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Situaciones anormales


Por más que habían argumentos suficientes para entenderlo, a todos nos sorprendió que Cristiano Ronaldo no arrancase en el juego o siquiera jugase. En casi siete años, no verle en la cancha con la camiseta blanca en uno de los partidos estelares de la temporada era un asunto de llamar la atención, pero la carga de encuentros, por mucho de ser uno de los atletas más cotizados de todo el mundo del deporte, te pasa factura. Decisión sabia de Zidane en no hacer pública su imposibilidad de jugar hasta horas previas al encuentro, tomando en cuenta el peso que tiene tanto para el vestuario como para la afición su presencia en cancha, la idea era no marcar una concepción de favorito que revestía al conjunto blanco previo al compromiso en tierras inglesas.

De todas formas su presencia no debía ser una excusa para los de la capital española. Por motivos extensamente vistos eran favoritos de cara a un compromiso que, de todas formas, era pertinente que se jugase. Arrancaba el partido y los locales también sufrían una baja sensible como la de Yaya Touré, quien ha tenido múltiples problemas físicos desde la temporada pasada, pero sin utilizarlo de excusa tampoco para hacer un partido en calidad de local que estuviese a la altura de las circunstancias, o por lo menos se esperaba que con el arsenal de jugadores que tenía Manuel Pellegrini a su disposición esa fuese la idea.

El mosaico en el Etihad era notable, en un claro esfuerzo de la institución de dar el ambiente propicio a un estadio no acostumbrado a noches de este tipo, siendo puntualmente esta la primera en su historia. Los primeros minutos lógicamente fueron de estudio y relativo temor/respeto de uno para el otro; el problema fue que ese estudio se extendió en todo el transcurso de la primera mitad, siendo las notas destacadas únicamente las salidas por lesión de Karim Benzema y David Silva antes de que el central turco señalara el descanso. Estas lamentables salidas y un ríspido juego por lapsos de ambas escuadras, principalmente de la visitante (sin sanción alguna del árbitro hasta el complemento) hicieron menos tediosos unos 45 minutos que parecían eternos.

Para el segundo tiempo salió el conjunto blanco con mejor disposición para sacar el triunfo, puesto que tenían la pelota con más determinación y criterio a la hora de fluir juego entre líneas a ras de suelo, encontrándose para los minutos finales ocasiones que de no ser por el infortunio y Hart hubiesen terminado con la victoria del equipo que vistió de azul oscuro en la noche de Manchester. Junto a las buenas intenciones que mostró el joven Lucas Vásquez durante el partido, el compromiso de Casemiro y Pepe fue excepcional, destacándose por su claridad en los despejes, así como en su aporte hacia adelante cada vez que las fisuras del centro del campo rival se abrían.

A pesar de las inadmisibles excusas que se pudieran presentar ante la ausencia de Cristiano, era bastante evidente que resintieron la falta de alguien con capacidad para pegarle a puerta, algo que la lesión de Benzema resaltó mucho más. Con un Gareth Bale preparado únicamente para correr y las dos más claras del juego desperdiciadas por Jesé y Pepe, el Madrid sencillamente no encontró la vía. Esa vía se encontró limitada también por el llamativo encuentro que tuvo Marcelo, lejos de su nivel habitual por los malos pases que realizó una vez atravesaba el segundo tercio de la cancha.

Agridulces sensaciones se llevaron los ciudadanos, quienes no arriesgaron y se enfocaron más en mantener un orden defensivo que en ofender al rival y sacar algún tipo de ventaja de cara al compromiso de vuelta lejos de Manchester. En la vida siempre dicen que el que no arriesga no gana, premisa que está a 90 minutos de cumplirse para un equipo que, viendo al Real Madrid sin dos de sus pilares importantes en el campo, no fue capaz de llevar verdadero peligro a la portería de Keylor Navas salvo por el balón parado. A excepción de Jesús Navas, ninguna de las piezas ofensivas locales se hizo sentir en el partido, muy distantes unos de otros en el compromiso, como fue el caso de Kelechi Iheanacho, quien ingresó a la cancha en un cambio que sólo el estratega chileno comprendió.
En la vida siempre dicen que el que no arriesga no gana, premisa que está a 90 minutos de cumplirse para el Manchester City.
Sin embargo, no todo fue malo para el equipo ciudadano, porque más allá de los cuestionamientos de ganas que pudieron/debieron meterle al compromiso, se debe reconocer que el plan de juego conservador resultó para el local. Viendo lo habitual que es la facilidad con las que los rivales le ganan las espaldas tanto a Fernando como Fernandinho, no siendo este juego la excepción, lo llamativo fue el correcto partido de Nicolás Otamendi, que salvo por una sola ocasión, anticipó bien cada balón que intentaba circular por su sector y era quien le daba salida a ras de suelo al equipo local. Teniendo lo de Joe Hart como un caso aparte y dentro de la categoría de habitual salvador, lo que hizo el central argentino en este compromiso me llamó fuertemente la atención.

