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Debut bipolar ante Uruguay

Ocho años después Panamá ha tenido la oportunidad de volver a disputar la Copa América. Nuevamente en Estados Unidos, la selección tenía la clara misión -una vez conocido el sorteo de grupos- de competir y dar buenas sensaciones para demostrarle al continente que el crecimiento visto en el último tiempo no es casualidad. Claro, no era una tarea sencilla cuando en el debut tocaba un rival de la altura de Uruguay que llegaba al torneo como un candidato fuerte.

Más allá de la mejoría que se vivió durante la Copa Oro del año pasado, dudas se presentaban sobre el combinado nacional tras un muy flojo mes de marzo y los flojos desempeños ante los equipos caribeños en el arranque de las eliminatorias rumbo a la Copa del Mundo 2026, pero después de este primer partido de fase de grupos han quedado sensaciones mixtas.

Darwin y un día en la oficina

El libreto de Christiansen era muy claro para el arranque del partido: una línea de cinco en el fondo para contener el vértigo uruguayo y, de existir la posibilidad, castigar con la velocidad que se pudiera imprimir por los costados. No sería acertado decir que Panamá planteó un juego de replegarse por completo ante la posible superioridad charrúa, ya que ante la baja de Godoy no se puso a un jugador en ese puesto con las mismas responsabilidades, sino que se contó con el Fulo Martínez para tener mucho más toque.

Sea como sea, Uruguay sentó la bases de una superioridad marcada durante el primer tiempo con el primer gol. Tras una jugada por la izquierda, Maxi Araújo tuvo el tiempo y el espacio para definir desde fuera del área, colocando el balón casi en el ángulo para que Mosquera no tuviese ningún tipo de posibilidad de llegar. El momentum del partido se fue inclinando rápidamente hacia la posibilidad de que la ventaja obtenida por los pulilos de Bielsa se pudiera aumentar. 

Panamá se veía superada y agobiada, presentando claros problemas en salida con la presión alta que ponía sobre todo Darwin Núñez. El delantero del Liverpool tuvo la posibilidad de ampliar la ventaja para los sudamericanos en más de tres ocasiones, pero se enfrentó a una buena presentación del Kuty en portería y, hay que decirlo, con una habitual presentación del actual nueve de los Reds, donde ante situaciones de gol no supo resolver de la manera más adecuada para terminar celebrando. Terminaba el primer tiempo con una ventaja mínima, con la sensación de que podía ser mucho peor.

Responder a la altura de las circunstancias

Daba la sensación que las cosas empeorarían antes que mejorar para Panamá, pero sorpresivamente -para lo que veíamos- hubo un contrapeso por parte del combinado nacional. Se aprendieron de los errores en la primera mitad y en lugar de encerrarse mucho más, se planteó una atrevida pero efectiva respuesta al aplicar la misma calidad de presión en la salida ante los defensores uruguayos. Los primeros 20 minutos del segundo tiempo claramente se puso en jaque la ventaja que el conjunto charrúa había conseguido.

Pese a que no había en la medular panameña ningún futbolista de contacto, sino de más pase fino, ese trabajo de Carrasquilla y Martínez estaba rindiendo frutos con creces. Raro y cuestionable fue el cambio que el seleccionador hizo al 65' con la salida del Fulo, que estaba haciendo un partido indiscutiblemente notable para el ingreso de Jovani Welch. Este cambio fue el punto de inflexión para que Panamá perdiese la intensidad con la que se aproximó a la portería de Rochet.

Raro y cuestionable fue el cambio que el seleccionador hizo al 65' con la salida de Martínez, que estaba haciendo un partido indiscutiblemente notable

Ocasiones claras y no tan claras que Fajardo no pudo concretar, volvían los uruguayos a tomar las riendas del encuentro a partir de los últimos 25 minutos del partido. Faltando cuatro minutos para el cierre del encuentro, Uruguay aumentó la ventaja en el marcador tras haberse desentendido la defensa de las marcas en el balón parado que propició el gol y en esa caída emocional concretaron el tercer gol. Por fortuna Murillo sacó de su zurda un gran remate para que los nuestros no se fueran en blando en el marcador, pero el resultado ya estaba definido de hacía mucho.

