en general con sus fichajes por lo que uno imagina lo que pueden ofrecer. Uno de los mejores jugadores de la Premier League ha encontrado finalmente el equipo donde pueda hacer a placer todas las diabluras de las que solo un jugador como él puede ofrecernos.

Mejorando en vacaciones


Nuestro querido fútbol es un espectáculo por donde se mire. Desde mucho antes que el Eintracht Braunschweig fuese pionero de la publicidad en las camisetas, aquella recreación de los pescadores y herreros ingleses por allá en el siglo XIX tenía un efecto increíble sobre la gente, al cual lamentablemente se le vio la posibilidad de sacarle tajadas enormes de dinero. Esto lo hemos conversado un millón de veces y estoy seguro que si vuelvo a poner las cosas en el contexto que normalmente seguirían introducciones así estaría aburriendo enormemente a la gente. Así que vale de movernos con lo que hay en el mundo.

El culebrón Neymar-PSG es un asunto que honestamente me ha causado mucha gracia. Los días en los que el periodismo deportivo sobre-exaltó banalidades del diario vivir tanto de futbolistas como del propio consumidor terminó por hacer que la cobertura de la transferencia más cara en la historia de este deporte fuese algo más parecido a rumores-chismes-bochinches de barrios antes que algo realizado por un diario impreso o digital. Lo cierto es que los ruidos de descontento que salían del vestuario catalán terminaron con el astro brasileño ganando el triple de su salario anual anterior, ahora en su nueva casa: la capital francesa.

Como americano residente de un país tercermundista -lo es, no hace falta discusión- la impresión que se tiene de París conlleva elegancia y exclusividad como puntales mayores. Después cultura, mejor calidad de vida y gente bonita en abundancia. Teniendo la oportunidad de compartir con viajer@s durante el transcurso de todo este año he podido confirmar todas las características arriba mencionadas y algunas otras más. A diferencia de la gran mayoría de sitios en Europa, en la Ville lumière no son muy abiertos a la comunicación en un idioma distinto al nativo. A pesar de que la gran mayoría de ustedes piensa que esto es totalmente irrelevante, piénsenlo por un segundo. No tengo que masticar todo.

A un ambiente muy exclusivo, de grandeza, terminó yéndose Ney. Desde que Al-Khelaifi tomó control de la cartera de los parisinos el proyecto Campeones de Europa se ha puesto en camino con destellos de cosas bastante interesantes. La todapoderosa plantilla se ha convertido en el dueño absoluto de las glorias que temporada tras temporada se disputan en territorio galo, salvo por la temporada pasada en la que se encontraron al conjunto del Principado como única horma en su zapato para conseguir el trébol por otra campaña consecutiva. Dominio total.

Por el ritmo que lleva la Ligue 1 en estos momentos se hace más que improbable la aparición de un contendiente real al título, entendiendo que los interesantes proyectos en Marsella y Mónaco distan bastante de poder enfrentar a este mastodonte con la constancia que se requiere. Más allá de lo visto en la campaña 2016/17 las cosas han cambiado bastante dentro de las escuadras protagonistas. Entendiendo el total dominio con el que debe consagrarse dentro del campeonato galo, el brasilero se va para ser un ganador casi que permanente.

Un verdadero rey. Ni siquiera Zlatan se podría haber sentido tan a gusto con todas las facilidades que tanto dentro como fuera de la cancha está teniendo y seguirá teniendo en sus tiempos venideros el nuevo '10' parisino. Pero si algo nos ha enseñado el amor, las películas de vagabundos redimidos y el fútbol inglés es que el dinero no lo es todo en esta vida. Centrándonos en lo que compete al balompié quedaba bastante clara la idea de Neymar al cambiar de aires en busca de más protagonismo individual así como continuar con la explosiva evolución de quien está llamado a ser el sucesor de Messi y Cristiano en la categoría de jugadores diferentes.

