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Frente a la muralla


Encontrar una nueva defensa central después de la Copa del Mundo iba a ser un verdadero reto para José Néstor Pekerman, quien debía borrar de su memoria al veterano y siempre cumplido Yepes, que al ocaso de su carrera todavía seguía siendo una garantía para el estratega argentino.

Con muchas dudas, el técnico argentino se decantó por Jeison Murillo, jugador del Granada de España, quien con sus años de juventud poseía esa entrega necesaria para jugar y defender los colores de una selección nacional, a pesar de que en el aspecto futbolístico en sí las cosas no se presenntasen como uno podría preveer.

Gol, fuerza y mucho corazón

El nacido en Cali mostró sus capacidades defensivas desde el primer compromiso, en aquella sorpresiva derrota ante Venezuela, en donde la falta de generación arriba por parte de los conducidos por Pekerman fue el pecado mortal que llevó a la debacle. Murillo mantuvo una constancia en la resistencia ante los embistes de Rondón y compañía.

La tan esperada revancha ante Brasil fue el punto cumbre del defensor indudablemente, donde con mucha disciplina mantuvo a una delantera brasilera que, a pesar de ser una gran decepción, en las travesías hacia adelante se encontraban con el jugador de 23 años. Por si fuese poco, estalló la alegría del Estadio Monumental con su gol a los 36 minutos, el único del compromiso.

Dudas incesantes pero completamente justificadas llegaron después del gris partido ante Perú y claramente ante Argentina en los cuartos de final, donde los colombianos caerían en penales luego de haber merecido caer en los 90 minutos. Un equipo que no jugaba a nada, pero tenía a un sólido Murillo defendiendo.

Tras el pobre certamen de la selección cafetera, Murillo emigraría al fútbol italiano para fichar con el mítico Inter, prueba de que pudo brillar a pesar de las deficiencias colectivas. Murillo se presentó al mundo como una verdadera muralla.

Por arte de magia


Noche tras noche los corazones de millones de chilenos vibran al unísono por los compromisos en una Copa América que debía ser aprovechada por el conjunto local para, de una vez por todas, saborear lo que significa realmente la gloria para un equipo de Sudamérica; la emoción de vencer a los rivales más acérrimos, situación únicamente superable por la Copa del Mundo.

Para esta complicada tarea los dirigidos por Sampaoli contaban con una plantilla de lujo, presumiblemente la mejor generación de futbolistas que el país sudamericano pudiese haber sacado; nombres como los de Alexis Sánchez o Arturo Vidal siempre a la cabeza de la escuadra, pero en el transcurso de este torneo saldría un héroe, conocido, pero no esperado.

Un héroe conocido, pero no esperado.

El veterano Jorge Valdivia, arriba ya de las tres décadas de vida, como parte de la esencial base del conjunto dirigido por Bielsa en la Copa del Mundo de 2010 se mantenía en la plantilla como uno de los pilares esenciales del equipo, teniendo una cuota importante de responsabilidad en el equilibrio del centro del campo, pero entre sus capacidades y a criterio de este servidor, prescindible.

Sin embargo, en los seis partidos en los que La Roja mostró indudables falencias en el ataque por parte de sus estelares y en la defensa con aproximaciones constantes de los rivales sería el veterano Mago el que pondría orden, tranquilidad y felicidad en el banquillo y las gradas de Chile, que lo vieron hacer un trabajo espectacular como el enganche que tanto necesitaron para generar goles y romper líneas de contenciones, en el que indudablemente fue uno de los mejores meses en su carrera.

Campeones, airosos en casa ante las vicisitudes y la polémica, todo como por arte de magia.

Saciar la sed


No podía darse a esperar más. Cinco años para unos, una vida para otros. La gran final de la Copa América era la oportunidad esperada para las dos selecciones que, con argumentos y circunstancias diversas, habían sido los que mejor imagen habían dejado, aparte del combinado peruano claro está, que cerró su participación con el honroso tercer lugar.

Las semifinales se dieron en circunstancias indudablemente distintas, siendo el equipo local el que más sufriese para hacerse con la plaza en el partido decisivo, superando a duras penas a Perú en un duelo donde se mostraron las falencias en transiciones defensivas. La visita, el equipo grande, por su parte capitalizó mucho mejor sus energías y capacidades para golear a la selección paraguaya, dejando una performance digna del favorito al título.

