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Neymar vuelve al menos por seis meses al Santos

Neymar ha vuelto a casa. El astro brasileño firmó un contrato de seis meses con el Santos, el club donde se dio a conocer al mundo, con la posibilidad de extender su vínculo. Durante su presentación en el estadio Vila Belmiro, dejó claro que su regreso no es solo un gesto simbólico: "Volví para jugar, ser feliz, marcar goles y ayudar al Santos", afirmó.

El delantero, que rescindió su contrato con el Al-Hilal saudí tras una etapa marcada por las lesiones, busca recuperar su mejor nivel de cara al Mundial de 2026, el que probablemente sea el último de su carrera. Neymar espera que su desempeño en el Santos le permita volver a la selección brasileña y completar su "última misión".

Su llegada ha generado una revolución en la ciudad de Santos. Miles de aficionados celebraron su regreso con pancartas, cánticos y camisetas con su nombre y el dorsal 10, que también vistió Pelé. Comerciantes, vendedores ambulantes y seguidores de todas las edades se congregaron en las inmediaciones del estadio para recibirlo con los brazos abiertos.

El Santos, que vivió momentos difíciles en los últimos años con su descenso y posterior ascenso a la élite del fútbol brasileño, ve en Neymar la esperanza de un nuevo renacer. Los hinchas confían en que el talento del "menino Ney" sea el motor que impulse al equipo hacia nuevas glorias.

A pesar de las dudas sobre su estado físico tras un año casi inactivo por lesión, la confianza en Neymar es total. "Si dice que va a jugar, seguro que lo hará bien y nos dará un título", afirman los aficionados. Ahora, el reto está en sus pies.

Mejorando en vacaciones


Nuestro querido fútbol es un espectáculo por donde se mire. Desde mucho antes que el Eintracht Braunschweig fuese pionero de la publicidad en las camisetas, aquella recreación de los pescadores y herreros ingleses por allá en el siglo XIX tenía un efecto increíble sobre la gente, al cual lamentablemente se le vio la posibilidad de sacarle tajadas enormes de dinero. Esto lo hemos conversado un millón de veces y estoy seguro que si vuelvo a poner las cosas en el contexto que normalmente seguirían introducciones así estaría aburriendo enormemente a la gente. Así que vale de movernos con lo que hay en el mundo.

El culebrón Neymar-PSG es un asunto que honestamente me ha causado mucha gracia. Los días en los que el periodismo deportivo sobre-exaltó banalidades del diario vivir tanto de futbolistas como del propio consumidor terminó por hacer que la cobertura de la transferencia más cara en la historia de este deporte fuese algo más parecido a rumores-chismes-bochinches de barrios antes que algo realizado por un diario impreso o digital. Lo cierto es que los ruidos de descontento que salían del vestuario catalán terminaron con el astro brasileño ganando el triple de su salario anual anterior, ahora en su nueva casa: la capital francesa.

Como americano residente de un país tercermundista -lo es, no hace falta discusión- la impresión que se tiene de París conlleva elegancia y exclusividad como puntales mayores. Después cultura, mejor calidad de vida y gente bonita en abundancia. Teniendo la oportunidad de compartir con viajer@s durante el transcurso de todo este año he podido confirmar todas las características arriba mencionadas y algunas otras más. A diferencia de la gran mayoría de sitios en Europa, en la Ville lumière no son muy abiertos a la comunicación en un idioma distinto al nativo. A pesar de que la gran mayoría de ustedes piensa que esto es totalmente irrelevante, piénsenlo por un segundo. No tengo que masticar todo.

A un ambiente muy exclusivo, de grandeza, terminó yéndose Ney. Desde que Al-Khelaifi tomó control de la cartera de los parisinos el proyecto Campeones de Europa se ha puesto en camino con destellos de cosas bastante interesantes. La todapoderosa plantilla se ha convertido en el dueño absoluto de las glorias que temporada tras temporada se disputan en territorio galo, salvo por la temporada pasada en la que se encontraron al conjunto del Principado como única horma en su zapato para conseguir el trébol por otra campaña consecutiva. Dominio total.

Por el ritmo que lleva la Ligue 1 en estos momentos se hace más que improbable la aparición de un contendiente real al título, entendiendo que los interesantes proyectos en Marsella y Mónaco distan bastante de poder enfrentar a este mastodonte con la constancia que se requiere. Más allá de lo visto en la campaña 2016/17 las cosas han cambiado bastante dentro de las escuadras protagonistas. Entendiendo el total dominio con el que debe consagrarse dentro del campeonato galo, el brasilero se va para ser un ganador casi que permanente.

