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Guardiola piensa en plantillas de 45/50 jugadores

Pep Guardiola, entrenador del Manchester City, afronta su etapa más difícil desde que llegó al banquillo de los 'Sky Blues'. Con solo una victoria en los últimos diez partidos, el técnico español señaló que la ausencia de Rodrigo Hernández, lesionado desde septiembre, ha sido clave en la mala racha del equipo.

“Rodri es un Balón de Oro. Estamos jugando sin el mejor jugador del mundo la temporada pasada. Ese es el problema”, aseguró Guardiola en rueda de prensa. El mediocentro español sufrió una rotura de ligamento cruzado, y su ausencia no solo ha comprometido la lucha por la Premier League, sino también la clasificación en la Liga de Campeones.

La plaga de lesiones que afecta al equipo ha dejado a Pep Guardiola con apenas tres defensores disponibles. Esto ha llevado al técnico a improvisar posiciones y a considerar reforzar la plantilla en el mercado invernal: “Si necesitamos jugadores, iremos al mercado, pero no sé qué habrá. Quizás algún extremo tenga que jugar de lateral o tengamos que usar cinco atrás”.

Guardiola también abogó por una reflexión sobre el tamaño de las plantillas en el fútbol actual, sugiriendo que podrían necesitarse grupos de 45 o 50 jugadores para afrontar la carga de partidos. “El problema es el calendario, no los doctores o los fisios. Será un verano más caro, pero quizás sea necesario”, afirmó.

A pesar de las dificultades, el entrenador confía en recuperar la competitividad del equipo con el regreso de Rodri y el apoyo de los aficionados. “Este grupo ha roto récords y logrado cosas increíbles. Pido a los aficionados que estén con nosotros hasta el final”, concluyó Guardiola.

Saúl y Augusto


Miércoles de fútbol. Pocas cosas pueden compararse con la sensación de ver un partido de semifinales de Champions League, esto por más que City y Madrid ofreciesen un espectáculo muy distante a las expectativas generadas, quedaba el compromiso de ida de la otra llave. Españoles y alemanes reflexionarían sobre lo que pudiese suceder en el engramado del Vicente Calderón, donde dos equipos con sustanciales diferencias de formas de jugar a la pelota medirían sus fuerzas en la primera parte de una novela de dos partes, la cual si prometía algo, era emoción.

Antes de continuar se hace elemental establecer el sentido en el cual se debe entender el concepto de novela para el texto en cuestión, siendo la referencia directa al subgénero literario derivado del género dramático. Usando una explicación más académica para el punto que quiero exponer, desarrollo el concepto con toda su amplitud:
Novela: narración en prosa, con personajes y situaciones reales o ficticios, que implica un conflicto y su desarrollo que se resuelve de una manera positiva o negativa.
Si algo, además de los lógicos textos, puede parecerse o identificarse de forma importante a la descripción arriba expuesta, sin duda debe ser un partido de fútbol. Esta primera parte de la novela se ha podido dividir en dos capítulos que reflejan fielmente lo que se dio sobre  la cancha. Dos capítulos que tienen nombres propios, por lo que representaron y el enorme efecto que tuvieron sobre los planes de ambos estrategas. Una noche mágica de Champions no podía darse sin héroes.

I. Saúl

Los aficionados que se dieron cita al estadio recbieron a su equipo con el mensaje más simple pero profundo de afecto que el ser humano conoce: te amo. Ambiente único en una cancha que vería la llegada del coloso alemán, que por tercera temporada consecutiva llegaba a esta ronda, siendo un fracaso las eliminaciones de las dos ediciones anteriores. Ganar o ganar como únicas opciones, puesto que en una ronda tan delicada como ésta especular con la ventaja de ser visitante-local se hace insignificante por el calibre de rivales, situación que lamentablemente no todos entienden.

El ambiente de euforia seguía intacto una vez iniciado el compromiso. Minutos de estudio e incertidumbre se veían en ambos equipos, siendo el visitante quien lógicamente tendría el control del balón pero sin la claridad necesaria para llegar con peligro a la portería de Oblak. Cuando transcurrían esos instantes inestables de partido, el mundo se detuvo en silencio para apreciar la jugada espectacular que hacía Saúl Ñíguez al 10' para poner el 1-0. Como todo un esquiador, el mediocampista hizo un slalom entre defensores visitantes para hacer una verdadera obra de arte, digna de un torneo como este y de la instancia correspondiente.