Con las críticas del bajo nivel a rasgos generales de toda la competencia, estos dos equipos querían marcar la diferencia en la gran final, con el fin de alejar lo más que se pudiera la sombra de un torneo bastante gris. Grises presentaciones e inclusive algunos grises aforos, pero el sábado era imposible que todo lo que saliera de Santiago no fuese prioridad nacional y por supuesto mundial. Dos equipos con la afición que siempre vibra y late como un solo corazón que bombea esperanzas y euforia.

Wilmer Roldán pitaba señalando el arranque del compromiso; la fiesta había empezado. Tras los incesantes cuestionamientos por los arbitrajes cada vez que los chilenos salían a la cancha, la presión de todo estaba sobre el colombiano, quien durante lapsos dio la impresión de hacer un trabajo correcto, hasta que los locales empezaron con el juego exageradamente brusco. Un factor que a medidas discretas se podría decir que influyó en el desenlace del partido.

Chile. Era el conjunto local quien llevó más peligro a la portería rival con los incesantes avances que empezaban desde la línea del medio, en una recuperación para el pase diagonal, expectantes siempre de la posibilidad de un avance con claridad de Alexis Sánchez y compañía. No había claridad, pero el avance local se estaba dando.

La férrea marca sobre figuras puntuales argentinas sirvió para centrar la mentalidad del equipo en otro tipo de asignaciones durante los 90 minutos. Golpes sobre Messi, que no encontraba su identidad y pista sobre la cancha. Parecía que era cuestión de tiempo y espacios para que el genio frotase la lámpara y pudiese sacar el resultado para el equipo de Martino, pero esto nunca sucedió.

Transcurrieron los minutos y los locales fueron mucho más, más en empuje pero no tanto en calidad futbolística. 120 minutos transcurrieron sin mayor éxito para ambos equipos, llegando a los penales y con Higuaín nuevamente como protagonista, los locales se harían con el título.

Entre decepción y lentitud, se llevó el final de un torneo que parecía tener cantado desde el inicio de la temporada. Finalmente, Chile pudo saciar la sed de gloria de una generación que tanto prometía desde el proceso de cara al Mundial de 2010.

Aprender y suspirar


Cuatro caminos distintos se enfrentaban en las semifinales del torneo en Chile. La incapacidad de mostrar un espectáculo más acorde a la categoría del torneo ya era menos prioritario, ganar o ganar era el único resultado admisible, indiferentemente del favoritismo, en estos torneos cualquier cosa puede suceder.

Lo mejor de Sudamérica se iba a presentar en Santiago y Concepción, pensando en lo irónico y en cierta medida lamentable que suena eso luego de todo lo vivido en estas semanas. Sentarse a valorar el porqué del bajo nivel y las razones pueden ser muchas, pero algo que en definitiva no se puede poner en duda el profesionalismo de los jugadores, que a pesar de las frustraciones e incapacidades afrontaban el torneo.

Se hace inevitable igualmente el valorar lo visto en los cuartos de final, donde ciertamente hubo una constante de intensidad y ritmo, pero hubo detalles positivos que se llegaron a resaltar porque a simple vista se podían percibir. Los dos siguientes compromisos también arrojan conceptos muy puntuales de cara a la gran final.

Chile 2-1 Perú

Una semifinal muy esperada, donde el conjunto local, en base al fixture que había sido programado , partía como favorito ante la selección dirigida por Ricardo Gareca. Iniciado el compromiso, los peruanos tendrían complicaciones mayores debido a la expulsión de Carlos Zambrano tras una falta que ha generado opiniones muy encontradas.

El momento anímico evidentemente debía ser para el conjunto local, pero los pupilos de Sampaoli no encontrarían en la superioridad numérica esa ventaja para contrarrestar el trabajo de un equipo muy aplicado como el peruano, que con los minutos iba presionando las salidas y echando hacia atrás a la línea defensiva local, generando imprecisiones y ocasiones que Paolo Guerrero no podría llegar a tener de todo claras. No estaba siendo el partido tan esperado por la afición ni por el equipo.

Se abría el marcador en Santiago por medio de Eduardo Vargas cerca del final de la primera parte, calmando un poco las cosas en la cancha de cara al complemento. Lo que no se esperaban los locales era la convicción con la que habían salido los visitantes, nuevamente con la facilidad de recuperación en el medio y generando ocasiones rápidas, llegando a forzar un gol de propia puerta de Gary Medel. La justicia había llegado en el partido para quien tanto lo intentó, pero no duró mucho cuando Vargas hace un remate espectacular, gol propio de otro partido, que volvería a marcar la diferencia en el marcador y sería definitivo.