Un verdadero rey. Ni siquiera Zlatan se podría haber sentido tan a gusto con todas las facilidades que tanto dentro como fuera de la cancha está teniendo y seguirá teniendo en sus tiempos venideros el nuevo '10' parisino. Pero si algo nos ha enseñado el amor, las películas de vagabundos redimidos y el fútbol inglés es que el dinero no lo es todo en esta vida. Centrándonos en lo que compete al balompié quedaba bastante clara la idea de Neymar al cambiar de aires en busca de más protagonismo individual así como continuar con la explosiva evolución de quien está llamado a ser el sucesor de Messi y Cristiano en la categoría de jugadores diferentes.

Pero honestamente, la movida al PSG -entendimiento de este servidor- está muy lejos de ayudarle en su desarrollo. Cuando juegas en el Barcelona no solamente recibes la ayuda de jugadores en el equipo con mayor experiencia y calidad, sino que te expones ante otros conjuntos que sin importar las circunstancias representan un reto enorme, algo que te obliga a ser mejor día tras día. Los exigentes escenarios siempre terminan por depurar figuras, separando a quienes consideramos clase mundial del resto de la plebe. Un nivel de presión que claramente no tiene la liga francesa.

No es lo mismo jugar ante Real Madrid, Atleti, Sevilla o Villarreal que ante Mónaco, Bordeaux, Lyon o Marsella. Mucha más diferencia se da cuando comparas las plantillas y los argumentos futbolísticos que tienen los clubes en los que el brasileño ha estado ante los rivales domésticos se hace mucho más absurda la comparativa dado que con los culés las cosas no eran tan sencillas como ahora. Viendo los partidos de capitalinos en la ligue uno observa los pequeños detalles que marcan las grandes diferencias, como la generalizada falencia de los defensas galas en cuanto a la distribución de espacios entre ellos con las líneas del mediocampo. 

Los permanentes huecos en él área ideal para un mediapunta se combinan también con la inesperada lentitud en los retrocesos del adversario. Inesperada porque el fútbol francés es la vitrina del futbolista africano, veloz y férreo por naturaleza, aunque queda claro que para labores defensivas no fluyen tan bien. La displicencia con la que se sale jugando o siquiera realizar el marcaje denota sin forma de argumentar en contra que las diferencias de nivel son abismales. Claro está que en el fútbol español no hay 20 equipos en total igualdad de condiciones, pero no es lo mismo tener cinco o seis rivales muy inferiores a tener 14.

No me queda la menor duda que el brasileño brillará rompiendo récords con sus parisinos al lado de Cavani y el meteórico Mbappé, será un deleite verles jugar por el fútbol fantasía que despliegan cada fin de semana. Eso sin discutirlo, pero, ¿realmente fue una decisión correcta pensando en su desarrollo deportivo? Con pocos rivales que realmente pongan resistencia, los años venideros para Neymar serán de "crecimiento" y "mejoría" en las que prácticamente son unas vacaciones para él. 

Líneas de tres


Berlín fue testigo de la última coronación a nivel continental del Barcelona ya casi dos años atrás. La primera temporada de Luis Enrique al mando del conjunto catalán no pudo dejar a nadie indiferente, ya que además de los títulos el equipo mostraba una sinergia tan similar a la vista en la época de Pep Guardiola, que se esperaba volver a ver a un equipo como pocos nuevamente. No ha sido así y el tiempo se auto-otorgado la razón con respecto a múltiples cosas, como por ejemplo la premisa de que nada perdura para siempre, ni siquiera lo que uno puede considerar como puramente inquebrantable.

Ejemplo claro de esto, la idea de fútbol culé. Plantearse compromisos con una línea de tres en la defensa era algo que hace año y medio hubiese parecido un completo disparate, formación que parecería mucho más obvia para el rival que tendrán de turno en esta ocasión. A pesar de lo que costó la adaptación, parecería una idea no tan descabellada y cónsona con el presente de un equipo que le cuesta mucho generar fútbol y ve limitado su juego a la explosividad de los tres delanteros que tiene adelante. De cara a este partido salir con la idea tan discutida parece el camino a seguir, sin embargo, no puede olvidarse de la clase de recursos que tiene el equipo que estará recibiéndolos en este compromiso de ida.

