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Cristiano y el crecer entre lágrimas

Lágrimas. No puedo dejar de pensar que al pensar en Cristiano Ronaldo el primer recuerdo que se me viene a la mente es su tristeza tras perder la Final de la Euro 2004 ante Grecia en casa. Aquel momento de fragilidad para el jovencísimo delantero plasmaba un óleo sobre el cerebro curioso; entre los mechones de cabello pintado, los aretes de diamantes usados durante el partido que nos hablan de lo distante de la época, los dientes naturales de la época pre-fama y los regates con más pasión que cabeza, elementos que daban un mensaje claro: hambre de más.

¿Y consiguió algo más?… Obvio que la pregunta es tonta, pero es que a lo largo de los años la única constante de la que hemos sido testigos es del hambre por más del astro portugués. Pocas cosas son más sanas en esta vida que esa permanente búsqueda de mejorar y aspirar a más en esta vida, pero con Cristiano siempre dio una permanente sensación de que absolutamente nada fue suficiente... algo bueno obviamente.

Más allá de los títulos y los números, que nadie puede discutir son una obsesión para el delantero, esa necesidad de buscar siempre hacer daño a los rivales con una variedad de recursos que dejaron en la incredulidad a más de un defensor que se tuvo el infortunio de intentar detenerle. Ni siquiera entendiendo la evolución posicional que tuvo en el ataque al empezar como extremo por izquierda hasta terminar como centrodelantero fue posible referenciarlo.

Amado u odiado, sobre todo por tener la mala suerte de brillar en la época donde tuvo que compartir el podio con uno de los genios de la pelota como Messi, pero independientemente de a quién consideres mejor, no cabe la menor duda de que los mayores beneficiados de la titánica carrera por la excelencia que estos dos futbolistas sostuvieron fuimos nosotros, los aficionados. Cristiano Ronaldo ha llegado a 41 años y no deja de ser impactante, pero no cabe la menor duda de que desde las lágrimas de una época donde el fútbol se podía permitir ver a la selección helénica triunfar a nivel continental, ha pasado mucho y el luso supo crecer hasta tocar las estrellas. Saludo por lo que aún falta.

Caricias letales


Lamento la demora por el texto de ayer, es que viví otro de esos momentos en que el fútbol te da una puñalada en el corazón por tan desafortunado desenlace que tuvo Marruecos en su participación. A veces sientes que el amor ofrecido para con unos colores no es correspondido por las acciones, justo como me sentí a ver el performance del equipo ante Irán. Por fortuna, la vida da revanchas... aparte de buenas alternativas como un encuentro llamativo que sostuvieron Egipto y Uruguay, así como obvio el encuentro estelar de la fecha. Desde diciembre todos estábamos de acuerdo en que el primer lugar del grupo se iba a definir en este debut. Poca cosa tener toda la presión de tener que resolver las cosas en las primeras de cambio.

El encuentro se estaba jugando desde la previa por todo el asunto de la convulsionada salida de Lopetegui. Ahora con Hierro a la cabeza de la escuadra incógnitas surgían por doquier; ante un rival de la envergadura del conjunto lusitano exigía encontrar una cohesión inmediata para con el plantel y el estilo de juego que el otrora futbolista busca desarrollar en las filas de este equipo. Para esto fue muy claro en su mensaje táctico al poner en los costados jugadores de un despliegue defensivo como el de Koke en el mediocampo y Nacho por el costado derecho, lógico entendiendo que la otra opción era el inexperto Odriozola.

Portugal era otra historia. Fernando Santos apeló a la filosofía que lo hizo Campeón continental asumiendo la posición de equipo replegado ante un rival dominante de la pelota y los tiempos de juego. Le costó la elaboración final por las constantes rupturas de líneas que los españoles forzaban desde los mágicos pies de Iniesta e Isco que confirmó su consagración como un referente de zona para un combinado muy lejano a mostrar debilidad frente a las circunstancias. De no ser por los regalos puntuales había una posibilidad de pensar en que los portugueses pudieron quedar fuera de competencia prematuramente.