Pero honestamente, la movida al PSG -entendimiento de este servidor- está muy lejos de ayudarle en su desarrollo. Cuando juegas en el Barcelona no solamente recibes la ayuda de jugadores en el equipo con mayor experiencia y calidad, sino que te expones ante otros conjuntos que sin importar las circunstancias representan un reto enorme, algo que te obliga a ser mejor día tras día. Los exigentes escenarios siempre terminan por depurar figuras, separando a quienes consideramos clase mundial del resto de la plebe. Un nivel de presión que claramente no tiene la liga francesa.

No es lo mismo jugar ante Real Madrid, Atleti, Sevilla o Villarreal que ante Mónaco, Bordeaux, Lyon o Marsella. Mucha más diferencia se da cuando comparas las plantillas y los argumentos futbolísticos que tienen los clubes en los que el brasileño ha estado ante los rivales domésticos se hace mucho más absurda la comparativa dado que con los culés las cosas no eran tan sencillas como ahora. Viendo los partidos de capitalinos en la ligue uno observa los pequeños detalles que marcan las grandes diferencias, como la generalizada falencia de los defensas galas en cuanto a la distribución de espacios entre ellos con las líneas del mediocampo. 

Los permanentes huecos en él área ideal para un mediapunta se combinan también con la inesperada lentitud en los retrocesos del adversario. Inesperada porque el fútbol francés es la vitrina del futbolista africano, veloz y férreo por naturaleza, aunque queda claro que para labores defensivas no fluyen tan bien. La displicencia con la que se sale jugando o siquiera realizar el marcaje denota sin forma de argumentar en contra que las diferencias de nivel son abismales. Claro está que en el fútbol español no hay 20 equipos en total igualdad de condiciones, pero no es lo mismo tener cinco o seis rivales muy inferiores a tener 14.

No me queda la menor duda que el brasileño brillará rompiendo récords con sus parisinos al lado de Cavani y el meteórico Mbappé, será un deleite verles jugar por el fútbol fantasía que despliegan cada fin de semana. Eso sin discutirlo, pero, ¿realmente fue una decisión correcta pensando en su desarrollo deportivo? Con pocos rivales que realmente pongan resistencia, los años venideros para Neymar serán de "crecimiento" y "mejoría" en las que prácticamente son unas vacaciones para él. 

Buenos panameños


Fue mucho más sencillo de lo que la gran mayoría del panameño hubiese esperado. Muuuucho más sencillo. Más allá de los discursos de calma que todos, inclusive yo, esperaría leer en una publicación de este espacio, no puede ser recriminado que este deporte une y genera pasiones como muy pocos. El que me discuta cuál disciplina puede ser más estresante o llena de alegría como el fútbol lo desacredito de inmediato. Para muchos les es odioso que hayan ''millones de entrenadores'' o los famosos conocedores del fútbol, sin embargo para este servidor le llena de satisfacción que la discusión de lo que es y puede ser un partido es única.

Olvidémonos del encuentro y del rival que evidentemente no está a la altura de nada significativo como para creernos ahora la novena maravilla del mundo. Quiero salirme un poco del análisis de siempre, primero que nada porque tácticamente se hace complicado rescatar algo de lo mismo dentro de los 90 minutos disputados en el Rommel Fernández y como más importante, en segundo lugar, la fuerza del momento creo que debe prevalecer sobre cualquier argumento bueno o malo que haya tenido este compromiso eliminatorio.

Creo que toda la percepción general de la selección nacional cambió a los 39 minutos. Es que no podía ser. Muy lindo como para ser cierto. En la experiencia íntima de este su servidor, no recuerdo un gol que me levantara así del asiento por parte de Panamá desde aquella irreal chilena del Matador Tejada ante México en el 2005. Luego de las oportunidades que había tenido para que el resultado en la última visita fuera muy distinta a la definitiva, Gaby demostró esa sed de callar bocas y por sobre todas las cosas aportar para una causa colectiva con una verdadera delicatessen técnica.

Mientras unos aprovechados salvan sus trabajos con este resultado, otros sencillamente dejan imágenes difíciles de borrar de la retina aún cuando los días transcurren. A falta de dos jornadas para el final de la Hexagonal estamos dentro de la próxima Copa del Mundo. Fácil de digerir no lo es en definitiva, tanto para bien como para mal, pero lo cierto es que se está viviendo un sueño que se espera mantener para convertirlo en una realidad. Como falta, lo sano para todos es mantenerlo dentro del espectro de posibilidad.