La presentación ante el rival de mayor jerarquía del grupo no fue la catástrofe que muchos esperaban, sino que todo lo contrario. De dominados a dominadores por lapsos del encuentro, no cabe la menor duda que nuestro debut en Copa América fue algo bipolar. 

Tráfico


Para el que vive en esta hermosa nación no es de sorprenderse el tráfico que se fomenta los viernes, pero no por ser costumbre quiere decir que se vuelva ameno. Cuando estás entrando a la Fernández de Córdoba rumbo al trabajo una hora antes, la fila no se mueve y a los 50 minutos de estar parado recuerdas que sólo en Panamá tenemos la suerte de tener un concierto y un partido... Un viernes...

Esa misma sensación que ustedes tenían cuando estaban sentados en su auto ayer a las 5:15 pm cuando salían por Calle 50, Transítmica u otra parte también la experimenté. No me consuela el hecho de compartir esas emociones claro está, pero igualmente te da tiempo para asomarte por la ventana y escuchar la euforia de una ciudad en un día claramente anormal.

Caída la noche ya las calles estaban casi vacías, pero algunos tipos de establecimientos estaban abarrotados, las razones: había partido. Previo al mismo compartíamos impresiones de lo que era necesario buscar de ambas selecciones, utilizando este compromiso sin mayor trascendencia como un examen para intentar variantes o asegurar ideas, dos ideas que pasaron por la mente de ambos entrenadores, cada uno con el libro opuesto al del otro.

La primera jugada puede llegar a ser la decisiva.

Ambos equipos presentaban alineaciones estelares; la de Panamá que sale de memoria, mientras que Uruguay con variantes obligadas arriba tras la imposibilidad de no poder alinear a Suárez y Cavani, ambos suspendidos tras recordados incidentes este y el año pasado. El partido arrancaba y el conjunto local era el que salía con la primera propuesta ofensiva. La primera jugada puede llegar a ser la decisiva si se tienen las condiciones ideales.

El partido se fue desarrollando acorde lo esperado, con ambas selecciones enfrentando dificultades para generar jugadas puntuales de cara a la portería rival, valiéndose esencialmente de juego por las bandas. La igualdad de ideas tendrían variantes de un equipo a otro por elementos que al compararlos, claramente demuestran diferencias en resultados.

Panamá expuso las dificultades de siempre, como es el juego aéreo, donde los uruguayos, ciertamente expertos en este aspecto con sus centrales Godín y Giménez como referentes de esto, superaron en todo momento a los locales; otra irrefutable deficiencia se encontró en el centro del campo, donde nunca hubo una regular circulación de la pelota, con Gavilán en la interminable discusión de su titularidad y Godoy, que continúa mostrando una buena progresión en su juego, que más allá de crecer en lo deportivo/posicional en sí, va tomando fuerza como una figura importante por lo que aporta.

Uruguay dominó el juego aéreo a placer. En el centro del campo Gavilán sigue fomentando el debate de su titularidad y Godoy va tomando más protagonismo.

La nota más alta para el combinado local sin lugar a dudas fue Armando Cooper, que lo intentó en todo momento y como en la Copa Oro, se volvió el único referente de generación futbolística para un equipo que depende mucho de los desbordes. Adelante Blas aportó mucho al juego sin balón, pero es difícil trabajar cuando la defensa rival se anticipa con mucha fineza, actitud lógica y de esperarse por los dirigidos por Washington Tabárez.

Uruguay es muy señalado, y con justa razón, de ser un equipo que con el tiempo se ha quedado limitado en cuanto a ideas ofensivas, a tal punto de encontrar partidos donde la carga ofensiva del equipo es nula. Ciertamente mostraron un dominio del partido, pero como en partidos de mayor calibre, le costó mucho el poder generar ocasiones que viniesen desde el centro del campo, que a pesar de ser una vía de paso accesible por las dificultades que volvieron a mostrar la pareja de contenciones panameña, demostraba más comodidad desbordando por los costados, buscando explotar al máximo su juego aéreo.