No dio los resultados esperados la inclusión de Guedes como la mancuerna de Cristiano en delantera

Esa pasividad propositiva puede frustrar para quienes esperan mayor actividad en ambos sectores del campo, pero una escuadra tan bien dotada infringe mucho daño con menos de tres pases. Gonçalo Guedes evidenció su temor del escenario al mostrarse incapaz de resolver con mejor criterio situaciones divididas, algo negativo si busca perfilarse como la mancuerna de Cristiano Ronaldo por sobre André Silva. Esa falta de presencia en la delantera puso más cuesta arriba las cosas cuando Nacho puso la remontada y se empezaron a defender con dominio.

Pero ante las dificultades, Cristiano. Los tres disparos a portería de Portugal se tradujeron en la misma cantidad de tantos. Cuando más le necesitaron respondió; no hace falta insistir tanto en el área rival cuando se tienen las armas necesarias para forzar errores que te dejen de cara a gol. Y para coronar tan magistral actuación, mejor imposible que las caricias dadas a la esférica, no tengas pero suficientes para encontrar un ángulo y una fotografía soñada. CR7 nos dio la primera alegría grande de la Copa.

Campeón del sufrimiento


Cuando se dio la separación de FIFA con France Football de cara a la premiación del mejor jugador del mundo en el año se especulaba mucho con que la revista francesa iba a entregar el galardón al galo Antoinne Griezmann. Sin embargo, la tranquilidad con la que arrasó el astro portugués las votaciones del Ballon D'Or dejaban claro cuál iba a ser el próximo ganador de la distinción otorgada en esta ocasión por el ente rector del fútbol mundial. El primer The Best ha sido Cristiano Ronaldo. Como se apuntó el año pasado en este espacio, estas distinciones carecen de un valor realmente significativo para quienes analizamos este deporte día a día, principalmente debido a que no existe un verdadero criterio para elegir esta distinción; no hay claridad en saber si se trata por rendimiento individual, por títulos obtenidos a lo largo de la temporada o por simple nivel de popularidad.

En los pasados diez años pareciese que han sido los últimos dos criterios los que prevalecieron para periodistas, capitanes y entrenadores a lo largo de todo el mundo. Algo que no se les puede culpar, hoy el fútbol está diseñado para ser un espectáculo en donde la supremacía individual se ha reducido a únicamente dos nombres. Lo curioso de todo es que a lo largo del tiempo, un trofeo que realza especialmente la figura en solitario generalmente termina por definirse gracias a la cuantía de galardones en colectivo que dicho jugador terminó obteniendo en el año calendario. Dejar la ventana de criterios tan abierta no permite que todos queden satisfechos realmente con este tipo de premios. Aunque realmente sería bastante aburrido que todos estuviésemos de acuerdo.

A criterio de este servidor el mejor jugador del 2016 fue Antoine Griezmann. Con lo poco que tuvo a su alrededor fue quien más empujó tanto a su equipo como a su selección en unos meses de mayo, junio y julio bastante ajetreados; desafortunadamente para él, se fue con las manos vacías. Pero vamos, que el francés me haya parecido el mejor jugador del año de ninguna forma podría demeritar lo que consiguió CR7 durante el 2016. Distando mucho de tener un año notablemente lúcido en el desarrollo de fútbol individual, el portugués logró aportar atributos que en el desarrollo del juego también representan una cuota sustancial del éxito obtenido por los colores que defendió y representó con goles y uno que otro salto de celebración popular realizado por el mismo.

Quitando unos muy buenos y cuantiosos goles realizados por el jugador, el primer aporte que tuvo fue su presencia en cada proceso decisivo de los torneos. Se cae de su peso que estaba en la cancha, pero lo que se quiere dar a entender es la facultad que tuvo el mismo para poder apoyar a sus compañeros inclusive cuando no se pudo hacer presente en momentos delicados, como puntualmente puede ser la Final de la Euro, en donde tras salir lesionado en el primer tiempo, insistió desde un costado de la cancha alentando a sus compañero, inclusive a Éder, quien terminaría siendo el héroe del partido con el gol decisivo. El empuje que puede aportar un futbolista del nivel de Cristiano evidentemente incide en la moral de los jugadores a su alrededor, lo que crea una dinámica distinta a lo interno.

