El Paris Saint-Germain busca nuevas fórmulas para seguir aumentando su potencia económica. Con un Parque de los Príncipes limitado a 45.000 asientos y unos derechos audiovisuales de la Ligue 1 muy por debajo de otras grandes ligas europeas, el club presidido por Nasser Al-Khelaifi analiza la posibilidad de abrir su estadio a conciertos, según Bloomberg.
La estrategia no es nueva en el fútbol europeo. Clubes como el Tottenham Hotspur han convertido su estadio en un recinto multifuncional, generando alrededor de 64 millones de libras extra gracias a eventos no deportivos. El Real Madrid también ha apostado por este modelo, aunque no sin polémica con los vecinos del Santiago Bernabéu. Sin embargo, en el caso parisino, el director general Victoriano Melero ha rebajado las expectativas: el PSG solo podría organizar un máximo de tres conciertos al año para no dañar el césped, por lo que el impacto económico sería limitado.
A diferencia del club blanco, el PSG no dispone de un sistema de césped retráctil que permita alternar partidos y grandes espectáculos sin comprometer el terreno de juego. Por ello, la entidad explora otras vías de crecimiento, como potenciar su centro deportivo con experiencias premium, eventos corporativos y reforzar su posicionamiento como marca global de estilo de vida.
Pese a las restricciones estructurales, las cifras del club siguen siendo sólidas. En la temporada 2024-2025, el PSG facturó 837 millones de euros, multiplicando por nueve sus ingresos desde la llegada de Qatar Sports Investments en 2011. Además, encadena 170 partidos consecutivos con el estadio lleno y alcanzó 175 millones de euros en ingresos por taquilla el último curso.
El gran desafío ahora es el estadio. Ante la negativa del Ayuntamiento de París a vender el Parque de los Príncipes, el PSG valora construir un nuevo recinto de entre 60.000 y 90.000 plazas para asegurar su crecimiento a largo plazo.
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