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Héroes anónimos


El Stade de France estaba listo, nuevamente, para albergar la final de un torneo importante. Siendo el coloso de Saint-Denis uno de los estadios más populares de todo el fútbol mundial, no podía haber otro engramado posible como candidato para un evento de semejante magnitud. Magia, sueños y fútbol se percibían cerca de un rectángulo de juego que tantas cosas ha vivido; la noche de domingo europea estaba totalmente centrada en lo que sucediera en la capital francesa.

Sin ningún tipo de expectativa real que sucediese, Portugal se había metido a la gran final. Seis partidos después, una victoria en 90 minutos, otra en 120 y cuatro empates marcaban un paso bastante discreto/cuestionable en su transitar durante las instancias de la competencia; más allá de los resultados, las formas en las que se desarrollaban los encuentros no daban crédito a las instancias a las cuales los lusitanos lograron meterse. Muy a pesar de los señalamientos generales, esta era una de las escuadras que se daba cita en la final de la Euro. Sin cargar la estela de favorito para este encuentro, no quedaba la menor duda que podía hacer el daño suficiente para revertir las circunstancias de todo en su favor.

Llegando a esta llave como visitante, pero con todo el su favor, la selección de Francia. El combinado galo se acreditó con el derecho de estar en el partido definitorio de la competencia que organizaron con tanta dedicación. Con un fixture ciertamente tranquilo, el combinado anfitrión dio fe de sus falencias en cuanto a funcionamiento colectivo, pero había conseguido sacar los resultados gracias a las capacidades individuales. El peso de la localía los hacía favoritos, aparte de los nombres que conformaron el equipo y por sobre todas las cosas, la victoria ante Alemania, obtenida por más desacierto rival que virtud propia, pero que demostraba una nota positiva ante un rival de mucha exigencia.

El electricista de profesión daba por iniciado el compromiso con un pitazo. El partido resintió la brusquedad que se tuvo presente desde el arranque; la acelerada forma de jugar de ambos equipos hizo que se calentaran los ánimos y las ideas, como la de Dimitri Payet cuando hace la dura entrada sobre Cristiano. Como era de esperarse, Clattenburg ni la falta pita cuando era una jugada que ameritaba expulsión. La salida forzada del capitán portugués no movió nada en lo táctico, pero claramente influyó en la distribución de tareas, algo que en cierta manera los liberó para desarrollar y proyectar, aunque de todas formas los de casa presentaban mejores cosas.

Como era de esperarse, Clattenburg ni la falta pita.
Transcurren los minutos y la tónica es una sola: portugueses protegiéndose ante las aproximaciones sin claridad de franceses. Parecía que la lógica se impondría y los locales festejarían a lo grande, pero la consistencia en muchos aspectos los mantenía con vida en el encuentro. El nerviosismo de los minutos iniciales se mantenía en las dos selecciones, pero ahora era evidente que se daba más solvencia y las figuras clave empezaron a tener nombres y apellidos. Los franceses eran más insistentes, pero su fútbol se basaba en proyecciones muy puntuales, esto principalmente por el hecho de que su medio campo, puntualmente la pareja Blaise Matuidi y Paul Pogba, literalmente desaparecieron del encuentro. Como parte de esas sorpresas que el fútbol suele dar, los galos encontraban el rol de director de orquesta en Moussa Sissoko, que lideró llegadas que pusieron a trabajar al salvador lusitano.

Sin goles, se decretaba el descanso. Los entre tiempos siempre son momentos clave en los partidos. Los entrenadores llegan y dan el discurso posiblemente más importante de sus carreras, los jugadores asimilan la importancia del asunto o sencillamente por el tiempo que da para pensar en frío sobre lo que está sucediendo en cancha. Ya en el complemento seguía el dominio local, pero Portugal resistía contra todo, inclusive teniendo ocasiones para irse adelante en el marcador. Era un partido muy cerrado, sólo aquel que entendiera las circunstancias del encuentro podría salir victorioso. Cuando faltaban poco más de diez minutos para el final, Didier Deschamps saca a un centro delantero para meter a otro; Fernando Santos por su parte vio posibilidades y sacó a un mediocampista para hacer ingresar a un delantero de área.

Franceses embestían y portugueses salían, esa fue la dinámica del encuentro. Kingsley Coman, Andre-Pierre Gignac, Sissoko y toda la artillería local se encontraba con Raphael Guerreiro que las peleó todas, así como Joao Mario que le daba salida al equipo, Pepe-Fonte como dupla defensiva, Nani y Rui Patrício. La prórroga llegaba cargada de dramatismo tras dos postes de los galos y uno de los lusos en un cierre de partido dramático. En el tiempo extra se equiparon un poco más las cosas aunque la presión sin claridad se mantenía por parte del anfitrión. Resistir con certeza y salir a buscar las pocas posibilidades, esa fue la estrategia del triunfo.