No hubo goles en este partido, pero sí algunos puntos para enlistarlos luego de revisar una y otra vez el desarrollo del juego, los cuales, a criterio de este servidor, fueron sensitivas en este partido:
  • Cristiano Ronaldo ni siquiera convocado
  • Pepe excepcional
  • El Manchester City defendiéndose
  • Marcelo impreciso
  • Otamendi jugando bien
Observaciones que me sacan una sonrisa del rostro porque, en realidad, son extremadamente anómalas, al igual que este partido, el cual distó mucho de tener el nivel que uno esperaría en un partido de ida de semifinales de Champions League. Muy, pero muy lejos del nivel deseado.

Las gradas, el reloj y Hart


Este domingo se disputada el primer derby de Manchester en el Old Trafford de la temporada 2015/16. Más allá de la rivalidad conocida y ferviente de dos equipos en una misma ciudad, la punta de la clasificación general estaba en disputa, independientemente de lo que ya había hecho el Arsenal el sábado, conjunto que sumaba de a tres y cerraba una gran semana.

Ambos equipos salían a la cancha con el mismo estilo de juego, dos contenciones y tres jugadores de desborde/generación detrás del único jugador en punta. Había una particularidad en la alineación del conjunto local, por el hecho de tener a Martial como extremo por izquierda y de punta a Rooney, en una muestra clara, junto a lo que se ha declarado en las últimas semanas, de que Lucho ya le ha perdido la confianza a Memphis.

El visitante presentaba un equipo estelar como era de esperarse, pero con seis bajas sensibles y un banquillo repleto de jugadores defensivos que le dejaba a Pellegrini un panorama en el que sólo podía decidirse por una de dos posibilidades: salir a definir el partido rápidamente o ahorrar energías para una segunda mitad donde inevitablemente se defendería. Desafortunadamente prefirió la segunda.

Se fue desarrollando el partido y a medida que transcurrían los minutos, las acciones dejaron en claro que sólamente hubo tres protagonistas, protagonistas que no se ligaron en su totalidad a los 28 jugadores que vieron acción durante la tarde de Manchester.

I. Las gradas
Mark Clattenburg pitaba el inicio del compromiso en el campo de los sueños. Los primeros minutos siempre son complicados, esto se entiende, pero a medida que transcurría el partido no se veían posibles escenarios en que se des-complicara. La ausencia de aproximaciones clara a las porterías, la lógica indicaba que se debería a una férrera disputa del balón, pero lo cierto es que el balón circulaba por los costados hasta línea de fondo, pero de ninguno de los dos lados los extremos conseguían encarar con éxito a los defensores.

Llegó un punto en el que en vez de hacer grandes recorridos frontales, los equipos recuperaban la pelota y le daban más protagonismo a sus jugadores de la contención, pero el juego era totalmente horizontal y con paulatinos progresos. Esto evidentemente bajó el nivel de partido a un punto tan crítico que en la primera mitad no hubo un sólo tiro a las porterías de De Gea y Hart. 

¿Cómo esto no causaba ganas de apagar la televisión o hacer zapping entre el resto de ligas y partidos que se disputaban a la misma hora? Habían suficientes elementos para desistir de ver el compromiso en la primera parte, pero el color del estadio hizo tal peso que era imposible dejar de presenciar y escuchar lo que sucedía. Dos aficiones bastante entregadas, que si a eso se le incluye el elemento de la rivalidad, ofrecía un coctel de emociones que a veces no se valoran en el fútbol.

II. El reloj
El complemento iniciaba y la tónica era la misma: circulaciones horizontales con aproximaciones tenues, pero con algo más de iniciativa por parte de los Red Devils, que al menos supieron romper esa circulación de un costado a otro, aunque sin resultados plenamente eficientes.

Cuando el conjunto ciudadano recuperaba el esférico en el centro del campo encontraba mucha dificultad para hacer que De Bruyne, Sterling y Navas pudiesen dirigir ataques por los costados con miras a la portería rival, esto significó un cambio de mentalidad más conservadora, donde Kolarov circulaba hacia un costado con Kompany, este con Otamendi y posteriormente Sagna, llegando a triangular con compañeros metros más adelante, pero de ahí absolutamente más nada.

Un partido transcurre rápido cuando es movido, pero cuando hay un exceso de pasividad como en éste lo lógico es que los minutos se hagan eternos. A pesar de esta premisa, en un parpadeo pasamos del minuto 46 al 71; los largos recorridos del United por los costados probablemente hicieron posible que el reloj se fuese más rápido de lo que uno podría especular.

III. Hart
Dentro de la escasa emoción que generaba el juego, era innegable que el Manchester United era superior en cancha, ya que tenía el balón y a pesar de no tener éxito en cuanto a ocasiones generadas se veía mejor en cancha, esto en parte gracias a la buena labor de Martial por el costado izquierdo, así como de Ander Herrera como mediapunta e inclusive de Rojo que rompía las pocas aproximaciones rivales para dar pie a carreras por los costados.