Fue un año muy difícil en cuanto al fútbol para Cristiano y sus equipos, ya que pegados a los asientos y tribunas se encontraron los aficionados del Real Madrid y Portugal durante sus respectivos torneos. Remontar en cuartos de final y ganar en penales la Champions, así como campeonar la Eurocopa tras no ganar ni un solo juego en la fase de grupos son agobiantes formas de sufrir que no cualquiera puede manejar, y eso fue algo que hizo el astro lusitano, campeón del sufrimiento.

Rompiendo paradigmas


Sin discusión alguna, el triunfo de Portugal en la Euro ha sido una verdadera sorpresa para todos. Ni el más optimista de los seguidores lusitanos veían posible que este combinado nacional se pudiese hacer con el título disputado en territorio francés, mucho menos después del pobre debut ante la sorpresiva Islandia. Parecía, y era, una misión difícil para una selección tan cuestionada, pero lo cierto es que el primer título a nivel de selecciones mayores para esta nación es una realidad.

Cuando Fernando Santos presentó la lista de convocados para el torneo, no había la menor duda que esta históricamente cuestionada selección se enfrentaba a un proceso de renovación, siendo la justa el sparring ideal para esta camada de futbolistas que se apoyó en la lógica base de veteranos que, por más que los resultados no les han acompañado, no dejan de ser una fuente importante de la identidad portuguesa dentro del campo de juego.

Distante de ser ideal la preparación, el debut no dejó a persona conforme o satisfecha con lo visto. Dos partidos después, la dinámica seguía siendo igual de pobre, pero les bastaba para hacerse con un puesto entre los 16 últimos del torneo, dado el nuevo formato de la competencia. Un estilo de juego aburrido completamente y predecible, dado que el juego era buscar por arriba a un estático Cristiano Ronaldo, el cual al estar siempre cubierto imposibilitaba que esta estrategia tuviese los frutos que tanto buscaban. La forma de jugar recordaba aquel triste paso por Brasil 2014, muy a pesar de estar en la siguiente ronda.

Los octavos deparaban a una Croacia que prometía mucho, pero que en promesas se quedó. Ricardo Quaresma a tres minutos de los penales definió al ganador del peor partido de todo el torneo, parecía que la suerte lusitana no duraría mucho más, menos cuando Polonia sería su próximo rival. La ronda de cuartos de final tuvo un encuentro menos desesperante que en la ronda previa, donde una clara mejoría hubo desde lo táctico para regresar de atrás y aguantar hasta en la tanda de penales en donde un fallo de Kuba los envió a las semifinales.

En el primer partido en las rondas de eliminación directa en que salían como favoritos, ante Gales en semifinales, la diferencia se notó. Un CR7 metido en compromiso junto a la presión incesante de los volantes/laterales, así como el trabajo en el centro del campo, hicieron posible la primera victoria dentro de los 90 minutos de la selección portuguesa en todo el torneo. Sin posibilidad a ingresar críticas, este equipo ya era finalista.

Con todo en contra, desde la salida del mejor jugador arrancando el partido y pasando por estar en territorio enemigo, Éder apareció en el inicio del segundo tiempo extra para poner el gol del triunfo. ¿Con qué cara todos los que cuestionamos lo que estaba haciendo este equipo saldríamos a explicar lo sucedido en el Stade de France el domingo? Claro, soy honesto y me incluyo en la lista de detractores de este equipo.

En principio, no hay explicación. Portugal se convirtió en otro relato curioso del fútbol y especialmente de las Eurocopas, que con Dinamarca y Grecia ya habían antecedentes más o menos recientes de lo sorpresivo que puede llegar a ser este juego. Sin embargo, quedarse con esa idea no satisface del todo, hay que ahondar más, principalmente en el entrenador. No acreditarle parte importante del éxito a Fernando Santos sería injusto; armar un equipo que en principio no aparenta ser competitivo, sólo ganar un partido dentro de los 90 minutos en seis disputados, distar de tener un estilo de juego atractivo y aún así ser los nuevos monarcas del viejo continente... evidentemente no tiene precio.