Arrancando el segundo tiempo extra los foráneos recuperaban la pelota en tres cuartos de cancha, en plena salida de los pupilos de Deschamps. Un pique de velocidad reducido, cambio de dirección y disparo esquinado... la receta necesaria para cambiar todo. El último cambio que el estratega portugués realizó estaba más fresco que todos los demás. Éder, señalado por toda la prensa de su país cuando fue convocado para este torneo . Si debemos hacer recuerdo de héroes inesperados, no podremos olvidar esta final jamás. Contra todo, todo pronóstico, el nuevo monarca del fútbol europeo a nivel de selecciones es Portugal.

Un título que podía significar el alivio a tantos problemas en Francia, terminó siendo una amargura más en tan poco tiempo. En una oportunidad única en la vida para toda esta generación de jugadores, el partido se les presentó con todos los condimentos necesarios para ganarlo: mejor condición, mejor plantilla, el arbitraje generoso y el hecho de que el mejor jugador del rival sale temprano del encuentro. Factores que no leyó el estratega Campeón del Mundo de 1998 y planteó una estrategia de juego conservadora para sus posibilidades, quedando claramente como un cobarde frente a los demás. La derrota es merecida para esta selección, que de lamentable sólamente deja el hecho que Antoinne Griezmann en su mejor año como futbolista se irá con las manos vacías.

No hay forma posible de aseverar que Portugal fue el mejor equipo de la competencia, pero ganó. Cuando muchas veces los argumentos futbolísticos no alcanzan, la estrategia es indispensable, tal como lo leyó Fernando Santos en esta final, así como una gran cuota de buena fortuna. Sin su máximo astro dentro de la cancha, el combinado nacional lusitano descubrió que el conjunto si tiene ideas claras puede hacer cosas grandes, teniendo esto como consecuencia que aparezcan héroes anónimos y terminen marcando la diferencia.

Los héroes existen


Ayer fue un día bastante especial. Pudimos ver de todo, hasta sustos grandes en Inglaterra, donde sin lugar a dudas el tema de la Champions a mitad de semana afectaba las estrategias de algunos entrenadores y podría decirse que hasta de los jugadores en sí. No se les puede culpar, siempre en esta clase de torneos hay incentivos importantes, sin contar el lógico prestigio que acarrea.

Contando todas estas circunstancias, el Guisseppe Meazza estaba listo para recibir a su equipo, que sigo insistiendo por criterio muy propio en el hecho de que fue uno de los que mejor se reforzó en toda Europa, estaba buscando alcanzar el liderato de la liga nada más y nada menos que ante el líder, la Roma que llegaba en gran forma e inclusive de un loco empate a cuatro goles en Alemania.

La responsabilidad de este partido era la máxima para ambas escuadras, lo cual hizo posible que viésemos alineaciones estelares. Mancini y García querían que el encuentro fuese considerado realmente importante. Misión cumplida.

Mucha más convicción tenía el conjunto visitante para realizar labores ofensivas, en lo que era una clara muestra de que el conjunto capitalino quería dar el golpe en calidad de visitante. Durante el primer tiempo Gervinho y Salah desbordaban a profundidad ante la lentitud e incapacidad como tal de los laterales defensivos del Inter, que de no ser por la poca efectividad de Dzeko por arriba y con los pies en repetidas ocasiones, hubiese terminado la primera parte con una amplia ventaja.

A muy pocos les viene bien con el perdonar... La Roma no fue la excepción y pagó con la derrota.

Esto no se dio. La puntería no estuvo a la altura de las ocasiones generadas por parte de La Loba. Falta de empuje ocasionaba infructuosas aproximaciones a la portería local, aunque no se puede pasar por encima la figura de Samir Handanovic, que en el primer tiempo tenía intervenciones interesantes.

Como a pocos se les da bien el perdonar, la Roma no fue la excepción y sufrió por la variedad de ocasiones despediciadas; el Inter se adelantaría recién llegada la media hora del compromiso con un puntual gol del chileno Gary Medel. Después de una recuperación de Jovetic y un pase casi picado, de una distancia ya pudiéndose considerar como 'lejana' que viajó tan pegada al palo que Szczesny* no podía hacer nada para impedir el gol del conjunto local. Estalló la grada por la calidad de gol que habían presenciado los espectadores de la tarde en Milán.