Uruguay prefirió desbordar por los costados a generar algo por el medio, donde tuvo ciertas facilidades durante el compromiso. Superior al final de los 90 minutos, pero limitado de ideas igualmente.

Sería el técnico charrúa el que agarraría la idea de hacer múltiples variantes, pero recordando a una plantilla tan unida como la celeste, no es del todo correcto asegurar que había una gran experimentación por parte del veterano entrenador. Arriba hubo una mejoría cuando ingresó a la cancha Jonathan Rodríguez, de quien habíamos hablado previo al compromiso, que acompañaba mejor a un Christian Stuani que tuvo ciertas dificultades con Román Torres, que como de costumbre, es el más metido en partido.

Atendiendo a las jugadas por las bandas, la derecha terminó originando una clara ocasión de peligro que moriría con un taconazo de Stuani y que, posteriormente, generaría la jugada del gol tras la aproximación por ese costado y salida de Calderón, dejando una pelota que sería puesta nuevamente en el centro para el tanto de cabeza del ahora delantero de la segunda división inglesa.

El visitante con toda justicia se hace con la victoria en este fogueo de preparación ante una selección panameña que se puede ir satisfecha tras encontrar un exámen que le permitiese mantener una medida de a lo que se quiere alcanzar. Las falencias de siempre están a la orden del día, que necesitan ser revisados con mucha seriedad de cara a la eliminatoria.

A pesar de ello, se pudo haber rescatado un mejor resultado al menos, pero cada vez que había una posibilidad de jugada, salvo algunas que sí hicieron suspirar al estadio, se atascaban por la cantidad de jugadores uruguayos que impedían el paso. Sin poder pasar y generar más jugadas importantes en lapsos del partido, la selección sintió lo mismo que nosotros al estar en el tráfico de una ciudad convulsionada por ellos.

Aceitando las ideas


Mark Geiger y compañía hicieron posible que Panamá entrase en el foco de todos en las semifinales de la Copa Oro, por motivos conocidos y en los que, definitivamente no nos sentaremos a discutir. A pesar de no traer ese recuerdo del momento acá, de esa misma época es el tópico a discutir, más allá de las emociones suscitadas en aquellos momentos de euforia colectiva.

La presentación de la selección fue teniendo un incremento de argumentos futbolísticos, esto sin lugar a dudas. Pero no por esto deja de ser llamativo y hasta irónico que se aplauda una performance en la que, se empezaron ganando todos los partidos, y finalmente no se ganó ninguno. Sin ganar ni un sólo compromiso se alcanzó un digno tercer lugar.

Pareciera que nos hemos acostumbrado a saborear las mieles de la gloria con discretas y hasta mediocres actuaciones, como fue el caso de las eliminatorias. Eso si, sin poder superar esa condición de probar. Con esto no se aspira a una confrontación con la imagen de los personajes dentro de la cancha, ya que es imposible no aplaudir el esfuerzo y entrega que compromiso a compromiso dejan los jugadores, pero el hecho de que los resultados no acompañan es una realidad irrefutable.

Ahora bien, ha llegado una nueva jornada FIFA, la primera después de la temporada de selecciones nacionales. En pocas semanas de liga (alrededor del mundo) se aprecia una notable dejadez por parte de equipos y figuras, algo que se hace lógico pensando en que las vacaciones no fueron hace mucho tiempo atrás.

La selección de Panamá afrontará en casa un compromiso interesante ante Uruguay, combinado que a pasar de registrar bajas notablemente estelares, presentan un reto atractivo y exigente como por muchos años se le ha venido solicitando a nuestro equipo en la búsqueda del crecimiento y respeto que se hace necesario.

Es un compromiso en donde El Bolillo está llamado a pulir las falencias vistas en la Copa Oro. Como punto de partida se pueden atribuir estas deficiencias a la delantera, que indudablemente cargan con responsabilidad al igual que el resto de sus compañeros, pero sería injusto para este servidor exponer este único supuesto. 