Con más apoyo moral de Cristiano que de juego, la plantilla también se las ideó. Adrien Silva, Raphael Guerreiro, Renato Sanches y Joao Mario como la cuota joven que no dejó de trabajar en la recuperación y proyección de juego, Pepe impecable y por supuesto, un Rui Patrício que se consagra como un portero legendario tras la sublime final disputada. Cuando se ausentó el juego colectivo atractivo, la estrategia fue aplicada a la perfección por estos jugadores, que egoísta o no con el espectáculo, al final del día terminó funcionando.

Para quien sigue este deporte el pensar en el título luso sigue siendo hasta cierto modo increíble. Pero ya una vez comprendido que es la realidad, hay hechos que quedan tras este título que se prestan para analizar a profundidad. Hay una vieja premisa que siempre rezan los futbolistas cuando llegan a torneos cortos: ''Para ser Campeón hay que ser el mejor y ganarle a los mejores''... después de lo vivido este año en Francia, podemos decir que los nuevos Campeones de Europa llegan rompiendo paradigmas.

Héroes anónimos


El Stade de France estaba listo, nuevamente, para albergar la final de un torneo importante. Siendo el coloso de Saint-Denis uno de los estadios más populares de todo el fútbol mundial, no podía haber otro engramado posible como candidato para un evento de semejante magnitud. Magia, sueños y fútbol se percibían cerca de un rectángulo de juego que tantas cosas ha vivido; la noche de domingo europea estaba totalmente centrada en lo que sucediera en la capital francesa.

Sin ningún tipo de expectativa real que sucediese, Portugal se había metido a la gran final. Seis partidos después, una victoria en 90 minutos, otra en 120 y cuatro empates marcaban un paso bastante discreto/cuestionable en su transitar durante las instancias de la competencia; más allá de los resultados, las formas en las que se desarrollaban los encuentros no daban crédito a las instancias a las cuales los lusitanos lograron meterse. Muy a pesar de los señalamientos generales, esta era una de las escuadras que se daba cita en la final de la Euro. Sin cargar la estela de favorito para este encuentro, no quedaba la menor duda que podía hacer el daño suficiente para revertir las circunstancias de todo en su favor.

Llegando a esta llave como visitante, pero con todo el su favor, la selección de Francia. El combinado galo se acreditó con el derecho de estar en el partido definitorio de la competencia que organizaron con tanta dedicación. Con un fixture ciertamente tranquilo, el combinado anfitrión dio fe de sus falencias en cuanto a funcionamiento colectivo, pero había conseguido sacar los resultados gracias a las capacidades individuales. El peso de la localía los hacía favoritos, aparte de los nombres que conformaron el equipo y por sobre todas las cosas, la victoria ante Alemania, obtenida por más desacierto rival que virtud propia, pero que demostraba una nota positiva ante un rival de mucha exigencia.

El electricista de profesión daba por iniciado el compromiso con un pitazo. El partido resintió la brusquedad que se tuvo presente desde el arranque; la acelerada forma de jugar de ambos equipos hizo que se calentaran los ánimos y las ideas, como la de Dimitri Payet cuando hace la dura entrada sobre Cristiano. Como era de esperarse, Clattenburg ni la falta pita cuando era una jugada que ameritaba expulsión. La salida forzada del capitán portugués no movió nada en lo táctico, pero claramente influyó en la distribución de tareas, algo que en cierta manera los liberó para desarrollar y proyectar, aunque de todas formas los de casa presentaban mejores cosas.

