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Saciar la sed


No podía darse a esperar más. Cinco años para unos, una vida para otros. La gran final de la Copa América era la oportunidad esperada para las dos selecciones que, con argumentos y circunstancias diversas, habían sido los que mejor imagen habían dejado, aparte del combinado peruano claro está, que cerró su participación con el honroso tercer lugar.

Las semifinales se dieron en circunstancias indudablemente distintas, siendo el equipo local el que más sufriese para hacerse con la plaza en el partido decisivo, superando a duras penas a Perú en un duelo donde se mostraron las falencias en transiciones defensivas. La visita, el equipo grande, por su parte capitalizó mucho mejor sus energías y capacidades para golear a la selección paraguaya, dejando una performance digna del favorito al título.

Con las críticas del bajo nivel a rasgos generales de toda la competencia, estos dos equipos querían marcar la diferencia en la gran final, con el fin de alejar lo más que se pudiera la sombra de un torneo bastante gris. Grises presentaciones e inclusive algunos grises aforos, pero el sábado era imposible que todo lo que saliera de Santiago no fuese prioridad nacional y por supuesto mundial. Dos equipos con la afición que siempre vibra y late como un solo corazón que bombea esperanzas y euforia.

Wilmer Roldán pitaba señalando el arranque del compromiso; la fiesta había empezado. Tras los incesantes cuestionamientos por los arbitrajes cada vez que los chilenos salían a la cancha, la presión de todo estaba sobre el colombiano, quien durante lapsos dio la impresión de hacer un trabajo correcto, hasta que los locales empezaron con el juego exageradamente brusco. Un factor que a medidas discretas se podría decir que influyó en el desenlace del partido.

Chile. Era el conjunto local quien llevó más peligro a la portería rival con los incesantes avances que empezaban desde la línea del medio, en una recuperación para el pase diagonal, expectantes siempre de la posibilidad de un avance con claridad de Alexis Sánchez y compañía. No había claridad, pero el avance local se estaba dando.

La férrea marca sobre figuras puntuales argentinas sirvió para centrar la mentalidad del equipo en otro tipo de asignaciones durante los 90 minutos. Golpes sobre Messi, que no encontraba su identidad y pista sobre la cancha. Parecía que era cuestión de tiempo y espacios para que el genio frotase la lámpara y pudiese sacar el resultado para el equipo de Martino, pero esto nunca sucedió.

Transcurrieron los minutos y los locales fueron mucho más, más en empuje pero no tanto en calidad futbolística. 120 minutos transcurrieron sin mayor éxito para ambos equipos, llegando a los penales y con Higuaín nuevamente como protagonista, los locales se harían con el título.

Entre decepción y lentitud, se llevó el final de un torneo que parecía tener cantado desde el inicio de la temporada. Finalmente, Chile pudo saciar la sed de gloria de una generación que tanto prometía desde el proceso de cara al Mundial de 2010.

Aprender y suspirar


Cuatro caminos distintos se enfrentaban en las semifinales del torneo en Chile. La incapacidad de mostrar un espectáculo más acorde a la categoría del torneo ya era menos prioritario, ganar o ganar era el único resultado admisible, indiferentemente del favoritismo, en estos torneos cualquier cosa puede suceder.

Lo mejor de Sudamérica se iba a presentar en Santiago y Concepción, pensando en lo irónico y en cierta medida lamentable que suena eso luego de todo lo vivido en estas semanas. Sentarse a valorar el porqué del bajo nivel y las razones pueden ser muchas, pero algo que en definitiva no se puede poner en duda el profesionalismo de los jugadores, que a pesar de las frustraciones e incapacidades afrontaban el torneo.

Se hace inevitable igualmente el valorar lo visto en los cuartos de final, donde ciertamente hubo una constante de intensidad y ritmo, pero hubo detalles positivos que se llegaron a resaltar porque a simple vista se podían percibir. Los dos siguientes compromisos también arrojan conceptos muy puntuales de cara a la gran final.

Chile 2-1 Perú

Una semifinal muy esperada, donde el conjunto local, en base al fixture que había sido programado , partía como favorito ante la selección dirigida por Ricardo Gareca. Iniciado el compromiso, los peruanos tendrían complicaciones mayores debido a la expulsión de Carlos Zambrano tras una falta que ha generado opiniones muy encontradas.

El momento anímico evidentemente debía ser para el conjunto local, pero los pupilos de Sampaoli no encontrarían en la superioridad numérica esa ventaja para contrarrestar el trabajo de un equipo muy aplicado como el peruano, que con los minutos iba presionando las salidas y echando hacia atrás a la línea defensiva local, generando imprecisiones y ocasiones que Paolo Guerrero no podría llegar a tener de todo claras. No estaba siendo el partido tan esperado por la afición ni por el equipo.

Se abría el marcador en Santiago por medio de Eduardo Vargas cerca del final de la primera parte, calmando un poco las cosas en la cancha de cara al complemento. Lo que no se esperaban los locales era la convicción con la que habían salido los visitantes, nuevamente con la facilidad de recuperación en el medio y generando ocasiones rápidas, llegando a forzar un gol de propia puerta de Gary Medel. La justicia había llegado en el partido para quien tanto lo intentó, pero no duró mucho cuando Vargas hace un remate espectacular, gol propio de otro partido, que volvería a marcar la diferencia en el marcador y sería definitivo.

La oportunidad ahora está allí para Chile, pero deberá corregir con mucha prisa las falencias que el combinado peruano desnudó durante este compromiso, esencialmente con la defensa, la cual tendrá un trabajo muy pesado con el volumen ofensivo de Argentina si no vigilan bien sus espacios y los contenciones no ofrecen coberturas del todo seguras arriba. Los peruanos se van con la frente en alto tras hacer un torneo muy digno, de los que mejor impresión ha dejado en la Copa América.

Argentina 6-1 Paraguay

Los equipos que más cuestionamientos y opiniones generaban eran Argentina y Paraguay en la última semana, uno por el flojo trabajo mostrado a pesar de toda la calidad contenida en su plantilla; otro por haber eliminado a Brasil y por tener a un viejo zorro como Ramón Díaz en el banquillo, quien había sido bastante conservador con el estilo de juego guaraní, pero cuyo pragmatismo lo ha vuelto un arma muy letal.

Con intensidad se daba por iniciado el compromiso, donde el conjunto guaraní estaba provocando muchos problemas a las últimas líneas argentinas, dando mucho volumen de juego para desequilibrantes como Lucas Barrios, pero sin mayores éxitos en la misión de abrir el cerrojo en la portería de Sergio Romero. Cuando la albiceleste logró tomar un respiro dentro de la cancha, los dos primeros goles de la noche cayeron. Lucas si apareció, pero su tanto llegó muy cerca del final de la primera mitad, haciendo imposible explotar aún más el momento anímico.

Dos minutos después del arranque del complemento, Di María lograba el tercer tanto para Argentina, afectando evidentemente las circunstancias del compromiso. El afán paraguayo de buscar espacios terminaron inclinando la balanza para quien tenía el peso ofensivo, y a un inspirado Leo Messi que con tres asistencias y diversos chispazos de su categoría. 

Seis goles marcaron el camino argentino a la gran final en Santiago, donde el conjunto local los espera, en un compromiso donde las cualidades ofensivas mostradas en estos partidos y los pasajes defensivos dejan mucho que pensar.

Deducir detalles en base a un solo partido es algo mas que irresponsable, pero en base a las circunstancias, donde el espectáculo ha sido el mayor ausente. Sin embargo, los dirigidos por Martino apuntan a la excelencia, una excelencia que deberá conseguirse en base a los suspiros soltados en los últimos compromisos y ante todo, las lecciones que evidentemente no han dejado de darse en el partido a partido.

Naturaleza pura


El hombre es la especie más evolucionada de la cadena genética, nuestra capacidad de razonar o valorar con emociones diversas circunstancias nos hace únicos, pero no por ello se deja de ser un ente que en algún momento de sus variaciones históricas tuvo identidad primitiva, instintiva. Los instintos, las reacciones, acciones propias de la naturaleza pura del humano.

Fue una semana muy especial, no todos los días podemos contar con la posibilidad de observar los cuartos de final de una Copa América, la cual ciertamente dejó muchísimas dudas en su fase de grupos, pero que al darse encuentros directos estimulaba la imaginación en favor del espectáculo que tanto había quedado a deber.

La seguidilla de compromisos que arrancó desde el pasado jueves volvió a caer en sendas críticas por el nivel mostrado por la mayoría de los equipos, pero independientemente de ello también nos ha dejado detalles muy puntuales para evaluar y hacer valoraciones de cara al desenlace de este torneo que finalizará el próximo 4 de julio.

Chile 1-0 Uruguay

Se daban por iniciados los cuartos de final con el equipo anfitrión, blanco de críticas por detalles futbolísticos y extra-futbolísticos, salía a la cancha con la ilusión de seguir en el torneo que tanto habían esperado. Del otro lado estaba la Garra Charrúa, que después de un campeonato glorioso en 2011 quedaba muy poco para hacer analogías, pero siempre manteniendo su apego a la entrega total para disputar cada centímetro del campo. Contemplando las maneras de juego de cada uno de los equipos, se esperaba un compromiso apretado, lento honestamente, pero apretado.

La acción vergonzosa de Jara deslució el encuentro y desbalanceó las cosas en favor de Chile.