Hagamos un poco de memoria, un poco, sin necesidad de revisar repeticiones. Del torneo celebrado en tierras norteamericanas la carga ofensiva fue impulsada casi en su totalidad por las bandas, recordando el interesante torneo de Eric Davis o Armando Cooper; esto no es un pecado, es una habitual practica en el fútbol de hoy en día, sin embargo, esta forma de ataque respondía a las evidentes falencias en la contención panameña con Gabriel Gómez y Aníbal Godoy, aunque este último ha tenido un crecimiento deportivo interesante posterior a las eliminatorias mundialistas anteriores.

Ambos mediocampistas han sido confirmados por el estratega de Panamá para este partido, será interesante ver el nivel de exigencia que puedan tener ante rivales de mayor nivel que los usualmente enfrentados.

Con una defensa eficiente a pesar de todas las indudables falencias con las jugadas a balón parado, pero esto parece algo más cultural que táctico, así como los dichosos últimos diez minutos de los partidos. La delantera necesita una nueva camada para la ya de hace mucho tiempo necesaria renovación, pero mientras esto suceda podemos contar con los lapsos importantes de Blas y Tejada en los partidos.

Del otro lado estará Uruguay, que se presentará en el Rommel Fernández sin Luis Suárez ni Edinson Cavani, mayores figuras del país de estos momentos. Al ser la pareja de delanteros titular, Washington Tabárez deberá seguir pensando en variantes lógicas para estos dos de cara al inicio de las eliminatorias sudamericanas que arrancan en unos meses. Para esta tarea los indicados parecen ser Jonathan Rodríguez y el veterano Cristian Stuani, teniendo mucha atención en el primero, ya que le ha podido ir ganando el pulso a otros delanteros charrúas como Rodrigo Mora o Nico López.

En el centro del campo no quedan muchas dudas con la veteranía de Arévalo Ríos y Carlos Sánchez, aparte de las contribuciones que puedan hacer otras variantes como Rolán para dar un empuje mayormente ofensivo y por los costados.

La parte baja de la estructura en la formación de Uruguay claramente es lo más vistoso y mejor, teniendo a un jugador de talla mundial como Diego Godín junto a otras figuras como Martín Cáceres, Chema Giménez y Maxi Pereira; ni hablar de la seguridad que ofrece un hombre como Fernando Muslera en la portería.

No esperemos un partido vistoso, pero dentro de las limitaciones tampoco uno discreto, pero es elemental que ambos técnicos utilicen este fogueo para poder aceitar las ideas, para que la eliminatoria ni el próximo partido de esta jornada FIFA no le pegue tan súbitamente a ambos seleccionadores.

Naturaleza pura


El hombre es la especie más evolucionada de la cadena genética, nuestra capacidad de razonar o valorar con emociones diversas circunstancias nos hace únicos, pero no por ello se deja de ser un ente que en algún momento de sus variaciones históricas tuvo identidad primitiva, instintiva. Los instintos, las reacciones, acciones propias de la naturaleza pura del humano.

Fue una semana muy especial, no todos los días podemos contar con la posibilidad de observar los cuartos de final de una Copa América, la cual ciertamente dejó muchísimas dudas en su fase de grupos, pero que al darse encuentros directos estimulaba la imaginación en favor del espectáculo que tanto había quedado a deber.

La seguidilla de compromisos que arrancó desde el pasado jueves volvió a caer en sendas críticas por el nivel mostrado por la mayoría de los equipos, pero independientemente de ello también nos ha dejado detalles muy puntuales para evaluar y hacer valoraciones de cara al desenlace de este torneo que finalizará el próximo 4 de julio.

Chile 1-0 Uruguay

Se daban por iniciados los cuartos de final con el equipo anfitrión, blanco de críticas por detalles futbolísticos y extra-futbolísticos, salía a la cancha con la ilusión de seguir en el torneo que tanto habían esperado. Del otro lado estaba la Garra Charrúa, que después de un campeonato glorioso en 2011 quedaba muy poco para hacer analogías, pero siempre manteniendo su apego a la entrega total para disputar cada centímetro del campo. Contemplando las maneras de juego de cada uno de los equipos, se esperaba un compromiso apretado, lento honestamente, pero apretado.

