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Simeone critica a los provocadores y pide sanciones tras el derbi en el Metropolitano

Diego Pablo Simeone, técnico del Atlético de Madrid, expresó su opinión tras el derbi de este domingo en el Metropolitano, donde el partido fue suspendido durante unos diez minutos debido al lanzamiento de mecheros desde la grada. El entrenador argentino abordó la situación de manera equilibrada, sin exculpar a quienes participaron en el incidente, pero también señalando la responsabilidad de quienes provocan desde el terreno de juego.

Simeone, sin mencionar nombres específicos, hizo referencia al portero del Real Madrid, Thibaut Courtois, como uno de los jugadores que habría incitado al público con su actitud. "Hay que sancionar a los que lanzan y a los que provocan", comentó el técnico rojiblanco, subrayando que las provocaciones dentro del campo pueden influir en el comportamiento de los aficionados.

El entrenador fue claro en su condena hacia los responsables de los incidentes: "Mi opinión es que la gente que ha cometido incidentes debe ser sancionada por el club. Esta gente no la necesitamos. Necesitamos a la gente que nos apoya". Sin embargo, añadió que "los protagonistas podemos ayudar a que estas cosas no sucedan", refiriéndose a los jugadores que, a su juicio, provocan reacciones del público.

Simeone hizo hincapié en que estas situaciones perjudican al club y generan una mala imagen, aunque también destacó la importancia de controlar el comportamiento de quienes están sobre el césped. "Se debe sancionar a los que hacen incidentes y al que provoca", concluyó, insinuando que las provocaciones dentro del campo, como las de Courtois, también deben ser tomadas en cuenta para evitar que se repitan este tipo de incidentes.

Saúl y Augusto


Miércoles de fútbol. Pocas cosas pueden compararse con la sensación de ver un partido de semifinales de Champions League, esto por más que City y Madrid ofreciesen un espectáculo muy distante a las expectativas generadas, quedaba el compromiso de ida de la otra llave. Españoles y alemanes reflexionarían sobre lo que pudiese suceder en el engramado del Vicente Calderón, donde dos equipos con sustanciales diferencias de formas de jugar a la pelota medirían sus fuerzas en la primera parte de una novela de dos partes, la cual si prometía algo, era emoción.

Antes de continuar se hace elemental establecer el sentido en el cual se debe entender el concepto de novela para el texto en cuestión, siendo la referencia directa al subgénero literario derivado del género dramático. Usando una explicación más académica para el punto que quiero exponer, desarrollo el concepto con toda su amplitud:
Novela: narración en prosa, con personajes y situaciones reales o ficticios, que implica un conflicto y su desarrollo que se resuelve de una manera positiva o negativa.
Si algo, además de los lógicos textos, puede parecerse o identificarse de forma importante a la descripción arriba expuesta, sin duda debe ser un partido de fútbol. Esta primera parte de la novela se ha podido dividir en dos capítulos que reflejan fielmente lo que se dio sobre  la cancha. Dos capítulos que tienen nombres propios, por lo que representaron y el enorme efecto que tuvieron sobre los planes de ambos estrategas. Una noche mágica de Champions no podía darse sin héroes.

I. Saúl

Los aficionados que se dieron cita al estadio recbieron a su equipo con el mensaje más simple pero profundo de afecto que el ser humano conoce: te amo. Ambiente único en una cancha que vería la llegada del coloso alemán, que por tercera temporada consecutiva llegaba a esta ronda, siendo un fracaso las eliminaciones de las dos ediciones anteriores. Ganar o ganar como únicas opciones, puesto que en una ronda tan delicada como ésta especular con la ventaja de ser visitante-local se hace insignificante por el calibre de rivales, situación que lamentablemente no todos entienden.

