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Inter Miami jugará en Panamá en su pretemporada 2025

Inter Miami ha anunciado su calendario completo para la pretemporada 2025, titulada “The Americas Preseason Tour”. El equipo liderado por Lionel Messi se enfrentará a cinco rivales en diferentes países de América del Norte, Central y del Sur, en preparación para una temporada histórica, que incluye su participación en el Mundial de Clubes de la FIFA, la Copa de Campeones de Concacaf, la Leagues Cup y la Major League Soccer.

La gira comenzará el 18 de enero en Las Vegas, Nevada, donde Inter Miami se medirá al Club América, tricampeón de la Liga MX, en el Allegiant Stadium. El equipo luego viajará a Lima, Perú, para enfrentar al Club Universitario de Deportes, bicampeón de la Primera División peruana, en el Estadio Monumental el 29 de enero.

Posteriormente, el club hará escala en Panamá el 2 de febrero para enfrentarse a Sporting San Miguelito en el Estadio Rommel Fernández. El tour continuará en Honduras el 8 de febrero, donde se medirán al Club Deportivo Olimpia, uno de los equipos más laureados de la región, en el Estadio Olímpico Metropolitano de San Pedro Sula.

La gira concluirá el 14 de febrero con un duelo contra su rival estatal Orlando City SC en el Raymond James Stadium en Tampa, Florida.

El presidente de operaciones de fútbol, Raúl Sanllehí, destacó la importancia de estos partidos para preparar al equipo de cara a los retos de 2025. Además, esta gira será una oportunidad única para que miles de aficionados en América disfruten de Lionel Messi y sus compañeros de equipo, como Luis Suárez, Sergio Busquets y Jordi Alba, en acción.

Próximamente se anunciarán los detalles sobre la venta de entradas para estos emocionantes encuentros, que prometen ser una fiesta futbolística en el continente.

Subastarán la servilleta que marcó el destino de Lionel Messi

El emocionante viaje de Lionel Messi desde su natal Argentina hasta convertirse en una leyenda del fútbol mundial comenzó con un humilde acuerdo sellado en una simple servilleta. En diciembre de 2000, cuando Messi apenas contaba con 13 años, el entonces director deportivo del FC Barcelona, Carles Rexach, plasmó sobre esta modesta superficie el compromiso de darle la oportunidad de unirse al club catalán.

Ahora, este preciado documento está listo para ser subastado en Londres por la asombrosa suma de 348.000 euros. La servilleta, guardada durante años por el agente argentino Horacio Gaggioli, se ha convertido en un tesoro histórico del fútbol. Aquellos que se adjudiquen este valioso recuerdo tendrán la oportunidad de presenciar de primera mano la firma de Messi, junto con la de Rexach, en este pedazo de papel que cambió el curso de la historia futbolística.

La subasta, organizada por Bonhams, ha despertado un gran interés entre los aficionados al fútbol y los coleccionistas de tesoros deportivos. El evento, que comenzó el día de hoy a las 12:00, se extenderá hasta el 17 de mayo, brindando a los fanáticos la oportunidad única de poseer un fragmento tangible de la extraordinaria carrera de uno de los más grandes futbolistas de todos los tiempos.

Líneas de tres


Berlín fue testigo de la última coronación a nivel continental del Barcelona ya casi dos años atrás. La primera temporada de Luis Enrique al mando del conjunto catalán no pudo dejar a nadie indiferente, ya que además de los títulos el equipo mostraba una sinergia tan similar a la vista en la época de Pep Guardiola, que se esperaba volver a ver a un equipo como pocos nuevamente. No ha sido así y el tiempo se auto-otorgado la razón con respecto a múltiples cosas, como por ejemplo la premisa de que nada perdura para siempre, ni siquiera lo que uno puede considerar como puramente inquebrantable.