La acción vergonzosa de Jara deslució el encuentro y desbalanceó las cosas en favor de Chile, que ciertamente había hecho más que el combinado Charrúa durante todo el partido, finalmente conseguirían el gol de la clasificación tras un mal despeje por parte de Muslera, que había hecho las cosas bastante bien hasta ese instante. Desde el principio los locales fueron los proponentes ante los pupilos de Washington Tabárez, que se dispondría a esperar a su rival para luego buscar una salida rápida, pero arriba Cavani en ningún momento le pudo ayudar, terminando expulsado en un torneo que por el bajo rendimiento mostrado no cabe duda que lo ha devaluado.

Como todo no puede ser malo, es indiscutible que quedan detalles a rescatar de ambas selecciones. Los de Sampaoli están compenetrados y disputan los partidos de una manera más ordenada, al mismo ritmo todos, mezclando esto con la madurez y tranquilidad que han mostrado desarrollar para momentos de mucha presión como el vivido en este compromiso, puede ser un detalle importante de cara al compromiso ante Perú. Uruguay por su parte ha demostrado que su resistencia defensiva y dureza para jugar son propias de la Garra, del instinto natural que tienen para jugar al fútbol; igualmente tiene valores a mediano y largo plazo para suplir a figuras de peso, puntualmente el defensor José María Giménez, quien seguramente será un líder indiscutible en unos años; pero también es necesario concentrarse para dar paso a una renovación urgente de la plantilla de cara a la clasificación a Rusia 2018.

Bolivia 1-3 Perú

Un sorpresivo empate ante México y la mayor e inesperada victoria sobre Ecuador transmitían un mensaje claro: Bolivia está aquí. Independientemente de la goleada sufrida ante el conjunto local, el conjunto boliviano mostró las cualidades necesarias para sobrevivir en un torneo corto: contundencia, dominio y suerte, mucha suerte. La experiencia de personajes como Chumacero o Marcelo Moreno brindaban la experiencia necesaria para pensar con más claridad durante los compromisos, por ello se habían convertido en un equipo a temer. Los dirigidos por Ricardo Gareca no habían tenido una participación destacable hasta el momento, con muchas complicaciones en un grupo que a pesar de las expectativas fue el más discreto en fútbol, situación por la cual este equipo lleno de experiencia se preparaba con mucha seriedad para este encuentro.

Muy discutido, pero efectivo Paolo Guerrero.

Arrancaba el compromiso y eran los peruanos quienes se adueñaban de la pelota, empezando a tejer el control sobre el partido, asfixiando las salidas de Bolivia con la presión constante de los volantes Farfán y Cueva, quienes hacían de los esfuerzos de Yotún en la contención aproximaciones a gol. Habían sido inútiles las embestidas rojiblancas, pero llegó el momento en que la defensa rival cedería ante la aparición de Paolo Guerrero, criticado por prácticamente todos, pero que ha llegado a responder con tres goles en este compromiso, llegando a cifras históricas para un delantero fiel a los colores de su bandera.

Bolivia deberá aspirar a mantener este bien momento anímico de cara a las eliminatorias que tampoco están a mucho de empezar, procurando desde ya asegurar los puntos en la altura de La Paz, puesto que parece la manera más segura de realmente entrar en la batalla por un puesto a la Copa de Mundo. Por su parte, el combinado peruano ha demostrado que la experiencia puede ofrecer novedades todavía, con un cuadro con veteranos como Zambrano, Vargas, Farfán, Pizarro, los dirigidos por Gareca mostraron buen dinamismo en el partido de cuartos de final. Ciertamente era un conjunto boliviano ya desarmado, pero de todas formas las variantes en las líneas, principalmente con el entendimiento que tiene Guerrero adelante con los volantes, estaba siendo digno de estudiar.

Argentina 0-0 Colombia

Sin mucho que decir llegaban ambas selecciones a esta ronda de cuartos de final, donde a pesar de los nombres, la incertidumbre no paraba de crecer. La albiceleste pasó sin convencer en lo más mínimo su fase de grupos, ganando dos de tres y empatando uno, pero sin la convicción necesaria para ser un equipo que tiene como variantes ofensivas a Messi, Higuaín, Pastore, Aguero, Di María yTévez; demasiados problemas estaban visualizándose sobre Gerardo Martino, que a pesar de la idea que ha querido implementar el tiempo no le ha beneficiado en lo más mínimo. Los cafeteros por su parte venían decepcionados de una fase de grupos en la que con demasiados páramos se metieron a la siguiente ronda, además de la discreta actuación de figuras desequilibrantes, dejándole todo el trabajo a Cuadrado y James.

Un inspirado David Ospina evitó la victoria albiceleste en lo 90'

Para sorpresa de casi todos Colombia salió con variantes, movimientos más entendibles unos de otros, pero que evidentemente respondían a un cierto tipo de molestia causada en lo partidos anteriores para Pékerman, quien siguió generando dudas sobre el equipo cuando antes de los 25 minutos decidió sacar a Teo Gutiérrez, dudas sobre los jugadores principalmente. De no ser por la gran labor de David Ospina, la seleccción argentina hubiese salido airosa en lo 90 minutos reglamentarios, ya que los de Martino plantearon un mejor partido, pero se llegaron a contagiar por la poca fineza de juego presentada por el conjunto rival. A pesar de que el guardameta fue figura, los chispazos de clase fueron demasiado eventuales. En lo penales se hizo ''justicia'' a lo visto en el partido, con unos tiradores colombianos que coronaron la mala presentación de la Copa América con sus disparos.

Mucho más necesita el Subcampeón del Mundo para realmente dejar una imagen intimidante sobre la cancha, ya que las instancias a las que han llegado son las esperadas, pero la manera tan mezquina al fútbol con la que se están presentando limita las capacidades de sus jugadores que pareciese no carburan en lo absoluto. Por el otro lado, pensar en fracaso no es un concepto nada alejado de la realidad para Colombia, que deberá tomar cartas en el asunto con el estilo de juego y con el material humano al que siempre se les da el voto de confianza, aunque pareciese no demostrar acorde a lo dado.

Brasil 1-1 Paraguay

El buen fútbol se fue de paseo, bastante lejos de Chile, así como la identidad de juego brasilera, que lleva más de un año extraviada. Una gris y preocupante presentación en la fase de grupos por parte de Brasil hacían necesaria la victoria en esta ronda por parte de los dirigidos por Dunga, aunque hasta los más optimistas veían complicada obtención del título, la cual muchos consideran se llegó a perder desde la convocatoria. Con presiones y prioridades extremadamente distintas se presentaban los guaraníes, quienes luego de llegar hasta la gran final en Argentina hace unos cuatro años, jugaban sin la referencia de favoritos, pero sí peligrosos.

Una Paraguay pragmática se impuso a una versión muy triste de Brasil.

Y de pronto golea Robinho. El reemplazo en el once titular de Neymar era Robinho, que a los 15 minutos exigía su físico para conseguir el tanto que adelantaba en el marcador a la canarinha, que con pasos lentos buscaba presionar al rival y cerrar la victoria, pero en ningún momento demostraron capacidad de dominar el partido. Paraguay ratificó su categoría a nivel colectivo con la presentación del encuentro, donde al ser un equipo ya estratégicamente distribuido en todo el campo no sólo por posiciones, sino también reacciones. Una sencilla pero efectiva insistencia guaraní llevó a la falta de enfoque de Thiago Silva, que cometía penal, el cual convertiría el joven Derlis González. El infortunio y carencia de lógica de que Everton Ribeiro patease un penal fueron el primero de los clavos del ataúd de Brasil, seguido por el de Douglas Costa y el gol final del '10' paraguayo. Se repetía la historia del 2011 para la verdeamarelha, pero el libreto esta vez fue peor.

Resulta difícil saber qué sucederá con Brasil, una selección que necesita, por encima de nombres propios, carburar, funcionar, jugar al fútbol aunque sea, porque este equipo llenos de jugadores caros ha demostrado ser una de las peores representaciones de la Pentacampeona del Mundo. Paraguay por su parte va encaminada a una semifinal con mucho mérito de la mano de Ramón Díaz, quien ha sabido responder a un reto complicado luego de su salida del fútbol argentino, esperando sorprender nuevamente a la Albiceleste, pero esta vez saliendo victoriosos.

Irrefutable lentitud, escasez de ideas, gestos impropios del deporte, y mucho contacto... Esto ha sido en parte los cuartos de final de la Copa América, donde el común denominador ha sido la entrega con la cual se han dado los partidos, esa entrega y ganas son parte del instinto del hombre, ese instinto que se traduce en la naturaleza del jugador sudamericano.

Cuatro episodios de Copa América


La fiesta más antigua del fútbol a nivel de selecciones se está llevando a cabo, celebrándose hoy mismo el arranque de los cuartos de final con el choque entre Chile y Uruguay, es necesario recapitular lo sucedido en las anteriores semanas donde el fútbol ha estado presente, en diferentes estados y formas, pero es indudable que ha estado presente.

Se hace prudente entonces revisar a pinceladas largas los sucedido en esta fase de grupos, donde esos estados de fútbol pueden presentarse y exponerse en diversos cuadros, escenarios o episodios, que han marcado definitivamente lo que han sido 18 partidos.

I.

Cuando en el segundo compromiso del torneo, bolivianos y aztecas empataban sin goles en un partido donde a pesar de las ocasiones desperdiciadas, el ritmo del compromiso no fue el ideal, uno arrancaba con temor a fallar en el espectáculo. Posteriormente partidos como el Uruguay-Jamaica, donde el ritmo fue bajo, Colombia-Venezuela sin mayores sobresaltos, Argentina-Uruguay tan esperado, el Perú-Colombia de este pasado domingo... Discreción con el espectáculo hasta más no poder.