Habiendo aprendido y renovado, en cuanto a nombres mas no en edades, la Juventus es otra. Como en pocas temporadas recientes se ha dado, los dirigidos por Massimiliano Allegri se ven como serios contendientes al título, ya que más allá de la amplia plantilla, el desarrollo de su juego no es mezquino y puede poner en predicamentos a cualquiera que se les ponga en frente. Una línea de tres antes de Higuaín conformada por Mandzukic, Dybala y Cuadrado aportan desequilibrio así como apertura de espacios para construir paredes a espaldas de los rivales que dejen bien posicionado a quien se encuentre ubicado en los últimos 15 metros de la cancha. Sin presión, no hay acción y esto lo tiene muy en mente el equipo italiano de cara a este partido.

Más allá de las dudas que recientemente tienen los españoles, el mayor clavo con el que deberán enfrentar este partido será la baja de Busquets que está suspendido. No hay ningún futbolista en el centro del campo del Barcelona que tenga sus capacidades de recuperación así como de distribución. Si la Juventus consigue presionar exitosamente a quien ocupe este puesto, quien seguramente será André Gomes, no debería ser descabellado pensar en una victoria cómoda por parte de la Vecchia Signora en su propio feudo. Será un partido para no perderse, en donde las líneas de tres serán factores indispensables para poder leer al vencedor de este compromiso.

Jogo distinto


Luego de tres procesos de eliminatorias mundialistas, no es Japón la primera selección nacional clasificada a la fase final de la Copa del Mundo. Para el Mundial en Rusia ha sido Brasil quien se ha adjudicado el honor de llevarse el primer cupo cuando todavía quedan cinco partidos por disputarse en al región de Sudamérica. Hace más de un año cuando empezó la carrera rumbo a la cita magna del futbol, nadie apostaba ni un solo céntimo por una escuadra que tenía dudas hasta en el menor de los detalles; hoy escasas personas pueden imaginarse a un mejor candidato para alzar la copa en Moscú el 15 de julio del 2018 próximo, incluyendo a este servidor. Apresurar las cosas siempre tiene desenlaces muy negativos, es por ello que se hace más prudente ir analizando poco a poco lo que ante la vista del mundo ha sido un indudable resurgir del conjunto verdeamarelho. 

Borrar de la memoria colectiva el increíble desenlace que tuvo esta selección en casa durante el Mundial 2014 será imposible. El orgullo de un país como este ante la clase de situaciones que se dieron tanto en las semifinales como en el partido por el tercer lugar ha quedado marcado, siendo estos dos partidos heridas que nunca se podrán sanar. Dunga fue re-llamado para tomar las riendas del combinando brasileño aún cuando su primer proceso fue extremadamente cuestionado, empezando por el hecho de que el futbol vistoso había desaparecido por completo. Ya el daño a la forma de juego estaba latente bajo el mando de Felipão Scolari, así que no parecía una idea del todo descabellada... del todo. Como muchos esperaban, las cosas no se dieron la forma esperada, reduciendo a una imponente selección a tal nivel de verse como una más del montón, inaceptable para los niveles acostumbrados. Con el fiasco ocurrido en la Copa América Centenario de ni siquiera superar la fase de grupos, era evidente que el proceso del Capitán de la selección ganadora en Estados Unidos 1994 debía detenerse con carácter de urgencia.

Increíblemente o no, se habló en algún momento de contratar a Pep Guardiola para el cargo dentro de la selección de Brasil, aunque fortunadamente esta contra -natura decisión nunca se llegó a tomar y se le dio paso a Tite. Adenor Leonardo Bacchi no era muy reconocido internacionalmente, pero era un nombre que de hacía mucho tiempo había rondado en la Confederación Brasileña para tomar el timón de un descarriado equipo, inclusive previo a la Copa del Mundo en propio terreno. Sin mucho esplendor en su corta carrera como futbolista, como estratega del Internacional de Porto Alegre y Corinthians, principalmente este último, había ganado mucho terreno dentro de todos los conocidos del futebol para que se le diera la oportunidad; más allá de su estrategia, por la forma de manejar los vestuarios y claro está, por los grandes éxitos conseguidos. Toda la confianza depositada en un entrenador con basta experiencia en el ámbito local, aunque nunca con una selección nacional, por lo que el reto era sumamente excitante así como difícil con todo lo que acarrea estar en ese banquillo.