La oportunidad ahora está allí para Chile, pero deberá corregir con mucha prisa las falencias que el combinado peruano desnudó durante este compromiso, esencialmente con la defensa, la cual tendrá un trabajo muy pesado con el volumen ofensivo de Argentina si no vigilan bien sus espacios y los contenciones no ofrecen coberturas del todo seguras arriba. Los peruanos se van con la frente en alto tras hacer un torneo muy digno, de los que mejor impresión ha dejado en la Copa América.

Argentina 6-1 Paraguay

Los equipos que más cuestionamientos y opiniones generaban eran Argentina y Paraguay en la última semana, uno por el flojo trabajo mostrado a pesar de toda la calidad contenida en su plantilla; otro por haber eliminado a Brasil y por tener a un viejo zorro como Ramón Díaz en el banquillo, quien había sido bastante conservador con el estilo de juego guaraní, pero cuyo pragmatismo lo ha vuelto un arma muy letal.

Con intensidad se daba por iniciado el compromiso, donde el conjunto guaraní estaba provocando muchos problemas a las últimas líneas argentinas, dando mucho volumen de juego para desequilibrantes como Lucas Barrios, pero sin mayores éxitos en la misión de abrir el cerrojo en la portería de Sergio Romero. Cuando la albiceleste logró tomar un respiro dentro de la cancha, los dos primeros goles de la noche cayeron. Lucas si apareció, pero su tanto llegó muy cerca del final de la primera mitad, haciendo imposible explotar aún más el momento anímico.

Dos minutos después del arranque del complemento, Di María lograba el tercer tanto para Argentina, afectando evidentemente las circunstancias del compromiso. El afán paraguayo de buscar espacios terminaron inclinando la balanza para quien tenía el peso ofensivo, y a un inspirado Leo Messi que con tres asistencias y diversos chispazos de su categoría. 

Seis goles marcaron el camino argentino a la gran final en Santiago, donde el conjunto local los espera, en un compromiso donde las cualidades ofensivas mostradas en estos partidos y los pasajes defensivos dejan mucho que pensar.

Deducir detalles en base a un solo partido es algo mas que irresponsable, pero en base a las circunstancias, donde el espectáculo ha sido el mayor ausente. Sin embargo, los dirigidos por Martino apuntan a la excelencia, una excelencia que deberá conseguirse en base a los suspiros soltados en los últimos compromisos y ante todo, las lecciones que evidentemente no han dejado de darse en el partido a partido.

Naturaleza pura


El hombre es la especie más evolucionada de la cadena genética, nuestra capacidad de razonar o valorar con emociones diversas circunstancias nos hace únicos, pero no por ello se deja de ser un ente que en algún momento de sus variaciones históricas tuvo identidad primitiva, instintiva. Los instintos, las reacciones, acciones propias de la naturaleza pura del humano.

Fue una semana muy especial, no todos los días podemos contar con la posibilidad de observar los cuartos de final de una Copa América, la cual ciertamente dejó muchísimas dudas en su fase de grupos, pero que al darse encuentros directos estimulaba la imaginación en favor del espectáculo que tanto había quedado a deber.

La seguidilla de compromisos que arrancó desde el pasado jueves volvió a caer en sendas críticas por el nivel mostrado por la mayoría de los equipos, pero independientemente de ello también nos ha dejado detalles muy puntuales para evaluar y hacer valoraciones de cara al desenlace de este torneo que finalizará el próximo 4 de julio.

Chile 1-0 Uruguay

Se daban por iniciados los cuartos de final con el equipo anfitrión, blanco de críticas por detalles futbolísticos y extra-futbolísticos, salía a la cancha con la ilusión de seguir en el torneo que tanto habían esperado. Del otro lado estaba la Garra Charrúa, que después de un campeonato glorioso en 2011 quedaba muy poco para hacer analogías, pero siempre manteniendo su apego a la entrega total para disputar cada centímetro del campo. Contemplando las maneras de juego de cada uno de los equipos, se esperaba un compromiso apretado, lento honestamente, pero apretado.

La acción vergonzosa de Jara deslució el encuentro y desbalanceó las cosas en favor de Chile.