La temporada fue larga para la gran mayoría de los jugadores sudamericanos, es evidente que el agotamiento físico es una realidad de cara a esta competencia, pero lo mínimo que se le puede y debe exigir a selecciones de este calibre es meterle más intensidad a los compromisos y evitar los fastidiosos y antifúbol pelotazos. Muchos problemas pasaron los equipos grandes para poder demostrar sus capacidades de juego, tanto a nivel colectivo como individual.

Entregarse reservadamente en el partido a partido, podría titularse el primer episodio de esta competencia.

II. 

El mayor problema del fútbol después de los dirigentes son los árbitros. Haber abusado del beneficio de la duda durante los últimos cinco años en decisiones arbitrales han imposibilitado que el público tenga confianza en la buena voluntad de los encargados de impartir justicia en los diversos compromisos. Durante la presente copa han existido fallos arbitrales, unos más puntuales que otros, pero aunque parezca mentira, no son el núcleo principal de este episodio de la competencia.

Las decisiones y la permisión con la que se encargan de dirigir los partidos han dado lugar a las molestias y frustraciones propias del calor de los partidos, pero han sido llevadas al mayor extremo por múltiples futbolistas, dejando partidos ríspidos con constantes confrontamientos. El sentir de la impotencia, de la rabia no dejó de ser una constante en esta fase inicial.

Aquella imagen de Neymar en el compromiso ante Colombia es la principal postal de este episodio de la Copa América, al cual podríamos titularle sin mayores problemas Las frustraciones de once, no olvidando la constante molestia colectiva en los diversos compromisos.

III.

Parte fundamental del fútbol es la sorpresa que puede llegar a presentarse en un momento dado; si ya se supiera quién ganará y por cuanto ya no habría sentido para sentarse por 90 minutos frente al televisor. Afortunadamente dentro de la discreción con la que se ha jugado la mayoría de la ya finalizada fase de grupos, hemos podido observar interesantes hechos o equipos que no entraban en el plan inicial de que pudiesen ofrecer algo más allá de lo esperado.

A pesar de su eliminación, Jamaica vendió caras sus tres derrotas, demostrando en fases puntuales de los compromisos sus pobres cualidades futbolísticas, que pudieron haber cambiado su suerte de tenerlas un poco más afinadas. El caso puntual de Bolivia, que fue un equipo al cual la buena fortuna le acompañó, pero igualmente tuvo la disposición necesaria para hacer goles que le han llevado hasta los cuartos de final.

De sorpresas en Valparaíso se puede titular este episodio de la competencia, haciendo alusión a la sede donde el conjunto boliviano dio la sorpresa ante la selección ecuatoriana.

IV.

Como parte elemental de la competencia, es imprescindible remarcar los encuentros que nos hicieron suspirar, ya que fueron muy pocos y valen la pena recordarlos. El pasado 15 de junio arrancaba la segunda jornada de la fase de grupos en el grupo A con dos compromisos que sin lugar a dudas fueron los puntales de todo el espectáculo visto hasta ahora.

Ecuador 2-3 Bolivia y Chile 3-3 México fueron partidos que tuvieron de todo: atajadas, golpes, emoción, errores, suspiros, amonestados y goles por supuesto. Muchas veces los goles no reflejan lo vivido dentro de la cancha, pero en estos compromisos la incertidumbre y las ocasiones dieron fe de sus marcadores. Igualmente se pueden mencionar sin problemas los partidos Uruguay 1-1 Paraguay y Argentina 2-2 Paraguay, siendo el segundo tiempo de este último muy intenso por la verticalidad de ambos equipos.

Chispazos de grandeza se han dejado ver en este episodio de la Copa América, donde el espectáculo en general ha sido bastante pobre, pero queda la esperanza de que las cosas mejoren, de que estos futbolistas élite den lo mejor de sí en tan histórico torneo.

Saber empujar


Honestamente, me costó mucho darle un interés prioritario a la Copa del Mundo Sub-20 que se disputó en Nueva Zelanda el último mes, a tal punto que nunca llegué a hacerlo. A pesar del arranque interesante que tuvo, de las expectativas generadas que siempre surge cuando tu país llega a estas competiciones, el resto de compromisos que llegué a apreciar en las pesadas noches panameñas/tardes neozelandesas, no eran lo suficiente para cumplir las expectativas de un torneo que siempre genera tantas emociones.

Numerosos tiempos extra y penales después, me encontré frente al televisor en la madrugada de este sábado. Venía llegando después de las noches de viernes, no fue planeado, pero el compromiso llegué a verlo. Una Brasil que en ningún momento de la competencia llegó a convencerme, mucho menos del golpe de suerte que fue clasificar en la eliminatoria ante Portugal, donde los europeos marcaron el ritmo y las ideas en todo momento. Por otro lado estaba Serbia, un equipo llamado a hacer su nombre como un legado a lo que la antigua Yugoslavia llegó a representar en el fútbol mundial, pero que en sus compromisos había mostrado más compromiso que fútbol vistoso.

El partido había comenzado. Los minutos pasaban de par en par y a ese mismo ritmo, de crecimiento, las ideas futbolísticas de los entrenadores Rogerio Micale y Velko Paunovic se plasmaban en el engramado del North Harbour Stadium. Sólo comparable con el ajedrez, las líneas marcadas, principalmente en el sector de recuperación, se prestaban para un gran espectáculo.

Siendo el orden el principal argumento de ambos equipos, para resquebrajar tales planteos por fuerza se debía avocar al error del rival, y como en la juventud se dan esos deslices propios de la inexperiencia, vaya que tendríamos un partido para recordar por bastante tiempo.

Un partido tácticamente brillante. Palmas para Micale y Paunovic

Verticalidad, inteligencia y picardía propia de un país sudamericano transmitía Brasil por medio de Guilherme, Gabriel o Jean Carlos, acompañados posteriormente por Malcom y Andreas Pereira, quienes entraron desde el banquillo para darle más profundidad al ataque verdeamarelho. La artillería ofensiva mostrada por Serbia también infringiría el daño acorde a la presión que lograron ejercer, con Saponjic, Zikvkovic, Mandic y Maksimovic, quienes lograban generar espacios con recuperaciones desde muy atrás bastante rápidas. Argumentos ofensivos habían de sobra dentro de la cancha.

Las batallas en el medio sector sin lugar a dudas fueron lo más importante del compromiso, estando siempre los mediocampistas más habilidosos de ambos equipos empujando desde atrás, recuperando, anticipando las habilitaciones rivales y robando espaldas para hacer posibles las habilitaciones de juego. Más atrás las defensas mostraron solidez y celeridad, principalmente los brasileños con un lateral como Marlon, quien tuvo un partido más que destacado. Por su parte Antonov y Veljkovic apretaron mucho las acciones de los ofensivos rivales, dándole a Serbia seguridad en la parte trasera del conjunto.

Presiones y anticipos mal realizados fueron la llave para las ocasiones durante el compromiso, generándose siempre aproximaciones por las bandas, las cuales al llevar dirección a portería terminaban encontrándose con las manos de los porteros Jean y Rajkovic, quienes indudablemente fueron figuras cruciales de esta gran final.

Gran muestra colectiva de brasileros y serbios. Superlativo el guardameta Predrag Rajkovic

El primer gol del partido caía con menos de media hora para el final del partido, en una jugada donde Mandic llegó de forma oportuna a rematar ese balón que le llegaba desde la derecha para empujarla hacia el fondo de las redes. Los serbios saltaban de alegría y el seleccionador les pedía calma, la cual no llegó de la manera como los propios hubiesen imaginado o esperado.

Tres minutos después el conjunto serbio seguía presionando las posibilidades de llegada por parte de Brasil, pero el recambio Andreas Pereira de pronto crea una jugada personal donde hizo exposición de su buen regate para deshacerse de la marca de más de tres jugadores serbios y para lograr el disparo a puerta que les permitiría jugar el tiempo extra. Un buscado y bien elaborado gol con el que se metía mucho más dramatismo al compromiso.

En una serie de encontronazos ida y vuelta, el partido se iría al tiempo extra. El dinamismo brasileño encontraba obstáculo en el férreo planteamiento del conjunto europeo, que ante los embates rivales procuraba salir de la mejor forma posible. Por las bandas, por el centro, de todas partes llegaba la verdeamarelha con buena cantidad de jugadores, pero se encontraban con el Capitán serbio, Predrag Rajkovic, quien fue una de las mayores figuras de todo el compromiso.

Les estaba costando mucho a los europeos generar una jugada que se dirigiera de hacia la mitad del campo rival, pero esta falta de ideas la compensaban con el gran poderío físico que había sido bien trabajado por el cuerpo técnico. Ya para el segundo tiempo extra las aproximaciones tomaban forma, pero no terminaban de ser las más limpias de cara a la portería rival. Cuando todo indicaba que el compromiso se iría a la tanda de penales una jugada de contragolpe se pudo originar para la causa serbia, dando como resultado el gol definitivo que pondría Nemanja Maksimovic, a dos minutos del final. Tres pases cortos dejaron al dorsal ''8'' frente al guardameta y rematar de tres dedos por debajo de los pies del mismo.

Tristeza y alegría sobre la cancha, sentimientos propios de una final. Dos selecciones con jugadores menores de 20 años nos dieron un gran espectáculo de 120 minutos, para recordar de las finales de esta categoría. Después de haber visto un torneo al cual no le presté la mayor de las atenciones por el discreto espectáculo que estaba ofreciendo, tuvo un compromiso definitorio para la posteridad, cambiando positivamente mi percepción de un equipo como este de Brasil. Claramente, quedan para el seguimiento las figuras serbias que saldrán a partir de aquí.