Aunque pedir paciencia es delicado aquí en Panamá. Lo es ahora y siempre lo ha sido. Más allá de los hechos, imprescindible es mantener los pies sobre la tierra, con todo lo que acarrea un proceso mundialista dentro de este sector del mundo y con la forma en la que muchos resultados se están dando. Como se me salió una lágrima al ver el gol de Torres, debo ilusionarme solo como una manera de masoquismo. Debo ser un buen panameño.

No eres tú, soy yo


Todos sabemos lo que se siente en las etapas previas al final de una relación. Por más argumentos de que te rompen el corazón de tajo, consciente o inconscientemente percibimos diversas señales que nos indican que algo no está yendo nada bien mucho antes de que se haga oficial. No hay nada más tóxico para una persona querer darle más rienda a algo que evidentemente no funciona, pero aquel temor de la soledad o no saber qué hacer luego de una conclusión, es lo que impulsa al masoquista instinto de continuar ahogándose en la frustración y la negación.

El resultado de esto siempre termina traduciéndose en más desencanto para con la otra parte de la relación y un evidente desgaste de energía. Ese hastío en algún momento lleva al desengaño, pero dependiendo de cada individuo eso puede tomar poco o mucho. Mientras la mente y el cuerpo valoran la necesidad de encontrarle un punto de quiebre a aquello, muchos lastimados pueden salir durante el proceso. Siendo lo más costoso entender que el final ha llegado, siempre aparecen un sin número de argumentos que se presentan para no dejar ir esas sensaciones.

Lógicamente, los inicios. Más jóvenes, llenos de expectativas y esperanzas en que la aventura será muy gratificante. Más que nada, el desconocer propiamente de lo que la otra parte puede ofrecer. No hay nada que genere mayor éxtasis que el ser sorprendido una y otra vez por los detalles o las particularidades de ese ser que recién comparte días contigo. Llegar desde el Japón, con experiencia y una mente mucho más abierta de la que en aquel momento se manejaba; esa novedad, propiciaba aquella expectación por recibir sorpresas.

Imposible no recordar, como siempre, los buenos momentos. Aquellos recuerdos en donde la fecilidad abarrota la mente, en donde las preocupaciones se dejaban de una lado para vivir al 100 por ciento el momento con ese individuo al cual se le considera el indicado, por lo menos en el instante. La alegría a la que no se le encuentran fisuras, perfecta en todo sentido de la palabra y que genera una felicidad la cual se piensa no tendrá un final próximo; esas endorfinas que secretadas al mismo nivel que tiene un título invicto.

Cuando los problemas se hacen presentes, lo esencial es saber enfrentarlos. Traspieses siempre hay y habrán, pero el problema es repetirlos una y otra vez hasta convertirlos en un círculo vicioso, en donde claramente no hay una armonía tangible; olvidarse de como hacer las cosas bien en las noches mágicas es un pecado que pocas veces se puede manejar en equipo o pareja. Si no hay señales claras de avanzar de la mejor manera posible para combatir los problemas, difícilmente algo tendrá solución.

Llega el punto en que el cansacio puede más que las ideas frescas que en algún momento hubo. Cuando se llega a ese extremo, se hace evidente en el día a día el como las cosas se hacen de mala gana, no se hacen bien. Pero hay quienes muy a pesar de ello, prefieren seguir torturándose y darle más hilo a algo que sin lugar a dudas no tendrá un feliz término. A veces es necesario echarse a un lado y con toda seguridad decir que, el problema no es el otro, sino uno mismo.

Volar como Ícaro


Las primeras veces siempre son extrañas, incómodas y hasta muchas veces se quieren olvidar. Algunas veces no es así, claro está. Hasta hace unos tres meses parecía complicado poder decir que la primera vez para Jorge Sampaoli como entrenador en el futbol europeo generara dudas al momento de asegurar si ha sido incómoda o placentera; de estar segundo lugar en la tabla de la liga peleando directamente por el campeonato con Real Madrid y Barcelona, a caer hasta el cuarto lugar de la tabla general por debajo del Atletico Madrid en un claro resurgir del conjunto colchonero. Las sensaciones del equipo andaluz dejaban a más de uno con la boca abierta, pensando en todas las vicisitudes que debió afrontar este equipo de cara a la presente temporada.

