Mostrando entradas con la etiqueta PSG. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PSG. Mostrar todas las entradas

PSG busca ganar con conciertos

El Paris Saint-Germain busca nuevas fórmulas para seguir aumentando su potencia económica. Con un Parque de los Príncipes limitado a 45.000 asientos y unos derechos audiovisuales de la Ligue 1 muy por debajo de otras grandes ligas europeas, el club presidido por Nasser Al-Khelaifi analiza la posibilidad de abrir su estadio a conciertos, según Bloomberg.

La estrategia no es nueva en el fútbol europeo. Clubes como el Tottenham Hotspur han convertido su estadio en un recinto multifuncional, generando alrededor de 64 millones de libras extra gracias a eventos no deportivos. El Real Madrid también ha apostado por este modelo, aunque no sin polémica con los vecinos del Santiago Bernabéu. Sin embargo, en el caso parisino, el director general Victoriano Melero ha rebajado las expectativas: el PSG solo podría organizar un máximo de tres conciertos al año para no dañar el césped, por lo que el impacto económico sería limitado.

A diferencia del club blanco, el PSG no dispone de un sistema de césped retráctil que permita alternar partidos y grandes espectáculos sin comprometer el terreno de juego. Por ello, la entidad explora otras vías de crecimiento, como potenciar su centro deportivo con experiencias premium, eventos corporativos y reforzar su posicionamiento como marca global de estilo de vida.

Pese a las restricciones estructurales, las cifras del club siguen siendo sólidas. En la temporada 2024-2025, el PSG facturó 837 millones de euros, multiplicando por nueve sus ingresos desde la llegada de Qatar Sports Investments en 2011. Además, encadena 170 partidos consecutivos con el estadio lleno y alcanzó 175 millones de euros en ingresos por taquilla el último curso.

El gran desafío ahora es el estadio. Ante la negativa del Ayuntamiento de París a vender el Parque de los Príncipes, el PSG valora construir un nuevo recinto de entre 60.000 y 90.000 plazas para asegurar su crecimiento a largo plazo.

Désiré Doué se perfila como Golden Boy 2025

En París ya celebran por adelantado. Désiré Doué, joven talento del PSG, es el principal favorito para llevarse el Golden Boy 2025, premio que reconoce al mejor futbolista sub-21 del fútbol europeo. Otorgado por Tuttosport y European Golden Boy, con el respaldo de Football Benchmark, este galardón se ha consolidado como el mejor termómetro para detectar a las futuras estrellas del balompié mundial.

Doué, valorado en 95,3 millones de euros, ha superado recientemente al central del Barcelona Pau Cubarsí (95 millones), y lidera la clasificación de candidatos, excluyendo a Lamine Yamal, quien pese a ser el futbolista más valioso del planeta, no puede repetir premio tras ganarlo en 2024.

El top cinco de jóvenes más valiosos lo completan Myles Lewis-Skelly (Arsenal, 87,9 M€), Warren Zaïre-Emery (PSG, 87,4 M€), y Dean Huijsen (Real Madrid, 83,7 M€). Otro madridista, Arda Güler, cierra el top ten por primera vez, confirmando su ascenso entre los talentos emergentes.

También figuran en el ranking Kenan Yildiz (Juventus), Ethan Nwaneri (Arsenal) y Geovany Quenda (Sporting CP), completando un listado que anticipa buena parte del futuro del fútbol europeo.

El historial del Golden Boy es prueba de su relevancia: Lionel Messi, Kylian Mbappé, Erling Haaland y Jude Bellingham son algunos de los nombres que lo han alzado antes de convertirse en figuras mundiales.

Más allá del premio, varios de estos jóvenes ya se codean con los más valiosos del mundo sin importar la edad. Lamine Yamal, valorado como el número uno global, y Pedri (131,8 M€) representan al Barcelona, aunque es el Real Madrid el club con más presencia en el top ten, con estrellas como Bellingham, Vinicius y Valverde.

Mbappé retira demanda contra PSG pero mantiene reclamo económico

Kylian Mbappé ha decidido dar un paso hacia la reconciliación con su antiguo club, el París Saint-Germain (PSG), al retirar la demanda judicial que había interpuesto por presunto acoso e intento de extorsión. Según informó el diario L’Équipe, el actual delantero del Real Madrid tomó esta decisión con el objetivo de “calmar la situación en el ámbito jurídico y concentrarse exclusivamente en lo deportivo”.

No obstante, el jugador francés de 26 años mantiene su reclamación por 55 millones de euros, correspondiente a salarios y primas pendientes de pago. Esta disputa económica sigue abierta y se remonta al momento de su salida del club en julio de 2024, cuando Mbappé finalizó su contrato y se incorporó al Real Madrid como agente libre.

PSG sostiene que, en el verano de 2023, ambas partes alcanzaron un acuerdo verbal según el cual el futbolista renunciaría a una parte de las sumas que debía recibir al finalizar su contrato, en aras de proteger la estabilidad financiera del club. Sin embargo, el jugador negó la existencia de tal acuerdo y llevó el caso ante la comisión disciplinaria de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), reclamando la totalidad de los pagos pendientes.