En la segunda mitad seguirían siendo los visitantes los conductores de la pelota y de la iniciativa en general del compromiso. García en ningún momento dejó de arriesgar y buscar el partido cuando dio ingreso a Iturbe y Falqué, propiciando desbordes de ambos conjuntos, siendo esto reflejo de un espectáculo digno de lo que se esperaba.

De todas las formas posibles lo intentaba La Loba. Las jugadas terminaban de forma errada por parte de los delanteros mismos o por Handanovic con unas intervenciones espectaculares, propias del jugador más importante del partido. El muro defensivo de Mancini tenía éxito conforme transcurrían los minutos y mucho más después de la expulsión de Pjanic.

El Inter ahora es líder junto a la Fiorentina luego de esta victoria que sin mayor nivel de espectáculo pudo conseguir. Ayer fue un día de sustos y disfraces, donde indudablemente el portero esloveno de los nerazzurri no es necesario disfraces para ser un salvador; sin utilizar capa, demostró que los héroes existen.

* Siempre tengo que parar de escribir para copiar de Google y pegar aquí el apellido del joven guardameta polaco.

Naturaleza pura


El hombre es la especie más evolucionada de la cadena genética, nuestra capacidad de razonar o valorar con emociones diversas circunstancias nos hace únicos, pero no por ello se deja de ser un ente que en algún momento de sus variaciones históricas tuvo identidad primitiva, instintiva. Los instintos, las reacciones, acciones propias de la naturaleza pura del humano.

Fue una semana muy especial, no todos los días podemos contar con la posibilidad de observar los cuartos de final de una Copa América, la cual ciertamente dejó muchísimas dudas en su fase de grupos, pero que al darse encuentros directos estimulaba la imaginación en favor del espectáculo que tanto había quedado a deber.

La seguidilla de compromisos que arrancó desde el pasado jueves volvió a caer en sendas críticas por el nivel mostrado por la mayoría de los equipos, pero independientemente de ello también nos ha dejado detalles muy puntuales para evaluar y hacer valoraciones de cara al desenlace de este torneo que finalizará el próximo 4 de julio.

Chile 1-0 Uruguay

Se daban por iniciados los cuartos de final con el equipo anfitrión, blanco de críticas por detalles futbolísticos y extra-futbolísticos, salía a la cancha con la ilusión de seguir en el torneo que tanto habían esperado. Del otro lado estaba la Garra Charrúa, que después de un campeonato glorioso en 2011 quedaba muy poco para hacer analogías, pero siempre manteniendo su apego a la entrega total para disputar cada centímetro del campo. Contemplando las maneras de juego de cada uno de los equipos, se esperaba un compromiso apretado, lento honestamente, pero apretado.

La acción vergonzosa de Jara deslució el encuentro y desbalanceó las cosas en favor de Chile.

La acción vergonzosa de Jara deslució el encuentro y desbalanceó las cosas en favor de Chile, que ciertamente había hecho más que el combinado Charrúa durante todo el partido, finalmente conseguirían el gol de la clasificación tras un mal despeje por parte de Muslera, que había hecho las cosas bastante bien hasta ese instante. Desde el principio los locales fueron los proponentes ante los pupilos de Washington Tabárez, que se dispondría a esperar a su rival para luego buscar una salida rápida, pero arriba Cavani en ningún momento le pudo ayudar, terminando expulsado en un torneo que por el bajo rendimiento mostrado no cabe duda que lo ha devaluado.

Como todo no puede ser malo, es indiscutible que quedan detalles a rescatar de ambas selecciones. Los de Sampaoli están compenetrados y disputan los partidos de una manera más ordenada, al mismo ritmo todos, mezclando esto con la madurez y tranquilidad que han mostrado desarrollar para momentos de mucha presión como el vivido en este compromiso, puede ser un detalle importante de cara al compromiso ante Perú. Uruguay por su parte ha demostrado que su resistencia defensiva y dureza para jugar son propias de la Garra, del instinto natural que tienen para jugar al fútbol; igualmente tiene valores a mediano y largo plazo para suplir a figuras de peso, puntualmente el defensor José María Giménez, quien seguramente será un líder indiscutible en unos años; pero también es necesario concentrarse para dar paso a una renovación urgente de la plantilla de cara a la clasificación a Rusia 2018.