La salida de Unai Emery representaba el fin de una época que más allá de los títulos obtenidos, marcaba la finalización de una idea futbolística sevillista... o por lo menos una parte sustancial de la identidad. El relevo de este banquillo no podía ser cualquiera; mantener el momento futbolístico en cuanto a la idea esencial no sería trabajo sencillo, aunado al hecho de que piezas clave de la plantilla fueron tomando rumbo una vez finalizado junio pasado. Para un estratega que toda la su vida ha buscado la portería desde arrancado los partidos, con posesiones extensas y planteamientos completamente abocados al despliegue ofensivo más explícito, el fútbol de España era un bonito reto para demostrar su valía.

El pintoresco carácter que demuestra Jorge Sampaoli durante los partidos no es solo una expresión de su amor por lo que hace; como director técnico completo hace mucho tiempo entendió que la motivación es un factor fundamental en este deporte, inclusive mucho más importante que la estrategia de juego en la mayoría de ocasiones. No es fácil convencer a un equipo con el discurso que con el potencial se pueden obtener grandes cosas. Jorge con poco tiempo llevó al equipo al éxtasis, parándose de tú a tú contra los grandes hasta hacerse un real candidato al título de la liga española. Esa sed de triunfo, esa ambición por querer "irrespetar" a los grandes se presentó como un instinto clásico del ser humano: querer superar sus capacidades, ir más allá de los límites hasta lograr lo imposible... casi como volar.

El equipo no tuvo la suficiente fortaleza para saber manejar la presión de ser considerado un candidato al título
Cuando llegó el momento más sensitivo de la temporada, sencillamente las cosas no salieron de la forma en que se tenían presupuestadas. La plantilla ha dado fe de su mediano nivel en el aspecto físico y mental; la eliminación en Champions como en su trepidante bajón futbolístico en la liga doméstica. Muchos nombres dejaron de responder, como Luciano Vietto por las lesiones, Franco Vázquez, Steven N'Zonzi entre otros... el equipo no tuvo la suficiente fortaleza para saber manejar la presión de ser considerado un candidato al título, probablemente por la falta de experiencia de la plantilla en este tipo de situaciones.

Morir con las botas puestas siempre se aplaude, pero a veces es necesario buscar recursos que permitan la supervivencia. Le ha costado mucho a este equipo el hecho de que, sencillamente, los rivales entendieron la idea. Más allá de contrarrestar el esquema de juego ha sido la fácil lectura del parado entre líneas, el cual ha resultado ser muy endeble debido al bajón de nivel de la gran mayoría de los futbolistas que se desempeñan como contenciones en esta escuadra. Ni siquiera las nuevas revoluciones que aporta Vicente Iborra han logrado ser suficientes para que este equipo pueda recuperar el ritmo y ese equilibrio visto en un principio. Tanto voló el Sevilla que quiso subir y subir, pero el calor del sol derritió sus alas en el momento menos oportuno de todos y les ha propinado una caída muy dolorosa en su viaje.

Ahora, el Sevilla ha vuelto a su realidad y Sampaoli ha conocido finalmente lo que significa jugar una temporada en el fútbol de Europa, en donde tres partidos pueden acabar con todo el trabajo realizado en seis meses. La osadía del club español se puede contextualizar en la célebre historia de la mitología griega del vuelo de Dédalo e Ícaro, donde el conjunto andaluz y el estratega argentino son la mezcla perfecta de ambos personajes. Iniciaron la campaña como aquel conmedido pero ingenioso arquitecto, pero el volar como Ícaro ha terminado por derretir las alas de lo que parecía ser otra de esas inspiradoras historias.