La victoria hubiese sido justa para cualquiera de los dos, pero sólo uno pudo alzarse con el trofeo, aquel equipo en las circunstancias más difíciles supo empujar para dar el gran paso final.

Apagar los incendios


Desde la conferencia de prensa se veía la importancia del encuentro. Gregory van der Wiel dejó claro que el único antecedente de su rival para el viernes era una fuerte y popular parodia de un periodista, obviamente lejos de la realidad. Sí, era muy importante para los futbolistas neerlandeses este partido.

La ArenA, Kazajstán... Todo estaba indicando que veríamos uno de esos partidos sin trascendencia, en donde uno de los grandes europeos pasaría sin despeinarse ante uno de los equipos lamentablemente conocidos como de relleno. Pero bueno, es lo que hay y se debe acatar de tal manera.

El encuentro arrancaba en Ámsterdam dentro del libreto esperado: unos locales absurdamente superiores al visitante, el cual sólo aspiraba a no ser goleado. De aquí para allá, de allá para acá el balón, con Robben por derecha moviéndose, Afellay junto a Sneijder en el centro del campo aspirando a romper un enorme candado defensivo que parecía no iba a ceder ante absolutamente nada. Y así estaba pasando.

Córner. No para Holanda, sino para Kazajstán. Una jugada inesperada terminó brindándonos un gol inesperado, un gol que llegó de un grave error de marcación de Martins Indi sobre Abdulin, quien terminó hundiendo el balón al fondo de las redes. Sí, la sorpresa de la fecha pasaba por Ámsterdam en la noche del viernes europeo.

Ante este escenario poco probable, se podía apreciar la incredulidad de Cillessen y Sneijder, quienes estuvieron frente al trayecto del balón, el Amsterdam ArenA entero y de Jimmy Floyd Hasselbaink, que desde tierras británicas comentaba el juego.

¿Ya será momento de sacar los memes en holandés de Borat o es muy pronto?

Sin lujo o algo por el estilo Kazajstán se ponía adelante en el marcador, dando como resultado una versión explosiva pero demasiado inesperada de los locales, y claro, dos líneas de cinco defensores por parte de quien recién anotaba. En ese momento, el fútbol dijo adiós a la capital holandesa, él no tenía nada que ver con lo que estaba sucediendo en ese imponente engramado.

En la segunda mitad las cosas mantenían cierta igualdad, ya que era un conjunto de camisetas naranja tirando de todos los lados posibles hacia la barrera kazaja. La variación que quería Hiddink entonces no era de ideas, era de efectividad. Ni siquiera el incisivo Afellay podía romper al rival, frustrante para un futbolista que llevaba dos años esperando una nueva oportunidad en una selección a la cual todavía le debe.

Y entró Huntelaar. El Cazador entraba con hambre de gol a la cancha, en la que su presencia significaba un cambio de estrategia, ya que al salir De Jong entonces las variaciones presentadas en el medio del campo eran notables, principalmente con la movida de Blind desde la lateral izquierda. Los aires de la afición eran otros, sabían que tenían a alguien en quién confiar dentro del campo, se iba haciendo tiempo.

Un balón en profundidad le quedó a Van Persie, y en vez de buscar Huntelaar que estaba completamente solo en el centro del área prefirió pegarle. El delantero del Schalke 04 le gritó al Capitán por aquella acción, un acto inesperado pero justo ante quien veía su posición habitual en el once perjudicada. Seguía perdiendo Holanda.

Nombres y pesos, ambos, pero la discusión de la titularidad entre Huntelaar y Van Persie es un tópico que jamás terminará.

Muy cerca de los 70 minutos del encuentro cayó el empate. Huntelaar lo hizo. El pase de Ibi fue muy puntual para el espigado delantero, que pudo mover su cuerpo de tal manera que el portero Mokin no tenía nada que hacer en la acción. Se rompía la mala suerte local, así mismo toda la selección rival.

Una expulsión, un gol de Afellay y un penal dudoso convertido por Van Persie fueron parte del cierre del encuentro. Un encuentro que se fue diluyendo entre la superioridad local y el apático estilo de juego por parte de los ex-soviéticos.

Los dirigidos por Guus Hiddink todavía no encuentran el camino, necesitarán cambiar de estrategia y jugadores de cara a la Euro que en menos de dos años tendrá inicio. Deben ganar y convencer los leones, no esperar a que llegue un salvador a apagar los incendios.

Sin ser múltiplos


Habitual dentro de las ligas más grandes del mundo es el hecho de que los campeonatos terminan resolviéndose cuando se hace la evaluación final de los encuentros o puntos que pudiste sacar ante los equipos chicos, pero desde el año pasado en Italia este hecho ha tomado protagonismo secundario, ya que al tener sólo dos equipos en verdadera pelea, los encuentros directos se estaban convirtiendo en la diferencia.

De cara a este año no extrañaría que siguiera siendo así, es por esto que el primer partido en el Juventus Stadium era fundamental, y viendo todos los ángulos, el espectáculo que estaba esperando era genial.

Cuando menos me lo esperaba el encuentro terminó. El tiempo se escapa de nuestras manos y de nuestra credulidad de maneras en las cuales cuestionas muchas cosas; me quedaron de 90 minutos emociones, penales, gritos, reclamos, goles y afortunadamente, fútbol. Un soberbio gol de Bonucci terminó dando la victoria a la Vecchia Signora en el primer asalto de cara a la búsqueda del campeonato esta campaña.

Pero no ventilemos más y más la nota de un partido finalizado varios días atrás, detengámonos mejor en el detalle. Así es, el detalle de una jugada colectiva muy bien realizada, que sólo pueden hacerlo los jugadores especiales, esos diferentes, que al ser tan diferentes terminan atrayéndose, y convirtiéndose en un dolor de cabeza para el resto por la fortaleza de su unión.

Los diferentes a ver son Gervinho y Juan Iturbe, quienes en estos meses han cargado con gran parte de la responsabilidad del momento positivo de este equipo en todas las competencias a las cuales se han aparecido. Y para este partido en Turín, esta gran capacidad de resolver y de ser las referencias del equipo tomaron una dimensión más grande.

Un penal de Tévez y un penal de Totti después, la Roma tomaba la ventaja del partido, cuando a eso de los 44 minutos del partido el joven extremo argentino recibía un pase del dorsal 27 filtrado de gran manera para el 1-2 momentáneo. Se hace pertinente mostrar el gol para que se pueda ir detallando:


El marfileño hace un recorrido por la banda izquierda desde varios metros atrás, dándole libertad al joven argentino para poder moverse al centro o a la derecha, ya que no lleva marca. Pero de pronto, de pasar a la izquierda se fue justo por el centro, causando una reacción muy puntual de Iturbe cuando estaba todavía en el centro, que fue hacer una instintiva diagonal entre la línea rota de defensores hacia la izquierda de su frontal. La línea trazada por ese pase fue impecable, la rotación de la bola en la cancha era para documentarla y preservarla en museos de arte, porque realmente el movimiento fue muy sutil. Y al final, la reacción natural del delantero... tirar. Pero tirar con ceso, al no cambiar el palo, lo que era más natural, y después tirar.

Iturbe y Gervinho consiguieron un gol digno de conservar. La sutileza y picardía vistas en dos o tres movimientos.

El segundo momento de mayor silencio en el partido desde el lanzamiento de Francesco varios minutos atrás. Las cosas iban bien, pero 60 segundos después volvió el infierno. Un penal más que dudoso sobre Pogba, cobrado por Tévez volvió a establecer el empate de cara a la segunda mitad. La tristeza y decepción de no poder conseguir la ventaja teniéndola tan cerca provocó un bajón moral y en el orgullo de García que veía el partido ya lejos del banquillo.

Traumatizados todavía, en la segunda mitad bajaron las armas, pero a la misma vez los escudos lamentablemente. Teniendo la fantástica posibilidad de rematar a la Juventus de visitante en un partido que ahora te está valiendo la liga se debe intentarlo (Cáceres vs Gervinho-Iturbe), pero decidió García sacar al argentino antes de los 80 minutos, mucho antes. Aclarando la imparcialidad que tenemos aquí, sin ningún tipo de campaña en alza contra Florenzi, ya el equipo sabía lo que estaba haciendo... y lo perdió.

La derrota vino de la mano con un notable gol de Bonucci cerca del final del encuentro, hundiendo todas posibilidades de mantener la paridad que tanto había costado montar sobretodo en la primera mitad. A nadie le gusta perder, a estos niveles de fútbol no se gana ''experiencia'' en los partidos, se gana prestigio y, otras varias y pequeñas millones de razones más. Se tiene el todo o no se tiene nada.

Contradiciendo de manera muy cuestionable del párrafo anterior, quedó evidenciada la cohesión que poseen los dorsales '7' y '27' del equipo de La Loba. Dos jugadores que rompieron la racha de un Buffon, que bailaron en un pie por la banda izquierda. Se vieron muy bien, jugaron muy bien, hicieron todo muy bien aunque no fuese suficiente. 7-27, con cifras en común, marcas y rasgos en común, tan especiales unidas sin ser múltiplos.