El ambiente de euforia seguía intacto una vez iniciado el compromiso. Minutos de estudio e incertidumbre se veían en ambos equipos, siendo el visitante quien lógicamente tendría el control del balón pero sin la claridad necesaria para llegar con peligro a la portería de Oblak. Cuando transcurrían esos instantes inestables de partido, el mundo se detuvo en silencio para apreciar la jugada espectacular que hacía Saúl Ñíguez al 10' para poner el 1-0. Como todo un esquiador, el mediocampista hizo un slalom entre defensores visitantes para hacer una verdadera obra de arte, digna de un torneo como este y de la instancia correspondiente.

Una jugada que difícilmente volverá a hacer en su vida, pero que sin duda era la más importante de su carrera. El estadio y todos los colchoneros sintieron el éxtasis del triunfo a pesar de ser tan temprano en el reloj del partido, entendiendo que lo siguiente por venir sería una lucha al mejor estilo del Cholo. Los minutos consecuentes en el primer tiempo presenciaron un asedio mayor del Bayern y un oportuno sofoco del Atlético en cuanto a su táctica defensiva, teniendo en algunas partes que sufrir pero llevando las cosas con la claridad que esperaban. De esa forma, finalizaban 45 minutos.

II. Augusto

Iniciaba el complemento con una idea clara para todos: los alemanes no iban a permitir que las cosas terminasen así, o por lo menos procurarían que no sucediese tal cosa. Para quienes no gustamos del estilo del juego conservador del estratega argentino, una tortura visual iba a ser para el espectáculo este complemento, pero de cara a lo táctico iba a ser interesante el poder estudiar lo que se traía entre manos la escuadra apoyada por los miles de presentes en el Vicente Calderón, los cuales quieren de hace mucho una Champions en sus vitrinas.

La forma sistemática de marcaje que eliminó al Barcelona en cuartos de final lógicamente debía repetirse en este compromiso, la cuestión por averiguar era sobre quién o quienes sería. Leyendo de correcta manera las intenciones de Guardiola, los puntos protegidos férreamente fueron el centro de transición, el cual era la posición de Arturo Vidal y la banda izquierda de Douglas Costa, teniendo tanto éxito que forzó al brasilero a cambiarse de costado para la derecha en donde pasó prácticamente desapercibido por sus pobres centros lanzados. Aún así el Bayern era peligroso y en demasía, ya que a pesar de no tener una clara o difícil de controlar para el portero esloveno, la defensa se veía algo endeble, algo ciertamente producido por la ausencia de Diego Godín.

Pasaba el tiempo y los alemanes empezaban a desesperarse, porque las ideas se hacen cada vez más escasas y los espacios no se daban. La impotencia llenaba las mentes de los visitantes, quienes posiblemente no lo veían con claridad, pero en la figura de Augusto Fernández los madrileños habían encontrado ese eje de fuerza y creatividad para correr por todo el campo prácticamente a recuperar balones y habilitar en ocasiones escasas pero peligrosas, como lo fue el poste del Niño y porterior remate de Koke. El argentino que llegó en el invierno se estaba graduando como guerrero de este equipo en una noche de semifinal de Champions, poca cosa.

Llegó el pitido final ante la incredulidad del todopoderoso teutón y el éxtasis local. El primer episodio de esta novela había tenido un final feliz para los españoles que con creces volvieron a dar muestra de que con coraje también se puede jugar al fútbol. Hoy será el segundo episodio, el definitivo, en donde esperamos ver cuáles son los capítulos que definirán de una vez por todas a quien estará en Milán para luchar por la gloria.

Buscando la perfección


No les voy a mentir; de las dos llaves semifinales que nos ha presentado la Champions League, esta es la que más emociones y expectativas me genera, principalmente por la incapacidad de siquiera esperar qué o cómo se desarrollará y terminará. Esa sensación de desconocimiento es la que amarra a quienes de alguna forma u otra amamos este deporte.

El Vicente Calderón está preparado para recibir un verdadero duelo de titanes, donde Atlético y Bayern procurarán encaminar de alguna forma u otra una eliminatoria, tarea sumamente complicada la cual representa, a mi modo de entender este deporte, el reto más complicado de toda la temporada para ambos estrategas, los cuales plantearán un partido que roce la perfección, cada uno con la interpretación que le de a ese término claro está.