Ejemplo claro de esto, la idea de fútbol culé. Plantearse compromisos con una línea de tres en la defensa era algo que hace año y medio hubiese parecido un completo disparate, formación que parecería mucho más obvia para el rival que tendrán de turno en esta ocasión. A pesar de lo que costó la adaptación, parecería una idea no tan descabellada y cónsona con el presente de un equipo que le cuesta mucho generar fútbol y ve limitado su juego a la explosividad de los tres delanteros que tiene adelante. De cara a este partido salir con la idea tan discutida parece el camino a seguir, sin embargo, no puede olvidarse de la clase de recursos que tiene el equipo que estará recibiéndolos en este compromiso de ida.

Habiendo aprendido y renovado, en cuanto a nombres mas no en edades, la Juventus es otra. Como en pocas temporadas recientes se ha dado, los dirigidos por Massimiliano Allegri se ven como serios contendientes al título, ya que más allá de la amplia plantilla, el desarrollo de su juego no es mezquino y puede poner en predicamentos a cualquiera que se les ponga en frente. Una línea de tres antes de Higuaín conformada por Mandzukic, Dybala y Cuadrado aportan desequilibrio así como apertura de espacios para construir paredes a espaldas de los rivales que dejen bien posicionado a quien se encuentre ubicado en los últimos 15 metros de la cancha. Sin presión, no hay acción y esto lo tiene muy en mente el equipo italiano de cara a este partido.

Más allá de las dudas que recientemente tienen los españoles, el mayor clavo con el que deberán enfrentar este partido será la baja de Busquets que está suspendido. No hay ningún futbolista en el centro del campo del Barcelona que tenga sus capacidades de recuperación así como de distribución. Si la Juventus consigue presionar exitosamente a quien ocupe este puesto, quien seguramente será André Gomes, no debería ser descabellado pensar en una victoria cómoda por parte de la Vecchia Signora en su propio feudo. Será un partido para no perderse, en donde las líneas de tres serán factores indispensables para poder leer al vencedor de este compromiso.

Adaptarse cuesta


Desafortunadamente muy pocos equipos hoy en día pueden presumir de cargar a donde vayan la estela de determinado estilo de juego que les de resultados efectivos. Uno de esos clubes es el FC Barcelona, que durante los últimos ocho años han forjado una identidad futbolística envidiada por muchos y admirada por otros. Siendo la constancia la mejor fórmula para el éxito, tanto en este deporte como en la vida misma, mantenerla es algo que, por más detractores que se puedan tener, es algo muy difícil de hacer y debe ser digno de, por lo menos, respeto. Respeto es algo que los blaugranas se han ganado con creces gracias a su vistosa forma de jugar y principalmente por los títulos y números absurdos que ha conseguido en el camino.

No cabe duda que el camino hasta todo lo conseguido por los actualmente dirigidos por Luis Enrique ha sido bastante largo, pero que han dejado una huella en la consecusión de todos los objetivos. Pero como nada dura para siempre, dentro del fútbol no hay excepción de ello. A pesar de que el 2016 terminó con un título de Liga y Copa del Rey en sus vitrinas, la última mitad del año para el equipo de la Ciudad Condal ha arojado más sombras que luces, sombras que tienen miras a ser de largo plazo. La primera mitad de la temporada fue el inicio del descenso. Tras ganar el Mundial de Clubes, una primera mitad excelsa y la MSN haciendo estragos, la misión del equipo era repetir la Champions League y ganar sin mayores altibajos la temporada redonda en Europa.

El agotamiento que atacó al conjunto madrileño la temporada anterior después de hacer el viaje largo tras hacerse Campeones mundiales de clubes hizo, al entender de todos, la mella física y futbolística que después traería como resultado debacles en todos los frentes, los cuales se pudieron salvar por los arrolladores últimos seis meses del 2015. Caer eliminados ante los pupilos del Cholo Simeone en Liga de Campeones en los cuartos de final sería fatal, ya que aparte de representar el final de la participación del club en la carrera por repetir título, el resto de los equipos rivales empezaron a entender el camino de romper y presionar. Ese entendimiento táctico se le sumaron los desgastes de puntuales figuras como Andrés Iniesta e Iván Rakitic en múltiples aspectos hizo posible que las cualidades del equipo se vean disminuídas a depender únicamente lo que hagan los tres de arriba y los esfuerzos de Sergio Busquets.