Como era de esperarse, Clattenburg ni la falta pita.
Transcurren los minutos y la tónica es una sola: portugueses protegiéndose ante las aproximaciones sin claridad de franceses. Parecía que la lógica se impondría y los locales festejarían a lo grande, pero la consistencia en muchos aspectos los mantenía con vida en el encuentro. El nerviosismo de los minutos iniciales se mantenía en las dos selecciones, pero ahora era evidente que se daba más solvencia y las figuras clave empezaron a tener nombres y apellidos. Los franceses eran más insistentes, pero su fútbol se basaba en proyecciones muy puntuales, esto principalmente por el hecho de que su medio campo, puntualmente la pareja Blaise Matuidi y Paul Pogba, literalmente desaparecieron del encuentro. Como parte de esas sorpresas que el fútbol suele dar, los galos encontraban el rol de director de orquesta en Moussa Sissoko, que lideró llegadas que pusieron a trabajar al salvador lusitano.

Sin goles, se decretaba el descanso. Los entre tiempos siempre son momentos clave en los partidos. Los entrenadores llegan y dan el discurso posiblemente más importante de sus carreras, los jugadores asimilan la importancia del asunto o sencillamente por el tiempo que da para pensar en frío sobre lo que está sucediendo en cancha. Ya en el complemento seguía el dominio local, pero Portugal resistía contra todo, inclusive teniendo ocasiones para irse adelante en el marcador. Era un partido muy cerrado, sólo aquel que entendiera las circunstancias del encuentro podría salir victorioso. Cuando faltaban poco más de diez minutos para el final, Didier Deschamps saca a un centro delantero para meter a otro; Fernando Santos por su parte vio posibilidades y sacó a un mediocampista para hacer ingresar a un delantero de área.

Franceses embestían y portugueses salían, esa fue la dinámica del encuentro. Kingsley Coman, Andre-Pierre Gignac, Sissoko y toda la artillería local se encontraba con Raphael Guerreiro que las peleó todas, así como Joao Mario que le daba salida al equipo, Pepe-Fonte como dupla defensiva, Nani y Rui Patrício. La prórroga llegaba cargada de dramatismo tras dos postes de los galos y uno de los lusos en un cierre de partido dramático. En el tiempo extra se equiparon un poco más las cosas aunque la presión sin claridad se mantenía por parte del anfitrión. Resistir con certeza y salir a buscar las pocas posibilidades, esa fue la estrategia del triunfo.

Arrancando el segundo tiempo extra los foráneos recuperaban la pelota en tres cuartos de cancha, en plena salida de los pupilos de Deschamps. Un pique de velocidad reducido, cambio de dirección y disparo esquinado... la receta necesaria para cambiar todo. El último cambio que el estratega portugués realizó estaba más fresco que todos los demás. Éder, señalado por toda la prensa de su país cuando fue convocado para este torneo . Si debemos hacer recuerdo de héroes inesperados, no podremos olvidar esta final jamás. Contra todo, todo pronóstico, el nuevo monarca del fútbol europeo a nivel de selecciones es Portugal.

Un título que podía significar el alivio a tantos problemas en Francia, terminó siendo una amargura más en tan poco tiempo. En una oportunidad única en la vida para toda esta generación de jugadores, el partido se les presentó con todos los condimentos necesarios para ganarlo: mejor condición, mejor plantilla, el arbitraje generoso y el hecho de que el mejor jugador del rival sale temprano del encuentro. Factores que no leyó el estratega Campeón del Mundo de 1998 y planteó una estrategia de juego conservadora para sus posibilidades, quedando claramente como un cobarde frente a los demás. La derrota es merecida para esta selección, que de lamentable sólamente deja el hecho que Antoinne Griezmann en su mejor año como futbolista se irá con las manos vacías.

No hay forma posible de aseverar que Portugal fue el mejor equipo de la competencia, pero ganó. Cuando muchas veces los argumentos futbolísticos no alcanzan, la estrategia es indispensable, tal como lo leyó Fernando Santos en esta final, así como una gran cuota de buena fortuna. Sin su máximo astro dentro de la cancha, el combinado nacional lusitano descubrió que el conjunto si tiene ideas claras puede hacer cosas grandes, teniendo esto como consecuencia que aparezcan héroes anónimos y terminen marcando la diferencia.