La acción vergonzosa de Jara deslució el encuentro y desbalanceó las cosas en favor de Chile.

La acción vergonzosa de Jara deslució el encuentro y desbalanceó las cosas en favor de Chile, que ciertamente había hecho más que el combinado Charrúa durante todo el partido, finalmente conseguirían el gol de la clasificación tras un mal despeje por parte de Muslera, que había hecho las cosas bastante bien hasta ese instante. Desde el principio los locales fueron los proponentes ante los pupilos de Washington Tabárez, que se dispondría a esperar a su rival para luego buscar una salida rápida, pero arriba Cavani en ningún momento le pudo ayudar, terminando expulsado en un torneo que por el bajo rendimiento mostrado no cabe duda que lo ha devaluado.

Como todo no puede ser malo, es indiscutible que quedan detalles a rescatar de ambas selecciones. Los de Sampaoli están compenetrados y disputan los partidos de una manera más ordenada, al mismo ritmo todos, mezclando esto con la madurez y tranquilidad que han mostrado desarrollar para momentos de mucha presión como el vivido en este compromiso, puede ser un detalle importante de cara al compromiso ante Perú. Uruguay por su parte ha demostrado que su resistencia defensiva y dureza para jugar son propias de la Garra, del instinto natural que tienen para jugar al fútbol; igualmente tiene valores a mediano y largo plazo para suplir a figuras de peso, puntualmente el defensor José María Giménez, quien seguramente será un líder indiscutible en unos años; pero también es necesario concentrarse para dar paso a una renovación urgente de la plantilla de cara a la clasificación a Rusia 2018.

Bolivia 1-3 Perú

Un sorpresivo empate ante México y la mayor e inesperada victoria sobre Ecuador transmitían un mensaje claro: Bolivia está aquí. Independientemente de la goleada sufrida ante el conjunto local, el conjunto boliviano mostró las cualidades necesarias para sobrevivir en un torneo corto: contundencia, dominio y suerte, mucha suerte. La experiencia de personajes como Chumacero o Marcelo Moreno brindaban la experiencia necesaria para pensar con más claridad durante los compromisos, por ello se habían convertido en un equipo a temer. Los dirigidos por Ricardo Gareca no habían tenido una participación destacable hasta el momento, con muchas complicaciones en un grupo que a pesar de las expectativas fue el más discreto en fútbol, situación por la cual este equipo lleno de experiencia se preparaba con mucha seriedad para este encuentro.

Muy discutido, pero efectivo Paolo Guerrero.

Arrancaba el compromiso y eran los peruanos quienes se adueñaban de la pelota, empezando a tejer el control sobre el partido, asfixiando las salidas de Bolivia con la presión constante de los volantes Farfán y Cueva, quienes hacían de los esfuerzos de Yotún en la contención aproximaciones a gol. Habían sido inútiles las embestidas rojiblancas, pero llegó el momento en que la defensa rival cedería ante la aparición de Paolo Guerrero, criticado por prácticamente todos, pero que ha llegado a responder con tres goles en este compromiso, llegando a cifras históricas para un delantero fiel a los colores de su bandera.

Bolivia deberá aspirar a mantener este bien momento anímico de cara a las eliminatorias que tampoco están a mucho de empezar, procurando desde ya asegurar los puntos en la altura de La Paz, puesto que parece la manera más segura de realmente entrar en la batalla por un puesto a la Copa de Mundo. Por su parte, el combinado peruano ha demostrado que la experiencia puede ofrecer novedades todavía, con un cuadro con veteranos como Zambrano, Vargas, Farfán, Pizarro, los dirigidos por Gareca mostraron buen dinamismo en el partido de cuartos de final. Ciertamente era un conjunto boliviano ya desarmado, pero de todas formas las variantes en las líneas, principalmente con el entendimiento que tiene Guerrero adelante con los volantes, estaba siendo digno de estudiar.