El conflicto alcanzó su punto más crítico en mayo pasado, cuando el Tribunal de Primera Instancia de París anuló un embargo preventivo sobre los 55 millones de euros de las cuentas del PSG, dejando en pausa temporal la reclamación financiera.

Mbappé, quien se convirtió en el máximo goleador histórico del PSG con 256 goles en siete temporadas (2017-2024), enfrentará a su exequipo este miércoles 9 de julio en un encuentro de alto voltaje por las semifinales del Mundial de Clubes. Será la primera vez que se mida al club donde se consagró como estrella mundial. 

Futuro incierto del PSG: Qatar podría retirar su apoyo

El París Saint-Germain (PSG) podría enfrentar un duro golpe financiero tras la imputación de su presidente, Nasser Al-Khelaifi, por corrupción y tráfico de influencias. Según informa RMC, el fondo soberano de Qatar, principal respaldo económico del club, estaría considerando poner fin a su relación con la entidad parisina debido a la situación judicial de su máximo dirigente.

La imputación de Al-Khelaifi, que se hizo pública ayer pero data del pasado 5 de febrero, no ha sido bien recibida en Doha. Fuentes cercanas al Gobierno catarí aseguran que los dirigentes del PSG se sienten perseguidos por la justicia francesa y criticados de manera constante. Estas declaraciones reflejan el malestar dentro del círculo de poder qatarí respecto a la gestión del club y su relación con Francia.

El proceso judicial busca determinar si Al-Khelaifi tuvo un papel clave en el control del grupo de medios Lagardère, un conglomerado por el que también compitieron los multimillonarios Vincent Bolloré y Bernard Arnault.

Además de los problemas judiciales, Al-Khelaifi atraviesa un conflicto con el Ayuntamiento de París respecto al estadio del equipo. Tras el rechazo de la alcaldesa Anne Hidalgo a vender el Parque de los Príncipes, el presidente del PSG confirmó la intención del club de abandonar el recinto.

“Vamos a irnos del Parque de los Príncipes”, sentenció Al-Khelaifi tras el Congreso de la UEFA celebrado en París. La moción de censura aprobada en enero de 2023 para declarar el estadio patrimonio de la ciudad ha complicado aún más la posibilidad de compra.

La combinación de incertidumbre financiera y problemas institucionales deja al PSG en una situación delicada, con un futuro cada vez más incierto tanto en lo económico como en lo deportivo.

La noche de la Gacela

Pocas cosas en la vida generan tanta tensión como la espera por el regreso de la Champions League, y mucho más si se tienen buenos partidos en el menú. Mientras que en Hungría se jugaba el RB Leipzig-Liverpool, el plato fuerte para el primer día de actividades era un Barcelona-PSG, encuentro con historia reciente que, dependiendo del bando que se vea, se puede recordar con nostalgia. Lo cierto es que para esta llave el presente futbolístico de ambos equipos distaba mucho lo que era en 2017 y desde el sorteo, los franceses partían con un buen nivel de favoritismo. 

Ciertamente es normal que las impresiones del sorteo disten un poco de lo que terminan siendo las cosas en febrero y para esta llave no hubo excepción a la regla: tanto Neymar como Di María lesionados y el hecho que los blaugranas habían mejorado notablemente desde el cambio de parado táctico. Factores no menores entendiendo la magnitud del compromiso y claro, recordando que en Champions las cosas son muy raras a veces.

Cuestión de ritmos

Poco tiempo tuvo que transcurrir en el reloj para que el partido tomara el cauce que tendría hasta el final. De la mano, o mejor dicho, los pies de Verratti y Paredes, los parisinos lograron imponer el ritmo al que se jugaría controlando la posesión con muy buenas habilitaciones para sus compañeros de ataque que se aventuraban por los costados a aprovechar sus distintos registros. Por un lado Kean que competía y comprometía la labor de marcaje de Jordi Alba, mientras que por el otro costado Mbappé flotaba por la cancha ante la incapacidad de Dest para hacerle sombra.

Debido a la lesión de Sergi Roberto, las opciones de Koeman eran Mingueza y Dest para el lateral derecho, decantándose por el norteamericano para competir en velocidad con Mbappé. Sin embargo, un lateral con tan escasa labor defensiva por naturaleza poco o nada podría hacer contra uno de los mejores regateadores a carrera del mundo, lo cual terminó siendo la tónica absoluta del partido, salvándose el local exclusivamente por tener a un Ter Stegen que habitualmente tiene actuaciones pletóricas. Pese a esto, el Barcelona logró adelantarse en el marcador cuando menos lo esperaban. 

Ante el dominio en el centro del campo por parte de los visitantes, el principal argumento para hacer daño que tuvo el Barcelona eran los cambios largos de Busquets que buscaban romper la línea defensiva, lográndolo una vez con De Jong que en el cuerpo a cuerpo con Kurzawa logró vender una acción más que dudosa al árbitro como penal. Una ocasión que Messi no perdonaría, la cual maquillaba muy bien hasta ese momento lo que estaba siendo el desarrollo del encuentro. 