Dependiendo en gran medida al desequilibrio que genera el '10', los goles y victorias se mantuvieron el ataque culé donde Luis Suárez y Neymar también han tenido una cuota interesante de participación. De entre todas las interrogantes que esto generó, una premisa sencilla explicó un verdadero problema: cuando el centro del campo se sintió cansado por primera vez, la ausencia de Xavi que se había despedido de la institución la temporada anterior era muy, pero muy evidente. Un equipo sin ideas ni fluidez de cara a la temporada siguiente debía procurar seguir buscando talento que de alguna u otra forma hicieran menos evidentes las fallas que estaban apareciendo. Como poco de costumbre es, el Barcelona hizo una serie bastante elevadas de inversiones en diversos futbolistas que debían aportar mucho en base a los perfiles que iban presentándose.

Sacando de esa lista a Samuel Umtiti, que ha dado muestras que puede trabajar para tener un futuro bastante bueno, las nuevas incorporaciones para la plantilla no han terminado de convencer en ser los refuerzos que necesitaba este equipo. A la espera de lo que puedan hacer en la segunda mitad de la temporada, hay dos puntos que son necesarios ponerlos al análisis. En primer lugar, Dani Alves. Tras ocho años defendiendo los colores blaugranas, el lateral brasileño emigró a la Juventus. Un lateral que no sólo aportaba subida y marca férrea, sino que además era el compañero ideal de Messi. Cuando no estuvo la media cancha del club para asistir al argentino, el único futbolista que conocía los tiempos ideales, la visión requerida para preveer los movimientos y por sobre todas las cosas, el talento necesario para ser el mejor compañero de Leo.

Su ausencia la están resintiendo mucho, una baja que con Sergi Roberto o Aleix Vidal no se puede subsanar dada la profundidad de juego que aportó el veterano lateral. Una herida que si se analiza con detenimiento es una herida para largo plazo si no se subsana oportunamente. Después de esto, se puede analizar ahora el segundo punto. Denis Suárez y André Gomes fueron los elegidos para aportar relevo a una mediacancha abatida por las lesiones, teniendo como infructuosos los intentos hasta el momento de encontrar una estabilidad que se la brinde el centro del campo. La inestabilidad siempre trae resultados adversos, lo que claramente empezó a suceder con la forma en el que el Barça ha tenido que ir desarrollando su fútbol a lo largo de la campaña, con proyecciones más frontales directo hacia los pies de los tres de arriba o solamente de Iniesta cuando está en condiciones para jugar.

Cuando no son las proyecciones largas, el centro del campo no ofrece la solvencia que en otros momentos lograba, debido principalmente a que los espacios entre ellos y la última línea del equipo se evidencian con el transcurso de los encuentros, en lo que ahora es un centro del campo con más vocación más recuperadora que creativa. Esto hace pensar seriamente en la posibilidad de que el equipo se encuentre en un proceso de cambio de mentalidad, dado que los nombres y capacidades actuales no son iguales de las que en algún momento se tuvieron; quizás sea excesivamente alarmista asegurar a estas alturas que ya ese cambio de propuesta futbolística es una realidad, pero tampoco se puede pasar por alto que es una posibilidad que está tomando mucha forma en las filas del equipo de Luis Enrique.