Van Gaal entendió que necesitaba más empuje adelante para aprovechar las circunstancias, por lo que hizo ingresar a Jesse Lingard por Mata. Pellegrini por su parte tuvo que usar de lo escaso en su banquillo y hacer un cambio tan llamativo como el de Yaya por Demichelis. El reloj seguía corriendo rápido y no había cambio alguno.

En el lapso de los últimos diez minutos el conjunto local tuvo una ocasión clara de gol cuando Lingard recibió un buen balón por alto y remataba de manera complicada, terminando la pelota por encima de Joe Hart. Posteriormente en una jugada de córner, Smalling tuvo un remate que parecía el gol definitivo del compromiso, pero el guardameta inglés hizo una atajada memorable dentro de la jornada inglesa, acabando con la ocasión más clara de un partido donde si acaso hubo tres en total.

Finalizaron las acciones en Manchester con un empate sin goles muy lejos de lo esperado, en donde se podría cuestionar el rendimiento de Rooney, Yaya, De Bruyne y de una cuantía mayor de jugadores que decepcionaron en lo que debía ser uno de los compromisos inolvidables de la temporada 2015/16. Lamentablemente, no fue así.

Sin príncipes


Desde el sorteo esperábamos con ansias esta jornada, este enfrentamiento. Independientemente del orden de localía, todos nos frotábamos las manos de la emoción que generaba la posibilidad de ver al Real Madrid enfrentándose al PSG, dos equipos armados hasta los dientes y capaces de brindar un espectáculo digno de una ronda superior a fase de grupos de Champions.

En Le Parc des Princes los locales saltaban a la cancha con un temerario 4-3-3, protagonizado esencialmente por Zlatan, Cavani y Di María en el aspecto ofensivo. Del otro lado, el Real Madrid salía con un 4-4-2 con nombres inusuales para un partido de tanto calibre como este, puntualmente Lucas Vásquez o Casemiro, recordando que era casi obligatorio esto por las numerosas bajas del conjunto blanco.

Arrancaba el compromiso y eran los visitantes los que tomaban la iniciativa; por una banda y por otra, poco a poco iba retrocediendo el conjunto parisino. El partido sin haber transmitido mayor euforia o algo por el estilo ya tenía 30 minutos de transcurrido y las sensaciones no cambiaban en absoluto: parecía cuestión de tiempo para que el conjunto blanco abriese el marcador y los de la capital francesa estaban teniendo un desempeño que se pudiese categorizar como algo más que decepcionante.

Con la cantidad de bajas que tenía el Madrid, era el partido ideal para que el PSG pudiese demostrar la gran valía de su equipo más allá de las competencias nacionales.

Para la tranquilidad de la afición y el entrenador local, el descanso llegaba sin goles en la pizarra. Habían muchas deficiencias en el conjunto de Blanc, esencialmente con el poco contacto que tenían los jugadores más adelantados con el balón con excepción de Di María y Aurier quienes fueron los únicos realmente metidos en partido para buscar algo. Lo lógico parecía sacrificar uno de los tres delanteros y darle ingreso a Pastore para fungir como un enganche desequilibrante, pero el ex-internacional francés decidió mantener sus piezas intactas en la segunda mitad.

No había la necesidad de variar en el otro bando, porque con mucha tranquilidad los de Benítez afrontaron sus limitantes de plantilla y dominaban sin mayores complicaciones las acciones de un encuentro donde se preveía la llegada de su gol. Ni por los golpes de último momento se complicaba la visita, que sin lugar a dudas mostraba la solidez que posee.

De cara a la segunda mitad las cosas cambiaron un poco, con mayor presencia del PSG en la lucha para recuperar el centro del campo e impulsar aproximaciones por ambos sectores aunque sin mayor profundidad, pero lo importante es que se estaban haciendo sentir más en cancha. Con menos de 25 minutos en el reloj Blanc empezó a mover sus fichas, dándole ingreso a los esperados Pastore y Lucas Moura, siendo el segundo el que realmente empujara al conjunto francés en su misión de buscar algo más allá de evitar que el Madrid anotase.

Más allá de las intenciones, llegaba el final del compromiso sin goles. La fuerza de ambos equipos distó mucho de hacerse presente en París, aunque es importante hacer la salvedad que dentro de lo trabado del juego, la visita fue el único que realmente mostró ideas de lo que puede hacer, aún con diversas bajas. Por otra parte, más que decepcionante fue el performance local, que con todos los nombres que posee no tuvo el valor de afrontar a un diezmado rival.

No hubo espectáculo en la noche francesa, en París el parque se quedó sin Príncipes.

Saciar la sed


No podía darse a esperar más. Cinco años para unos, una vida para otros. La gran final de la Copa América era la oportunidad esperada para las dos selecciones que, con argumentos y circunstancias diversas, habían sido los que mejor imagen habían dejado, aparte del combinado peruano claro está, que cerró su participación con el honroso tercer lugar.