La gacela

A menos que hubiese un cambio de planteamiento por parte de los catalanes la ventaja estaba destinada a durar poco... y así fue. Tras una recepción dentro del área pequeña Mbappé regateó a toda la defensa rival para dejar a Ter Stegen con la mano alzada intentando detener su disparo, enviando el partido al descanso con un empate que no dejaba sensaciones de haberse desarrollado con la mayor justicia posible. Pero en el complemento, se ratificaban los dominios que se habían establecido en el primer tiempo.

Muchas veces se habla que el mayor atributo de Kylian es su velocidad, pero en un partido como el de hoy demostró que necesitas más elementos para complementar esa condición y tener éxito. Aparte de complicar a la vida a Dest, Piqué y Lenglet con sus desbordes, cada vez que pisaba la pelota despistaba por completo inclusive a los que venían desde el mediocampo a tratar de asistir en la cobertura. El ritmo al que se aproximaba a la línea de cal era imposible de equiparar para sus rivales. Se le dio a la gacela vía libre para correr.

Todo esto, en un contexto donde el PSG tenía la posesión y distribuía a placer, evidenciando la poca capacidad que tiene el Barcelona para afrontar los partidos donde tiene que correr detrás de la pelota. Dos goles más del francés y uno de Kean han dejado la eliminatoria bastante encaminada, pese a que en Champions cualquier cosa puede pasar. 

Pausar al vertical


Me picaban los dedos por volver a escribir. He encontrado una nueva oficina donde podré sentarme a explayar con claridad todo lo que viene pasando por la cabeza después de tanto tiempo. Seguir pidiendo disculpas a estas alturas sería más un insulto que una excusa, ya que terminamos haciendo exactamente lo mismo de siempre. Así que bueno, para un arranque de una temporada nueva no podía encontrar otra fecha tan pertinente como el arranque de la Champions. Aunque día a día se sigan mostrando en estas competencias el ansioso deseo de convertir esto más en una máquina de hacer dinero que en deporte, no le puedo discutir a absolutamente nadie que tener a lo mejor de lo mejor del fútbol élite en un solo torneo es alucinante, más cuando normalmente no decepciona.

Quería empezar con el mal momento del Inter, pero las constelaciones y la mala gestión por parte de Pochettino los últimos 20 minutos hicieron imposible que, por lo menos hoy, me mofara de la, hasta ahora, infructuosa gran inversión. Por eso es necesario trasladarse al territorio británico, donde dos equipos con suma potencia para campeonar medían fuerzas. Imposible dejar de recordar que es el primer encuentro del torneo y a veces hay muchos nombres así como ideas guindadas en el aire. Pero no deja de ser la primera impresión, la cual nunca va a dejar de contar sea aplicable en cualquier rama de la vida. Este martes 18 es difícil irse con un mal sabor de boca. Fuera de las bajas o carencias claras en diversos funcionamientos, es difícil sentirse indiferente a la Copa de Europa.

Si el evento no fuese suficiente, tener al Estrella Roja devuelta a los sitios donde su grandeza  histórica corresponde y a su afición agradecida por el honor funcionan para que cualquiera deje atrás su escepticismo. Es un mundo que cada vez busca y busca más plata, pero esos detalles de familiaridad entre el humano y su club adorado compensan todos los demás males. Es por ello que el fútbol jamás dejará de ser el mejor opio para los pueblos, en cualquier latitud donde se encuentre, especialmente en Inglaterra. Habiendo jugado el último día de la campaña pasada, se cae de su peso que hubiesen preferido abrir esta nueva etapa con la condición de Campeón defensor y con recuerdos menos desagradables en la retina que los dejados por aquella noche en Kiev. Con el conjunto parisino como primer obstáculo en tan largo camino, había que  dar una impresión contundente con seguramente, mismo libro de ideas bajo el brazo.

Van Dijk y la cotidianidad 

Para que llegue un juego y los dirigidos por Klopp no salgan a presionar necesitaría de una combinación de situaciones extremas muy desafortunadas; la filosofía no cambia ni siquiera ante uno de los presumibles rivales más duros que se puedan encontrar en el camino. La precaución con Firmino necesitaba una variante que Sturridge asumió sin mayores complejos, algo muy raro de entender. Sin embargo, la mayor inquietud la planteó el estratega alemán manteniendo un centro del campo donde un Keita podría dar mejor reacción que los tres indiscutibles del período anterior, aunque la simple presencia de Milner merodeando por ese sector ofrece un abanico de soluciones tácticas para armar una salida de juego, así como para destruirla.

De salida el visitante tuvo que trabajar con el desequilibrio producido por la baja de Verratti. Dadas las condiciones de la posición, se hacía muy difícil que un jugador con las características de Marquinho pudiese brindar alguna solución; para defender a esas alturas del campo se necesita una visión más periférica y una mejor entrega del balón. Para poder compensar esto el que más oficio tuvo fue el '10', que pese a no responder con goles se le nota una progresión táctica para asumir esa clase de responsabilidades. Carente de ideas con la pelota, el único argumento claro para usar fue el balón al espacio para ver si Mbappé o Cavani tuviesen un momento de lucidez con la velocidad o la fuerza.