Una jugada que difícilmente volverá a hacer en su vida, pero que sin duda era la más importante de su carrera. El estadio y todos los colchoneros sintieron el éxtasis del triunfo a pesar de ser tan temprano en el reloj del partido, entendiendo que lo siguiente por venir sería una lucha al mejor estilo del Cholo. Los minutos consecuentes en el primer tiempo presenciaron un asedio mayor del Bayern y un oportuno sofoco del Atlético en cuanto a su táctica defensiva, teniendo en algunas partes que sufrir pero llevando las cosas con la claridad que esperaban. De esa forma, finalizaban 45 minutos.

II. Augusto

Iniciaba el complemento con una idea clara para todos: los alemanes no iban a permitir que las cosas terminasen así, o por lo menos procurarían que no sucediese tal cosa. Para quienes no gustamos del estilo del juego conservador del estratega argentino, una tortura visual iba a ser para el espectáculo este complemento, pero de cara a lo táctico iba a ser interesante el poder estudiar lo que se traía entre manos la escuadra apoyada por los miles de presentes en el Vicente Calderón, los cuales quieren de hace mucho una Champions en sus vitrinas.

La forma sistemática de marcaje que eliminó al Barcelona en cuartos de final lógicamente debía repetirse en este compromiso, la cuestión por averiguar era sobre quién o quienes sería. Leyendo de correcta manera las intenciones de Guardiola, los puntos protegidos férreamente fueron el centro de transición, el cual era la posición de Arturo Vidal y la banda izquierda de Douglas Costa, teniendo tanto éxito que forzó al brasilero a cambiarse de costado para la derecha en donde pasó prácticamente desapercibido por sus pobres centros lanzados. Aún así el Bayern era peligroso y en demasía, ya que a pesar de no tener una clara o difícil de controlar para el portero esloveno, la defensa se veía algo endeble, algo ciertamente producido por la ausencia de Diego Godín.

Pasaba el tiempo y los alemanes empezaban a desesperarse, porque las ideas se hacen cada vez más escasas y los espacios no se daban. La impotencia llenaba las mentes de los visitantes, quienes posiblemente no lo veían con claridad, pero en la figura de Augusto Fernández los madrileños habían encontrado ese eje de fuerza y creatividad para correr por todo el campo prácticamente a recuperar balones y habilitar en ocasiones escasas pero peligrosas, como lo fue el poste del Niño y porterior remate de Koke. El argentino que llegó en el invierno se estaba graduando como guerrero de este equipo en una noche de semifinal de Champions, poca cosa.

Llegó el pitido final ante la incredulidad del todopoderoso teutón y el éxtasis local. El primer episodio de esta novela había tenido un final feliz para los españoles que con creces volvieron a dar muestra de que con coraje también se puede jugar al fútbol. Hoy será el segundo episodio, el definitivo, en donde esperamos ver cuáles son los capítulos que definirán de una vez por todas a quien estará en Milán para luchar por la gloria.

Buscando la perfección


No les voy a mentir; de las dos llaves semifinales que nos ha presentado la Champions League, esta es la que más emociones y expectativas me genera, principalmente por la incapacidad de siquiera esperar qué o cómo se desarrollará y terminará. Esa sensación de desconocimiento es la que amarra a quienes de alguna forma u otra amamos este deporte.

El Vicente Calderón está preparado para recibir un verdadero duelo de titanes, donde Atlético y Bayern procurarán encaminar de alguna forma u otra una eliminatoria, tarea sumamente complicada la cual representa, a mi modo de entender este deporte, el reto más complicado de toda la temporada para ambos estrategas, los cuales plantearán un partido que roce la perfección, cada uno con la interpretación que le de a ese término claro está.

Suspiro a suspiro

Dos temporadas después, el Atleti se vuelve a meter entre los cuatro mejores equipos de Europa con aspiraciones legítimas a llevarse el título. A estas alturas de la vida y con los años que tiene Diego Pablo Simeone en el banquillo de los colchoneros, se hace inútil molestarse si ese conservador estilo de juego que muchos consideramos mezquino para con el espectáculo se da, lo único que legítimamente se puede hacer es entenderlo, respetarlo y sobre todo, tomar apuntes.