Bolivia 1-3 Perú

Un sorpresivo empate ante México y la mayor e inesperada victoria sobre Ecuador transmitían un mensaje claro: Bolivia está aquí. Independientemente de la goleada sufrida ante el conjunto local, el conjunto boliviano mostró las cualidades necesarias para sobrevivir en un torneo corto: contundencia, dominio y suerte, mucha suerte. La experiencia de personajes como Chumacero o Marcelo Moreno brindaban la experiencia necesaria para pensar con más claridad durante los compromisos, por ello se habían convertido en un equipo a temer. Los dirigidos por Ricardo Gareca no habían tenido una participación destacable hasta el momento, con muchas complicaciones en un grupo que a pesar de las expectativas fue el más discreto en fútbol, situación por la cual este equipo lleno de experiencia se preparaba con mucha seriedad para este encuentro.

Muy discutido, pero efectivo Paolo Guerrero.

Arrancaba el compromiso y eran los peruanos quienes se adueñaban de la pelota, empezando a tejer el control sobre el partido, asfixiando las salidas de Bolivia con la presión constante de los volantes Farfán y Cueva, quienes hacían de los esfuerzos de Yotún en la contención aproximaciones a gol. Habían sido inútiles las embestidas rojiblancas, pero llegó el momento en que la defensa rival cedería ante la aparición de Paolo Guerrero, criticado por prácticamente todos, pero que ha llegado a responder con tres goles en este compromiso, llegando a cifras históricas para un delantero fiel a los colores de su bandera.

Bolivia deberá aspirar a mantener este bien momento anímico de cara a las eliminatorias que tampoco están a mucho de empezar, procurando desde ya asegurar los puntos en la altura de La Paz, puesto que parece la manera más segura de realmente entrar en la batalla por un puesto a la Copa de Mundo. Por su parte, el combinado peruano ha demostrado que la experiencia puede ofrecer novedades todavía, con un cuadro con veteranos como Zambrano, Vargas, Farfán, Pizarro, los dirigidos por Gareca mostraron buen dinamismo en el partido de cuartos de final. Ciertamente era un conjunto boliviano ya desarmado, pero de todas formas las variantes en las líneas, principalmente con el entendimiento que tiene Guerrero adelante con los volantes, estaba siendo digno de estudiar.

Argentina 0-0 Colombia

Sin mucho que decir llegaban ambas selecciones a esta ronda de cuartos de final, donde a pesar de los nombres, la incertidumbre no paraba de crecer. La albiceleste pasó sin convencer en lo más mínimo su fase de grupos, ganando dos de tres y empatando uno, pero sin la convicción necesaria para ser un equipo que tiene como variantes ofensivas a Messi, Higuaín, Pastore, Aguero, Di María yTévez; demasiados problemas estaban visualizándose sobre Gerardo Martino, que a pesar de la idea que ha querido implementar el tiempo no le ha beneficiado en lo más mínimo. Los cafeteros por su parte venían decepcionados de una fase de grupos en la que con demasiados páramos se metieron a la siguiente ronda, además de la discreta actuación de figuras desequilibrantes, dejándole todo el trabajo a Cuadrado y James.

Un inspirado David Ospina evitó la victoria albiceleste en lo 90'

Para sorpresa de casi todos Colombia salió con variantes, movimientos más entendibles unos de otros, pero que evidentemente respondían a un cierto tipo de molestia causada en lo partidos anteriores para Pékerman, quien siguió generando dudas sobre el equipo cuando antes de los 25 minutos decidió sacar a Teo Gutiérrez, dudas sobre los jugadores principalmente. De no ser por la gran labor de David Ospina, la seleccción argentina hubiese salido airosa en lo 90 minutos reglamentarios, ya que los de Martino plantearon un mejor partido, pero se llegaron a contagiar por la poca fineza de juego presentada por el conjunto rival. A pesar de que el guardameta fue figura, los chispazos de clase fueron demasiado eventuales. En lo penales se hizo ''justicia'' a lo visto en el partido, con unos tiradores colombianos que coronaron la mala presentación de la Copa América con sus disparos.

Mucho más necesita el Subcampeón del Mundo para realmente dejar una imagen intimidante sobre la cancha, ya que las instancias a las que han llegado son las esperadas, pero la manera tan mezquina al fútbol con la que se están presentando limita las capacidades de sus jugadores que pareciese no carburan en lo absoluto. Por el otro lado, pensar en fracaso no es un concepto nada alejado de la realidad para Colombia, que deberá tomar cartas en el asunto con el estilo de juego y con el material humano al que siempre se les da el voto de confianza, aunque pareciese no demostrar acorde a lo dado.