Si tratar de fabricar juego así ante un equipo que te castiga el dudar un pase segundos, es más difícil cuando Virgil van Dijk está sobre calificado para entender los pases y los movimientos dentro de su área chica. El marcador final terminó evidenciando la constancia de conceptos, no necesariamente correctos, con los que ambos equipos pretenden ser competitivos hasta el final en la competencia. Creer que el centro del campo es exclusivamente para transición de la pelota y recuperación de la misma, aún teniendo extremos y laterales que pueden hacer el recorrido, termina comprometiendo en el momento menos indicado a cualquiera, dando como resultado partidos de cinco goles. Estamos con la balanza por completo inclinada hacia esa verticalidad, pero de vez en cuando es importante saber cuando dar la pausa.

Foto: UEFA | Getty Images

Cuentas claras



Hay que cambiar un poco el discurso respecto a lo que aborrecemos de proyectos como el del PSG. No es que "a punta de plata" quieren sentar bases de nuevos conjuntos grandes, ya que ese es el activo más importante en el fútbol de hoy en día que de forma indiscriminada están utilizando todos en la famosa globalización. La bronca se origina en la inmediatez con la que buscan figurar, irrespetando aquel ideal de que con mucho esfuerzo y trabajo se pueden conseguir las cosas, creyendo que como muchas cosas en la vida, la felicidad se puede comprar. Así que, en resumidas cuentas, a todos nos genera molestia el multimillonario proyecto por querer estar de apurados. Gracias a la providencia que en los escenarios donde les ha tocado medir fuerzas con equipos grandes han dejado muy en evidencia las millas que les faltan por recorrer para adquirir esa grandeza que no se puede comprar.

Ni siquiera una de las versiones más dubitativas del conjunto blanco en varias temporadas se presentó como el escenario ideal para callar las bocas que tanto han venido despotricando desde que Al-Khelaifi es dueño de los capitalinos. Tras una ida que por el desarrollo pudo ser para los franceses pero que por detalles terminó con el triunfo blanco, la vuelta representaba, nuevamente, la noche más importante de la historia de este club. Sin Neymar, la idea de Emery fue similar a la del primer encuentro, solo que para este compromiso contaban con un medio campo de mejor capacidad defensiva debido al regreso de Thiago Motta en detrimento de Lo Celso, lo que daba la oportunidad, en principio, a Rabiot y Verratti de fijarse en otras tareas de desequilibrio. Frente, el Campeón defensor, que volvía al manejo de su táctica ganadora.

Zidane entendió que el 4-4-2 es la mejor formación que puede emplear el Real Madrid en los partidos bravos. Dos volantes como Asensio y Vázquez que desequilibren y hagan los regresos prudentes para asistir con las marcaciones, algo necesario entendiendo los laterales del rival. Una vez andando el partido, fue evidente que los pulilos del entrenador español llegaron con la psicosis de los detalles para este encuentro, ya que se mostraron cautos con la pérdida del balón y perdieron en la primera mitad muchos lapsos en los que de meterle la mínima verticalidad algún tipo de rédito se podía sacar, y ya cuando intentaron buscarlo, los centrales blancos solventaron cómodamente. Ni siquiera cuando la pareja Kovacic-Casemiro dejaba espacios para presionar a la gente de arriba mostraron decisión los parisinos; concentrarse en no perder la pelota al medio sector propició que la delantera se encontrase durante todo el encuentro sin gas e ideas para batir a Navas.

Y como en lo táctico fueron superados hasta por negligencia propia, para el lapso donde lo mental se convertía en la principal arma se vieron totalmente fuera de posibilidades. Hace mucho tiempo el Real Madrid entendió las claves de esta clase de partidos, a los que cada vez que enfrenta parte como amplio favorito sustentándolo dentro de la cancha. Por más vueltas que le den los jeques al banquillo o a la plantilla, el PSG deberá vivir mucho tiempo la amargura para entender cómo se juega en la Champions y que se necesita para contrarrestarlo. Dejó en evidencia nuevamente que no es el gran equipo cual presumen ser, así de sencillo.

Mejorando en vacaciones


Nuestro querido fútbol es un espectáculo por donde se mire. Desde mucho antes que el Eintracht Braunschweig fuese pionero de la publicidad en las camisetas, aquella recreación de los pescadores y herreros ingleses por allá en el siglo XIX tenía un efecto increíble sobre la gente, al cual lamentablemente se le vio la posibilidad de sacarle tajadas enormes de dinero. Esto lo hemos conversado un millón de veces y estoy seguro que si vuelvo a poner las cosas en el contexto que normalmente seguirían introducciones así estaría aburriendo enormemente a la gente. Así que vale de movernos con lo que hay en el mundo.

El culebrón Neymar-PSG es un asunto que honestamente me ha causado mucha gracia. Los días en los que el periodismo deportivo sobre-exaltó banalidades del diario vivir tanto de futbolistas como del propio consumidor terminó por hacer que la cobertura de la transferencia más cara en la historia de este deporte fuese algo más parecido a rumores-chismes-bochinches de barrios antes que algo realizado por un diario impreso o digital. Lo cierto es que los ruidos de descontento que salían del vestuario catalán terminaron con el astro brasileño ganando el triple de su salario anual anterior, ahora en su nueva casa: la capital francesa.