Contra la costumbre


Luego de un partido frenético en el Etihad Stadium, una de las llaves menos llamativas, en la previa del inicio de la ronda de octavos de final de Champions League, ahora despierta pasiones en todo lugar. Siendo este miércoles el último día de actividades en esta fase del torneo, lo que está por venir es oro puro para los amantes de este deporte. Lamentablemente el escenario no se presta para la ocasión; el estadio Louis II rara vez cuenta con muestras calurosas de la afición, siendo curioso dado que el conjunto del principado posee historia vieja y reciente dentro de las planas importantes del fútbol europeo. Pero más allá de su nivel dentro de la cancha, la localía no es algo que se pueda distinguir en ninguna previa o análisis dada la nula intensidad con la que sus seguidores viven los partidos.

No debería ser así. En teoría el nivel de apoyo, aunque no debería ser así, va ligado bastante con el rendimiento de un equipo, algo en lo que los dirigidos por Leonardo Jardim han sobresalido con creces desde hace algún tiempo ya. Pero bueno, esto es algo que se liga considerablemente a la cultura de la región, la cual tiene una población más acostumbrada a otro tipo de cosas. Es preciso centrarse en el club, cuyo resurgir a nivel futbolístico tiene razones bastante obvias, pero que en definitiva distan mucho de ser lo que uno se podría haber imaginado hace algunos años cuando todo este cambio se empezó a gestar en el club de Mónaco. Cuando el club fue adquirido por el pintoresco Dmitry Rybolovlev en el 2011 absolutamente todos esperábamos a otro club responsable de inflar el mercado como lo fue el PSG en la propia Ligue 1, aún más cuando se hicieron oficiales las contrataciones de James Rodríguez y Radamel Falcao por estratosféricas cifras. La historia no ha sido así.

Sin tener claro el porqué de lo ocurrido, ya sea por restricciones al magnate ruso dueño del equipo o por una responsable idea de gestión de la institución, la realidad para los monegascos ha sido muy distinta. El gran ojo para contratar 'barato' y admistrar de atinada manera las divisiones inferiores han hecho que este equipo de mucho de qué hablar recientemente, tanto que hoy por hoy son líderes de la liga francesa, algo meritorio si se toma en cuenta la forma en que han doblegado al equipo de Nasser Al Khelaifi a lo largo de toda la temporada. El principal responsable de este despegue sin lugar a dudas es Leonardo Jardim, quien durante sus años en el banquillo del club ha sabido entender y adaptarse a la perfección a la realidad del club, explotando todas las virtudes que podría tener un conjunto con limitaciones a la vista de todos los demás.

Velocidad. Tal vez parezca lógico que esta sea el arma principal de no sólo este equipo, sino de todos para la clase de fútbol que se juega hoy en día. Pero el caso del Mónaco es particular, ya que no se trata sólo de pegar un pique de velocidad de 50 metros, se trata de dominar el dónde, qué y cuándo de esa clase de aproximaciones. Esto no es algo nuevo para el club. Habían pasado muchos futbolistas cuando el portugués Bernardo Silva empezaba a descollar y ya se podía observar este atrevimiento e inteligencia para explotar esa velocidad. Jardim ha sabido transmitir a más jugadores esa verticalidad, fuerte, agresiva, impredecible y sin nada que perder, algo que personifica en la cancha un dolor de cabeza para las defensas como lo es Kylian Mbappé, el futbolista ideal a la hora de buscar la filosofía de juego de Jardim y de su equipo personificada en alguien.

Cuando a la osadía le falta criterio, algo común en plantillas jóvenes, la prudencia que aporta la experiencia es algo irremplazable. Desde la base con Andrea Raggi, pasando por los pies de Joao Moutinho, no cabe duda que las virtudes ofensivas recaen fuertemente en lo que significativamente aportan individuos como Radamel Falcao, siendo base fundamental para el éxito de un estilo de juego directo, fuerte, pero a la vez sutil en lo que corresponde a la finalización de jugadas, en la asistencia indirecta al movilizar la marcación, ser el compañero ideal para buscar la pared dentro o fuera del área y en lo didáctico para jóvenes con los tradicionales complejos de individualidad total. Un equipo que es letal por los costados gracias a la velocidad y la calidad en el primer pase, sabe cuándo se hace preciso bajar un poco la velocidad.