Así conocí a Mané



A inicios de este año se estaba dando la eliminatoria de los 16avos de final de la Europa League. El Ajax había caído eliminado en la fase de grupos de Liga de Campeones (vaya novedad) y le tocaba jugar la ronda de 32 de la Europa League. Las expectativas eran altas luego del sorteo, ya que se medían al Red Bull Salzburg, equipo en teoría inferior, pero que había ganado todos sus compromisos en la primera ronda.

Para no traer viejos fantasmas a la mesa, obviemos aquel global de 6-1 en el que los austriacos humillaron al equipo de Ámsterdam y gustaron a toda Europa. Ese éxito que se esfumó cuando el Basel los eliminó en la ronda siguiente tuvo puntos altos, como lo fueron Jonathan Soriano, Kevin Kampl, Martin Hinteregger y Sadio Mané.

El dorsal número diez del equipo de la marca de los dos toros dejó en los dos partidos que le presté mucha atención una curiosidad muy grande. Sus arranques por izquierda y por el centro de la cancha lo hacían un jugador de mucho cuidado. Hizo lo que quiso con Van Rhijn, Veltman, Moisander y Denswil cuando salía a desbordar y habilitar a quienes estaban en el área chica.


Ante los suizos siguió haciendo lo mismo, pero las últimas jugadas en aquella llave no terminaron de completarse ante la sobria defensa. El senegalés siempre mostró sus desbordes e inclusive su olfato goleador, principalmente cuando los delanteros abrían camino por la banda con esos conocidos y necesarios movimientos sin balón.

A las malas le conocí, en una goleada a mi equipo, pero créanme, no puedo estar más agradecido de haberlo hecho. Esta mañana al verle en el once inicial del Southampton por primera vez desde su llegada en el Deadline Day en liga vinieron a mi mente estos recuerdos de un pasado muy cercano.

Set polaco


He abandonado mucho este blog en cuanto a Eredivisie se trata, algo de lo cual no me siento muy orgulloso que digamos, tomando en cuenta las cosas que el fútbol holandés me ha dado. Hoy vengo a escribirles porque realmente se hacía pertinente compartirlo, algo que probablemente no se hubiesen imaginado sucedería en un simple partido.

Se jugaron compromisos de la KNVB Beker o Copa de Holanda esta semana, donde usualmente a estas alturas de torneo vemos equipos de cuarta y hasta quinta división metidos todavía, algo que parecería de locos tomando en cuenta la participación de los grandes o de primera división, quienes indudablemente tienen una categoría muy superior.

Casos como estos no podían faltar este año, y se dio en el sorteo que el Ajax, actual Campeón Nacional debía medirse al JOS Watergraafsmeer... El que pueda pronunciar este nombre en menos de cinco segundos al primer intento y me envía evidencia de esto, le doy un premio.

Dándole buen uso al internet (vamos, porque vea la Eredivisie no se vayan a creer que conozco todos los equipos de Holanda) descubrí que este equipo, no teclearé ese complicado nombre de nuevo, tiene unos 500 miembros desde el 2010 y tiene dos equipos: uno que juega el sábado y otro los domingos, cada un jugando en una categoría amateur diferente; el que quiere puede hacerlo, ¿no?

La cosa es que se enfrentaron al histórico de Ámsterdam y les propinó una goleada a domicilio de 0-9. Este club amateur a más nada podía aspirar siendo honestos en el torneo, pero lo puntual en este partido es señalar la actuación del delantero polaco Arkadiusz Milik... Dejémoslo como Arek Milik de aquí en adelante, ¿les parece? Este muchacho logró seis goles y dos asistencias en nueve goles del equipo.

Comparar los marcadores de este deporte con otros cuando se dan goleadas es muy habitual, y para esta ocasión creo que no había mejor término ajeno al fútbol que el set, aplicable al tenis. Si no conoces el concepto del set, se hace necesario leer y citar las respuestas mágicas y puntuales que los usuarios de Yahoo Answers comparten con el resto del mundo. En esta ocasión, el usuario ''?'' fue quien respondió ante la duda lo siguiente:

un set es la cuenta de 6 juegos,cuando llegas con el rival a 6 a 6 van al theabreak que es el séptimo juego que se concluye a 7 puntos, cuando llegan 6 a 6 en puntos juegan para sacarse diferencia de 2.
En master y ATP se juega al mejor de tres sets.
En Grand Slams y Copa Davis se juega al mejor de 5 sets.En caso de que lleguen al 5to set igualado en 6 se juegan games pero para sacarse diferencia de dos games.

Esto lo cito porque se le debe dar el crédito a quien se lo merece y para que bueno, saquen sus propias conclusiones.

Una cantidad tan absurda de goles ante un equipo amateur no deja de pasar como un asunto muy normal en estas instancias de la Copa, pero a título muy personal, no hay emoción más natural del ser humano que el de gritar un gol.

Desde desbordes de calidad individual hasta fallos garrafales de los rivales podremos ver, pero nadie le quita esta noche espectacular al delantero polaco en su primer año en Holanda. Arek logró un set en este partido por los seis goles. Poco y gran trabajo de un equipo que está todavía en el camino a una mejora de imagen de cara a esta campaña.

...

Por supuesto, ¡la gente quiere ver goles!

...

Los goles están en este vídeo, el cual no pude insertar por razones desconocidas. Que lo(s) disfruten.

El frío, en frío


Era el momento esperado. La visita a La Rosaleda no sólo tenía importancia por el mantener el invicto, la confianza del equipo en alto y para ver debutar a la última inversión del FC Barcelona: Douglas Pereira dos Santos, o simplemente Douglas, como la mitad de los jugadores brasileros que juegan al fútbol.

De los más de ocho fichajes que realizó el club blaugrana en el mercado de traspasos, esto en respuesta al cambio generacional que se estaba haciendo importante, el menos esperado y el más accesible fue el de Douglas, pintado como una de las perlas del fútbol en Brasil.

Su debut ante un rival que eventualmente le complica las cosas a los equipos grandes, pero no deja de ser un equipo chico por esto. El Málaga, equipo que tantos amores nos trajo años atrás hoy pinta como uno de los equipos del montón, aspirando jornada a jornada, partido a partido, la permanencia en una liga más que utópica, por los grandes, chicos y principalmente por las perlas arbitrales.

Por encima de un análisis del gris y pobre partido que tuvo el Barcelona es puntual centrarnos en Douglas, ya que la primera impresión siempre impacta, independientemente de que se cambien las cosas de manera paulatina. Así funciona el mundo del fútbol, y diría que en general.

Los dolores de cabeza por la banda derecha para Luis Enrique y todo seguidor culé es un mal de nunca acabar. Dani Alves vive sus últimos tiempos con el club (a menos que algo raro suceda) y Montoya es el favorito de todos, pero está lejos todavía del nivel óptimo de un jugador con los quilates de la institución que está defendiendo. La perla del Sao Paulo es la alternativa o mejor dicho la apuesta del club para esta situación. Lo cierto es que no impresionó de la manera más positiva su debut en el equipo: su lentitud hizo mella durante todo el partido, tanto en los juegos de salida ofensiva como la necesaria rápida transición a la defensa.

Un nombre que sale a la palestra en este partido es de Nordim Amrabat, holandés/marroquí que lo recordamos hace algunos años en el PSV, donde demostraba con más ambición lo que hace en la actualidad. En ningún momento encontró rival que pudiese detenerlo por la banda izquierda correspondiente a su subida. Como diríamos vulgarmente, hizo lo que quiso.

La única postal que nos dejó el nuevo fichaje del Barcelona es la tarjeta amarilla que recibió a los 69 minutos tras una falta sobre Luis Alberto por el carril. A los 73 minutos Luis Enrique lo sustituyó por Adriano, quien tuvo que trabajar a perfil cambiado.

Un empate a cero donde el único rescatable de los visitantes es Claudio Bravo, indicio de que algo salió bastante mal. Obviamente el club local tiene gran parte de la responsabilidad en esto, pero su conservador estilo de juego para este partido los apartó de una victoria accesible. El resto de la ''culpa'' es exclusivamente del Barcelona.

En este mal pasaje de la joven temporada española, el partido de debut de Douglas fue más que discreto. Como todos, esperamos que este muchacho tenga un crecimiento notable en los próximos meses, pero hasta este punto, y haciendo un análisis en frío, fácilmente determinamos que este lateral está muy frío.

Volver a lo básico


Tanto esperamos por ella y se nos fue. 64 partidos y 31 días pasaron como un parpadeo, pero vaya que este parpadeo valió la pena esperarlo. El Cristo Redentor abrió las puertas para la Final más esperada, una Final que como pocas tiene un antecedente muy pronunciado y vale la pena comentar. Aunque al final, lo más importante era ver lo que sucedía en la tarde del domingo.

Una de dos: o llegaba la Tercera o llegaba la Cuarta, no había de otra, al final del camino, con todo y sorpresas, los grandes se impusieron demostrando las diferencias futbolísticas entre países. Le duela a quien le duela hay países y hay países en cuanto a cuestiones de fútbol, aunque también podríamos sentarnos a conversar sobre muchas otras diferencias, pero no tengo un café cerca y estoy seguro de que ustedes tampoco.

Era el momento de hacer las cosas bien, de sentar su nombre en la historia de este mágico deporte a través de hechos, de gambetas, de pases, de atajadas, de goles...

A pesar de haber despertado ante Bélgica, el tabaco del Pipa Higuaín se mojó en la gran Final, al recibir una asistencia inmejorable de de Kroos (eeeepa). Un tiro imperdonable fue el que terminó lanzando el jugador del Napoli a la portería de Neuer. Si bien es cierto uno está del otro lado del mundo sentado, sin sudar y tener la tensión/presión de estar en el partido más importante de su vida y es muy fácil cuestionar, pero a ese nivel y a esas circunstancias no podía ser admisible un fallo de esa manera.