Brasil 1-1 Paraguay

El buen fútbol se fue de paseo, bastante lejos de Chile, así como la identidad de juego brasilera, que lleva más de un año extraviada. Una gris y preocupante presentación en la fase de grupos por parte de Brasil hacían necesaria la victoria en esta ronda por parte de los dirigidos por Dunga, aunque hasta los más optimistas veían complicada obtención del título, la cual muchos consideran se llegó a perder desde la convocatoria. Con presiones y prioridades extremadamente distintas se presentaban los guaraníes, quienes luego de llegar hasta la gran final en Argentina hace unos cuatro años, jugaban sin la referencia de favoritos, pero sí peligrosos.

Una Paraguay pragmática se impuso a una versión muy triste de Brasil.

Y de pronto golea Robinho. El reemplazo en el once titular de Neymar era Robinho, que a los 15 minutos exigía su físico para conseguir el tanto que adelantaba en el marcador a la canarinha, que con pasos lentos buscaba presionar al rival y cerrar la victoria, pero en ningún momento demostraron capacidad de dominar el partido. Paraguay ratificó su categoría a nivel colectivo con la presentación del encuentro, donde al ser un equipo ya estratégicamente distribuido en todo el campo no sólo por posiciones, sino también reacciones. Una sencilla pero efectiva insistencia guaraní llevó a la falta de enfoque de Thiago Silva, que cometía penal, el cual convertiría el joven Derlis González. El infortunio y carencia de lógica de que Everton Ribeiro patease un penal fueron el primero de los clavos del ataúd de Brasil, seguido por el de Douglas Costa y el gol final del '10' paraguayo. Se repetía la historia del 2011 para la verdeamarelha, pero el libreto esta vez fue peor.

Resulta difícil saber qué sucederá con Brasil, una selección que necesita, por encima de nombres propios, carburar, funcionar, jugar al fútbol aunque sea, porque este equipo llenos de jugadores caros ha demostrado ser una de las peores representaciones de la Pentacampeona del Mundo. Paraguay por su parte va encaminada a una semifinal con mucho mérito de la mano de Ramón Díaz, quien ha sabido responder a un reto complicado luego de su salida del fútbol argentino, esperando sorprender nuevamente a la Albiceleste, pero esta vez saliendo victoriosos.

Irrefutable lentitud, escasez de ideas, gestos impropios del deporte, y mucho contacto... Esto ha sido en parte los cuartos de final de la Copa América, donde el común denominador ha sido la entrega con la cual se han dado los partidos, esa entrega y ganas son parte del instinto del hombre, ese instinto que se traduce en la naturaleza del jugador sudamericano.

Volver a lo básico


Tanto esperamos por ella y se nos fue. 64 partidos y 31 días pasaron como un parpadeo, pero vaya que este parpadeo valió la pena esperarlo. El Cristo Redentor abrió las puertas para la Final más esperada, una Final que como pocas tiene un antecedente muy pronunciado y vale la pena comentar. Aunque al final, lo más importante era ver lo que sucedía en la tarde del domingo.

Una de dos: o llegaba la Tercera o llegaba la Cuarta, no había de otra, al final del camino, con todo y sorpresas, los grandes se impusieron demostrando las diferencias futbolísticas entre países. Le duela a quien le duela hay países y hay países en cuanto a cuestiones de fútbol, aunque también podríamos sentarnos a conversar sobre muchas otras diferencias, pero no tengo un café cerca y estoy seguro de que ustedes tampoco.

Era el momento de hacer las cosas bien, de sentar su nombre en la historia de este mágico deporte a través de hechos, de gambetas, de pases, de atajadas, de goles...

A pesar de haber despertado ante Bélgica, el tabaco del Pipa Higuaín se mojó en la gran Final, al recibir una asistencia inmejorable de de Kroos (eeeepa). Un tiro imperdonable fue el que terminó lanzando el jugador del Napoli a la portería de Neuer. Si bien es cierto uno está del otro lado del mundo sentado, sin sudar y tener la tensión/presión de estar en el partido más importante de su vida y es muy fácil cuestionar, pero a ese nivel y a esas circunstancias no podía ser admisible un fallo de esa manera.

Sergio Romero y un poste de Howedes terminaron de pintar la primera mitad de la jornada final. Alemania dentro del desempeño del juego fue levemente superior, con la posesión de la pelota y todo; pero Argentina tuvo para irse adelante con oportunidades que nunca se repetirían.

En el segundo tiempo con los inexplicables movimientos y la continuidad teutona se hicieron sentir durante el segundo tiempo, donde no hubo tantas aproximaciones ciertamente, pero donde los alemanes estuvieron siempre adelante con la iniciativa y con el balón por encima de todo. La dificultad de poder rebasar a la pareja de centrales conformada por Demichelis y Garay hizo que el partido se fuese hasta los tiempos extra.