Suspiro a suspiro

Dos temporadas después, el Atleti se vuelve a meter entre los cuatro mejores equipos de Europa con aspiraciones legítimas a llevarse el título. A estas alturas de la vida y con los años que tiene Diego Pablo Simeone en el banquillo de los colchoneros, se hace inútil molestarse si ese conservador estilo de juego que muchos consideramos mezquino para con el espectáculo se da, lo único que legítimamente se puede hacer es entenderlo, respetarlo y sobre todo, tomar apuntes.

Tras eliminar al Campeón de la edición pasada, las ilusiones por volver a llegar a una final son altas. El sinsabor que representó perder la oportunidad de ser campeones de Europa con aquel gol de Sergio Ramos en Lisboa hoy por hoy sólo se presenta como una motivación adicional para hacerse con el título, aunque tienen claro que no será fácil. La ausencia de Diego Godín será bastante sensible por la calidad y el sello personal que el mismo le aporta al duro juego que impone Simeone, pero de todas formas, contar de vuelta con José María Giménez, junto Stefan Savic y al sorprendente juvenil Lucas Hernández, le simplifican los dolores de cabeza al estratega argentino.

Allí la clave de puntual de lo que puede ser el éxito o el fracaso. Ante el conjunto catalán la estrategia fue la mejor amiga del Atleti, principalmente con el marcaje de dos/tres sobre los extremos desequilibrantes así como alguno de los centrocampistas con distribución de balón; forzar el recibimiento de la esférica de espaldas a la portería le permitió a este conjunto ganar metros y principalmente segundos para reordenar sus líneas y salir con criterio a buscar los espacios que permitan el gol. Durante la temporada la falta del gol les pesó demasiado a los de la capital de España, pero en el último mes han podido olvidar esto gracias a la mancuerna que han establecido Koke y Fernando Torres, quienes viven un momento incomparable y pueden romper cualquier defensa a punta de técnica aunada a fortaleza.

La última revancha

Con más tranquilidad de lo que reflejaron los marcadores, el gigante alemán despachó al Benfica en la ronda anterior y llega a esta instancia con la clara misión de avanzar a la final. Más que un objetivo propio de un equipo de tal tamaño, se presenta casi como una obligación tras tres temporadas bajo el mando de Pep Guardiola donde, a pesar de lograr todo a nivel local, las eliminaciones en semifinales de Champions han sabido como profundos tragos amargos. En la temporada en la que el técnico español dirá adiós a la institución, quiere irse por la puerta grande.

Aquel regate que dejó en el suelo a Jerome Boateng en el Camp Nou representó hasta cierto punto la debacle de una defensa que parecía no tener objeción alguna entre los grandes rivales. Esa caída y la mirada del desolación del futbolista germano-ghanés fue la enésima vez en la que se encaminaba una semifinal en contra del Bayern cuando siempre a inicios de temporada se le daba como el gran ganador; además de la muestra de contundencia y grandeza por parte de los rivales de turno, las lesiones en la última zaga se volvieron comunes para todas las segundas mitades de temporada, lo cual desafortunadamente resentían en la instancia decisiva de la campaña. Sin ser la diferencia este año, la defensa sigue sin mostrar capacidades amplias y deja ante los ojos de todos una muy pobre versión de David Alaba jugando como central, viendo un decrecimiento en su juego al ocupar esa posición, lejos de cuando en sus años (más) mozos trabajaba con solvencia en la seguridad de despeje y salida con balón a ras de suelo.