Como americano residente de un país tercermundista -lo es, no hace falta discusión- la impresión que se tiene de París conlleva elegancia y exclusividad como puntales mayores. Después cultura, mejor calidad de vida y gente bonita en abundancia. Teniendo la oportunidad de compartir con viajer@s durante el transcurso de todo este año he podido confirmar todas las características arriba mencionadas y algunas otras más. A diferencia de la gran mayoría de sitios en Europa, en la Ville lumière no son muy abiertos a la comunicación en un idioma distinto al nativo. A pesar de que la gran mayoría de ustedes piensa que esto es totalmente irrelevante, piénsenlo por un segundo. No tengo que masticar todo.

A un ambiente muy exclusivo, de grandeza, terminó yéndose Ney. Desde que Al-Khelaifi tomó control de la cartera de los parisinos el proyecto Campeones de Europa se ha puesto en camino con destellos de cosas bastante interesantes. La todapoderosa plantilla se ha convertido en el dueño absoluto de las glorias que temporada tras temporada se disputan en territorio galo, salvo por la temporada pasada en la que se encontraron al conjunto del Principado como única horma en su zapato para conseguir el trébol por otra campaña consecutiva. Dominio total.

Por el ritmo que lleva la Ligue 1 en estos momentos se hace más que improbable la aparición de un contendiente real al título, entendiendo que los interesantes proyectos en Marsella y Mónaco distan bastante de poder enfrentar a este mastodonte con la constancia que se requiere. Más allá de lo visto en la campaña 2016/17 las cosas han cambiado bastante dentro de las escuadras protagonistas. Entendiendo el total dominio con el que debe consagrarse dentro del campeonato galo, el brasilero se va para ser un ganador casi que permanente.

Un verdadero rey. Ni siquiera Zlatan se podría haber sentido tan a gusto con todas las facilidades que tanto dentro como fuera de la cancha está teniendo y seguirá teniendo en sus tiempos venideros el nuevo '10' parisino. Pero si algo nos ha enseñado el amor, las películas de vagabundos redimidos y el fútbol inglés es que el dinero no lo es todo en esta vida. Centrándonos en lo que compete al balompié quedaba bastante clara la idea de Neymar al cambiar de aires en busca de más protagonismo individual así como continuar con la explosiva evolución de quien está llamado a ser el sucesor de Messi y Cristiano en la categoría de jugadores diferentes.

Pero honestamente, la movida al PSG -entendimiento de este servidor- está muy lejos de ayudarle en su desarrollo. Cuando juegas en el Barcelona no solamente recibes la ayuda de jugadores en el equipo con mayor experiencia y calidad, sino que te expones ante otros conjuntos que sin importar las circunstancias representan un reto enorme, algo que te obliga a ser mejor día tras día. Los exigentes escenarios siempre terminan por depurar figuras, separando a quienes consideramos clase mundial del resto de la plebe. Un nivel de presión que claramente no tiene la liga francesa.

No es lo mismo jugar ante Real Madrid, Atleti, Sevilla o Villarreal que ante Mónaco, Bordeaux, Lyon o Marsella. Mucha más diferencia se da cuando comparas las plantillas y los argumentos futbolísticos que tienen los clubes en los que el brasileño ha estado ante los rivales domésticos se hace mucho más absurda la comparativa dado que con los culés las cosas no eran tan sencillas como ahora. Viendo los partidos de capitalinos en la ligue uno observa los pequeños detalles que marcan las grandes diferencias, como la generalizada falencia de los defensas galas en cuanto a la distribución de espacios entre ellos con las líneas del mediocampo. 

Los permanentes huecos en él área ideal para un mediapunta se combinan también con la inesperada lentitud en los retrocesos del adversario. Inesperada porque el fútbol francés es la vitrina del futbolista africano, veloz y férreo por naturaleza, aunque queda claro que para labores defensivas no fluyen tan bien. La displicencia con la que se sale jugando o siquiera realizar el marcaje denota sin forma de argumentar en contra que las diferencias de nivel son abismales. Claro está que en el fútbol español no hay 20 equipos en total igualdad de condiciones, pero no es lo mismo tener cinco o seis rivales muy inferiores a tener 14.

No me queda la menor duda que el brasileño brillará rompiendo récords con sus parisinos al lado de Cavani y el meteórico Mbappé, será un deleite verles jugar por el fútbol fantasía que despliegan cada fin de semana. Eso sin discutirlo, pero, ¿realmente fue una decisión correcta pensando en su desarrollo deportivo? Con pocos rivales que realmente pongan resistencia, los años venideros para Neymar serán de "crecimiento" y "mejoría" en las que prácticamente son unas vacaciones para él. 

Grandes y chicos


Millones y millones de euros invertidos después, la Champions ha quedado siendo la tarea pendiente de un equipo que ha ganado con exagerada comodidad los campeonatos domésticos, algo que sin duda representa un fracaso si de cuantías y nombres se habla. Cuando el conjunto de la capital francesa destituía a Laurent Blanc para darle paso a la contratación del español Unai Emery de cara a la presente temporada, la idea era bastante clara: dar con un técnico comprobadamente capacitado para conducir el ambicioso proyecto a dar de una vez por todas el deseado salto de calidad para consagrarse como monarcas del Viejo Continente. Para sorpresa de todos, el resultado de la ida de octavos ante el Barcelona ya dejaba un marcador bastante abultado como para pensar que los parisinos darían finalmente la estocada de calidad que necesitaban para consagrar el trabajo que la fuerte inversión ha tenido.