Muchas virtudes posee el conjunto del principado, las cuales seguramente todavía no hemos visto al completo. Más allá de que pueda continuar vivo o no en Champions, este segundo duelo ante el Manchester City será un verdadero banquete de detalles futbolísticos. No se puede dejar de aplaudir la gestión de Jardim en un equipo que tiene una mentalidad distinta, distinta a su tierra en donde mirar se hace más rentable que actuar. No, así no es este equipo, que se presenta firmemente contra todo aquello que pueda parecer costumbre.

Campeón del sufrimiento


Cuando se dio la separación de FIFA con France Football de cara a la premiación del mejor jugador del mundo en el año se especulaba mucho con que la revista francesa iba a entregar el galardón al galo Antoinne Griezmann. Sin embargo, la tranquilidad con la que arrasó el astro portugués las votaciones del Ballon D'Or dejaban claro cuál iba a ser el próximo ganador de la distinción otorgada en esta ocasión por el ente rector del fútbol mundial. El primer The Best ha sido Cristiano Ronaldo. Como se apuntó el año pasado en este espacio, estas distinciones carecen de un valor realmente significativo para quienes analizamos este deporte día a día, principalmente debido a que no existe un verdadero criterio para elegir esta distinción; no hay claridad en saber si se trata por rendimiento individual, por títulos obtenidos a lo largo de la temporada o por simple nivel de popularidad.

En los pasados diez años pareciese que han sido los últimos dos criterios los que prevalecieron para periodistas, capitanes y entrenadores a lo largo de todo el mundo. Algo que no se les puede culpar, hoy el fútbol está diseñado para ser un espectáculo en donde la supremacía individual se ha reducido a únicamente dos nombres. Lo curioso de todo es que a lo largo del tiempo, un trofeo que realza especialmente la figura en solitario generalmente termina por definirse gracias a la cuantía de galardones en colectivo que dicho jugador terminó obteniendo en el año calendario. Dejar la ventana de criterios tan abierta no permite que todos queden satisfechos realmente con este tipo de premios. Aunque realmente sería bastante aburrido que todos estuviésemos de acuerdo.

A criterio de este servidor el mejor jugador del 2016 fue Antoine Griezmann. Con lo poco que tuvo a su alrededor fue quien más empujó tanto a su equipo como a su selección en unos meses de mayo, junio y julio bastante ajetreados; desafortunadamente para él, se fue con las manos vacías. Pero vamos, que el francés me haya parecido el mejor jugador del año de ninguna forma podría demeritar lo que consiguió CR7 durante el 2016. Distando mucho de tener un año notablemente lúcido en el desarrollo de fútbol individual, el portugués logró aportar atributos que en el desarrollo del juego también representan una cuota sustancial del éxito obtenido por los colores que defendió y representó con goles y uno que otro salto de celebración popular realizado por el mismo.

Quitando unos muy buenos y cuantiosos goles realizados por el jugador, el primer aporte que tuvo fue su presencia en cada proceso decisivo de los torneos. Se cae de su peso que estaba en la cancha, pero lo que se quiere dar a entender es la facultad que tuvo el mismo para poder apoyar a sus compañeros inclusive cuando no se pudo hacer presente en momentos delicados, como puntualmente puede ser la Final de la Euro, en donde tras salir lesionado en el primer tiempo, insistió desde un costado de la cancha alentando a sus compañero, inclusive a Éder, quien terminaría siendo el héroe del partido con el gol decisivo. El empuje que puede aportar un futbolista del nivel de Cristiano evidentemente incide en la moral de los jugadores a su alrededor, lo que crea una dinámica distinta a lo interno.

Fue un año muy difícil en cuanto al fútbol para Cristiano y sus equipos, ya que pegados a los asientos y tribunas se encontraron los aficionados del Real Madrid y Portugal durante sus respectivos torneos. Remontar en cuartos de final y ganar en penales la Champions, así como campeonar la Eurocopa tras no ganar ni un solo juego en la fase de grupos son agobiantes formas de sufrir que no cualquiera puede manejar, y eso fue algo que hizo el astro lusitano, campeón del sufrimiento.