La acción vergonzosa de Jara deslució el encuentro y desbalanceó las cosas en favor de Chile, que ciertamente había hecho más que el combinado Charrúa durante todo el partido, finalmente conseguirían el gol de la clasificación tras un mal despeje por parte de Muslera, que había hecho las cosas bastante bien hasta ese instante. Desde el principio los locales fueron los proponentes ante los pupilos de Washington Tabárez, que se dispondría a esperar a su rival para luego buscar una salida rápida, pero arriba Cavani en ningún momento le pudo ayudar, terminando expulsado en un torneo que por el bajo rendimiento mostrado no cabe duda que lo ha devaluado.

Como todo no puede ser malo, es indiscutible que quedan detalles a rescatar de ambas selecciones. Los de Sampaoli están compenetrados y disputan los partidos de una manera más ordenada, al mismo ritmo todos, mezclando esto con la madurez y tranquilidad que han mostrado desarrollar para momentos de mucha presión como el vivido en este compromiso, puede ser un detalle importante de cara al compromiso ante Perú. Uruguay por su parte ha demostrado que su resistencia defensiva y dureza para jugar son propias de la Garra, del instinto natural que tienen para jugar al fútbol; igualmente tiene valores a mediano y largo plazo para suplir a figuras de peso, puntualmente el defensor José María Giménez, quien seguramente será un líder indiscutible en unos años; pero también es necesario concentrarse para dar paso a una renovación urgente de la plantilla de cara a la clasificación a Rusia 2018.

Bolivia 1-3 Perú

Un sorpresivo empate ante México y la mayor e inesperada victoria sobre Ecuador transmitían un mensaje claro: Bolivia está aquí. Independientemente de la goleada sufrida ante el conjunto local, el conjunto boliviano mostró las cualidades necesarias para sobrevivir en un torneo corto: contundencia, dominio y suerte, mucha suerte. La experiencia de personajes como Chumacero o Marcelo Moreno brindaban la experiencia necesaria para pensar con más claridad durante los compromisos, por ello se habían convertido en un equipo a temer. Los dirigidos por Ricardo Gareca no habían tenido una participación destacable hasta el momento, con muchas complicaciones en un grupo que a pesar de las expectativas fue el más discreto en fútbol, situación por la cual este equipo lleno de experiencia se preparaba con mucha seriedad para este encuentro.

Muy discutido, pero efectivo Paolo Guerrero.

Arrancaba el compromiso y eran los peruanos quienes se adueñaban de la pelota, empezando a tejer el control sobre el partido, asfixiando las salidas de Bolivia con la presión constante de los volantes Farfán y Cueva, quienes hacían de los esfuerzos de Yotún en la contención aproximaciones a gol. Habían sido inútiles las embestidas rojiblancas, pero llegó el momento en que la defensa rival cedería ante la aparición de Paolo Guerrero, criticado por prácticamente todos, pero que ha llegado a responder con tres goles en este compromiso, llegando a cifras históricas para un delantero fiel a los colores de su bandera.

Bolivia deberá aspirar a mantener este bien momento anímico de cara a las eliminatorias que tampoco están a mucho de empezar, procurando desde ya asegurar los puntos en la altura de La Paz, puesto que parece la manera más segura de realmente entrar en la batalla por un puesto a la Copa de Mundo. Por su parte, el combinado peruano ha demostrado que la experiencia puede ofrecer novedades todavía, con un cuadro con veteranos como Zambrano, Vargas, Farfán, Pizarro, los dirigidos por Gareca mostraron buen dinamismo en el partido de cuartos de final. Ciertamente era un conjunto boliviano ya desarmado, pero de todas formas las variantes en las líneas, principalmente con el entendimiento que tiene Guerrero adelante con los volantes, estaba siendo digno de estudiar.

Argentina 0-0 Colombia

Sin mucho que decir llegaban ambas selecciones a esta ronda de cuartos de final, donde a pesar de los nombres, la incertidumbre no paraba de crecer. La albiceleste pasó sin convencer en lo más mínimo su fase de grupos, ganando dos de tres y empatando uno, pero sin la convicción necesaria para ser un equipo que tiene como variantes ofensivas a Messi, Higuaín, Pastore, Aguero, Di María yTévez; demasiados problemas estaban visualizándose sobre Gerardo Martino, que a pesar de la idea que ha querido implementar el tiempo no le ha beneficiado en lo más mínimo. Los cafeteros por su parte venían decepcionados de una fase de grupos en la que con demasiados páramos se metieron a la siguiente ronda, además de la discreta actuación de figuras desequilibrantes, dejándole todo el trabajo a Cuadrado y James.