Pero no fue así. El Camp Nou fue testigo de la remontada más improbable de la historia de la Champions League; un 4-0 en contra ante un equipo que fue ampliamente superior en la ida y que denotaba consistencia suficiente como para solventar en siguiente partido es algo que ni siquiera el más optimista realmente pudo haber pensado en que sucediese, tomando fuertemente en cuenta el presente futbolístico del club catalán. Un 6-1 como resultado final. Puede sonar ridículo escuchar semejante marcador cuando dos equipos del potencial humano con el que cuentan se enfrentan, pero pocas noches como estas denotan tanta certeza en el castigo y premio que respectivamente se terminaron otorgando.

Se podrá hablar, y con justísima razón, del arbitraje que favoreció al Barcelona. Eso nadie lo puede discutir; más allá del penal que Luis Suárez se inventa, hay faltas dentro del área catalán que debieron haber sido señaladas, así como las situaciones dentro de la cancha que debieron ser señaladas en beneficio del visitante. Sin embargo, esto dista mucho de ser el principal motivo por el cual se dio la famosa remontada. Desde el primer minuto el excesivo y hasta exagerado estilo de defenderse de los franceses fue limitando sus posibilidades de seguir con vida en la competencia. Aunque para Emery, según sus declaraciones, el empuje local terminó forzando a los suyos a tener un estilo de juego como ese, es algo bastante difícil de creer ya que a pesar de la presión que se vio arriba, los pupilos de Luis Enrique nunca tuvieron la claridad necesaria como para conducir el partido a placer.

El PSG perdió el partido por sí solo. La fabulosa e histórica remontada del conjunto catalán se debe mayoritariamente a lo que dejaron de hacer los franceses en este compromiso. El despliegue de Julian Draxler, la fortaleza de Marco Verratti y Adrien Rabiot, el desequilibrio de Edinson Cavani... nada, nada de eso se dio. Si hubiesen pensado en arriesgar un poco, tan sólo un poquito más, la historia de cara a la siguiente ronda de este torneo sería totalmente distinta a lo que es hoy. Pero, el 'hubiera' tiene el mismo valor tangigle y perceptible que el 'casi'. Para todo aquel que tenga paladar futbolístico, lo sucedido en el Camp Nou es tan difícil como sencillo de comprender a la vez; aunque suene a un verdadero sin sentido, las cosas se deben vislumbrar en la forma y dimensión de las mismas.

Los campeones de la Ligue 1 apelaron al principal instinto de supervivencia: el miedo. Obviando la cómoda ventaja con la que contaban para el encuentro, ese afán por salir vivos de la caldera de 100 mil personas los hizo traicionar cualquier pensamiento que pudiese pintarse de lógico para lo que habían realizado en el torneo. A pesar de que el rival no presentó su mejor versión, se dejó llevar por el escenario, teniendo dudas sembradas únicamente por ellos mismos. El PSG sucumbió ante el miedo, al miedo de poder dejar fuera a un equipo grande para consagrarse como uno también. Al no poder lograrlo, se desnudó ante los ojos del mundo en un compromiso donde muchas verdades salieron a flote, como por ejemplo, quienes son grandes y quienes son chicos.

Sin príncipes


Desde el sorteo esperábamos con ansias esta jornada, este enfrentamiento. Independientemente del orden de localía, todos nos frotábamos las manos de la emoción que generaba la posibilidad de ver al Real Madrid enfrentándose al PSG, dos equipos armados hasta los dientes y capaces de brindar un espectáculo digno de una ronda superior a fase de grupos de Champions.

En Le Parc des Princes los locales saltaban a la cancha con un temerario 4-3-3, protagonizado esencialmente por Zlatan, Cavani y Di María en el aspecto ofensivo. Del otro lado, el Real Madrid salía con un 4-4-2 con nombres inusuales para un partido de tanto calibre como este, puntualmente Lucas Vásquez o Casemiro, recordando que era casi obligatorio esto por las numerosas bajas del conjunto blanco.

Arrancaba el compromiso y eran los visitantes los que tomaban la iniciativa; por una banda y por otra, poco a poco iba retrocediendo el conjunto parisino. El partido sin haber transmitido mayor euforia o algo por el estilo ya tenía 30 minutos de transcurrido y las sensaciones no cambiaban en absoluto: parecía cuestión de tiempo para que el conjunto blanco abriese el marcador y los de la capital francesa estaban teniendo un desempeño que se pudiese categorizar como algo más que decepcionante.

Con la cantidad de bajas que tenía el Madrid, era el partido ideal para que el PSG pudiese demostrar la gran valía de su equipo más allá de las competencias nacionales.