Legado de reyes


Entre la frustración del inicio de un nuevo año y el hastío de desayunar con pan de rosca, las ansias porque regrese al completo el fútbol grande son muchas. Si bien es cierto la Premier League está en actividades, pero como hace poco vimos, la realidad con este certamen es que deja muchas dudas y cosas sobre el tapete para analizar de cara a un desarrollo a corto/largo plazo. Entonces, como la variedad siempre es necesaria en todos los ámbitos de la vida, que todavía no arranquen propiamente el resto de competiciones a lo largo de toda Europa es algo que empieza a desesperar aunque ya poco falte para ello. Sin embargo, cuando vemos qué ligas vienen en camino de reanudar sus actividades, hay que tomar con pinzas esa euforia para ser un poquito selectivos.

Italia. Se hace necesario sentarse a analizar todo lo que está sucediendo en el Calcio italiano, porque ciertamente dan ganas de llorar el pensar lo que alguna vez fue esta liga al compararla con lo que hoy se hace perceptible a simple vista para todos los que buscan disfrutar realmente de partidos con un grado importante de desempeño futbolístico. Siendo cada vez menos atractivo para la vista de todos, se hace imposible no ponderar de forma importante todos aquellos destellos que generen ilusión en lo que es un campeonato el cual parece condenado a sufrir los mismos descalabros que naciones como Holanda o Rumania por solo mencionar unos pocos de quienes con el pasar del tiempo fueron sucumbiendo ante el progreso de nuestro amado deporte en otros lares.

Si hay una institución que vive en carne propia esta clase de sensaciones es sin duda el AC Milan. El glorioso equipo rossoneri vive un presente muy lejano a lo que hace cinco o seis años alguna vez vivió, causado por la ausencia de relevos generacionales a la altura, una mala administración y porque los amos y señores del fútbol en Italia se encuentran en Turín. Colándose entre los tres primeros lugares de la clasificación durante la primera mitad de la presente temporada, la escuadra dirigida por Vincenzo Montella quiere devolverle las ilusiones a una afición que ha sido muy pisoteada últimamente. La clave se ha encontrado en los goles de Carlos Bacca y en un equipo que ,con todos sus altibajos, ha mostrado una juventud comprometida con la causa, algo que rememora los años dorados de esta institución.

Aunque sería una blasfemia comparar alguno de los canteranos con un corazón milanista como Franco Baresi, no se puede negar que hay bastante empuje. El más destacado de todos es el que da la razón principal de hacer este texto. A estas alturas Gianluigi Donnarumma no necesita mucha presentación, pero las expectativas que se generan al verlo jugar jornada tras jornada hacen que hasta el más excéptico con el fútbol de la Serie A se llene de júbilo. Ciertamente hay muy pocos países que puedan presumir de generar tantos guardametas de calidad como Italia, pero el caso de Gigi tiene un eco mucho mayor por la efervescencia con la que todo se le ha venido dando a este jugador. Defender la portería de un club histórico por primera vez a los 16 años es un privilegio que muy pocos tienen, aunque claro está, medir 1.96 también es un factor que impulsa a convencerse un poco más de las posibilidades en la posición que ocupa.

Pero más allá de la estatura, Donnarumma en el tiempo que ha estado brillando frente a todos los reflectores ha dejado muy en claro su capacidad de respuesta ante situaciones difíciles, siendo los reflejos y la velocidad sus mayores virtudes para defender una portería propensa a cuantiosas aproximaciones por partido. Aunque todavía le cuesta leer las jugadas, el tiempo que sin duda le queda por vivir le ayudará a pulirse paso a paso. Más que una cara fresca del fútbol, a sus 17 años de edad este jugador ya es todo un personaje en el mundo del fútbol, llegando justo a tiempo para empezar a encaminar a aquel que deberá ser el sustituto de Gianluigi Buffon en unos cuantos años como el referente de porteros italianos.

La batuta pasará de Gigi a Gigi, algo que representa otra de esas curiosidades que sólo el fútbol puede tener; aunque pareciera lo más lógico, ya que muy pocos podrían llenar los zapatos, o en este caso guantes, que dejará el guardameta de la Juventus una vez decida ponerle fin a su carrera. Si todo marcha al ritmo en que está, Donnarumma será el responsable de llevar un legado bastante pesado, uno de verdaderos reyes del fútbol, pero que ha demostrado hasta el momento que será capaz de llevar. 