Un inspirado David Ospina evitó la victoria albiceleste en lo 90'

Para sorpresa de casi todos Colombia salió con variantes, movimientos más entendibles unos de otros, pero que evidentemente respondían a un cierto tipo de molestia causada en lo partidos anteriores para Pékerman, quien siguió generando dudas sobre el equipo cuando antes de los 25 minutos decidió sacar a Teo Gutiérrez, dudas sobre los jugadores principalmente. De no ser por la gran labor de David Ospina, la seleccción argentina hubiese salido airosa en lo 90 minutos reglamentarios, ya que los de Martino plantearon un mejor partido, pero se llegaron a contagiar por la poca fineza de juego presentada por el conjunto rival. A pesar de que el guardameta fue figura, los chispazos de clase fueron demasiado eventuales. En lo penales se hizo ''justicia'' a lo visto en el partido, con unos tiradores colombianos que coronaron la mala presentación de la Copa América con sus disparos.

Mucho más necesita el Subcampeón del Mundo para realmente dejar una imagen intimidante sobre la cancha, ya que las instancias a las que han llegado son las esperadas, pero la manera tan mezquina al fútbol con la que se están presentando limita las capacidades de sus jugadores que pareciese no carburan en lo absoluto. Por el otro lado, pensar en fracaso no es un concepto nada alejado de la realidad para Colombia, que deberá tomar cartas en el asunto con el estilo de juego y con el material humano al que siempre se les da el voto de confianza, aunque pareciese no demostrar acorde a lo dado.

Brasil 1-1 Paraguay

El buen fútbol se fue de paseo, bastante lejos de Chile, así como la identidad de juego brasilera, que lleva más de un año extraviada. Una gris y preocupante presentación en la fase de grupos por parte de Brasil hacían necesaria la victoria en esta ronda por parte de los dirigidos por Dunga, aunque hasta los más optimistas veían complicada obtención del título, la cual muchos consideran se llegó a perder desde la convocatoria. Con presiones y prioridades extremadamente distintas se presentaban los guaraníes, quienes luego de llegar hasta la gran final en Argentina hace unos cuatro años, jugaban sin la referencia de favoritos, pero sí peligrosos.

Una Paraguay pragmática se impuso a una versión muy triste de Brasil.

Y de pronto golea Robinho. El reemplazo en el once titular de Neymar era Robinho, que a los 15 minutos exigía su físico para conseguir el tanto que adelantaba en el marcador a la canarinha, que con pasos lentos buscaba presionar al rival y cerrar la victoria, pero en ningún momento demostraron capacidad de dominar el partido. Paraguay ratificó su categoría a nivel colectivo con la presentación del encuentro, donde al ser un equipo ya estratégicamente distribuido en todo el campo no sólo por posiciones, sino también reacciones. Una sencilla pero efectiva insistencia guaraní llevó a la falta de enfoque de Thiago Silva, que cometía penal, el cual convertiría el joven Derlis González. El infortunio y carencia de lógica de que Everton Ribeiro patease un penal fueron el primero de los clavos del ataúd de Brasil, seguido por el de Douglas Costa y el gol final del '10' paraguayo. Se repetía la historia del 2011 para la verdeamarelha, pero el libreto esta vez fue peor.

Resulta difícil saber qué sucederá con Brasil, una selección que necesita, por encima de nombres propios, carburar, funcionar, jugar al fútbol aunque sea, porque este equipo llenos de jugadores caros ha demostrado ser una de las peores representaciones de la Pentacampeona del Mundo. Paraguay por su parte va encaminada a una semifinal con mucho mérito de la mano de Ramón Díaz, quien ha sabido responder a un reto complicado luego de su salida del fútbol argentino, esperando sorprender nuevamente a la Albiceleste, pero esta vez saliendo victoriosos.

Irrefutable lentitud, escasez de ideas, gestos impropios del deporte, y mucho contacto... Esto ha sido en parte los cuartos de final de la Copa América, donde el común denominador ha sido la entrega con la cual se han dado los partidos, esa entrega y ganas son parte del instinto del hombre, ese instinto que se traduce en la naturaleza del jugador sudamericano.

Cuatro episodios de Copa América


La fiesta más antigua del fútbol a nivel de selecciones se está llevando a cabo, celebrándose hoy mismo el arranque de los cuartos de final con el choque entre Chile y Uruguay, es necesario recapitular lo sucedido en las anteriores semanas donde el fútbol ha estado presente, en diferentes estados y formas, pero es indudable que ha estado presente.

Se hace prudente entonces revisar a pinceladas largas los sucedido en esta fase de grupos, donde esos estados de fútbol pueden presentarse y exponerse en diversos cuadros, escenarios o episodios, que han marcado definitivamente lo que han sido 18 partidos.