Si no existe una propuesta más acorde a lo que tradicionalmente se conoce, ni siquiera cargarle todo el peso del fútbol a Leo Messi será suficiente para combatir a escuadras que en otros ámbitos distintos al toque de balón estructurado que el Barcelona ha ofrecido en los últimos años, por lo que esto representaría un inminente bajón de este equipo hasta que vuelva a encontrar nuevamente el camino que se le de como el más conveniente para jugar. En caso tal de que estas falencias que se ven hoy en día son el camino a seguir para ellos, entonces deberán considerar que adaptarse a una nueva idea siempre cuesta; se podrá lograr el cambio de chip en algún momento, pero lo cierto es que si este es el camino que han elegido, les va a costar.

Años dorados


Como era de esperarse, el Balón de Oro al mejor jugador del 2015 es para Leo Messi. Ha ganado con mucha contundencia las votaciones, muy por encima de Cristiano y Neymar, el tercer miembro del podio este año en las votaciones finales. El anuncio final creo que no sorprende a nadie, lo realizado por el astro argentino para impulsar un año memorable del Barcelona con goles y asistencias le habían dado todos los créditos necesarios para hacerse con el título.

Alguna vez lo dejé claro, pero por si acaso lo hago nuevamente: el Balón de Oro ha ido perdiendo su nivel hasta ser un torneo de popularidad. El Capitán de la selección de Vanuatu tiene el mismo peso de voto que Gigi Buffon o Iker Casillas, entendiendo que hay pocas cosas que se vean por aquellos lares que los partidos de Champions League o enlatados de internet que ponen jugadas muy puntuales.

Un concurso de popularidad, en el cual el más popular hoy por hoy es Messi. Si no establecen de una vez por todas el criterio con el cual se eligen a los futbolistas del podio, esto no dejará de suceder y cada año el premio seguirá perdiendo la credibilidad que tenía cuando el diario francés era el encargado de manejar de forma independiente.

Sulfura mis pensamientos el ''sistema'' en el cual se eligen los premios de esta índole. Aunque, más allá de las observaciones que se merezca un ente como la FIFA, creo que el día está para apartarnos un poco de sus interminables arbitrariedades y decisiones que ya causan risa, para no ponerse a llorar. Este galardón es una verdadera desgracia, al igual que la manera en la cual se computan los datos del ránking de selecciones nacionales, pero sea como sea, esto no debe ni puede manchar la imagen del homenajeado de la noche.

Cinco ya son los títulos de esta característica que registra Leo en su haber, volviéndolo a conseguir tras dos años en el que CR7 dominó los votos y parecía encaminar nuevos años de hegemonía, aunque a corto y mediano plazo no ha logrado ser así.  El astro argentino supo ponerse nuevamente la camiseta de '10' y orquestar un año memorable para la entidad blaugrana, además de haber llegado hasta la final de la Copa América, torneo, al igual en el Mundial, donde mucho se le cuestionó.

Lo cierto es que todos no quedan contentos con esta decisión, claramente hay detractores y aficionados, algo que lógicamente hace de este deporte tan espectacular. Más allá de cuestión de gustos, creo que a estas alturas de la vida se hace bastante complicado buscarle la quinta pata al gato cuando se habla de Messi.

Leo representa el fútbol, desde su concepción más básica. Cada vez que salta a la cancha irradia una sensación de comodidad y felicidad, evidenciando la manera en la que disfruta cada instante de lo que hace; vive para hacer quiebres, túneles, cambios de ritmo... en fin, todo aquello que nos hace recordar que esto no es un deporte para 'cuadrados' lo consigue todas las semanas.

Es un gusto verlo participar. Ese juego de potrero, de donde realmente nace y se concibe el fútbol de la manera más armónica posible, se ve reflejado cada vez que el rosarino pisa un terreno de juego. Verlo gambetear y hacer jugadas que para cualquiera de nosotros serían imposibles me recuerdan que este negocio, en el cual lamentablemente se ha convertido el balompié, va más allá de los intereses de dirigentes de federaciones o clubes, su esencia es disfrutarlo.

Messi es sinónimo de fútbol. No hay mejor exponente de este deporte que el argentino, al cual me atrevo a decir ha sido, es y será el mejor jugador que veré en los años que tenga de vida. Han sido temporadas memorables, pero sobre todas las cosas, han sido años dorados con Leo en la cancha.