Las semifinales se dieron en circunstancias indudablemente distintas, siendo el equipo local el que más sufriese para hacerse con la plaza en el partido decisivo, superando a duras penas a Perú en un duelo donde se mostraron las falencias en transiciones defensivas. La visita, el equipo grande, por su parte capitalizó mucho mejor sus energías y capacidades para golear a la selección paraguaya, dejando una performance digna del favorito al título.

Con las críticas del bajo nivel a rasgos generales de toda la competencia, estos dos equipos querían marcar la diferencia en la gran final, con el fin de alejar lo más que se pudiera la sombra de un torneo bastante gris. Grises presentaciones e inclusive algunos grises aforos, pero el sábado era imposible que todo lo que saliera de Santiago no fuese prioridad nacional y por supuesto mundial. Dos equipos con la afición que siempre vibra y late como un solo corazón que bombea esperanzas y euforia.

Wilmer Roldán pitaba señalando el arranque del compromiso; la fiesta había empezado. Tras los incesantes cuestionamientos por los arbitrajes cada vez que los chilenos salían a la cancha, la presión de todo estaba sobre el colombiano, quien durante lapsos dio la impresión de hacer un trabajo correcto, hasta que los locales empezaron con el juego exageradamente brusco. Un factor que a medidas discretas se podría decir que influyó en el desenlace del partido.

Chile. Era el conjunto local quien llevó más peligro a la portería rival con los incesantes avances que empezaban desde la línea del medio, en una recuperación para el pase diagonal, expectantes siempre de la posibilidad de un avance con claridad de Alexis Sánchez y compañía. No había claridad, pero el avance local se estaba dando.

La férrea marca sobre figuras puntuales argentinas sirvió para centrar la mentalidad del equipo en otro tipo de asignaciones durante los 90 minutos. Golpes sobre Messi, que no encontraba su identidad y pista sobre la cancha. Parecía que era cuestión de tiempo y espacios para que el genio frotase la lámpara y pudiese sacar el resultado para el equipo de Martino, pero esto nunca sucedió.

Transcurrieron los minutos y los locales fueron mucho más, más en empuje pero no tanto en calidad futbolística. 120 minutos transcurrieron sin mayor éxito para ambos equipos, llegando a los penales y con Higuaín nuevamente como protagonista, los locales se harían con el título.

Entre decepción y lentitud, se llevó el final de un torneo que parecía tener cantado desde el inicio de la temporada. Finalmente, Chile pudo saciar la sed de gloria de una generación que tanto prometía desde el proceso de cara al Mundial de 2010.

Naturaleza pura


El hombre es la especie más evolucionada de la cadena genética, nuestra capacidad de razonar o valorar con emociones diversas circunstancias nos hace únicos, pero no por ello se deja de ser un ente que en algún momento de sus variaciones históricas tuvo identidad primitiva, instintiva. Los instintos, las reacciones, acciones propias de la naturaleza pura del humano.

Fue una semana muy especial, no todos los días podemos contar con la posibilidad de observar los cuartos de final de una Copa América, la cual ciertamente dejó muchísimas dudas en su fase de grupos, pero que al darse encuentros directos estimulaba la imaginación en favor del espectáculo que tanto había quedado a deber.

La seguidilla de compromisos que arrancó desde el pasado jueves volvió a caer en sendas críticas por el nivel mostrado por la mayoría de los equipos, pero independientemente de ello también nos ha dejado detalles muy puntuales para evaluar y hacer valoraciones de cara al desenlace de este torneo que finalizará el próximo 4 de julio.

Chile 1-0 Uruguay

Se daban por iniciados los cuartos de final con el equipo anfitrión, blanco de críticas por detalles futbolísticos y extra-futbolísticos, salía a la cancha con la ilusión de seguir en el torneo que tanto habían esperado. Del otro lado estaba la Garra Charrúa, que después de un campeonato glorioso en 2011 quedaba muy poco para hacer analogías, pero siempre manteniendo su apego a la entrega total para disputar cada centímetro del campo. Contemplando las maneras de juego de cada uno de los equipos, se esperaba un compromiso apretado, lento honestamente, pero apretado.

La acción vergonzosa de Jara deslució el encuentro y desbalanceó las cosas en favor de Chile.

La acción vergonzosa de Jara deslució el encuentro y desbalanceó las cosas en favor de Chile, que ciertamente había hecho más que el combinado Charrúa durante todo el partido, finalmente conseguirían el gol de la clasificación tras un mal despeje por parte de Muslera, que había hecho las cosas bastante bien hasta ese instante. Desde el principio los locales fueron los proponentes ante los pupilos de Washington Tabárez, que se dispondría a esperar a su rival para luego buscar una salida rápida, pero arriba Cavani en ningún momento le pudo ayudar, terminando expulsado en un torneo que por el bajo rendimiento mostrado no cabe duda que lo ha devaluado.