Nueve partidos de eliminatoria y algunos amistosos después, La Canarinha no conoce otro resultado que no sea la victoria. Además de sumar siempre de a tres puntos, se puede ver un equipo realmente cómodo y feliz dentro de la cancha, algo que hacía demasiados años se había ausentado dentro de una selección acostumbrada al éxito interminable. Uno de los puntos más elementales del fútbol es que si no se disfruta no se puede jugar bien y realmente esta selección de Brasil ha entendido esta premisa a la perfección, aunado a esto la sencillez que demuestran dentro de la cancha es algo que difícilmente se pensaría de un equipo plagado de tantos futbolistas que en su día a día se encuentran rodeados de atención y de mucha presión, algo que realmente el entrenador ha sabido manejar de la forma más adecuada posible. Por encima del trabajo técnico y táctico, ser un motivador en un vestuario tan complicado como el brasileño, es un mérito que muy pocos pueden llegar a alcanzar con éxito.

Tite preferido el grupo por encima de cualquier otras variantes, tanto es así que jugadores que disputan la liga de fútbol China juegan en este equipo, algo que hace tres años hubiese sido una locura total. Brasil indudablemente está jugando muy bien pero hay algunos aspectos en los que en la histeria colectiva tersgiversa un poco la realidad, por ejemplo, el hecho de que esta selección juega ese clásico estilo de jogo bonito que por tantos años le dio muchas alegrías no solamente la afición de su país, sino a todos. ¿No hay jogo bonito en esta selección? No señoras y señores. Brasil es el único equipo de Sudamérica que realmente entiende a qué juega, pero no es aquello que tantas ilusiones nos generaba. Éste combinado dista mucho de tener las cualidades colectivas que pudo tener algún equipo con Ronaldinho, Roberto Carlos o Ronaldo no existe esa chispa.

El orden táctico es muy importante para el entrenador, el equipo juega muy bien en bloque y cubre a la perfección la mayoría del terreno de juego en aspectos de triangulación y circulación del balón. Posee figuras de primer nivel que tienen una capacidad individual amplia y que probablemente ni siquiera hemos visto al 100%, pero no dejan de ser individualidades que de vez en cuando sacan un chispazo de calidad y nos terminan regalando tantos de gran categoría. Los goles que se ven en este equipo son muy bien trabajados en el colectivo, lo que nos indica realmente que existe un gran orden táctico dentro de los planes de juego del entrenador. El jogo bonito es otra cosa, es osadía, alegría, ver cosas imposibles, cada cualidades que no entran necesariamente en lo que partido a partido está haciendo este combinado brasileño muy apegado a la estrategia y a la generación de espacios por medio de los volantes que halan marca en todos los encuentros.

Mucho deseamos que volviese ese juego bonito. Genera grandes sensaciones el poder ver una selección de Brasil imponente y hasta cierto punto invencible, pero no es fácil volver a lo que alguna vez fue algo tan generoso para el espectáculo del fútbol. De todas las lecciones que están disputando si un boleto rumbo a la copa del mundo, no cabe la menor duda que este equipo dirigido por Tite es el que mejor entiende a lo que busca en cada encuentro, es importante siempre para todo entrenador que sus pupilos capten la idea y la puedan transmitir dentro de la cancha. La Verdeamarelha es un equipo distinto, es un equipo feliz, equipo ganador. Dentro de todo esta euforia que causa ver de nuevo a este equipo disfrutar del juego, es importante recalcar que no es el tipo de juego que buscamos, es un jogo distinto.

Cuatro episodios de Copa América


La fiesta más antigua del fútbol a nivel de selecciones se está llevando a cabo, celebrándose hoy mismo el arranque de los cuartos de final con el choque entre Chile y Uruguay, es necesario recapitular lo sucedido en las anteriores semanas donde el fútbol ha estado presente, en diferentes estados y formas, pero es indudable que ha estado presente.

Se hace prudente entonces revisar a pinceladas largas los sucedido en esta fase de grupos, donde esos estados de fútbol pueden presentarse y exponerse en diversos cuadros, escenarios o episodios, que han marcado definitivamente lo que han sido 18 partidos.

I.