Saciar la sed


No podía darse a esperar más. Cinco años para unos, una vida para otros. La gran final de la Copa América era la oportunidad esperada para las dos selecciones que, con argumentos y circunstancias diversas, habían sido los que mejor imagen habían dejado, aparte del combinado peruano claro está, que cerró su participación con el honroso tercer lugar.

Las semifinales se dieron en circunstancias indudablemente distintas, siendo el equipo local el que más sufriese para hacerse con la plaza en el partido decisivo, superando a duras penas a Perú en un duelo donde se mostraron las falencias en transiciones defensivas. La visita, el equipo grande, por su parte capitalizó mucho mejor sus energías y capacidades para golear a la selección paraguaya, dejando una performance digna del favorito al título.

Con las críticas del bajo nivel a rasgos generales de toda la competencia, estos dos equipos querían marcar la diferencia en la gran final, con el fin de alejar lo más que se pudiera la sombra de un torneo bastante gris. Grises presentaciones e inclusive algunos grises aforos, pero el sábado era imposible que todo lo que saliera de Santiago no fuese prioridad nacional y por supuesto mundial. Dos equipos con la afición que siempre vibra y late como un solo corazón que bombea esperanzas y euforia.

Wilmer Roldán pitaba señalando el arranque del compromiso; la fiesta había empezado. Tras los incesantes cuestionamientos por los arbitrajes cada vez que los chilenos salían a la cancha, la presión de todo estaba sobre el colombiano, quien durante lapsos dio la impresión de hacer un trabajo correcto, hasta que los locales empezaron con el juego exageradamente brusco. Un factor que a medidas discretas se podría decir que influyó en el desenlace del partido.

Chile. Era el conjunto local quien llevó más peligro a la portería rival con los incesantes avances que empezaban desde la línea del medio, en una recuperación para el pase diagonal, expectantes siempre de la posibilidad de un avance con claridad de Alexis Sánchez y compañía. No había claridad, pero el avance local se estaba dando.

La férrea marca sobre figuras puntuales argentinas sirvió para centrar la mentalidad del equipo en otro tipo de asignaciones durante los 90 minutos. Golpes sobre Messi, que no encontraba su identidad y pista sobre la cancha. Parecía que era cuestión de tiempo y espacios para que el genio frotase la lámpara y pudiese sacar el resultado para el equipo de Martino, pero esto nunca sucedió.

Transcurrieron los minutos y los locales fueron mucho más, más en empuje pero no tanto en calidad futbolística. 120 minutos transcurrieron sin mayor éxito para ambos equipos, llegando a los penales y con Higuaín nuevamente como protagonista, los locales se harían con el título.

Entre decepción y lentitud, se llevó el final de un torneo que parecía tener cantado desde el inicio de la temporada. Finalmente, Chile pudo saciar la sed de gloria de una generación que tanto prometía desde el proceso de cara al Mundial de 2010.

Aprender y suspirar


Cuatro caminos distintos se enfrentaban en las semifinales del torneo en Chile. La incapacidad de mostrar un espectáculo más acorde a la categoría del torneo ya era menos prioritario, ganar o ganar era el único resultado admisible, indiferentemente del favoritismo, en estos torneos cualquier cosa puede suceder.

Lo mejor de Sudamérica se iba a presentar en Santiago y Concepción, pensando en lo irónico y en cierta medida lamentable que suena eso luego de todo lo vivido en estas semanas. Sentarse a valorar el porqué del bajo nivel y las razones pueden ser muchas, pero algo que en definitiva no se puede poner en duda el profesionalismo de los jugadores, que a pesar de las frustraciones e incapacidades afrontaban el torneo.