Para la tranquilidad de la afición y el entrenador local, el descanso llegaba sin goles en la pizarra. Habían muchas deficiencias en el conjunto de Blanc, esencialmente con el poco contacto que tenían los jugadores más adelantados con el balón con excepción de Di María y Aurier quienes fueron los únicos realmente metidos en partido para buscar algo. Lo lógico parecía sacrificar uno de los tres delanteros y darle ingreso a Pastore para fungir como un enganche desequilibrante, pero el ex-internacional francés decidió mantener sus piezas intactas en la segunda mitad.

No había la necesidad de variar en el otro bando, porque con mucha tranquilidad los de Benítez afrontaron sus limitantes de plantilla y dominaban sin mayores complicaciones las acciones de un encuentro donde se preveía la llegada de su gol. Ni por los golpes de último momento se complicaba la visita, que sin lugar a dudas mostraba la solidez que posee.

De cara a la segunda mitad las cosas cambiaron un poco, con mayor presencia del PSG en la lucha para recuperar el centro del campo e impulsar aproximaciones por ambos sectores aunque sin mayor profundidad, pero lo importante es que se estaban haciendo sentir más en cancha. Con menos de 25 minutos en el reloj Blanc empezó a mover sus fichas, dándole ingreso a los esperados Pastore y Lucas Moura, siendo el segundo el que realmente empujara al conjunto francés en su misión de buscar algo más allá de evitar que el Madrid anotase.

Más allá de las intenciones, llegaba el final del compromiso sin goles. La fuerza de ambos equipos distó mucho de hacerse presente en París, aunque es importante hacer la salvedad que dentro de lo trabado del juego, la visita fue el único que realmente mostró ideas de lo que puede hacer, aún con diversas bajas. Por otra parte, más que decepcionante fue el performance local, que con todos los nombres que posee no tuvo el valor de afrontar a un diezmado rival.

No hubo espectáculo en la noche francesa, en París el parque se quedó sin Príncipes.

Cuartos de los grandes

Todos sufrimos el más grande de los pesares del ser humano: Esperar. Luego de concluida la Fase de Grupos de la Champions League y del sorteo de Octavos de Final hubo un lapso considerable de tiempo, hablamos de más de un mes.

Luego de terminada la esperaba tuvimos variados resultados, entre partidos buenos, interesantes y decepcionantes en los Octavos, pero sea como sea, terminaron.

Muchos dicen que el torneo, al quedar 8 equipos en carrera, realmente empezó, no sé si secundar la moción o que, pero si concuerdo en que resulta, o debe resultar más parejo el asunto.

Acá les dejaré un pequeño análisis de las llaves de estos Cuartos de Final, espero les sirvan de algo.

Interesantes Octavos rumbo a Wembley 2013

Esta mañana se dio el sorteo de los Octavos de Final de la UEFA Champions League 2012/2013, con la esperanza de mejorar la imagen que dejó el torneo en su primera fase, la cual, para ser sincero, no llenó las expectativas.

En esta publicación trataré de hacer un análisis flash de las llaves. Los 16 mejores equipos de Europa recibieron los emparejamientos rumbo a la Final en Wembley pactada para el 25 de mayo del 2013.Al final se dieron de esta manera:


Galatasaray A.S. (TUR) VS FC Schalke 04 (GER) 


Ida: 20 de febrero. Vuelta: 12 de marzo.
El fútbol turco se ha vuelto el refugio de muchos futbolistas ya veteranos cuando ya dejan un poco de lado el interés futbolístico e imponen por propia voluntad un interés algo más económico que otra cosa. El Galatasaray llegó a esta fase de Octavos de Final gracias al encuentro directo con el Cluj rumano y su diferencia de goles. Quizá los rumanos hicieron una mejor Fase de Grupos pero su rendimiento no les alcanzó respecto a lo que el Galatasaray hizo, pero el goleador Burak Yilmaz y conocidos del fútbol hicieron lo suyo para estar aquí.

El verdadero precio del éxito

Unas de las principales razones por las que descuidé este blog, lo cual lamento haber echo, fue el decepcionante nivel, muy por debajo de lo esperado del torneo Euro 2012, el cual todos sabemos, ganó España manteniendo la hegemonía, etc, etc. 

Sin embargo, luego del trago amargo de junio/julio quedó un vacío que seguramente no solo yo lo sentí. Y pues sí, días eternos pasaron para saber algo de algún partido de fútbol importante, tanto que se volvió una ansiedad, típica la época, pero que su espera tuvo recompensa.

La temporada 2012/2013 quizá demoró algo en llegar, aunque diciendo las cosas bien, concretamente no ha iniciado aún, pero sí ya han habido ciertos tipos de movimientos, administrativamente hablando sobre, y por qué no decirlo, en la cancha ya hay aunque sean, amistosos.


Paris Saint-Germain VS FC Barcelona


El 4 de agosto se jugó este partido en el Parque de los Príncipes, en París, como parte de la preparación del PSG y del Barcelona con miras a cosas grandes esta campaña. 

Lo que representa hoy en día que estos dos equipos estén en el campo es sujeto de análisis.