Argentina 0-0 Colombia

Sin mucho que decir llegaban ambas selecciones a esta ronda de cuartos de final, donde a pesar de los nombres, la incertidumbre no paraba de crecer. La albiceleste pasó sin convencer en lo más mínimo su fase de grupos, ganando dos de tres y empatando uno, pero sin la convicción necesaria para ser un equipo que tiene como variantes ofensivas a Messi, Higuaín, Pastore, Aguero, Di María yTévez; demasiados problemas estaban visualizándose sobre Gerardo Martino, que a pesar de la idea que ha querido implementar el tiempo no le ha beneficiado en lo más mínimo. Los cafeteros por su parte venían decepcionados de una fase de grupos en la que con demasiados páramos se metieron a la siguiente ronda, además de la discreta actuación de figuras desequilibrantes, dejándole todo el trabajo a Cuadrado y James.

Un inspirado David Ospina evitó la victoria albiceleste en lo 90'

Para sorpresa de casi todos Colombia salió con variantes, movimientos más entendibles unos de otros, pero que evidentemente respondían a un cierto tipo de molestia causada en lo partidos anteriores para Pékerman, quien siguió generando dudas sobre el equipo cuando antes de los 25 minutos decidió sacar a Teo Gutiérrez, dudas sobre los jugadores principalmente. De no ser por la gran labor de David Ospina, la seleccción argentina hubiese salido airosa en lo 90 minutos reglamentarios, ya que los de Martino plantearon un mejor partido, pero se llegaron a contagiar por la poca fineza de juego presentada por el conjunto rival. A pesar de que el guardameta fue figura, los chispazos de clase fueron demasiado eventuales. En lo penales se hizo ''justicia'' a lo visto en el partido, con unos tiradores colombianos que coronaron la mala presentación de la Copa América con sus disparos.

Mucho más necesita el Subcampeón del Mundo para realmente dejar una imagen intimidante sobre la cancha, ya que las instancias a las que han llegado son las esperadas, pero la manera tan mezquina al fútbol con la que se están presentando limita las capacidades de sus jugadores que pareciese no carburan en lo absoluto. Por el otro lado, pensar en fracaso no es un concepto nada alejado de la realidad para Colombia, que deberá tomar cartas en el asunto con el estilo de juego y con el material humano al que siempre se les da el voto de confianza, aunque pareciese no demostrar acorde a lo dado.

Brasil 1-1 Paraguay

El buen fútbol se fue de paseo, bastante lejos de Chile, así como la identidad de juego brasilera, que lleva más de un año extraviada. Una gris y preocupante presentación en la fase de grupos por parte de Brasil hacían necesaria la victoria en esta ronda por parte de los dirigidos por Dunga, aunque hasta los más optimistas veían complicada obtención del título, la cual muchos consideran se llegó a perder desde la convocatoria. Con presiones y prioridades extremadamente distintas se presentaban los guaraníes, quienes luego de llegar hasta la gran final en Argentina hace unos cuatro años, jugaban sin la referencia de favoritos, pero sí peligrosos.

Una Paraguay pragmática se impuso a una versión muy triste de Brasil.

Y de pronto golea Robinho. El reemplazo en el once titular de Neymar era Robinho, que a los 15 minutos exigía su físico para conseguir el tanto que adelantaba en el marcador a la canarinha, que con pasos lentos buscaba presionar al rival y cerrar la victoria, pero en ningún momento demostraron capacidad de dominar el partido. Paraguay ratificó su categoría a nivel colectivo con la presentación del encuentro, donde al ser un equipo ya estratégicamente distribuido en todo el campo no sólo por posiciones, sino también reacciones. Una sencilla pero efectiva insistencia guaraní llevó a la falta de enfoque de Thiago Silva, que cometía penal, el cual convertiría el joven Derlis González. El infortunio y carencia de lógica de que Everton Ribeiro patease un penal fueron el primero de los clavos del ataúd de Brasil, seguido por el de Douglas Costa y el gol final del '10' paraguayo. Se repetía la historia del 2011 para la verdeamarelha, pero el libreto esta vez fue peor.