Presión, tensión y un imperdonable gol que Palacio no aprovechó fue la tónica siguiente de los primeros 15 minutos del tiempo extra. De pronto, en el minuto 113 el único resquicio que dejó la pareja de centrales fue aprovechada por Schurrle para pasar el balón a Gotze, quien pudo rematar de buena manera para batir a Romero y colgar la cuarta estrella en el suéter alemán.

Ahora, unas observaciones de Alemania:

1. Parecía un cambio perdido el de Kramer, quien entró en el once titular tras la lesión de último momento de Khedira. Kramer salió a la media hora de partido y parecía que ese cambio quemado sería el fin de los alemanes. No fue así.
2. Los cambios. Una selección que se da el lujo de dejar en el banquillo a gente como Schurrle o Gotze sin duda está un paso más adelante de los demás, ¿o eso pareciera no?
3. El partido de Jerome Boateng. Toda la vida me ha parecido un defensor sobrevalorado, inclusive, durante la temporada 2013/14 se evidenciaron sus limitaciones en Liga de Campeones. Lo del domingo fue muy diferente, dejó completamente anulado a Leo Messi, realmente fue un gran responsable del logro final.
4. El conjunto. Se podrá hablar del trabajo de Kroos, Muller, Ozil, el propio Boateng... Pero el trabajo grupal opaco todo el nivel individual; siempre son importantes la individualidades, pero lo del conjunto de Low fue impresionante durante todo el Mundial.

Este equipo sembró una huella en Brasil, desde los fantasmas nuevos hasta su estilo de fútbol. Exquisitez.

Por el otro lado, tenemos las impresiones de Argentina:

1. La plantilla de Sabella. Ciertamente, la gente (incluyéndome) olvidó la ausencia de Caballero, Musacchio, Tévez, etc. al haber clasificado a la Final... Pero cómo hicieron falta durante este partido. Principalmente los recambios ofensivos fueron indispensables en un partido como éste.
2. La mala práctica de cambios. Al sol de hoy se sigue esperando un parte médico de Lavezzi por una lesión, pero nunca llegó, entonces, no hay justificación razonable para haber sacado al jugador del PSG en el mediotiempo, realmente no parece tener sentido esto, y, ¿para qué? ¿para meter a Aguero? El Kun no debió siquiera haber ido a la Copa del Mundo, y esto se reflejó durante toda la Copa del Mundo. Gago y Palacio, para qué hablar...
3. Sin gasolina. Lo mejor de la albiceleste fue durante todo el torneo la defensa, cosa que no se esperaba en la previa del torneo. Sacando a Fede y poniendo a Demichelis al lado de Garay fue lo mejor que pudo hacer el técnico argentino, no olvidando tampoco el trabajo excepcional de Zabaleta y Rojo conteniendo. Aspirando a los penales, fue muy difícil aguantar el físico.
4. Messi. No hubo Lío en Río como Francisco lo pidió antes del torneo; no me voy a comer a Messi por lo hecho en el resto del torneo, ya que fue muy bueno, empezando por goles hasta por sacrificio grupal... Pero en una Final de Copa del Mundo no se puede tener una actitud como la que tuvo el astro. Su última oportunidad de figurar en estas instancias.
5. El error. Por lo menos tres goles tuvo la selección sudamericana que no pudieron aprovechar ni Messi, Higuaín o Palacio, imperdonables. Hablar también del gran jefe Mascherano, quien jugó de gratis por la cantidad de golpes que dio en esta Final y porque no pudo ser tan importante como antes, siendo impreciso con los pases y le robaron los balones de manera muy fácil.

A pesar de haber vivido un gris partido en semifinales demostraron lo que se es necesario para tocar las estrellas en el fútbol, pero no tuvieron la capacidad de replicarlo en la gran Final. Quedará para el resto de los tiempos en la mente de los jugadores y los aficionados que tanto apoyo dieron en tierra enemiga.

2014, similar a 2010

Un buen amigo me decía que hubo muchas similitudes de esta con la Final del 2010: el equipo que tuvo el balón lo intentó, no pudo y tuvo que resolver en tiempos extra casi al suspiro del fin; el otro equipo, a pesar de no tenerla y verse limitado por momentos, tuvo las más claras del encuentro. Totalmente cierto.