Se hace inevitable igualmente el valorar lo visto en los cuartos de final, donde ciertamente hubo una constante de intensidad y ritmo, pero hubo detalles positivos que se llegaron a resaltar porque a simple vista se podían percibir. Los dos siguientes compromisos también arrojan conceptos muy puntuales de cara a la gran final.

Chile 2-1 Perú

Una semifinal muy esperada, donde el conjunto local, en base al fixture que había sido programado , partía como favorito ante la selección dirigida por Ricardo Gareca. Iniciado el compromiso, los peruanos tendrían complicaciones mayores debido a la expulsión de Carlos Zambrano tras una falta que ha generado opiniones muy encontradas.

El momento anímico evidentemente debía ser para el conjunto local, pero los pupilos de Sampaoli no encontrarían en la superioridad numérica esa ventaja para contrarrestar el trabajo de un equipo muy aplicado como el peruano, que con los minutos iba presionando las salidas y echando hacia atrás a la línea defensiva local, generando imprecisiones y ocasiones que Paolo Guerrero no podría llegar a tener de todo claras. No estaba siendo el partido tan esperado por la afición ni por el equipo.

Se abría el marcador en Santiago por medio de Eduardo Vargas cerca del final de la primera parte, calmando un poco las cosas en la cancha de cara al complemento. Lo que no se esperaban los locales era la convicción con la que habían salido los visitantes, nuevamente con la facilidad de recuperación en el medio y generando ocasiones rápidas, llegando a forzar un gol de propia puerta de Gary Medel. La justicia había llegado en el partido para quien tanto lo intentó, pero no duró mucho cuando Vargas hace un remate espectacular, gol propio de otro partido, que volvería a marcar la diferencia en el marcador y sería definitivo.

La oportunidad ahora está allí para Chile, pero deberá corregir con mucha prisa las falencias que el combinado peruano desnudó durante este compromiso, esencialmente con la defensa, la cual tendrá un trabajo muy pesado con el volumen ofensivo de Argentina si no vigilan bien sus espacios y los contenciones no ofrecen coberturas del todo seguras arriba. Los peruanos se van con la frente en alto tras hacer un torneo muy digno, de los que mejor impresión ha dejado en la Copa América.

Argentina 6-1 Paraguay

Los equipos que más cuestionamientos y opiniones generaban eran Argentina y Paraguay en la última semana, uno por el flojo trabajo mostrado a pesar de toda la calidad contenida en su plantilla; otro por haber eliminado a Brasil y por tener a un viejo zorro como Ramón Díaz en el banquillo, quien había sido bastante conservador con el estilo de juego guaraní, pero cuyo pragmatismo lo ha vuelto un arma muy letal.

Con intensidad se daba por iniciado el compromiso, donde el conjunto guaraní estaba provocando muchos problemas a las últimas líneas argentinas, dando mucho volumen de juego para desequilibrantes como Lucas Barrios, pero sin mayores éxitos en la misión de abrir el cerrojo en la portería de Sergio Romero. Cuando la albiceleste logró tomar un respiro dentro de la cancha, los dos primeros goles de la noche cayeron. Lucas si apareció, pero su tanto llegó muy cerca del final de la primera mitad, haciendo imposible explotar aún más el momento anímico.

Dos minutos después del arranque del complemento, Di María lograba el tercer tanto para Argentina, afectando evidentemente las circunstancias del compromiso. El afán paraguayo de buscar espacios terminaron inclinando la balanza para quien tenía el peso ofensivo, y a un inspirado Leo Messi que con tres asistencias y diversos chispazos de su categoría. 

Seis goles marcaron el camino argentino a la gran final en Santiago, donde el conjunto local los espera, en un compromiso donde las cualidades ofensivas mostradas en estos partidos y los pasajes defensivos dejan mucho que pensar.

Deducir detalles en base a un solo partido es algo mas que irresponsable, pero en base a las circunstancias, donde el espectáculo ha sido el mayor ausente. Sin embargo, los dirigidos por Martino apuntan a la excelencia, una excelencia que deberá conseguirse en base a los suspiros soltados en los últimos compromisos y ante todo, las lecciones que evidentemente no han dejado de darse en el partido a partido.