Si bien es cierto, la pretemporada inició para estos equipos unas semanas atrás ya, y ambos estrenando, como decirlo, nuevas adquisiciones. Por el lado del FC Barcelona, Tito Vilanova es el cambio más representativo, reemplazante de Pep Guardiola en el banquillo blaugrana, y eso definitivamente es una responsabilidad muy grande; y por el lado del equipo Parisino llega a esta temporada con la ilusión de hacer cosas importantes en su liga y en toda Europa con la fuerte inversión que están haciendo los dueños árabes del equipo (si 120 millones de euros en dos temporadas no es una gran inversión entonces no sé que lo es), y sobretodo por los fichajes estrella del club, Thiago Silva y Zlatan Ibrahimovic, por los que se pagó arriba de los 60 millones de euros y su llegada al PSG representó un daño significativo al AC Milan, porque siendo realistas, son lo mejor que tenía el club Rossoneri.

Más o menos, a eso de las 20 horas en París empezaba el partido. Era el debut oficial en casa del nuevo y ¨poderoso¨ Paris Saint-Germain, salvo por Thiago Silva que está ahora mismo en las Olimpiadas, el equipo está completo. Como de costumbre, el partido se llevó al ritmo del FC Barcelona en la primera parte, todos los focos centrados más que en Messi, en este señor, el que ganará 14 millones de euros aproximadamente al año.
Zlatan Ibrahimovic (18) es al que me refiero por supuesto, debutó con sus gustados goles de penal

El Barcelona anotó en el primer tiempo, empezando con un gol de Rafinha Alcántara al minuto 7, luego volvieron a adelantarse con un penal de Messi luego de una jugada muy controversial de Alexis Sánchez en el área al 53, pero el PSG reaccionaría con goles de Ibrahimovic de penal al 60 y con otro de Camara al 81. Luego, en unos simbólicos penales el Barcelona se impuso 4-1 para ganar el ¨Trofeo de París¨.

Sentarse a ver partidos como éstos me hace reflexionar, y me queda la duda: ¿Valdrá la pena invertir tan impactantemente? Probablemente sí, hay que sentarnos a buscar un ejemplo, y no tenemos que hacer mucha memoria para enfocarnos en el Chelsea de Roman Abramovich, cuántos jugadores no han pasado por este club y cuánto dinero no se ha invertido para crear una historia de títulos, muchísimo dinero y mucha gente, pero si se quiere ver de buena manera, tuvo su recompensa tardó un poco la más importante, que era la Champions League, pero les llegó. No hay duda de que la inyección monetaria que hizo este magnate ruso en el conjunto londinense fue el factor más importante para la consagración del Chelsea como uno de los equipos más poderosos del mundo, sin embargo, hay que ver el fútbol en este caso no enteramente como un negocio, y aquí es que entra el Barcelona.

Mucho se ha hablado del fútbol total que posee el Barcelona, de la autoridad con que ganan los juegos y de la gran manera que de alguna manera u otra, han redefinido el fútbol de nuestra actualidad. Y aquí es donde hago la pregunta, ¿Cuántos millones gastó el Barcelona para conquistar todo lo que han ganado en esta época? 
Varios, ciertamente, entre fichajes pocos acertados y más que nada, en el cuidado y mantenimiento de su mina de oro, sí, La Masía que tanto ha dado al Barcelona y a todo el fútbol.
Rafinha Alcántara, de la cantera blaugrana, talento en crecimiento sin necesidad de una gran inversión 

Soy de los que cree que el dinero no lo hace todo en la vida, aunque en el fútbol no lo puedo asegurar con mucha autoridad porque sería mentir, sin embargo, en esto me da la mano el Barcelona, porque le demostró al mundo, y lo sigue haciendo, que para tener un éxito el dinero no es el principal elemento, tiene que ser algo más allá de lo administrativo, por decir algo básico, un sistema propio en el cual el plantel que se tiene disfrute jugando, y que cada integrante de ese equipo entienda ese sistema y lo realice. Las estrellas del Barcelona se han vuelto figuras por haber creído en eso, en un sistema, en un estilo de fútbol que se volvió un estilo de vida, una manera de ser para ellos, que no todos los jugadores la pueden entender ciertamente, pero que es el mejor en la actualidad.
Messi, como siempre, el foco de atención

Y por lo que pude ver ayer, al PSG le falta, puedo decirlo, le falta ese toque de conjunto brillante, lo que tanto menciono, por decir algo, si este equipo quiere ser ofensivo, directo o goleador necesitan encontrar su identidad, y entender por lo menos que su eje de fútbol es Pastore, y que dependerán completamente de él en sus aspiraciones a conseguir la gloria en los años venideros. ¿Otro punto flojo? Como dije antes, es digno de admiración en el Barcelona la filosofía de fútbol, la cual es entendida por todos los integrantes del equipo, que juegan a un mismo tono, y aquí la gran falencia del PSG, sin sus flamante y exagerados fichajes, la banca no rinde.

Quizá sea muy temprano para pedirle un equipo a punto, tanto titulares como sustitutos al cuadro parisino, pero a lo que voy es al hecho de que los millones y las figuras no lo hacen todo en el fútbol. Muy bien se los demostró el Barcelona que, en el duelo de cantera y continuidad versus impacto monetario, las limitaciones llegan a ser mejores.
Dentro de sus más grandes limitaciones económicas, fueron los ganadores de la noche

© all rights reserved
Mano en el Área 2025