Resulta difícil saber qué sucederá con Brasil, una selección que necesita, por encima de nombres propios, carburar, funcionar, jugar al fútbol aunque sea, porque este equipo llenos de jugadores caros ha demostrado ser una de las peores representaciones de la Pentacampeona del Mundo. Paraguay por su parte va encaminada a una semifinal con mucho mérito de la mano de Ramón Díaz, quien ha sabido responder a un reto complicado luego de su salida del fútbol argentino, esperando sorprender nuevamente a la Albiceleste, pero esta vez saliendo victoriosos.

Irrefutable lentitud, escasez de ideas, gestos impropios del deporte, y mucho contacto... Esto ha sido en parte los cuartos de final de la Copa América, donde el común denominador ha sido la entrega con la cual se han dado los partidos, esa entrega y ganas son parte del instinto del hombre, ese instinto que se traduce en la naturaleza del jugador sudamericano.

Cuatro episodios de Copa América


La fiesta más antigua del fútbol a nivel de selecciones se está llevando a cabo, celebrándose hoy mismo el arranque de los cuartos de final con el choque entre Chile y Uruguay, es necesario recapitular lo sucedido en las anteriores semanas donde el fútbol ha estado presente, en diferentes estados y formas, pero es indudable que ha estado presente.

Se hace prudente entonces revisar a pinceladas largas los sucedido en esta fase de grupos, donde esos estados de fútbol pueden presentarse y exponerse en diversos cuadros, escenarios o episodios, que han marcado definitivamente lo que han sido 18 partidos.

I.

Cuando en el segundo compromiso del torneo, bolivianos y aztecas empataban sin goles en un partido donde a pesar de las ocasiones desperdiciadas, el ritmo del compromiso no fue el ideal, uno arrancaba con temor a fallar en el espectáculo. Posteriormente partidos como el Uruguay-Jamaica, donde el ritmo fue bajo, Colombia-Venezuela sin mayores sobresaltos, Argentina-Uruguay tan esperado, el Perú-Colombia de este pasado domingo... Discreción con el espectáculo hasta más no poder.

La temporada fue larga para la gran mayoría de los jugadores sudamericanos, es evidente que el agotamiento físico es una realidad de cara a esta competencia, pero lo mínimo que se le puede y debe exigir a selecciones de este calibre es meterle más intensidad a los compromisos y evitar los fastidiosos y antifúbol pelotazos. Muchos problemas pasaron los equipos grandes para poder demostrar sus capacidades de juego, tanto a nivel colectivo como individual.

Entregarse reservadamente en el partido a partido, podría titularse el primer episodio de esta competencia.

II. 

El mayor problema del fútbol después de los dirigentes son los árbitros. Haber abusado del beneficio de la duda durante los últimos cinco años en decisiones arbitrales han imposibilitado que el público tenga confianza en la buena voluntad de los encargados de impartir justicia en los diversos compromisos. Durante la presente copa han existido fallos arbitrales, unos más puntuales que otros, pero aunque parezca mentira, no son el núcleo principal de este episodio de la competencia.

Las decisiones y la permisión con la que se encargan de dirigir los partidos han dado lugar a las molestias y frustraciones propias del calor de los partidos, pero han sido llevadas al mayor extremo por múltiples futbolistas, dejando partidos ríspidos con constantes confrontamientos. El sentir de la impotencia, de la rabia no dejó de ser una constante en esta fase inicial.

Aquella imagen de Neymar en el compromiso ante Colombia es la principal postal de este episodio de la Copa América, al cual podríamos titularle sin mayores problemas Las frustraciones de once, no olvidando la constante molestia colectiva en los diversos compromisos.

III.

Parte fundamental del fútbol es la sorpresa que puede llegar a presentarse en un momento dado; si ya se supiera quién ganará y por cuanto ya no habría sentido para sentarse por 90 minutos frente al televisor. Afortunadamente dentro de la discreción con la que se ha jugado la mayoría de la ya finalizada fase de grupos, hemos podido observar interesantes hechos o equipos que no entraban en el plan inicial de que pudiesen ofrecer algo más allá de lo esperado.