Cuatro episodios de Copa América


La fiesta más antigua del fútbol a nivel de selecciones se está llevando a cabo, celebrándose hoy mismo el arranque de los cuartos de final con el choque entre Chile y Uruguay, es necesario recapitular lo sucedido en las anteriores semanas donde el fútbol ha estado presente, en diferentes estados y formas, pero es indudable que ha estado presente.

Se hace prudente entonces revisar a pinceladas largas los sucedido en esta fase de grupos, donde esos estados de fútbol pueden presentarse y exponerse en diversos cuadros, escenarios o episodios, que han marcado definitivamente lo que han sido 18 partidos.

I.

Cuando en el segundo compromiso del torneo, bolivianos y aztecas empataban sin goles en un partido donde a pesar de las ocasiones desperdiciadas, el ritmo del compromiso no fue el ideal, uno arrancaba con temor a fallar en el espectáculo. Posteriormente partidos como el Uruguay-Jamaica, donde el ritmo fue bajo, Colombia-Venezuela sin mayores sobresaltos, Argentina-Uruguay tan esperado, el Perú-Colombia de este pasado domingo... Discreción con el espectáculo hasta más no poder.

La temporada fue larga para la gran mayoría de los jugadores sudamericanos, es evidente que el agotamiento físico es una realidad de cara a esta competencia, pero lo mínimo que se le puede y debe exigir a selecciones de este calibre es meterle más intensidad a los compromisos y evitar los fastidiosos y antifúbol pelotazos. Muchos problemas pasaron los equipos grandes para poder demostrar sus capacidades de juego, tanto a nivel colectivo como individual.

Entregarse reservadamente en el partido a partido, podría titularse el primer episodio de esta competencia.

II. 

El mayor problema del fútbol después de los dirigentes son los árbitros. Haber abusado del beneficio de la duda durante los últimos cinco años en decisiones arbitrales han imposibilitado que el público tenga confianza en la buena voluntad de los encargados de impartir justicia en los diversos compromisos. Durante la presente copa han existido fallos arbitrales, unos más puntuales que otros, pero aunque parezca mentira, no son el núcleo principal de este episodio de la competencia.

Las decisiones y la permisión con la que se encargan de dirigir los partidos han dado lugar a las molestias y frustraciones propias del calor de los partidos, pero han sido llevadas al mayor extremo por múltiples futbolistas, dejando partidos ríspidos con constantes confrontamientos. El sentir de la impotencia, de la rabia no dejó de ser una constante en esta fase inicial.

Aquella imagen de Neymar en el compromiso ante Colombia es la principal postal de este episodio de la Copa América, al cual podríamos titularle sin mayores problemas Las frustraciones de once, no olvidando la constante molestia colectiva en los diversos compromisos.

III.

Parte fundamental del fútbol es la sorpresa que puede llegar a presentarse en un momento dado; si ya se supiera quién ganará y por cuanto ya no habría sentido para sentarse por 90 minutos frente al televisor. Afortunadamente dentro de la discreción con la que se ha jugado la mayoría de la ya finalizada fase de grupos, hemos podido observar interesantes hechos o equipos que no entraban en el plan inicial de que pudiesen ofrecer algo más allá de lo esperado.

A pesar de su eliminación, Jamaica vendió caras sus tres derrotas, demostrando en fases puntuales de los compromisos sus pobres cualidades futbolísticas, que pudieron haber cambiado su suerte de tenerlas un poco más afinadas. El caso puntual de Bolivia, que fue un equipo al cual la buena fortuna le acompañó, pero igualmente tuvo la disposición necesaria para hacer goles que le han llevado hasta los cuartos de final.

De sorpresas en Valparaíso se puede titular este episodio de la competencia, haciendo alusión a la sede donde el conjunto boliviano dio la sorpresa ante la selección ecuatoriana.