Como todo no puede ser malo, es indiscutible que quedan detalles a rescatar de ambas selecciones. Los de Sampaoli están compenetrados y disputan los partidos de una manera más ordenada, al mismo ritmo todos, mezclando esto con la madurez y tranquilidad que han mostrado desarrollar para momentos de mucha presión como el vivido en este compromiso, puede ser un detalle importante de cara al compromiso ante Perú. Uruguay por su parte ha demostrado que su resistencia defensiva y dureza para jugar son propias de la Garra, del instinto natural que tienen para jugar al fútbol; igualmente tiene valores a mediano y largo plazo para suplir a figuras de peso, puntualmente el defensor José María Giménez, quien seguramente será un líder indiscutible en unos años; pero también es necesario concentrarse para dar paso a una renovación urgente de la plantilla de cara a la clasificación a Rusia 2018.

Bolivia 1-3 Perú

Un sorpresivo empate ante México y la mayor e inesperada victoria sobre Ecuador transmitían un mensaje claro: Bolivia está aquí. Independientemente de la goleada sufrida ante el conjunto local, el conjunto boliviano mostró las cualidades necesarias para sobrevivir en un torneo corto: contundencia, dominio y suerte, mucha suerte. La experiencia de personajes como Chumacero o Marcelo Moreno brindaban la experiencia necesaria para pensar con más claridad durante los compromisos, por ello se habían convertido en un equipo a temer. Los dirigidos por Ricardo Gareca no habían tenido una participación destacable hasta el momento, con muchas complicaciones en un grupo que a pesar de las expectativas fue el más discreto en fútbol, situación por la cual este equipo lleno de experiencia se preparaba con mucha seriedad para este encuentro.

Muy discutido, pero efectivo Paolo Guerrero.

Arrancaba el compromiso y eran los peruanos quienes se adueñaban de la pelota, empezando a tejer el control sobre el partido, asfixiando las salidas de Bolivia con la presión constante de los volantes Farfán y Cueva, quienes hacían de los esfuerzos de Yotún en la contención aproximaciones a gol. Habían sido inútiles las embestidas rojiblancas, pero llegó el momento en que la defensa rival cedería ante la aparición de Paolo Guerrero, criticado por prácticamente todos, pero que ha llegado a responder con tres goles en este compromiso, llegando a cifras históricas para un delantero fiel a los colores de su bandera.

Bolivia deberá aspirar a mantener este bien momento anímico de cara a las eliminatorias que tampoco están a mucho de empezar, procurando desde ya asegurar los puntos en la altura de La Paz, puesto que parece la manera más segura de realmente entrar en la batalla por un puesto a la Copa de Mundo. Por su parte, el combinado peruano ha demostrado que la experiencia puede ofrecer novedades todavía, con un cuadro con veteranos como Zambrano, Vargas, Farfán, Pizarro, los dirigidos por Gareca mostraron buen dinamismo en el partido de cuartos de final. Ciertamente era un conjunto boliviano ya desarmado, pero de todas formas las variantes en las líneas, principalmente con el entendimiento que tiene Guerrero adelante con los volantes, estaba siendo digno de estudiar.

Argentina 0-0 Colombia

Sin mucho que decir llegaban ambas selecciones a esta ronda de cuartos de final, donde a pesar de los nombres, la incertidumbre no paraba de crecer. La albiceleste pasó sin convencer en lo más mínimo su fase de grupos, ganando dos de tres y empatando uno, pero sin la convicción necesaria para ser un equipo que tiene como variantes ofensivas a Messi, Higuaín, Pastore, Aguero, Di María yTévez; demasiados problemas estaban visualizándose sobre Gerardo Martino, que a pesar de la idea que ha querido implementar el tiempo no le ha beneficiado en lo más mínimo. Los cafeteros por su parte venían decepcionados de una fase de grupos en la que con demasiados páramos se metieron a la siguiente ronda, además de la discreta actuación de figuras desequilibrantes, dejándole todo el trabajo a Cuadrado y James.

Un inspirado David Ospina evitó la victoria albiceleste en lo 90'

Para sorpresa de casi todos Colombia salió con variantes, movimientos más entendibles unos de otros, pero que evidentemente respondían a un cierto tipo de molestia causada en lo partidos anteriores para Pékerman, quien siguió generando dudas sobre el equipo cuando antes de los 25 minutos decidió sacar a Teo Gutiérrez, dudas sobre los jugadores principalmente. De no ser por la gran labor de David Ospina, la seleccción argentina hubiese salido airosa en lo 90 minutos reglamentarios, ya que los de Martino plantearon un mejor partido, pero se llegaron a contagiar por la poca fineza de juego presentada por el conjunto rival. A pesar de que el guardameta fue figura, los chispazos de clase fueron demasiado eventuales. En lo penales se hizo ''justicia'' a lo visto en el partido, con unos tiradores colombianos que coronaron la mala presentación de la Copa América con sus disparos.

Mucho más necesita el Subcampeón del Mundo para realmente dejar una imagen intimidante sobre la cancha, ya que las instancias a las que han llegado son las esperadas, pero la manera tan mezquina al fútbol con la que se están presentando limita las capacidades de sus jugadores que pareciese no carburan en lo absoluto. Por el otro lado, pensar en fracaso no es un concepto nada alejado de la realidad para Colombia, que deberá tomar cartas en el asunto con el estilo de juego y con el material humano al que siempre se les da el voto de confianza, aunque pareciese no demostrar acorde a lo dado.