Gonzalo en perspectivas


Es difícil creer en el fútbol hoy en día. Por lo menos, en el aspecto de los valores que representan a este deporte sí. Que el negocio no deje de generar millones y millones de dólares es otra cosa. Para todo aquel que piense que el dinero es el valor más importante en la vida, mis palabras sonarán absurdas; el fútbol permite esa sana discusión, y por eso es que me encanta tanto este deporte.

La Juventus hizo oficial este martes la...95 millones. Gonzalo Higuaín

...sorpresas de todo tipo nos ofrece este deporte. El traspaso del argentino genera discusiones desde diversas perspectivas, que si son observadas con propiedad, complementan las fuentes necesarias para obtener los datos que nos lleven a una conclusión real. Siempre es bueno argumentar cuando se considera se poseen elementos necesarios para hacerlo, es un ejercicio que los invito a hacer, no sólamente cuando se pelean por defender al ex-presidente o al actual. 

Bueno, sorpresas. A falta de la presentación que será este jueves 28, Higuaín ya ha posado con el dorsal '9' que portará esta temporada y ha asegurado que È una bellissima sensazione. Un multimillonario contrato y el segundo traspaso más caro de la historia debe emocionar a cualquiera evidentemente, son momentos de júbilo en la vida del futbolista de 29 años. Salieron beneficiados la Juventus con la adquisición del delantero, el Napoli por recuperar la inversión realizada en su momento (40 millones en 2013 desde el Real Madrid) y obviamente para el jugador por el nuevo salario que recibirá y estar en un club acostumbrado a triunfar, sin olvidarnos de la comisión de su representante. Todos ganan.

Desde el aspecto comercial y económico definitivamente esto se constituye como una premisa cierta. Si se le da un giro un poco a la percepción y se enfoca el caso desde una perspectiva desde lo futbolístico, todo se ve bastante bien. Tras la salida de Álvaro Morata de vuelta a la casa blanca, La Vecchia Signora necesitaba un definidor de categoría dado que el resto de jugadores que allí se encuentran claramente no estarán a un nivel esperado, caso Mandzkic y compañía. Con los elementos que en el centro del campo aparecen en la Juve, un delantero de las características del sudamericano se encontrará a gusto en el área recibiendo balones de gol. Para un equipo que por los movimientos que está haciendo esta temporada claramente aspirará a luchar por la Liga de Campeones, este sin duda es una transferencia genial.

Así como se vio desde el aspecto dinero y deportivo, veámoslo desde el aspecto de los valores. ¿Valores? El fútbol en esencia es un deporte de unidad por definición. Esa unidad acarrea fraternidad, esa fraternidad se sedimenta en un territorio específico, con específicas personas y detalles. El éxito del fútbol es el sentido de pertenencia que existe de las personas a los colores de determinado equipo, no por el mero espectáculo. Hay personas aficionadas de clubes de primera categoría, así como las hay de conjuntos en categorías inferiores acostumbradas al fracaso.

Los jugadores de hoy en día no sienten los colores de la camiseta, así como Francesco Totti tan sabiamente lo ha explicado. Existen detractores de esta teoría, pero la realidad es que todo se ha simplificado a otras cosas, menos en la esencia del balompié y de porqué hay tantos seguidores del mismo en el mundo entero. Una rivalidad como Napoli-Juventus no existe en grandes cantidades en el fútbol, y que un jugador que haya representado tanto para uno de los dos lados se cambie para otro, no tiene nombre. Es una apuñalada directa al corazón de los aficionados y al deporte en sí. pero estos son negocios grandes.

Nada más cierto hasta este punto que Pipita ahora es bianconero. Turín seguirá festejando títulos con una adquisición que le aportará nivel muy a pesar de las desdichadas finales que ha disputado. Cada uno tendrá su punto de vista que se opondrá a las demás. Se hace importante analizar el fichaje de Gonzalo en perspectiva.
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