Se habló mucho de este año sobre el trabajo del Atlético Madrid como modelo a seguir para los próximos años del fútbol mundial, un estilo donde lo importante sólo era ganar, no importa cuan amarrete te vieras. Pero el principal protagonista, por ser el torneo más importante de todos, es el fútbol básico: el pase, la pared, la posesión del balón, el disfrutar lo que se hace.

Sí, debemos agradecer a Alemania por haber ganado con justicia y con buen fútbol este torneo. Gracias a todos ustedes por compartir conmigo durante este torneo tan especial, muchísimas gracias amigos.

Cargando la Pipa


Dos imágenes tristes del fútbol se encontraban en la cancha, imágenes con similitudes muy marcadas, que no necesitaban descripción para enseñar al mundo su pobre presente. A pesar de las similitudes, era innegable una diferencia: una estaba obligada a competir por el Mundial, mientras que la otra se limitaría a aportar buen fútbol al espectáculo.

Al llegar a este partido y con lo antes mencionado, quedaba claro algo: este no era el tope futbolístico, de ninguno de los dos equipos, por lo cual había que esperar un despertar necesario por la peligrosidad que representaba el equivocarse en una instancia como esta.

Luego de que el árbitro Rizzoli diera el pitido final, los sudamericanos se pudieron meter a semifinales después de 24 años con todo mérito. El rival mostró demasiadas falencias y limitaciones que no lo hicieron el rival que mucho se esperaba.

Mejoría a coste Di María

Se vio la mejor versión de Argentina en toda la Copa del Mundo. Si hay algo que reconocer, es que Alejandro Sabella fue muy acertado en los cambios del equipo inicial (Biglia por Gago, Demichelis por Fede Fernández y el obligado de Basanta por Rojo), reemplazos que tuvieron mucho peso en el encuentro y en las salidas que se les bloquearon a los Diablos Rojos.

Fue la mejor versión de este equipo y apenas ganó 1-0... A pesar de las escasas oportunidades dadas en el partido, se vio a una albiceleste cómoda en la cancha, con muchas libertades y espacios para jugar de manera horizontal o de proyectarse de manera inmediata hacia adelante. La traducción de este dominio y mejoría en resultado se dio cuando Gonzalo Higuaín aprovechó el rebote que la defensa belga dejó en el medio y pudo rematar hacia la portería de Courtois, quien no pudo hacer nada en esta jugada.

La mejoría del equipo tuvo sus bajas. Messi ejerció una labor más sacrificada atrás que de costumbre y buscaba en todo momento a Ángel Di María para los piques desestabilizadores. Lamentablemente, en una de estas jugadas rápidas el fideo termina desgarrándose y se pierde la mejor referencia ofensiva que tenía este equipo para lo que resta del Mundial. Trabajo complicado el de Sabella en encontrarle recambio.

Hazard, la desesperanzada promesa del torneo

Una fase de grupos que rozó en lo impresentable pareció olvidarse ante Estados Unidos, pero se volvió a presentar esta imagen ante Argentina. Marc Wilmots y su legión de jóvenes jugadores defendió hasta donde pudo los colores de la selección de Bélgica.

A pesar del decoroso trabajo realizado, es pertinente señalar las principales falencias de este equipo belga, tanto en el partido de este sábado como en todo el torneo:

 1. Kompany, Vermaelen, Alderweireld, Vertonghen... A pesar de los nombres lució muy mal la zaga defensiva belga; muchas imprecisiones y conductas indeseables por parte de estos defensores a estos niveles de fútbol. El único rescatable de esta línea es el veterano Daniel van Buyten, quien dejó todo en la cancha durante los cinco partidos y debe ser el ejemplo a seguir de esta joven camada de futbolistas.
 2. Axel Witsel y Kevin De Bruyne estuvieron muy solos durante el torneo. Fueron los únicos que lograron tocar el balón y organizar algo de fútbol ofensivo.
 3. Ni Lukaku, ni Origi, ni Hazard, ni Mirallas... El único volante/delantero que dejó en pellejo en la cancha por los belgas fue Dries Mertens. La compañía hizo mucha falta durante estos partidos al jugador del Napoli.

Fumar es nocivo para la salud, pero los argentinos pueden cargar de tabaco la pipa del triunfo y volver a celebrar una aparición en semifinales, que a pesar de todo, se la han ganado con creces.

El de siempre, sin sofocarse


Los primeros cuartos de final se dieron en la calurosa mañana del viernes en el Maracaná, donde los teutones se impusieron a los galos en un partido donde el principal ausente fue el espectáculo. En esta sencilla línea podría concluirse el análisis de este partido, pero realmente se hace pertinente darle un pequeño vistazo a lo que se dio en Río de Janeiro.