Esto lo resuelven con un poderío ofensivo simplemente increíble. Robert Lewandowski es un futbolista que no sólo aporta goles y su fineza a la hora de jugar, además se constituye como un punto de referencia dualista, ya que lo es tanto para sus compañeros como para el rival de turno; trabajar de espaldas a portería y señalando el camino para una pared letal o un balón al hueco, así como servir de señuelo para romper marcaciones en zona, lo hacen el futbolista a seguir sin lugar a dudas. En el centro del campo, el aporte que viene haciendo con frecuencia Arturo Vidal para con sus compañeros de bandas, caso Douglas Costa o Ribéry, es vital, ya que se une a Xabi Alonso en la misión de llevar el balón a línea final, inclusive dentro del área chica, para hacer que la afición del Allianz Arena reviente.

Será un duelo extremadamente complicado para ambas escuadras, en donde la estrategia que tenga cada técnico será decisiva en la búsqueda/clausura de espacios reducidos, así como en el poderío que puedan presentar a la hora de llevar una carga ofensiva considerable. Para salir airosos de este partido de ida, ambos clubes deberán buscar la perfección.

Me gusta el Atleti


El verano trató ciertamente mal al conjunto del Cholo, el cual se desprendió de figuras sensibles en el equipo ideal del estratega argentino como lo eran Miranda o Arda Turan. Bueno, creo que esa premisa no es del todo cierta, tomando en cuenta que Cerezo y compañía desembolsaron un buen par de millones de euros para, en cierta medida, rearmar el equipo.

Por mucho tiempo se le ha venido cuestionando (me incluyo) al estratega argentino la manera en la cual su equipo salta a la cancha y gana. No es un secreto para nadie que el año en que ganan La Liga y llegan a la Final de la Champions presentaron un estilo de juego sumamente conservador, en donde hasta por 70 minutos se podía ver a un equipo completamente replegado en mitad de cancha, esperando algún contragolpe o jugada a balón parado para poner la diferencia... oportunidad que casi siempre llegaba.

Con la salida de ejes sensibles como los dos arriba mencionados, he podido percibir una diferencia sustancial en su forma de juego, más allá de que la esencia del equipo se muestra innegociable. ¿Cambio de juego? Es algo complicado ver ya a ese equipo con diez defensores y delantero buscando pescar arriba, los capitalinos le dan una mejor circulación a la pelota que en años anteriores ya que, aunque les cueste un poco, las proyecciones siempre apuntan a buscar siempre un fútbol frontal.

¿Esencia? El empuje y los gemelos que le ponen los futbolistas colchoneros a cada partido se mantiene intacta. Es difícil ver a un equipo de Simeone rezagado o dándose por vencido en algún compromiso, ya sea liguero o de competencias adicionales.

Todo el cambio se ha debido en parte, además de las bajas, a las puntas del equipo. Vietto y Griezmann son delanteros con mucha movilidad y que no discuten si necesitan emplearse a fondo, ya sea en el área chica o desde su propia mitad de cancha. Aportes que le dan nombres como Ángel Correa o Ferreira-Carrasco para desbordar con relativa facilidad han servido para potenciar los balones que gente como Gabi o Tiago suelen recuperar.

Siempre hay un pero. El mío va en referencia a las razones por las que, lo confieso, me gusta el Atleti de esta temporada.

El fútbol es un deporte donde hay grandes y chicos, buenos y malos, situaciones que nos permiten tener un panorama amplio de lo que pueden ser los partidos y preveer situaciones durante los 90 minutos en los que se desarrolla el juego. Por más que los colchoneros sean uno de los equipos más grandes de Europa hoy por hoy, con ellos es distinto.

Recuerdo ver el partido de la primera vuelta de La Liga en el que derrotaron al Valencia en el Vicente Calderón, dos buenos goles y un sube y baja de emociones. Saltando algunas semanas, el compromiso que sostuvieron ante el Sporting de Gijón en calidad de visita, el cual ganaron por la mínima diferencia con un gol del '7' francés... otro repertorio de ocasiones y suspenso.