Sergio Romero y un poste de Howedes terminaron de pintar la primera mitad de la jornada final. Alemania dentro del desempeño del juego fue levemente superior, con la posesión de la pelota y todo; pero Argentina tuvo para irse adelante con oportunidades que nunca se repetirían.

En el segundo tiempo con los inexplicables movimientos y la continuidad teutona se hicieron sentir durante el segundo tiempo, donde no hubo tantas aproximaciones ciertamente, pero donde los alemanes estuvieron siempre adelante con la iniciativa y con el balón por encima de todo. La dificultad de poder rebasar a la pareja de centrales conformada por Demichelis y Garay hizo que el partido se fuese hasta los tiempos extra.

Presión, tensión y un imperdonable gol que Palacio no aprovechó fue la tónica siguiente de los primeros 15 minutos del tiempo extra. De pronto, en el minuto 113 el único resquicio que dejó la pareja de centrales fue aprovechada por Schurrle para pasar el balón a Gotze, quien pudo rematar de buena manera para batir a Romero y colgar la cuarta estrella en el suéter alemán.

Ahora, unas observaciones de Alemania:

1. Parecía un cambio perdido el de Kramer, quien entró en el once titular tras la lesión de último momento de Khedira. Kramer salió a la media hora de partido y parecía que ese cambio quemado sería el fin de los alemanes. No fue así.
2. Los cambios. Una selección que se da el lujo de dejar en el banquillo a gente como Schurrle o Gotze sin duda está un paso más adelante de los demás, ¿o eso pareciera no?
3. El partido de Jerome Boateng. Toda la vida me ha parecido un defensor sobrevalorado, inclusive, durante la temporada 2013/14 se evidenciaron sus limitaciones en Liga de Campeones. Lo del domingo fue muy diferente, dejó completamente anulado a Leo Messi, realmente fue un gran responsable del logro final.
4. El conjunto. Se podrá hablar del trabajo de Kroos, Muller, Ozil, el propio Boateng... Pero el trabajo grupal opaco todo el nivel individual; siempre son importantes la individualidades, pero lo del conjunto de Low fue impresionante durante todo el Mundial.

Este equipo sembró una huella en Brasil, desde los fantasmas nuevos hasta su estilo de fútbol. Exquisitez.

Por el otro lado, tenemos las impresiones de Argentina:

1. La plantilla de Sabella. Ciertamente, la gente (incluyéndome) olvidó la ausencia de Caballero, Musacchio, Tévez, etc. al haber clasificado a la Final... Pero cómo hicieron falta durante este partido. Principalmente los recambios ofensivos fueron indispensables en un partido como éste.
2. La mala práctica de cambios. Al sol de hoy se sigue esperando un parte médico de Lavezzi por una lesión, pero nunca llegó, entonces, no hay justificación razonable para haber sacado al jugador del PSG en el mediotiempo, realmente no parece tener sentido esto, y, ¿para qué? ¿para meter a Aguero? El Kun no debió siquiera haber ido a la Copa del Mundo, y esto se reflejó durante toda la Copa del Mundo. Gago y Palacio, para qué hablar...
3. Sin gasolina. Lo mejor de la albiceleste fue durante todo el torneo la defensa, cosa que no se esperaba en la previa del torneo. Sacando a Fede y poniendo a Demichelis al lado de Garay fue lo mejor que pudo hacer el técnico argentino, no olvidando tampoco el trabajo excepcional de Zabaleta y Rojo conteniendo. Aspirando a los penales, fue muy difícil aguantar el físico.
4. Messi. No hubo Lío en Río como Francisco lo pidió antes del torneo; no me voy a comer a Messi por lo hecho en el resto del torneo, ya que fue muy bueno, empezando por goles hasta por sacrificio grupal... Pero en una Final de Copa del Mundo no se puede tener una actitud como la que tuvo el astro. Su última oportunidad de figurar en estas instancias.
5. El error. Por lo menos tres goles tuvo la selección sudamericana que no pudieron aprovechar ni Messi, Higuaín o Palacio, imperdonables. Hablar también del gran jefe Mascherano, quien jugó de gratis por la cantidad de golpes que dio en esta Final y porque no pudo ser tan importante como antes, siendo impreciso con los pases y le robaron los balones de manera muy fácil.

A pesar de haber vivido un gris partido en semifinales demostraron lo que se es necesario para tocar las estrellas en el fútbol, pero no tuvieron la capacidad de replicarlo en la gran Final. Quedará para el resto de los tiempos en la mente de los jugadores y los aficionados que tanto apoyo dieron en tierra enemiga.

2014, similar a 2010

Un buen amigo me decía que hubo muchas similitudes de esta con la Final del 2010: el equipo que tuvo el balón lo intentó, no pudo y tuvo que resolver en tiempos extra casi al suspiro del fin; el otro equipo, a pesar de no tenerla y verse limitado por momentos, tuvo las más claras del encuentro. Totalmente cierto.

Se habló mucho de este año sobre el trabajo del Atlético Madrid como modelo a seguir para los próximos años del fútbol mundial, un estilo donde lo importante sólo era ganar, no importa cuan amarrete te vieras. Pero el principal protagonista, por ser el torneo más importante de todos, es el fútbol básico: el pase, la pared, la posesión del balón, el disfrutar lo que se hace.

Sí, debemos agradecer a Alemania por haber ganado con justicia y con buen fútbol este torneo. Gracias a todos ustedes por compartir conmigo durante este torneo tan especial, muchísimas gracias amigos.

Satisfacciones y penumbras


En cinco partidos se pueden hacer las cosas suficientemente bien para aspirar a llegar a la Final de la Copa del Mundo. Parece increíble que en tan pocos partidos se pueda lograr llegar hasta la cima de este deporte, e igualmente parece increíble que uno se pueda caer tan fácilmente. 

Las dos selecciones que se vieron la cara este sábado cayeron, cayeron justo al frente del abismo luego de tantas ilusiones y expectativas. Una parte vivió un partido inolvidable en la historia de los Mundiales, no por su calidad o nivel, sino por el significado del resultado; el otro por su parte fue protagonista de uno de los duelos más grises en la historia de unas semifinales, que al final terminó perdiéndola por penales.

Al ser dos selecciones que siempre apuntan a lo alto, el partido por el tercer y cuarto lugar desbordaba su intrascendencia por todas partes; para estos dos equipos, sólo ganar el título era consuelo válido. Con esa cortina de tristeza salían los dos a la cancha de Brasília, donde se debía jugar porque son las reglas que hay finalmente. Sin mucha prisa, veríamos otro duelo de esos que la historia lo ha colocado entre los atractivos de siempre en Copas del Mundo.

Uno no terminaba de sentar cabeza buscando los cuatro antecedentes a este partido cuando de pronto se pitó un penal para Holanda. Ni el regreso de Thiago Silva al once titular parecía suficiente para cicatrizar, aunque fuese temporalmente, la herida que quedó de la goleada germana; parecía increíble que la línea más sólida de Brasil previo al Mundial fuese la principal culpable de ocho goles (en ese momento) en dos partidos...

Vino la repetición y bueno, empezamos con el show...

El árbitro argelino Djamel Haimaoudi cometió una serie errores garrafales en la jugada del primer gol del partido: primeramente, no hubo penal, Silva tumba a Robben fuera del área chica; en segundo lugar, amonesta al Capitán de Brasil por esa acción... Al ser último hombre e impedir una acción manifiesta de gol esto debió ser para expulsión inmediata, pero no fue así. Al final Van Persie terminó anotando su cuarto y último gol del torneo.

A pesar de la intrascendencia del partido, el cuerpo arbitral comandado por el argelino Haimaoudi fue responsable del peor arbitraje visto en toda la Copa.

Casi ocho o nueve minutos después del primer gol cae la ratificación del mal momento carioca. Centro por la banda derecha de Van Persie buscando a alguien en el área, David Luiz cabecea justo al medio del área y Blind recibe el regalo defensivo, se acomoda y remata. Partamos con el hecho más relevante de esta acción: el cabezaso del defensor; cuando se está en la escuela y en divisiones inferiores esta es una de las primeras cosas que se le instruyen a los muchachos en aspecto defensivo: jamás, JAMÁS dejar un rebote en el centro del área, igualmente sucede con los porteros. Un defensor de 50 millones de euros lo hizo y bueno, ahora las dudas no sobran.

Ahora, el segundo hecho relevante de la jugada: cuando Van Persie recibe el balón por la banda derecha, está adelantado. Una pierna entera de diferencia a la última línea brasilera es la marca de una jugada que se dio frente al árbitro de línea y ni por enterado se dio de la acción.

Una inevitable frustración se percibió en el ambiente desde el primer instante. Brasil se fue y volvió al descanso con la idea de hacer algo un poco diferente, pero el propio Scolari coartaba esa posibilidad con los cambios. Perdiendo por dos goles y el primer cambio que se le viene a la mente al entrenador es Fernandinho. Este cambio fue protagonista de una jugada en la segunda mitad donde derriba a Robben dentro del área y el línea no se da cuenta de ello y dice el conocido siga, siga. Terrible arbitraje.

#ElPartidoDeWijnaldum

No me cansé de cuestionar la inclusión de Georginio Wijnaldum en las alienaciones de Holanda luego del partido ante Australia, no por la falta de calidad del mismo, sino por el inexplicable posicionamiento del mismo como compañero de contención al lado de De Jong.