Trabajar sin aire acondicionado en la oficina no es problema... Claro, si no tienes a treinta personas alrededor de ti inhalando y exhalando el mismo dióxido que tú. Imagínense ahora, jugar al mediodía de Río de Janeiro, correr sin parar, pelear cuerpo a cuerpo por lo menos con 14 hombres durante ese tiempo, sentir el calor de los miles de aficionados que están en el feudo para apoyarte o para fastidiarte la vida. Es complicado, realmente complicado.

Alemania, muy pragmática

Conforme al oleaje de intensidades, Alemania subió por las bandas y por el centro del campo. El gol tempranero de Hummels no fue excusa para buscar aumentar la ventaja durante gran parte del encuentro, se vio un equipo de Die Mannschaft muy maleable/adaptable a las circunstancias.

Este pragmatismo que Low ha implementado en el equipo teutón no molesta, ya que busca reservar energías hasta cuando más se pueda; aunque de todas formas genera cierto descontento por el tipo de problemas que le puede acarrear, puntualmente con los casos de remates a última hora de partido que sean decisivos si no se ha podido/querido solucionar todo antes.

Del otro lado de la cancha estuvo Francia, equipo que poco pudo hacer de cara a la pasividad del rival. Las pocas oportunidades que tuvo el conjunto de Didier Deschamps terminaron en las manos de Manuel Neuer, quien reiteró su condición de líder nato. La defensa y el mediosector se vio desarticulado completamente, pasando por un dubitativo Varane hasta por un inexistente Cabaye en labores ofensivas. La ausencia en las jugadas peligrosas de Griezmann fueron factor importante también para que este equipo galo no pudiese hacer las cosas bien.

Al final, aparece Alemania, como de costumbre haciendo las cosas muy bien, sin sofocarse ante un equipo nulo como lo fue Francia. ¿Será el momento ahora sí de los Tricampeones?

Decime que se siente


Las esperanzas de un pueblo sediento de gloria se esfumaban en la cancha este martes. La gloria no buscada no era por la escasez de la misma, sino por el deseo de lograrlo en terreno rival. Luego de 90 minutos de mucha zozobra el equipo argentino veía frustrado su camino en el Mundial ante la posibilidad de ser eliminado por un equipo inferior, pero con un portero como Benaglio jugando como de costumbre.

El aliento, lágrimas y sollozo de 70 mil almas que viajaron al territorio enemigo y 41 millones más fueron los principales protagonistas de esta velada no tan cálida y tampoco muy húmeda. Los europeos cerrados atrás y los sudamericanos tratando de abrir el candado defensivo sin éxito, aunque también con poca convicción, pero de todas formas, se buscaba.

Cuando el árbitro señala el final de los 90 reglamentarios, las caras largas se empezaban a ver, no sólo por la decepción de no haber cerrado el encuentro a tiempo, sino también por el temor que existe a cometer errores en una instancia donde la mente y el cuerpo no se conectan muy bien. 

Tres minutos antes del inicio de los que parecían inminentes penales, el genio frotó la lámpara con una jugada donde por el centro haló marca de cinco defensores para hacer el pase filtrado a Di María para anotar el gol que tanto buscó el jugador del Real Madrid durante el partido. El merecido éxtasis del triunfo.

El peligro del cauteloso

La selección de Suiza afrontó este partido con la presión de enfrentarse a un grande pero con la convicción de hacer las cosas bien, que en otras palabras podría verse como no equivocarse. Diego Benaglio se lució como de costumbre bajo los tres palos, amargando una y otra vez la alegría albiceleste; la defensa que más de un dolor de cabeza le dio a Hitzfield durante la fase de grupos se vio notablemente más sólida con el ingreso al once del joven Fabian Schär, juvenil que mucho se pedía durante la fase de grupos en este torneo.

Suiza debió perder en los 90'

Debieron perder en los 90, pero supieron aguantar hasta el final, inclusive atacando con mucha convicción luego del gol argentino. Como anécdota, de todas las críticas que se puede llevar Sabella y su convocatoria, una que debe retractarse todo el que ve este deporte debe ser la de Chiquito Romero, que de chiquito no ha mostrado nada en el torneo.

El encuentro se definió por una jugada donde dos genios aparecieron, punto. Es innegable la realidad de lo pobre que se ha visto Argentina, pero este es un tema bastante viejo y que no era necesario esperar este partido para notarlo. Con mucha alma, corazón y cojones, estos guerreros pueden cantar con sus aficionados el ya famoso ''Brasil, decime que se siente...'' a pesar de las imperfecciones y temores.
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