Tras eliminar al Campeón de la edición pasada, las ilusiones por volver a llegar a una final son altas. El sinsabor que representó perder la oportunidad de ser campeones de Europa con aquel gol de Sergio Ramos en Lisboa hoy por hoy sólo se presenta como una motivación adicional para hacerse con el título, aunque tienen claro que no será fácil. La ausencia de Diego Godín será bastante sensible por la calidad y el sello personal que el mismo le aporta al duro juego que impone Simeone, pero de todas formas, contar de vuelta con José María Giménez, junto Stefan Savic y al sorprendente juvenil Lucas Hernández, le simplifican los dolores de cabeza al estratega argentino.

Allí la clave de puntual de lo que puede ser el éxito o el fracaso. Ante el conjunto catalán la estrategia fue la mejor amiga del Atleti, principalmente con el marcaje de dos/tres sobre los extremos desequilibrantes así como alguno de los centrocampistas con distribución de balón; forzar el recibimiento de la esférica de espaldas a la portería le permitió a este conjunto ganar metros y principalmente segundos para reordenar sus líneas y salir con criterio a buscar los espacios que permitan el gol. Durante la temporada la falta del gol les pesó demasiado a los de la capital de España, pero en el último mes han podido olvidar esto gracias a la mancuerna que han establecido Koke y Fernando Torres, quienes viven un momento incomparable y pueden romper cualquier defensa a punta de técnica aunada a fortaleza.

La última revancha

Con más tranquilidad de lo que reflejaron los marcadores, el gigante alemán despachó al Benfica en la ronda anterior y llega a esta instancia con la clara misión de avanzar a la final. Más que un objetivo propio de un equipo de tal tamaño, se presenta casi como una obligación tras tres temporadas bajo el mando de Pep Guardiola donde, a pesar de lograr todo a nivel local, las eliminaciones en semifinales de Champions han sabido como profundos tragos amargos. En la temporada en la que el técnico español dirá adiós a la institución, quiere irse por la puerta grande.

Aquel regate que dejó en el suelo a Jerome Boateng en el Camp Nou representó hasta cierto punto la debacle de una defensa que parecía no tener objeción alguna entre los grandes rivales. Esa caída y la mirada del desolación del futbolista germano-ghanés fue la enésima vez en la que se encaminaba una semifinal en contra del Bayern cuando siempre a inicios de temporada se le daba como el gran ganador; además de la muestra de contundencia y grandeza por parte de los rivales de turno, las lesiones en la última zaga se volvieron comunes para todas las segundas mitades de temporada, lo cual desafortunadamente resentían en la instancia decisiva de la campaña. Sin ser la diferencia este año, la defensa sigue sin mostrar capacidades amplias y deja ante los ojos de todos una muy pobre versión de David Alaba jugando como central, viendo un decrecimiento en su juego al ocupar esa posición, lejos de cuando en sus años (más) mozos trabajaba con solvencia en la seguridad de despeje y salida con balón a ras de suelo.

Esto lo resuelven con un poderío ofensivo simplemente increíble. Robert Lewandowski es un futbolista que no sólo aporta goles y su fineza a la hora de jugar, además se constituye como un punto de referencia dualista, ya que lo es tanto para sus compañeros como para el rival de turno; trabajar de espaldas a portería y señalando el camino para una pared letal o un balón al hueco, así como servir de señuelo para romper marcaciones en zona, lo hacen el futbolista a seguir sin lugar a dudas. En el centro del campo, el aporte que viene haciendo con frecuencia Arturo Vidal para con sus compañeros de bandas, caso Douglas Costa o Ribéry, es vital, ya que se une a Xabi Alonso en la misión de llevar el balón a línea final, inclusive dentro del área chica, para hacer que la afición del Allianz Arena reviente.

Será un duelo extremadamente complicado para ambas escuadras, en donde la estrategia que tenga cada técnico será decisiva en la búsqueda/clausura de espacios reducidos, así como en el poderío que puedan presentar a la hora de llevar una carga ofensiva considerable. Para salir airosos de este partido de ida, ambos clubes deberán buscar la perfección.
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