Jueves con/sin Bernardo




Me percaté que en esta jornada de Europa League el Mónaco hará un peculiar viaje hasta Azerbaiyán, donde se enfrentarán al Qarabag en el Tofiq Bəhramov de Bakú. El conjunto de Leo Jardim ha sido un tema para analizar de hace mucho tiempo, pero que no he encontrado la forma en la cual plantearla; pero más allá de esta inquietud, encuentro el día propicio para hablar un poco de una de las figuras del conjunto.

El ambicioso proyecto del magnate ruso Dmitry Rybolovlev que inició en 2011 no ha explotado de la forma que todos esperaban, y al ritmo que van las cosas difícilmente esto llegará a ocurrir. Sin embargo, lo que ha caracterizado al conjunto del principado en los casi dos años de realce por los millones invertidos es la capacidad de presentar jóvenes y no tan jóvenes prospectos que dan fe de su valía.

Casos como los de Abdennour, Martial, Kondogbia o Kurzawa dan la razón en este sentido, pero el problema de ello es que estos nombres no han demorado mucho en emigrar a otras latitudes en donde algunos ya ven resultados positivos. La plantilla actual discrepa mucho con la idea inicial de plagar el conjunto de figuras costosas y de primer nivel; ha sido una vitrina importante para talentos jóvenes que han crecido sin lugar a dudas por la gestión de Jardim. Esta juventud los hace débiles, pero igualmente lo hace un foco de atención.

De los nombres que viven un exponencial crecimiento en cuanto a nivel individual es Bernardo Silva. El dueño del dorsal '10' del conjunto del principado llegó como un prospecto que no aprovechó el Benfica, que con rodaje y demostraciones de clase es claramente una de las figuras jóvenes a seguir de toda Europa.

Nacido en Lisboa el 10 de agosto de 1994, este polivalente jugador en tareas ofensivas se desempeña de forma vital como extremo por derecha, atendiendo a la versatilidad a la que aspira el estratega portugués con el equipo del principado. Bernardo aporta dinamismo a las jugadas, con la facultad de desbordar por su sector así como meterse al área chica con recorridos horizontales y diagonales, lo que permite disparos constantes del jugador.

Se desempeña igualmente como mediapunta e inclusive de mediocentro (a menor medida) en una estrategia de 4-2-3-1, la más habitual de este equipo. Su calidad individual lo convierte en un jugador desequilibrante, a tal punto de ser un dolor de cabeza para su cobertura. Más allá de todo esto, es un jugador que por la banda se le ve más cómodo, principalmente por el hecho de que es zurdo y cuando se dispone a pegarle, genera más que peligro para los guardametas adversarios.

Bernardo ya no es un secreto para Europa. Está en la mira de clubes como Juventus, Chelsea o Manchester City, que sin lugar a dudas harán realidad la salida del portugués de este equipo en un futuro no muy lejano.

De momento, el llamado a ser la nueva figura de su nación está enfocado con su equipo en su visita a Bakú, un compromiso de exigencia mínima, por lo cual queda la duda entonces si veremos al '10' salir a la cancha de titular o inclusive de recambio. Este jueves puede ser un día en el que nos sentamos a hablar de Bernardo, pero sin poder verlo.

LA FIGURA

Nombre: Bernardo Mota Veiga de Carvalho e Silva
Nacionalidad: Portuguesa
Fecha de Nacimiento: 10 de agosto de 1994
Lugar de Nacimiento: Lisboa, Portugal
Posición: Extremo derecho, Mediapunta, Mediocentro
Estatura: 173cm
Valor del Mercado: 15.000.000 €*

PALMARÉS

Benfica, de 2013 a 2014.
Mónaco, de 2014 a la actualidad.

ESTA TEMPORADA

Partidos jugados: 16
Goles: 3
Minutos jugados: 1158'


* El valor de mercado de este así como de anteriores publicaciones son tomados de Transfermark.

Portugal: héroes de una nación hambrienta de títulos (Guía VAVEL)


Una selección que tiene muchos seguidores alrededor del mundo ya está aquí: Portugal. Para este trabajo, los compañeros de VAVEL han decidido nombrar este texto como héroes de una nación hambrienta de títulos.