Brasil 1-1 Paraguay

El buen fútbol se fue de paseo, bastante lejos de Chile, así como la identidad de juego brasilera, que lleva más de un año extraviada. Una gris y preocupante presentación en la fase de grupos por parte de Brasil hacían necesaria la victoria en esta ronda por parte de los dirigidos por Dunga, aunque hasta los más optimistas veían complicada obtención del título, la cual muchos consideran se llegó a perder desde la convocatoria. Con presiones y prioridades extremadamente distintas se presentaban los guaraníes, quienes luego de llegar hasta la gran final en Argentina hace unos cuatro años, jugaban sin la referencia de favoritos, pero sí peligrosos.

Una Paraguay pragmática se impuso a una versión muy triste de Brasil.

Y de pronto golea Robinho. El reemplazo en el once titular de Neymar era Robinho, que a los 15 minutos exigía su físico para conseguir el tanto que adelantaba en el marcador a la canarinha, que con pasos lentos buscaba presionar al rival y cerrar la victoria, pero en ningún momento demostraron capacidad de dominar el partido. Paraguay ratificó su categoría a nivel colectivo con la presentación del encuentro, donde al ser un equipo ya estratégicamente distribuido en todo el campo no sólo por posiciones, sino también reacciones. Una sencilla pero efectiva insistencia guaraní llevó a la falta de enfoque de Thiago Silva, que cometía penal, el cual convertiría el joven Derlis González. El infortunio y carencia de lógica de que Everton Ribeiro patease un penal fueron el primero de los clavos del ataúd de Brasil, seguido por el de Douglas Costa y el gol final del '10' paraguayo. Se repetía la historia del 2011 para la verdeamarelha, pero el libreto esta vez fue peor.

Resulta difícil saber qué sucederá con Brasil, una selección que necesita, por encima de nombres propios, carburar, funcionar, jugar al fútbol aunque sea, porque este equipo llenos de jugadores caros ha demostrado ser una de las peores representaciones de la Pentacampeona del Mundo. Paraguay por su parte va encaminada a una semifinal con mucho mérito de la mano de Ramón Díaz, quien ha sabido responder a un reto complicado luego de su salida del fútbol argentino, esperando sorprender nuevamente a la Albiceleste, pero esta vez saliendo victoriosos.

Irrefutable lentitud, escasez de ideas, gestos impropios del deporte, y mucho contacto... Esto ha sido en parte los cuartos de final de la Copa América, donde el común denominador ha sido la entrega con la cual se han dado los partidos, esa entrega y ganas son parte del instinto del hombre, ese instinto que se traduce en la naturaleza del jugador sudamericano.

La voz del líder


Recuerdos de una tarde fabulosa en Buenos Aires, recuerdos de un gol de antología en Marsella, recuerdos de un insípido duelo en Frankfurt... Recuerdos y más recuerdos vienen a la mente cuando uno habla de una ya tildado clásico en Mundiales. No se pueden ver en la calle un argentino y un holandés sin hablar de fútbol, es complicado, pero es lo lindo de este deporte.

Las semifinales de una Copa del Mundo por cosa tácita tienen que ser memorables, disputados, agónicos, pero sobretodo, con fútbol, mucho fútbol... Fútbol del bueno. 

Sao Paulo estaba preparada para la celebración del mejor nivel de fútbol posible, vamos, Holanda y Argentina, dos países que son exponentes impresionantes de este deporte tenían que dar mucho, dejar mucho en la cancha; además claro de todas estas expectativas generadas luego del aluvión de goles que tuvieron lugar en el Mineirao el día anterior.

Las expectativas al final no pasaron de ser expectativas, visualmente fue un partido muy gris para todos los que afrontaron con buena disposición a ver un partido de los buenos en la Copa del Mundo, pero que no llegó a ocurrir.

Pocos remates a portería y una disputa interminable en el centro de la cancha fue lo que terminó ocurriendo en Sao Paulo, realmente se dejó de un lado el espectáculo para centrarse en un juego táctico, no psicológico, pero sí muy táctico, donde ni los pequeños detalles hicieron la diferencia. Podría decirse que lo visto se pareció mucho a una partida de ajedrez, complicado, ciertamente aburrido, pero lleno de preguntas y sorpresas para aquel que lo entiende.

Sabella y van Gaal se sentaron a jugar una partida de ajedrez en Sao Paulo.

Del lado holandés las cosas no salieron del todo bien para van Gaal, apostó al 5-3-2 que buenos resultados brindó durante todo el torneo y no se vio del todo cómodo, hablando de ciertos detalles, hay que enfatizar en la facilidad con la que se vio afectada la banda izquierda, cuando Martins Indi y Blind fueron blancos fáciles para atacar. En el centro de la cancha se cometió un grave error en hacer ingresar a De Jong, que se le vio limitado a comparación de lo que es su habitual juego, no estaba recuperado. Arriba, van Persie constante en nula ayuda a los compañeros como Robben y Sneijder que lo intentaron de todas partes y nunca encontraron la manera.