Wesley Sneijder se lesionó en el calentamiento previo al inicio del partido y Van Gaal se vio obligado a hacer un cambio, ingresando a De Guzmán. Ahora, el parado táctico Oranje en el centro del campo pintaba a Clasie junto a De Guzmán como los encargados de hacer el trabajo sucio y Wijnaldum en la tarea de intentar ser un enganche. La diferencia se notó de manera inmediata, ya que corrió, encontró espacios para los que llegaron por las bandas y tuvo la posibilidad de anotar su primer gol en Copas del Mundo.

Tras varios partidos donde tácticamente nunca entendí su presencia en el equipo me he de quitar el sobrero ante el trabajo realizado en el partido en Brasília. Previo al Mundial el equipo no presentaba un reemplazo natural para Sneijder en el caso de que tuviera un contratiempo, pero estuvo Wijnaldum. Igualmente, parecía increíble pensar en ver a Wijnaldum en el Mundial luego de la temporada que tuvo, en la que apareció más en el hospital por las interminables lesiones que en el campo de juego; muy poco estuvo presente en el césped de Eindhoven.

Uno valora los hechos del partido y el ritmo del mismo y puede concluir algo: con o sin árbitro Holanda hubiese pasado por encima a Brasil. Los espacios fueron demasiados, y con esas facilidades un tipo como Robben puede hacer lo que se le venga en gana.

Tanta fue la impotencia local que uno de los hechos que inmortalizará este partido fue la curiosa posición de Jasper Cillessen, que mostraba el triste trabajo ofensivo brasilero y que hacía a la gente desde su casa hacer volar la imaginación. Van Gaal igualmente se dio el lujo de cambiar de portero para dar ingreso a Vorm, único futbolista que no había tenido minutos en la Copa del Mundo por Holanda, imponiendo una estadística que quedará para la posteridad.

El tercer lugar no es un premio de consolación, ni para Holanda ni para Brasil, pero valorando el aspecto positivo dentro de la frustración del jugador, queda la satisfacción para Louis van Gaal y sus pupilos de haber hecho una Copa Mundial por encima de las expectativas, mientras que del otro lado las sombras y penumbras se postran sobre una imagen, la imagen de haber encajado diez goles en dos partidos.

La voz del líder


Recuerdos de una tarde fabulosa en Buenos Aires, recuerdos de un gol de antología en Marsella, recuerdos de un insípido duelo en Frankfurt... Recuerdos y más recuerdos vienen a la mente cuando uno habla de una ya tildado clásico en Mundiales. No se pueden ver en la calle un argentino y un holandés sin hablar de fútbol, es complicado, pero es lo lindo de este deporte.

Las semifinales de una Copa del Mundo por cosa tácita tienen que ser memorables, disputados, agónicos, pero sobretodo, con fútbol, mucho fútbol... Fútbol del bueno. 

Sao Paulo estaba preparada para la celebración del mejor nivel de fútbol posible, vamos, Holanda y Argentina, dos países que son exponentes impresionantes de este deporte tenían que dar mucho, dejar mucho en la cancha; además claro de todas estas expectativas generadas luego del aluvión de goles que tuvieron lugar en el Mineirao el día anterior.

Las expectativas al final no pasaron de ser expectativas, visualmente fue un partido muy gris para todos los que afrontaron con buena disposición a ver un partido de los buenos en la Copa del Mundo, pero que no llegó a ocurrir.

Pocos remates a portería y una disputa interminable en el centro de la cancha fue lo que terminó ocurriendo en Sao Paulo, realmente se dejó de un lado el espectáculo para centrarse en un juego táctico, no psicológico, pero sí muy táctico, donde ni los pequeños detalles hicieron la diferencia. Podría decirse que lo visto se pareció mucho a una partida de ajedrez, complicado, ciertamente aburrido, pero lleno de preguntas y sorpresas para aquel que lo entiende.

Sabella y van Gaal se sentaron a jugar una partida de ajedrez en Sao Paulo.

Del lado holandés las cosas no salieron del todo bien para van Gaal, apostó al 5-3-2 que buenos resultados brindó durante todo el torneo y no se vio del todo cómodo, hablando de ciertos detalles, hay que enfatizar en la facilidad con la que se vio afectada la banda izquierda, cuando Martins Indi y Blind fueron blancos fáciles para atacar. En el centro de la cancha se cometió un grave error en hacer ingresar a De Jong, que se le vio limitado a comparación de lo que es su habitual juego, no estaba recuperado. Arriba, van Persie constante en nula ayuda a los compañeros como Robben y Sneijder que lo intentaron de todas partes y nunca encontraron la manera.

Vlaar, the wall

Los cuatro más atrasados, el portero y el trío de centrales a pesar de ser los más expuestos fueron los mejores en cancha de Holanda. De Vrij no perdió ningún balón en su posición, Cillessen cumplió dentro de todo y los penales que son verdaderamente complicados... Pero el hombre de la noche agridulce para los tulipanes sin duda alguna fue Ron Vlaar. El central del Aston Villa tuvo la difícil tarea de ser la sombra de Leo Messi, y cumplió en su totalidad; no dejó respirar al astro argentino y por arriba como de costumbre fue muy correcto... Una verdadera muralla.

En líneas generales a lo que aspiraba van Gaal estaba teniendo sus resultados, pero es muy difícil ganar un partido cuando el primer tiro serio llegó en la reposición del partido. Se habla mucho de los cambios, pero realmente el verdadero error fue el planteamiento tan mezquino con el fútbol, lo dije alguna vez por una de estas redes sociales, el resultadismo me enferma.

El vecino de enfrente, ante la posibilidad de que un contragolpe mortal de Robben finalizara con las aspiraciones de volver a una Final 24 años después encendió las alarmas de Sabella desde la previa del partido. Un planteamiento que mostraba una cosa pero que en el campo fue un 4-4-2 supo quebrantar ligeramente lo planteado por los naranjas, que en su momento fijó una línea de seis en el fondo. Alucinante para ser una semifinal de Mundial.

Tripleta de héroes

Parece curioso que de cara al Mundial se hablaba de la mancuerna Messi-Aguero-Higuaín... Al final, remitiéndonos a este partido directamente, la tripleta heroica fue conformada por otros personajes.

Muchos no lo comentan, pero el partido de Ezequiel Garay confirmó la gran forma en la que ha estado durante la Copa del Mundo, su juego impecable ante Robben, a manera de pregunta, ¿Hizo olvidar a los caídos de la convocatoria albiceleste? Parece difícil y las discrepancias son muchas. El nuevo defensor del Zenit se complementó muy bien con Demichelis para salir jugando con el balón siempre y complicar la vida al medio sector holandés cada vez que llegaba a esa parte la esférica.

Además de Garay, se hace prudente nombrar a los dos más valiosos del partido ayer: Sergio Romero y por supuesto, Javier Mascherano. El portero del seleccionado argentino atinó la dirección de los lanzamientos de Vlaar y Sneijder para dar la definitiva clasificación a la Final, sus reflejos han acallado la boca de quienes en su momento, incluyéndome, no veían viable la participación en la titularidad de un portero que pocos minutos tuvo en su club esta temporada. Callando las bocas Romero.

Hoy, hoy te convertís en héroe.

El director de la fiesta sin duda es el Masche, quien hizo de todo en este partido, hasta sufrir por ciertos lugares donde nadie quiere. Él, Mascherano. 

El partido distó mucho de lo esperado en las semifinales en un Mundial, pero es el ejemplo de lo que con determinación se pueden hacer las cosas muy bien. Y también, Argentina llevó el plus de tener a un verdadero jefe, un líder que cualquier equipo envidiaría tener.

Nuevos fantasmas


La primera transmisión por televisión de una Copa del Mundo que se dio en Panamá fue en 1970, Mundial que como por obra de la providencia nos dejó una de las mejores selecciones nacionales de todos los tiempos. Este fenómeno futbolístico se plantó dentro de la memoria de todos aquellos que vivieron esa época, cosa que no era posible evitar; un fútbol enamoradizo que se complementó con los interminables comentarios del míster Edmundo Vargas en pantalla, quien nunca pudo ocultar su fanatismo por la canarinha, aunque no nos lo vamos a comer por eso, cada uno tiene la decisión de tomar el mensaje que llega sí o no.

Yo nací 24 años después de esa primera transmisión, mi padre nunca fue un amante tan grande del fútbol como para inculcarme esas palabras que el señor Vargas plantó en la mente de muchos panameños. No, yo tuve la fortuna de encontrar el camino por mi cuenta, y lo hice desde mi casa, una tarde donde se estaba jugando al fútbol en Marsella. Traigo esto a colación por el simple hecho de que este martes jugaba Brasil, una selección que por lo arriba expuesto ha ido adhiriendo seguidores y seguidores en los últimos 40 años por las leyendas de los padres o, por que culturalmente el panameño es así, hay personas que apuestan al favorito/ganador.

En la calle había muchísimo optimismo, casi plena seguridad de la victoria sudamericana, inclusive este servidor veía a los de Scolari disputando la final el domingo, esto debido, a criterio muy personal, a que esta selección alemana en los últimos ocho años ha venido sin demostrar algo nuevo y flaquea en las instancias más sensibles del torneo. Todo esto pensado a pesar de la notable experiencia que se vivía en la escuadra teutona.

El himno, el suéter de Neymar... Todo apuntaba a una noche donde Brasil saldría por la puerta grande.