Portugal será una de las selecciones a seguir en el Mundial, quizás no por las oportunidades reales que tenga de ganar la Copa del Mundo, pero sí por tener Cristiano Ronaldo como líder del equipo. Un equipo que se despidió de Sudáfrica en los octavos de final al perder ante España. Ahora, con Paulo Bento en el banquillo y CR7 luego de un año genial, los portugueses deben ser de cuidado.

Este trabajo ha sido realizado por los redactores Juan Gabriel Rodrigues Figueira y Miguel G. Robayna.

Todo lo concerniente a Portugal lo podrás encontrar haciendo click en la imagen de abajo:

Portugal-Suecia: la revancha

De Europa le hemos podido dar una mirada previa a lo que serán las llaves donde los favoritos sin duda son Grecia y Croacia, pero llega, para muchos, el plato fuerte de éstos  repechajes europeos: Suecia-Portugal. Realmente no todos los días se tiene la oportunidad de ver dos equipos con tan buenos jugadores en la cancha, en lo personal es un alivio ver emparejamientos como éstos luego de tan bajos partidos de ida en los repechajes intercontinentales.

Portugal vs Suecia


Ida: 15 de noviembre en Lisboa. Vuelta: 19 de noviembre en Solna. 

El episodio que estamos por vivir entre Portugal y Suecia es uno más de una serie de partidos que estadísticamente Suecia ha sido claro dominante, con 6 victorias, 3 empates y 3 derrotas en 15 partidos, hablando de amistosos y torneos internacionales. Hoy en un panorama más que atractivo y complicado para ambos, lo único que el mundo del fútbol lamentará es que uno de los dos se quedará fuera de la Copa del Mundo.

Portugal




El equipo de Cristiano Ronaldo y compañía no tuvo una buena eliminatoria, ya que fue doblegado por Rusia en la disputa de la primera plaza de su grupo de eliminatorias. Sin embargo, para el conjunto lusitano éstas instancias no son desconocidas ni temidas.

UEFA EURO 2012: Portugal


   

Los lusitanos son un equipo de tradición futbolística, gracias a las figuras que han salido de este fútbol. A nivel de selecciones no han sido tan relevantes en la historia de este deporte, sin embargo, han tenido momentos de gloria, el principal caso es Eusébio, y más que nada en este nuevo siglo empiezan a mejorar como conjunto.

Han dado muestras significativas de eso, recordamos la Euro 2004 que se celebró en tierras portuguesas, donde los locales caerían sorpresivamente ante Grecia en la Gran Final, y luego 2 años después en el Mundial 2006 celebrado en Alemania caerían eliminados en las Semifinales ante Francia.

En los últimos 4 años los lusos no han tenido una participación muy destacada en los grandes torneos; cayeron eliminados en los Cuartos de Final de la pasada Euro 2008 de manos del eventual subcampeón Alemania, y en el Mundial de Sudáfrica 2010 caerían en la instancia de Octavos de Final ante España.

La Euro 2012 encuentra a Portugal como un conjunto en desarrollo, debido a los cambios generacionales que está sufriendo, lo que afecta directamente a su funcionamiento como equipo, pero individualmente posee jugadores que sin duda ayudarán a la labor del técnico Paulo Bento en este torneo.

EURO 2012: El Playoff

Para noviembre del presente año se llevarán a cabo los Playoffs de la UEFA EURO, 4 son los cupos disponibles para la contienda que se llevará a cabo en Polonia y Ucrania, los 8 equipos aún en carrera darán el todo por el todo luego de que se conocieran los emparejamientos:



 Bosnia-Herzegovina  VS  Portugal


Turquía  VS  Croacia



Estonia  VS  Irlanda


Montenegro  VS  República Checa

Cabe destacar que los partidos se jugarán el 11 y 15 de noviembre (ida y vuelta).
Para aquellos que les gusta comparar opiniones les dejo mis candidatos a pasar:

Pronósticos:

Bosnia-Herzegovina vs Portugal: Bosnia-Herzegovina
Croacia vs Turquía: Turquía
Estonia vs Irlanda: Irlanda
Montenegro vs República Checa: Montenegro
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