Cristiano y el crecer entre lágrimas

Lágrimas. No puedo dejar de pensar que al pensar en Cristiano Ronaldo el primer recuerdo que se me viene a la mente es su tristeza tras perder la Final de la Euro 2004 ante Grecia en casa. Aquel momento de fragilidad para el jovencísimo delantero plasmaba un óleo sobre el cerebro curioso; entre los mechones de cabello pintado, los aretes de diamantes usados durante el partido que nos hablan de lo distante de la época, los dientes naturales de la época pre-fama y los regates con más pasión que cabeza, elementos que daban un mensaje claro: hambre de más.

¿Y consiguió algo más?… Obvio que la pregunta es tonta, pero es que a lo largo de los años la única constante de la que hemos sido testigos es del hambre por más del astro portugués. Pocas cosas son más sanas en esta vida que esa permanente búsqueda de mejorar y aspirar a más en esta vida, pero con Cristiano siempre dio una permanente sensación de que absolutamente nada fue suficiente... algo bueno obviamente.

Más allá de los títulos y los números, que nadie puede discutir son una obsesión para el delantero, esa necesidad de buscar siempre hacer daño a los rivales con una variedad de recursos que dejaron en la incredulidad a más de un defensor que se tuvo el infortunio de intentar detenerle. Ni siquiera entendiendo la evolución posicional que tuvo en el ataque al empezar como extremo por izquierda hasta terminar como centrodelantero fue posible referenciarlo.

Amado u odiado, sobre todo por tener la mala suerte de brillar en la época donde tuvo que compartir el podio con uno de los genios de la pelota como Messi, pero independientemente de a quién consideres mejor, no cabe la menor duda de que los mayores beneficiados de la titánica carrera por la excelencia que estos dos futbolistas sostuvieron fuimos nosotros, los aficionados. Cristiano Ronaldo ha llegado a 41 años y no deja de ser impactante, pero no cabe la menor duda de que desde las lágrimas de una época donde el fútbol se podía permitir ver a la selección helénica triunfar a nivel continental, ha pasado mucho y el luso supo crecer hasta tocar las estrellas. Saludo por lo que aún falta.

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