La intimidante afición local cumplió con el himno y con el recuadro, en una tarde donde se debía mantener en pie el sueño de arrollar a Holanda o Argentina en domingo en Río de Janeiro. Todo, todo apuntaba a ello, hasta un pequeño homenaje al lesionado Neymar hubo... No parecía posible una caída, mucho menos si se valoran los primeros cinco minutos locales, donde hubo profundidad hasta más no poder, mas no certeza al momento de jugarla; pero el gol de Kroos señaló el fin del partido de los locales.

El 0-1 inicial pareció más desgarrador para los brasileros que un gol en la reposición del partido, quedaron atónitos, petrificados, avergonzados... Y cuando menos se lo esperaban cayó el 16to gol de Klose en Mundiales. Un lapso de 18 minutos fue suficiente para quebrantar la voz de todos los asistentes a la cancha del Mineirao y luego callarlos. Costara lo que costara creerlo, el marcador del mediotiempo era 0-5.

Un par de goles más de Schurrle y un gol de Óscar terminaron de señalar el definitivo 1-7. Parece increíble pensar que la goleada más grande (hasta el momento) en el Mundial la sufriría Brasil, una goleada que no sólo los aparta de la posibilidad de disputar la sexta estrella, sino que además se ha plasmado la derrota más humillante de todos los tiempos.

Es muy fácil hacer leña del árbol caído, que la ausencia de Neymar pesó, comentar que el karma pasó factura tras eliminar injustamente a Colombia y Chile y que la ausencia de gente como Kaká, Ronaldinho o Robinho en la convocatoria definitiva fueron los detonantes de esta catástrofe... Todo esto es muy fácil de decir, cuando hay un resultado en la mano. Estos partidos no son normales, me trae muchos recuerdos del partido inaugural de España en este torneo, ya que a veces hay circunstancias que no parecen casualidad, que nacen de tal manera, para que algo se de. Estaba escrito en algún lado de la existencia que Alemania debía ganar 7-1. Futbolísticamente no hay una diferencia de siete goles entre estos dos países, fue un partido anormal.

De todo lo que se especula hay que hablar de cosas que son muy ciertas, empezar con Brasil:

1. Brasil en cinco partidos anteriores nunca encontró un rival de verdadero nivel hasta ayer. Croacia, México, Camerún, Chile y Colombia no son pintados en la pared pero fueron superados claramente (menos México) por la canarinha. Como quien dice, arrugaron ante los dirigidos por Scolari que nunca despejaron sus dudas.
2. Igualmente, por encima de una baja de Neymar, la ausencia de Thiago Silva fue tremendamente notable, ya que Dante no paró absolutamente a nadie y David Luiz, a pesar de todas las lágrimas que conmovieron al mundo al final del encuentro, tuvo un partido verdaderamente para el olvido.
3. Fernandinho perdió el balón en cuatro de los primeros cinco goles alemanes, esto es indicativo de algo, ¿no?

Del lado alemán:

1. Alemania jugó uno de los partidos más correctos en toda su historia. Después de encuentros donde arrojaron muchas dudas, con la ayuda de lo inexplicable encajaron siete goles a los sudamericanos... Cuando hablo de lo inexplicable no quiero demeritar de ningún modo la victoria teutona, no hay manera humana de hacerlo.
2. El partido que se han mandado Khedira, Kroos y Muller ha sido inolvidable. Tácticamente fueron una aspiradora desde el centro de la cancha hasta el área de Júlio César, se hizo esto durante todo el partido, increíble.
3. La figura de Toni Kroos. Recuerdo cuando lo vi jugar por primera vez en el Mundial sub-17 del 2007; cuando el buen fútbol y la pubertad hacían de las suyas en este ambicioso jugador. Dos goles e interminables habilitaciones frente a la portería fueron los aportes de este jugador para lograr el éxito.

Cuando finalizó el encuentro no pude hacer otra cosa más que ver el televisor y no encontré en ningún lugar algo diferente: incredulidad, indiferencia, tristeza y humillación. Lo que había sucedido no tenía precedentes, estábamos frente a la derrota más dolorosa que una selección del calibre de la verdeamarelha había sufrido y habrá sufrido jamás, impresionante.

Hubo disturbios y demás señales de molestia en ese país, no era para menos, el fútbol lo viven por ellos lares de una manera que jamás podremos hacer nosotros acá. Es comprensible toda esa rabia que fue canalizada en actos completamente antisociales. Es el calor del momento, el dolor de la impactante derrota.

Esta no es la diferencia futbolística entre dos países, es el resultado del nacimiento de un partido diferente. Esto jamás se podrá olvidar, de ninguna manera, nuevos fantasmas atormentarán el resto de los días a una selección y un país que tantos dolores de cabeza sufrió previo al que debía ser el torneo más memorable de su historia.

Funcionó la Libreta


Se lo creyó y lo logró... Esa fue la premisa que identificó a Costa Rica durante su paso en Brasil 2014, torneo que no será olvidado de manera sencilla por los centroamericanos, al igual que por Italia, Uruguay e Inglaterra.

Lo imposible ya se había hecho: clasificar primeros en un grupo donde estaban tres Campeones del Mundo. De ahí en adelante, cualquier cosa significaría ganancia para este equipo dirigido por un Jorge Luis Pinto que ante todo seguía apuntando a colarse en un lugar más que histórico.

Un partido que debió ser liquidado por Holanda en los 90 minutos ante una Costa Rica que mostró su versión más defensiva en todo el torneo. No alcanzan los calificativos para la figura de Keylor Navas, superlativo.

Un partido que debió ser liquidado por Holanda en los 90 minutos ante una Costa Rica que mostró su versión más defensiva en todo el torneo y que apenas tuvo proximidad al área sagrada de Jasper Cillessen, tuvo que ser definido en la tanda de penales.

El fantasma de la retrospectiva no era nada bueno para los Oranje, ya que nunca se habían logrado resultados positivos en Copas del Mundo desde esta instancia de desempate.

Atinada osadía

De los años de vida que uno tiene viendo el fútbol nunca puede pasar por desapercibido a Louis van Gaal. La Libreta inmortal, los fracasos, éxitos, es una cosa muy impresionante.

Ya no había nada que hacer, eran los penales o eran los penales, lo humanamente posible para anotar gol se hizo, pero Keylor Navas y el universo conspiró para que los goles naranjas no lograran entrar. Parecía que era el momento de Costa Rica para hacer historia, pero había alguien que impediría esto a como dé lugar.

Un cambio en los 90 minutos, Jeremain Lens por Memphis Depay que se comió la banda izquierda con ocasiones de gol y con desbordes importantes, pero se le notó la juventud en los minutos finales, ya que el miedo es algo difícil de disimular en una cancha de fútbol. Lens fue muy ambicioso desde que ingresó a la cancha, pero nunca salió del fuera de juego.

Pulgares arriba para un Wesley Sneijder sobrio en su juego.

Un cambio en el pequeño del tiempo extra, Bruno Martins Indi por Klaas-Jan Huntelaar. El icono de las expresiones faciales en esta selección de los Países Bajos brindaba su puesto en cancha al Cazador, quien había sido el factor determinante para la remontada ante los aztecas. Poco más de 15 minutos en el partido y casi nada pudo aportar, salvo ganarse una tarjeta amarilla al chocar con el portero Navas en la agonía del encuentro.

Dos cambios que oxigenaron el movimiento ofensivo de Holanda que ya contaba con un Robben en otro de esos días donde se mantuvo inspirado y con un Sneijder que sobresalió por su convicción y movilidad en la mediacancha. Todo esto y no fue suficiente, era imposible anotar el gol.

No había manera ya de evitar los penales y van Gaal toma una decisión impresionante: sacar a Cillessen para darle ingreso a Tim Krul, jugador del Newcastle que no había tenido acción en toda la Copa del Mundo. El espigado portero terminó atajando dos penales, uno a Brian Ruiz, el otro a Michael Umaña para meter a Holanda en semifinales, donde ya lo esperaba Argentina.

Cuestionado pero atinado cambio de Louis van Gaal, meter a un portero atajapenales como Tim Krul para cerrar el partido es algo que jamás se había visto en la Copa del Mundo… Pero, ¿qué tal si el cambio de van Gaal no fue el ingreso de un atajapenales?

Louis van Gaal inculcó miedo en la mente de los costarricenses. El ingreso de Tim Krul fue un verdadero bluff.

Un portero que hace menos de ocho meses se perfilaba como reemplazo generacional de Maarten Stekelenburg en Holanda, pero las lesiones en el fútbol inglés y la decorosa temporada en el Ajax de Cillessen coartaron esa posibilidad. Tuvo un récord de 14 atajadas en un partido de Premier League, pero de los últimos 19 penales que le fueron lanzados sólo atajó dos.

Aquí, es donde parece reflejarse el verdadero cambio: sacó a Cillessen para dar ingreso a un miedo que Costa Rica no esperaba. Inculcó miedo en los de Pinto, en ningún momento se esperaban ver entrar a un portero suplente a menos de diez segundos para el inicio de un tiro de penales. La inseguridad se vio en el equipo tico y dos de los penales fueron atajados por Krul. Miedo, mucho miedo inculcó van Gaal en la mente del rival.

Calculador y maquiavélico Lucho, la osadía de hacer un cambio que plantó una idea dentro de la mente del rival y que no se pudieron sacar jamás. Parecía desde el inicio el punto de quiebre para que Holanda pudiera ganar un partido que parecía destinado a perder, hasta Pinto se dio cuenta de esto.


Funcionó la Libreta, la querida Libreta, sencillamente funcionó.
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