IV.

Como parte elemental de la competencia, es imprescindible remarcar los encuentros que nos hicieron suspirar, ya que fueron muy pocos y valen la pena recordarlos. El pasado 15 de junio arrancaba la segunda jornada de la fase de grupos en el grupo A con dos compromisos que sin lugar a dudas fueron los puntales de todo el espectáculo visto hasta ahora.

Ecuador 2-3 Bolivia y Chile 3-3 México fueron partidos que tuvieron de todo: atajadas, golpes, emoción, errores, suspiros, amonestados y goles por supuesto. Muchas veces los goles no reflejan lo vivido dentro de la cancha, pero en estos compromisos la incertidumbre y las ocasiones dieron fe de sus marcadores. Igualmente se pueden mencionar sin problemas los partidos Uruguay 1-1 Paraguay y Argentina 2-2 Paraguay, siendo el segundo tiempo de este último muy intenso por la verticalidad de ambos equipos.

Chispazos de grandeza se han dejado ver en este episodio de la Copa América, donde el espectáculo en general ha sido bastante pobre, pero queda la esperanza de que las cosas mejoren, de que estos futbolistas élite den lo mejor de sí en tan histórico torneo.

Decime que se siente


Las esperanzas de un pueblo sediento de gloria se esfumaban en la cancha este martes. La gloria no buscada no era por la escasez de la misma, sino por el deseo de lograrlo en terreno rival. Luego de 90 minutos de mucha zozobra el equipo argentino veía frustrado su camino en el Mundial ante la posibilidad de ser eliminado por un equipo inferior, pero con un portero como Benaglio jugando como de costumbre.

El aliento, lágrimas y sollozo de 70 mil almas que viajaron al territorio enemigo y 41 millones más fueron los principales protagonistas de esta velada no tan cálida y tampoco muy húmeda. Los europeos cerrados atrás y los sudamericanos tratando de abrir el candado defensivo sin éxito, aunque también con poca convicción, pero de todas formas, se buscaba.

Cuando el árbitro señala el final de los 90 reglamentarios, las caras largas se empezaban a ver, no sólo por la decepción de no haber cerrado el encuentro a tiempo, sino también por el temor que existe a cometer errores en una instancia donde la mente y el cuerpo no se conectan muy bien. 

Tres minutos antes del inicio de los que parecían inminentes penales, el genio frotó la lámpara con una jugada donde por el centro haló marca de cinco defensores para hacer el pase filtrado a Di María para anotar el gol que tanto buscó el jugador del Real Madrid durante el partido. El merecido éxtasis del triunfo.

El peligro del cauteloso

La selección de Suiza afrontó este partido con la presión de enfrentarse a un grande pero con la convicción de hacer las cosas bien, que en otras palabras podría verse como no equivocarse. Diego Benaglio se lució como de costumbre bajo los tres palos, amargando una y otra vez la alegría albiceleste; la defensa que más de un dolor de cabeza le dio a Hitzfield durante la fase de grupos se vio notablemente más sólida con el ingreso al once del joven Fabian Schär, juvenil que mucho se pedía durante la fase de grupos en este torneo.

Suiza debió perder en los 90'

Debieron perder en los 90, pero supieron aguantar hasta el final, inclusive atacando con mucha convicción luego del gol argentino. Como anécdota, de todas las críticas que se puede llevar Sabella y su convocatoria, una que debe retractarse todo el que ve este deporte debe ser la de Chiquito Romero, que de chiquito no ha mostrado nada en el torneo.

El encuentro se definió por una jugada donde dos genios aparecieron, punto. Es innegable la realidad de lo pobre que se ha visto Argentina, pero este es un tema bastante viejo y que no era necesario esperar este partido para notarlo. Con mucha alma, corazón y cojones, estos guerreros pueden cantar con sus aficionados el ya famoso ''Brasil, decime que se siente...'' a pesar de las imperfecciones y temores.
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