Cuando en el segundo compromiso del torneo, bolivianos y aztecas empataban sin goles en un partido donde a pesar de las ocasiones desperdiciadas, el ritmo del compromiso no fue el ideal, uno arrancaba con temor a fallar en el espectáculo. Posteriormente partidos como el Uruguay-Jamaica, donde el ritmo fue bajo, Colombia-Venezuela sin mayores sobresaltos, Argentina-Uruguay tan esperado, el Perú-Colombia de este pasado domingo... Discreción con el espectáculo hasta más no poder.

La temporada fue larga para la gran mayoría de los jugadores sudamericanos, es evidente que el agotamiento físico es una realidad de cara a esta competencia, pero lo mínimo que se le puede y debe exigir a selecciones de este calibre es meterle más intensidad a los compromisos y evitar los fastidiosos y antifúbol pelotazos. Muchos problemas pasaron los equipos grandes para poder demostrar sus capacidades de juego, tanto a nivel colectivo como individual.

Entregarse reservadamente en el partido a partido, podría titularse el primer episodio de esta competencia.

II. 

El mayor problema del fútbol después de los dirigentes son los árbitros. Haber abusado del beneficio de la duda durante los últimos cinco años en decisiones arbitrales han imposibilitado que el público tenga confianza en la buena voluntad de los encargados de impartir justicia en los diversos compromisos. Durante la presente copa han existido fallos arbitrales, unos más puntuales que otros, pero aunque parezca mentira, no son el núcleo principal de este episodio de la competencia.

Las decisiones y la permisión con la que se encargan de dirigir los partidos han dado lugar a las molestias y frustraciones propias del calor de los partidos, pero han sido llevadas al mayor extremo por múltiples futbolistas, dejando partidos ríspidos con constantes confrontamientos. El sentir de la impotencia, de la rabia no dejó de ser una constante en esta fase inicial.

Aquella imagen de Neymar en el compromiso ante Colombia es la principal postal de este episodio de la Copa América, al cual podríamos titularle sin mayores problemas Las frustraciones de once, no olvidando la constante molestia colectiva en los diversos compromisos.

III.

Parte fundamental del fútbol es la sorpresa que puede llegar a presentarse en un momento dado; si ya se supiera quién ganará y por cuanto ya no habría sentido para sentarse por 90 minutos frente al televisor. Afortunadamente dentro de la discreción con la que se ha jugado la mayoría de la ya finalizada fase de grupos, hemos podido observar interesantes hechos o equipos que no entraban en el plan inicial de que pudiesen ofrecer algo más allá de lo esperado.

A pesar de su eliminación, Jamaica vendió caras sus tres derrotas, demostrando en fases puntuales de los compromisos sus pobres cualidades futbolísticas, que pudieron haber cambiado su suerte de tenerlas un poco más afinadas. El caso puntual de Bolivia, que fue un equipo al cual la buena fortuna le acompañó, pero igualmente tuvo la disposición necesaria para hacer goles que le han llevado hasta los cuartos de final.

De sorpresas en Valparaíso se puede titular este episodio de la competencia, haciendo alusión a la sede donde el conjunto boliviano dio la sorpresa ante la selección ecuatoriana.

IV.

Como parte elemental de la competencia, es imprescindible remarcar los encuentros que nos hicieron suspirar, ya que fueron muy pocos y valen la pena recordarlos. El pasado 15 de junio arrancaba la segunda jornada de la fase de grupos en el grupo A con dos compromisos que sin lugar a dudas fueron los puntales de todo el espectáculo visto hasta ahora.

Ecuador 2-3 Bolivia y Chile 3-3 México fueron partidos que tuvieron de todo: atajadas, golpes, emoción, errores, suspiros, amonestados y goles por supuesto. Muchas veces los goles no reflejan lo vivido dentro de la cancha, pero en estos compromisos la incertidumbre y las ocasiones dieron fe de sus marcadores. Igualmente se pueden mencionar sin problemas los partidos Uruguay 1-1 Paraguay y Argentina 2-2 Paraguay, siendo el segundo tiempo de este último muy intenso por la verticalidad de ambos equipos.

Chispazos de grandeza se han dejado ver en este episodio de la Copa América, donde el espectáculo en general ha sido bastante pobre, pero queda la esperanza de que las cosas mejoren, de que estos futbolistas élite den lo mejor de sí en tan histórico torneo.
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