A pesar de su eliminación, Jamaica vendió caras sus tres derrotas, demostrando en fases puntuales de los compromisos sus pobres cualidades futbolísticas, que pudieron haber cambiado su suerte de tenerlas un poco más afinadas. El caso puntual de Bolivia, que fue un equipo al cual la buena fortuna le acompañó, pero igualmente tuvo la disposición necesaria para hacer goles que le han llevado hasta los cuartos de final.

De sorpresas en Valparaíso se puede titular este episodio de la competencia, haciendo alusión a la sede donde el conjunto boliviano dio la sorpresa ante la selección ecuatoriana.

IV.

Como parte elemental de la competencia, es imprescindible remarcar los encuentros que nos hicieron suspirar, ya que fueron muy pocos y valen la pena recordarlos. El pasado 15 de junio arrancaba la segunda jornada de la fase de grupos en el grupo A con dos compromisos que sin lugar a dudas fueron los puntales de todo el espectáculo visto hasta ahora.

Ecuador 2-3 Bolivia y Chile 3-3 México fueron partidos que tuvieron de todo: atajadas, golpes, emoción, errores, suspiros, amonestados y goles por supuesto. Muchas veces los goles no reflejan lo vivido dentro de la cancha, pero en estos compromisos la incertidumbre y las ocasiones dieron fe de sus marcadores. Igualmente se pueden mencionar sin problemas los partidos Uruguay 1-1 Paraguay y Argentina 2-2 Paraguay, siendo el segundo tiempo de este último muy intenso por la verticalidad de ambos equipos.

Chispazos de grandeza se han dejado ver en este episodio de la Copa América, donde el espectáculo en general ha sido bastante pobre, pero queda la esperanza de que las cosas mejoren, de que estos futbolistas élite den lo mejor de sí en tan histórico torneo.

Uruguay: ilusión y entrega (Guía VAVEL)


Iniciamos el grupo D con el cabeza de serie: Uruguay. Para esta ocasión, nuestros compañeros de VAVEL han titulado el serial de los sudamericanos como ilusión y entrega. El que fuese cuarto en el Mundial pasado tiene un compromiso bastante serio en la fase de grupos, ¿será capaz de superar las adversidades?

El trabajo de Uruguay lo han cubierto los colegas Alberto Gómez Torres, Joseba López, Pau Corachán Latorre y Maxi Barboza. 

Todo, TODO lo que necesitas saber de esta selección de cara al torneo lo vas a encontrar en este fenomenal trabajo colectivo. Puedes accesar al especial haciendo click sobre la imagen que aparece abajo:


Jordania-Uruguay: crecimiento que ignoramos

Vista la llave entre México y Nueva Zelanda toca revisar el segundo repechaje intercontinental, el cual medirá al quinto clasificado de las eliminatorias de Conmebol y al ganador del repechaje dentro de la AFC.

Uruguay vs Jordania


Ida: 13 de noviembre en Amman. Vuelta: 20 de noviembre en Montevideo.

Realidades diferentes enfrentan a éstas dos escuadras: Uruguay, dos veces Campeón del Mundo y actual Campeón de América llega a un repechaje, lo cual no es malo, pero por su trayectoria representa un fracaso llegar a estas instancias. A pesar de haber llegado por la misma vía al Mundial 2010 y quedar entre los 4 primeros, las expectativas para ésta Copa del Mundo eran otras. Por otra parte, Jordania hace historia y buscará ‘’golpear’’ a uno de los más grandes equipos de todo el mundo y clasificarse al Mundial, algo que se ve muy complicado.

Jordania




Vencer en penales a una favorita Uzbekistán en el repechaje interno de Asia ha sido un enorme motivo de celebración para Jordania. A pesar de nunca haber sacado jugadores de renombre dentro del continente asiático, los jordanos han crecido de manera importante quizá los últimos 10 años, pero realmente, ha sido un crecimiento que por estas latitudes ignoramos por completo.

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