I.

Cuando en el segundo compromiso del torneo, bolivianos y aztecas empataban sin goles en un partido donde a pesar de las ocasiones desperdiciadas, el ritmo del compromiso no fue el ideal, uno arrancaba con temor a fallar en el espectáculo. Posteriormente partidos como el Uruguay-Jamaica, donde el ritmo fue bajo, Colombia-Venezuela sin mayores sobresaltos, Argentina-Uruguay tan esperado, el Perú-Colombia de este pasado domingo... Discreción con el espectáculo hasta más no poder.

La temporada fue larga para la gran mayoría de los jugadores sudamericanos, es evidente que el agotamiento físico es una realidad de cara a esta competencia, pero lo mínimo que se le puede y debe exigir a selecciones de este calibre es meterle más intensidad a los compromisos y evitar los fastidiosos y antifúbol pelotazos. Muchos problemas pasaron los equipos grandes para poder demostrar sus capacidades de juego, tanto a nivel colectivo como individual.

Entregarse reservadamente en el partido a partido, podría titularse el primer episodio de esta competencia.

II. 

El mayor problema del fútbol después de los dirigentes son los árbitros. Haber abusado del beneficio de la duda durante los últimos cinco años en decisiones arbitrales han imposibilitado que el público tenga confianza en la buena voluntad de los encargados de impartir justicia en los diversos compromisos. Durante la presente copa han existido fallos arbitrales, unos más puntuales que otros, pero aunque parezca mentira, no son el núcleo principal de este episodio de la competencia.

Las decisiones y la permisión con la que se encargan de dirigir los partidos han dado lugar a las molestias y frustraciones propias del calor de los partidos, pero han sido llevadas al mayor extremo por múltiples futbolistas, dejando partidos ríspidos con constantes confrontamientos. El sentir de la impotencia, de la rabia no dejó de ser una constante en esta fase inicial.

Aquella imagen de Neymar en el compromiso ante Colombia es la principal postal de este episodio de la Copa América, al cual podríamos titularle sin mayores problemas Las frustraciones de once, no olvidando la constante molestia colectiva en los diversos compromisos.

III.

Parte fundamental del fútbol es la sorpresa que puede llegar a presentarse en un momento dado; si ya se supiera quién ganará y por cuanto ya no habría sentido para sentarse por 90 minutos frente al televisor. Afortunadamente dentro de la discreción con la que se ha jugado la mayoría de la ya finalizada fase de grupos, hemos podido observar interesantes hechos o equipos que no entraban en el plan inicial de que pudiesen ofrecer algo más allá de lo esperado.

A pesar de su eliminación, Jamaica vendió caras sus tres derrotas, demostrando en fases puntuales de los compromisos sus pobres cualidades futbolísticas, que pudieron haber cambiado su suerte de tenerlas un poco más afinadas. El caso puntual de Bolivia, que fue un equipo al cual la buena fortuna le acompañó, pero igualmente tuvo la disposición necesaria para hacer goles que le han llevado hasta los cuartos de final.

De sorpresas en Valparaíso se puede titular este episodio de la competencia, haciendo alusión a la sede donde el conjunto boliviano dio la sorpresa ante la selección ecuatoriana.

IV.

Como parte elemental de la competencia, es imprescindible remarcar los encuentros que nos hicieron suspirar, ya que fueron muy pocos y valen la pena recordarlos. El pasado 15 de junio arrancaba la segunda jornada de la fase de grupos en el grupo A con dos compromisos que sin lugar a dudas fueron los puntales de todo el espectáculo visto hasta ahora.

Ecuador 2-3 Bolivia y Chile 3-3 México fueron partidos que tuvieron de todo: atajadas, golpes, emoción, errores, suspiros, amonestados y goles por supuesto. Muchas veces los goles no reflejan lo vivido dentro de la cancha, pero en estos compromisos la incertidumbre y las ocasiones dieron fe de sus marcadores. Igualmente se pueden mencionar sin problemas los partidos Uruguay 1-1 Paraguay y Argentina 2-2 Paraguay, siendo el segundo tiempo de este último muy intenso por la verticalidad de ambos equipos.

Chispazos de grandeza se han dejado ver en este episodio de la Copa América, donde el espectáculo en general ha sido bastante pobre, pero queda la esperanza de que las cosas mejoren, de que estos futbolistas élite den lo mejor de sí en tan histórico torneo.
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