Vlaar, the wall

Los cuatro más atrasados, el portero y el trío de centrales a pesar de ser los más expuestos fueron los mejores en cancha de Holanda. De Vrij no perdió ningún balón en su posición, Cillessen cumplió dentro de todo y los penales que son verdaderamente complicados... Pero el hombre de la noche agridulce para los tulipanes sin duda alguna fue Ron Vlaar. El central del Aston Villa tuvo la difícil tarea de ser la sombra de Leo Messi, y cumplió en su totalidad; no dejó respirar al astro argentino y por arriba como de costumbre fue muy correcto... Una verdadera muralla.

En líneas generales a lo que aspiraba van Gaal estaba teniendo sus resultados, pero es muy difícil ganar un partido cuando el primer tiro serio llegó en la reposición del partido. Se habla mucho de los cambios, pero realmente el verdadero error fue el planteamiento tan mezquino con el fútbol, lo dije alguna vez por una de estas redes sociales, el resultadismo me enferma.

El vecino de enfrente, ante la posibilidad de que un contragolpe mortal de Robben finalizara con las aspiraciones de volver a una Final 24 años después encendió las alarmas de Sabella desde la previa del partido. Un planteamiento que mostraba una cosa pero que en el campo fue un 4-4-2 supo quebrantar ligeramente lo planteado por los naranjas, que en su momento fijó una línea de seis en el fondo. Alucinante para ser una semifinal de Mundial.

Tripleta de héroes

Parece curioso que de cara al Mundial se hablaba de la mancuerna Messi-Aguero-Higuaín... Al final, remitiéndonos a este partido directamente, la tripleta heroica fue conformada por otros personajes.

Muchos no lo comentan, pero el partido de Ezequiel Garay confirmó la gran forma en la que ha estado durante la Copa del Mundo, su juego impecable ante Robben, a manera de pregunta, ¿Hizo olvidar a los caídos de la convocatoria albiceleste? Parece difícil y las discrepancias son muchas. El nuevo defensor del Zenit se complementó muy bien con Demichelis para salir jugando con el balón siempre y complicar la vida al medio sector holandés cada vez que llegaba a esa parte la esférica.

Además de Garay, se hace prudente nombrar a los dos más valiosos del partido ayer: Sergio Romero y por supuesto, Javier Mascherano. El portero del seleccionado argentino atinó la dirección de los lanzamientos de Vlaar y Sneijder para dar la definitiva clasificación a la Final, sus reflejos han acallado la boca de quienes en su momento, incluyéndome, no veían viable la participación en la titularidad de un portero que pocos minutos tuvo en su club esta temporada. Callando las bocas Romero.

Hoy, hoy te convertís en héroe.

El director de la fiesta sin duda es el Masche, quien hizo de todo en este partido, hasta sufrir por ciertos lugares donde nadie quiere. Él, Mascherano. 

El partido distó mucho de lo esperado en las semifinales en un Mundial, pero es el ejemplo de lo que con determinación se pueden hacer las cosas muy bien. Y también, Argentina llevó el plus de tener a un verdadero jefe, un líder que cualquier equipo envidiaría tener.

Funcionó la Libreta


Se lo creyó y lo logró... Esa fue la premisa que identificó a Costa Rica durante su paso en Brasil 2014, torneo que no será olvidado de manera sencilla por los centroamericanos, al igual que por Italia, Uruguay e Inglaterra.

Lo imposible ya se había hecho: clasificar primeros en un grupo donde estaban tres Campeones del Mundo. De ahí en adelante, cualquier cosa significaría ganancia para este equipo dirigido por un Jorge Luis Pinto que ante todo seguía apuntando a colarse en un lugar más que histórico.

Un partido que debió ser liquidado por Holanda en los 90 minutos ante una Costa Rica que mostró su versión más defensiva en todo el torneo. No alcanzan los calificativos para la figura de Keylor Navas, superlativo.

Un partido que debió ser liquidado por Holanda en los 90 minutos ante una Costa Rica que mostró su versión más defensiva en todo el torneo y que apenas tuvo proximidad al área sagrada de Jasper Cillessen, tuvo que ser definido en la tanda de penales.

El fantasma de la retrospectiva no era nada bueno para los Oranje, ya que nunca se habían logrado resultados positivos en Copas del Mundo desde esta instancia de desempate.

Atinada osadía

De los años de vida que uno tiene viendo el fútbol nunca puede pasar por desapercibido a Louis van Gaal. La Libreta inmortal, los fracasos, éxitos, es una cosa muy impresionante.

Ya no había nada que hacer, eran los penales o eran los penales, lo humanamente posible para anotar gol se hizo, pero Keylor Navas y el universo conspiró para que los goles naranjas no lograran entrar. Parecía que era el momento de Costa Rica para hacer historia, pero había alguien que impediría esto a como dé lugar.