Durante la última jornada, visitaron la cancha de Las Palmas, al cual despacharon 0-3 con dos goles más del Griezmann que se ha convertido en la máquina de hacer goles de este equipo. Más allá del resultado, el conjunto canario presionó durante todo el compromiso a los del Cholo, que valiéndose del ya acostumbrado buen papel de Jan Oblak y del infortunio local, aprovecharon las asistencias de Koke a la perfección.

El Atlético sufre para ganar, eso es algo que no se acostumbra ver en los duelos de equipos de gran calibre en el fútbol de España... de que sucede, sucede, pero no es habitual. Aquí entonces puedo resaltar el aporte que está haciendo este equipo a la temporada del fútbol europeo, ya que genera expectativas al verlo jugar por ser bastante popular, pero además de ello le agrega ese condimento de incertidumbre que uno siempre espera ver en el fútbol.

Lo mejor de este deporte es dejarse sorprender. Para mí el fútbol no se disfruta cuando en el panorama tienes un Barcelona - Betis o un Real Madrid - Mallorca y sabes cómo va a terminar desde antes que el árbitro decrete el inicio del partido.

Sin emociones e incertidumbre, el fútbol deja de ser fútbol. Es por esta razón, que me gusta el Atleti.

Llegó el Niño Jes... Fernando


* Este post estaba pendiente desde el 26 de diciembre, las fiestas me impidieron compartir más con ustedes.

¡Feliz año 2015! 

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Feliz Navidad a todos. Estas palabras generalmente se escriben al final de un texto, pero el tiempo ha pasado un poco ya y probablemente se me vaya olvidando el saludar, no por falta de educación, sino por el cansancio que uno va acumulando de las diversas expresiones de afecto hecho en plantillas repetitivas. 

La Navidad llegaba con una sorpresa especial para todos, especialmente en Madrid. Como un regalo para toda la afición del Atlético Madrid se hizo oficial el regreso de Fernando Torres al Vicente Calderón, feudo que lo vio crecer en sus primeros días como futbolista y cazador de goles como pocos en todo el fútbol europeo.

Me resulta muy curioso la manera en cómo la vida da muchas vueltas, sobre todo en estas fechas. Fichajes como estos son muestra clara que para nuestro fútbol no es distinto. 

Ayer, hoy y mañana se esperaba el regreso del Niño en su primera casa grande. Ese magnetismo que tienen todos los futbolistas insignia con un club es algo que jamás se pierde, por mucho que pasen los años y por mucho que las personas o situaciones sean distintas desde el momento en que se dijo adiós por primera vez. Con los brazos abiertos toda una afición espera ver en el engramado al goleador que los dejó antes de emigrar a Inglaterra con 92 goles marcados por el joven dorsal '9' que ya ostentaba la banda de Capitán, con todo mérito claramente.

Tan cierto como todo lo expuesto arriba, el presente de Torres dista mucho de lo que lo llevó a ser uno de los delanteros más importantes de todo el mundo. Con algunos años malos consecutivos en su haber son la señal clara de una decadencia futbolística que pareciese sólo tendrá fin hasta cuando por fin decida colgar los botines.

Quitando lo sentimental, ¿el Atlético tenía necesidad de fichar a Torres? Desde esta tribuna su movimiento no parece del todo acertado, esto tomando en consideración la titularidad de Mario Mandzukic, quien ciertamente no está siendo el delantero de peso que en su momento lo fue Diego Costa, pero está haciendo los goles. El relevo, por supuesto.

El relevo que necesitarían tras una floja primera mitad de temporada de Raúl Jiménez... Lo cierto es que si se hacen comparaciones en cuanto a números, el rendimiento del mexicano no dista mucho de lo que ha hecho el ya experimentado delantero en la presente campaña.

La llegada del Niño tiene tonos más sentimentales que futbolísticos. pero aceptémoslo, la pasión y los sentimientos son parte vital de un deporte como el nuestro; y en algún momento de los últimos siete años todos los que seguimos este deporte esperamos ver el regreso del ídolo Fernando, que como en estas fiestas, llega de una manera tan esperada como el Niño Jesús.


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