Un cambio en los 90 minutos, Jeremain Lens por Memphis Depay que se comió la banda izquierda con ocasiones de gol y con desbordes importantes, pero se le notó la juventud en los minutos finales, ya que el miedo es algo difícil de disimular en una cancha de fútbol. Lens fue muy ambicioso desde que ingresó a la cancha, pero nunca salió del fuera de juego.

Pulgares arriba para un Wesley Sneijder sobrio en su juego.

Un cambio en el pequeño del tiempo extra, Bruno Martins Indi por Klaas-Jan Huntelaar. El icono de las expresiones faciales en esta selección de los Países Bajos brindaba su puesto en cancha al Cazador, quien había sido el factor determinante para la remontada ante los aztecas. Poco más de 15 minutos en el partido y casi nada pudo aportar, salvo ganarse una tarjeta amarilla al chocar con el portero Navas en la agonía del encuentro.

Dos cambios que oxigenaron el movimiento ofensivo de Holanda que ya contaba con un Robben en otro de esos días donde se mantuvo inspirado y con un Sneijder que sobresalió por su convicción y movilidad en la mediacancha. Todo esto y no fue suficiente, era imposible anotar el gol.

No había manera ya de evitar los penales y van Gaal toma una decisión impresionante: sacar a Cillessen para darle ingreso a Tim Krul, jugador del Newcastle que no había tenido acción en toda la Copa del Mundo. El espigado portero terminó atajando dos penales, uno a Brian Ruiz, el otro a Michael Umaña para meter a Holanda en semifinales, donde ya lo esperaba Argentina.

Cuestionado pero atinado cambio de Louis van Gaal, meter a un portero atajapenales como Tim Krul para cerrar el partido es algo que jamás se había visto en la Copa del Mundo… Pero, ¿qué tal si el cambio de van Gaal no fue el ingreso de un atajapenales?

Louis van Gaal inculcó miedo en la mente de los costarricenses. El ingreso de Tim Krul fue un verdadero bluff.

Un portero que hace menos de ocho meses se perfilaba como reemplazo generacional de Maarten Stekelenburg en Holanda, pero las lesiones en el fútbol inglés y la decorosa temporada en el Ajax de Cillessen coartaron esa posibilidad. Tuvo un récord de 14 atajadas en un partido de Premier League, pero de los últimos 19 penales que le fueron lanzados sólo atajó dos.

Aquí, es donde parece reflejarse el verdadero cambio: sacó a Cillessen para dar ingreso a un miedo que Costa Rica no esperaba. Inculcó miedo en los de Pinto, en ningún momento se esperaban ver entrar a un portero suplente a menos de diez segundos para el inicio de un tiro de penales. La inseguridad se vio en el equipo tico y dos de los penales fueron atajados por Krul. Miedo, mucho miedo inculcó van Gaal en la mente del rival.

Calculador y maquiavélico Lucho, la osadía de hacer un cambio que plantó una idea dentro de la mente del rival y que no se pudieron sacar jamás. Parecía desde el inicio el punto de quiebre para que Holanda pudiera ganar un partido que parecía destinado a perder, hasta Pinto se dio cuenta de esto.


Funcionó la Libreta, la querida Libreta, sencillamente funcionó.

Del ''merecer'' al ''poder''

Casi 3 meses luego de la última vez que Panamá disputó un encuentro de la Hexagonal Final el Rommel Fernández abría nuevamente sus puertas para el penúltimo partido de Panamá en casa, ésta vez Jamaica sería el rival. Como pudimos ir desmenuzando en la previa que se hizo a este partido, nos encontrábamos ante una Jamaica bastante disminuída, no por el nombre de sus jugadores ni por lo que se pudiera subestimar, sino por la realidad de esta Hexagonal en la cual Jamaica no habían demostrado nada realmente sólido, para no decir nada; al contrario, demostraron su rudeza e ingenuidad para jugar con la pelota a ras de suelo.

El Rommel, como se ha vuelto costumbre en esta eliminatoria, estaba casi lleno. Unos pocos vacíos se veían en la tribuna, probablemente por la impresionante lluvia que se sumaba al hecho de que era un viernes, lo que ocasiona un tráfico que realmente causan ganas de llorar.

Román se perderá el partido en Honduras


El fantasma del conformismo

Las victorias son un plus para cualquier selección en una eliminatoria, sobretodo para una creciente selección como la nuestra. La suerte con la que corrimos en el juego ante Honduras nos elevó la moral sin dudas; y llegaba un partido para hacer historia: Panamá vs México.

La media y todas las voces publicitarias en Panamá hicieron un estruendo enorme, y no era para menos. Nuevamente el mosaico de la cancha fue impecable, un trabajo de los muchachos de La Extrema Roja que hicieron suspirar y amarrar garganta a más de un panameño al sonar el himno nacional y ver el espectáculo.

La afición: Protagonista de la noche

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